8

El Botín

الأنفال Al-Anfal
Aya 24

Versículo (Español)

[8:24] ¡Oh, creyentes! Obedezcan a Dios y al Mensajero cuando los invitan a practicar aquello que les da vida, y sepan que Dios se interpone entre la persona y [los deseos de] su corazón. Ante Dios comparecerán.

Tafsir de At-Tabari

{¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida; y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón, y que a Él seréis congregados} (24) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida; y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón, y que a Él seréis congregados}. . .

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: «cuando os llama a aquello que os da vida». Unos dijeron: su sentido es: responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a la fe. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muhammad ibn al-Husayn, dijo: nos narró Ahmad ibn al-Mufaddal, dijo: nos narró Asbāt, de al-Suddī: «¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida», dijo: en cuanto a “os da vida”, es el islam: les dio vida tras su muerte, tras su incredulidad.

Otros dijeron: “a la verdad”. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āsim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Allah: «a aquello que os da vida», dijo: la verdad.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, lo mismo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre Su dicho: «cuando os llama a aquello que os da vida», dijo: la verdad.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, dijo: nos narró ‘Anbasa, de Muhammad ibn ‘Abd al-Raḥmān, de al-Qāsim ibn Abī Bazzah, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida», dijo: a la verdad.

Otros dijeron: su sentido es: cuando os llama a lo que hay en el Corán. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, sobre Su dicho: «¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida», dijo: es este Corán: en él hay vida, castidad y protección en esta vida y en la otra.

Otros dijeron: su sentido es: cuando os llama a la guerra y al combate contra el enemigo. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq: «¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida»: es decir, a la guerra con la que Allah os honró tras la humillación, os fortaleció tras la debilidad, y con la que os defendió de vuestro enemigo tras haber sido subyugados por ellos.

Y la opinión más acertada en esto es la de quien dijo: su sentido es: responded a Allah y al Mensajero con obediencia cuando el Mensajero os llama a aquello que os da vida, de la verdad. Pues, si ese es su sentido, queda incluido en ello el mandato de responder al combate contra el enemigo y al yihād, y la respuesta cuando os llama al dictamen del Corán; y en responder a todo ello hay vida para quien responde. En cuanto a esta vida, se dice: la buena mención; y en ello hay para él vida. Y en cuanto a la otra vida, es la vida eterna en los jardines y la permanencia en ellos.

En cuanto a la afirmación de quien dijo: que su sentido es el islam, es una afirmación sin sentido, porque Allah ya los describió con la fe en Su dicho: «¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida»; no hay, pues, motivo para decir al creyente: “responde a Allah y al Mensajero cuando te llama al islam y a la fe”.

Y además: he aquí lo que hay al respecto:

Nos narró Aḥmad ibn al-Miqdām al-‘Ajlī, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Rūḥ ibn al-Qāsim, de al-‘Alā’ ibn ‘Abd al-Raḥmān, de su padre, de Abū Hurayra, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— salió hacia Ubayy mientras éste oraba, y lo llamó: «¡Oh Ubayy!» Ubayy se volvió hacia él, pero no le respondió. Luego Ubayy aligeró la oración, después se dirigió al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y dijo: La paz sea contigo, ¡oh Mensajero de Allah! Dijo: «Y contigo. ¿Qué te impidió, cuando te llamé, responderme?» Dijo: ¡Oh Mensajero de Allah!, estaba orando. Dijo: «¿Acaso no hallaste en lo que me fue revelado: “Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida”?» Dijo: Sí, ¡oh Mensajero de Allah! No volveré a hacerlo.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Khālid ibn Makhlad, de Muhammad ibn Ja‘far, de al-‘Alā’, de su padre, de Abū Hurayra, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pasó junto a Ubayy mientras éste estaba de pie orando; le gritó, y él no le respondió. Luego vino y dijo: «¡Oh Ubayy! ¿Qué te impidió responderme cuando te llamé? ¿Acaso Allah no dice: “¡Oh vosotros que habéis creído! Responded a Allah y al Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida”?» Ubayy dijo: Sin duda, ¡oh Mensajero de Allah!, no me llamarás sino que responderé, aunque esté orando.

Lo cual evidencia que los aludidos por la aleya son aquellos a quienes el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— llama a aquello en lo que está su vida, al responderle a la verdad después de su islam; pues Ubayy, sin duda, era musulmán en el momento en que el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— le dijo lo que hemos mencionado en estas dos narraciones.

La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: «Y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón, y que a Él seréis congregados».

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de ello. Unos dijeron: su sentido es: se interpone entre el incrédulo y la fe, y entre el creyente y la incredulidad. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Muhammad ibn Bashshār, dijo: nos narró Muhammad ibn Ja‘far, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de al-A‘mash, de ‘Abd Allāh ibn ‘Abd Allāh al-Rāzī, de Sa‘īd ibn Jubayr: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: entre el incrédulo y el hecho de creer, y entre el creyente y el hecho de descreer.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Abū Aḥmad; ambos dijeron: nos narró Sufyān; y nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos narró al-Thawrī, de al-A‘mash, de ‘Abd Allāh ibn ‘Abd Allāh al-Rāzī, de Sa‘īd ibn Jubayr, con un sentido semejante.

