Frunció el Ceño
عبس 'AbasaVersículo (Español)
[80:2] al ciego cuando se presentó ante ti.
Tafsir de At-Tabari
{أَن جَآءَهُ ٱلۡأَعۡمَىٰ} (2)
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho:
«عَبَسَ»: contrajo su rostro por desagrado,
y «وَتَوَلّى» quiere decir:
se apartó. «أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى» quiere decir: porque vino a él el ciego.
Y se ha mencionado acerca de algunos de los recitadores que solía alargar la alif y prolongarla en «أَنْ جَاءَهُ», diciendo:
«آنْ جَاءَهُ»،
como si el sentido del enunciado, según él, fuese:
«¿Acaso porque vino a él el ciego frunció el ceño y se apartó?»
como recitó quien recitó:
«أَنْ كَانَ ذَا مَالٍ وَبَنِينَ», alargando la alif de «أَنْ»
y acortándola.
Y se ha mencionado que el ciego al que Dios —exaltado sea— aludió en esta aleya es Ibn Umm Maktūm, y que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue amonestado a causa de él.
Relato de las noticias transmitidas acerca de ello:
Nos narró Sa‘īd ibn Yaḥyā al-Umawī,
dijo:
nos narró mi padre, de Hišām ibn ‘Urwa, de lo que ‘Urwa le expuso,
de ‘Ā’iša, que dijo:
Se reveló «عَبَسَ وَتَوَلّى» acerca de Ibn Umm Maktūm.
Dijo:
Vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se puso a decir: «Oriéntame».
Dijo:
Y junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— había algunos de los notables de los idólatras.
Dijo:
Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se puso a apartarse de él y a volverse hacia el otro,
diciendo:
«¿Ves algún mal en lo que digo?»
Y él decía: «No».
A propósito de esto se reveló: «عَبَسَ وَتَوَلّى».
Me narró Muḥammad ibn Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho:
«عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى», dijo:
Mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— conversaba en secreto con ‘Utba ibn Rabī‘a, Abū Ŷahl ibn Hišām y al-‘Abbās ibn ‘Abd al-Muṭṭalib —y se dedicaba a ellos con frecuencia y anhelaba que creyeran—, se le acercó un hombre ciego, llamado ‘Abd Allāh ibn Umm Maktūm, caminando mientras él les hablaba en secreto.
Entonces ‘Abd Allāh se puso a pedir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que le recitara una aleya del Corán,
y dijo:
«¡Oh Mensajero de Dios! Enséñame de lo que Dios te ha enseñado».
Pero el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se apartó de él, frunció el ceño en su rostro y se volvió,
y le desagradaron sus palabras,
y se volvió hacia los otros.
Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— terminó y emprendió el regreso a su familia, Dios retuvo parte de su vista; luego inclinó la cabeza.
Entonces Dios reveló:
«عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى وَمَا يُدْرِيكَ لَعَلَّهُ يَزَّكّى أَوْ يَذَّكَّرُ فَتَنْفَعَهُ الذِّكْرَى».
Cuando esto se reveló acerca de él, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo honró y le habló,
y le dijo:
«¿Qué necesitas? ¿Deseas algo?»
Y cuando se marchaba de su lado, le decía:
«¿Tienes alguna necesidad en algo?»
Y ello por lo que Dios reveló:
«أَمَّا مَنِ اسْتَغْنَى فَأَنْتَ لَهُ تَصَدّى وَمَا عَلَيْكَ أَلَّا يَزَّكّى».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakī‘, de Hišām, de su padre,
que dijo:
Se reveló acerca de Ibn Umm Maktūm: «عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى».
Me narró Muḥammad ibn ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā. Y me narró al-Ḥāriṯ,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqā’, todos ellos de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid,
acerca del dicho de Dios «أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى», dijo:
Un hombre de Banū Fihr, llamado Ibn Umm Maktūm.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd,
de Qatāda, acerca de «عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى»:
‘Abd Allāh ibn Zā’ida —y es Ibn Umm Maktūm—; vino a él para que le recitara, mientras él conversaba en secreto con Umayya ibn Ḫalaf, un hombre de la élite de Qurayš.
Entonces el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se apartó de él,
y Dios reveló acerca de él lo que oís: «عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى» hasta Su dicho:
«فَأَنْتَ عَنْهُ تَلَهّى».
«Se nos ha mencionado que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo dejó después como lugarteniente en Medina en dos ocasiones, en dos expediciones que emprendió, para que dirigiera la oración a su gente».
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de Anas ibn Mālik,
que dijo que lo vio el día de al-Qādisiyya con un estandarte negro, y llevaba una cota de malla.
Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Ibn Ṯawr, de Ma‘mar,
de Qatāda, que dijo:
Ibn Umm Maktūm vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras él hablaba con Ubayy ibn Ḫalaf, y se apartó de él.
Entonces Dios le reveló:
«عَبَسَ وَتَوَلّى».
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, después de eso, solía honrarlo.
Dijo Anas:
Lo vi el día de al-Qādisiyya llevando una cota de malla y con un estandarte negro.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Mu‘āḏ decir: nos narró ‘Ubayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho «عَبَسَ وَتَوَلّى»:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se dedicó a un hombre de los idólatras de Qurayš, de mucho dinero, y esperaba que creyera.
Y vino un hombre de los Anṣār, ciego, llamado ‘Abd Allāh ibn Umm Maktūm, y se puso a preguntar al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Entonces al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le desagradó y se apartó de él, y se volvió hacia el rico.
Así Dios amonestó a Su Profeta; y el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo honró y lo dejó como lugarteniente en Medina en dos ocasiones, en dos expediciones que emprendió.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd —y le pregunté acerca del dicho de Dios, poderoso y majestuoso—:
«عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى», dijo:
Ibn Umm Maktūm vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y su guía veía, mientras que él no veía.
Dijo:
Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hacía señas a su guía para que lo detuviera,
pero Ibn Umm Maktūm lo empujaba y no veía.
Dijo:
Hasta que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— frunció el ceño; y Dios lo amonestó por ello.
Entonces dijo:
«عَبَسَ وَتَوَلّى أَنْ جَاءَهُ الْأَعْمَى وَمَا يُدْرِيكَ لَعَلَّهُ يَزَّكّى ...»
hasta Su dicho:
«فَأَنْتَ عَنْهُ تَلَهّى».
Dijo Ibn Zayd:
Se decía: si el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hubiera ocultado algo de la revelación, habría ocultado esto acerca de sí mismo.
Dijo:
Y se dedicaba a ese noble en su época de ignorancia, con la esperanza de que abrazara el islam; y respecto de este se distraía.
Notas y Referencias
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