Me narró Abū Zā’ida Zakariyyā ibn Abī Zā’ida, dijo: nos narró Abū ‘Āsim, de Sufyān, de al-A‘mash, de ‘Abd Allāh ibn ‘Abd Allāh, de Sa‘īd ibn Jubayr, lo mismo.

Me narraron Abū al-Sā’ib e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Abū Mu‘āwiya, de al-Minhāl, de Sa‘īd ibn Jubayr: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el creyente y la incredulidad, y entre el incrédulo y la fe.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Muhammad ibn Fuḍayl, de al-A‘mash, de ‘Abd Allāh ibn ‘Abd Allāh al-Rāzī, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās: «se interpone entre el hombre y su corazón»: se interpone entre el incrédulo y la fe y la obediencia a Allah.

Dijo: nos narró Ḥafṣ, de al-A‘mash, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el creyente y la incredulidad, y entre el incrédulo y la fe.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ, dijo: nos narraron ‘Ubayd ibn Sulaymān y ‘Abd al-‘Azīz ibn Abī Ruwād, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el incrédulo y su obediencia, y entre el creyente y su desobediencia.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Abū Usāma, de Abī Rūq, de al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim, con un sentido semejante.

Dijo: nos narró al-Muḥāribī, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, dijo: Se interpone entre el hombre y el hecho de descreer, y entre el incrédulo y el hecho de creer.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz ibn Abī Ruwād, de al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el incrédulo y la obediencia a Allah, y entre el creyente y la desobediencia a Allah.

Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq, dijo: nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī, dijo: nos narró Ibn Abī Ruwād, de al-Ḍaḥḥāk, lo mismo.

Y se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: Oí a Abū Mu‘ādh decir: nos narró ‘Ubayd ibn Sulaymān, dijo: Oí a al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim decir: y mencionó algo semejante.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḥajjāj ibn Minhāl, dijo: nos narró al-Mu‘tamir ibn Sulaymān, dijo: Oí a ‘Abd al-‘Azīz ibn Abī Ruwād narrar de al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim, acerca de Su dicho: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el creyente y su desobediencia.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: «Y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón», es decir: se interpone entre el creyente y la incredulidad, y se interpone entre el incrédulo y la fe.

Me narró Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: «Y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón», es decir: se interpone entre el incrédulo y su obediencia, y se interpone entre el creyente y su desobediencia.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró al-Muḥāribī, de Layth, de Mujāhid: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el creyente y la incredulidad, y entre el incrédulo y la fe.

Dijo: nos narró mi padre, de Ibn Abī Ruwād, de al-Ḍaḥḥāk: «se interpone entre el hombre y su corazón», es decir: se interpone entre el incrédulo y su obediencia, y entre el creyente y su desobediencia.

Dijo: nos narró Isḥāq ibn Ismā‘īl, de Ya‘qūb al-Qummī, de Ja‘far, de Sa‘īd ibn Jubayr: «se interpone entre el hombre y su corazón»: se interpone entre el creyente y los pecados, y entre el incrédulo y la fe.

Dijo: nos narró ‘Ubayda, de Ismā‘īl, de Abū Ṣāliḥ: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre él y los pecados.

Otros dijeron: antes bien, el sentido de ello es: se interpone entre el hombre y su razón, de modo que no sabe lo que hace. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró ‘Ubayd Allāh ibn Muhammad al-Firyābī, dijo: nos narró ‘Abd al-Majīd, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el hombre y su razón.

Nos narró Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āsim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «se interpone entre el hombre y su corazón», hasta dejarlo sin entendimiento.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Hudhayfa, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, lo mismo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh, de Warqā’, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: sí, se interpone entre el hombre y su corazón hasta dejarlo sin entendimiento.

Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Ma‘qil ibn ‘Ubayd Allāh, de Ḥumayd, de Mujāhid: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: cuando se interpone entre ti y tu corazón, ¿cómo actúas?

Dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Sharīk, de Khuṣayf, de Mujāhid: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el corazón del incrédulo y el hecho de obrar bien.

Otros dijeron: su sentido es que se interpone entre el hombre y su corazón para que no pueda disponer de fe o incredulidad sino con Su permiso. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muhammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «Y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: se interpone entre el ser humano y su corazón, de modo que no puede creer ni descreer sino con Su permiso.

Otros dijeron: el sentido de ello es que Él está cercano a su corazón; nada se Le oculta, lo manifieste o lo oculte. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Muhammad ibn Thawr, dijo: nos narró Ma‘mar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «se interpone entre el hombre y su corazón», dijo: es como Su dicho: «más cercano a él que la vena yugular».

Y la opinión más acertada, a mi juicio, en esto es decir: que se trata de una noticia de Allah —Poderoso y Majestuoso— de que Él tiene mayor dominio sobre los corazones de Sus siervos que ellos mismos, y que se interpone entre ellos y sus corazones cuando quiere, hasta el punto de que quien posee un corazón no puede, por medio de él, alcanzar nada de fe o incredulidad, ni comprender nada, ni entender, sino con Su permiso y Su voluntad. Pues interponerse entre una cosa y otra no es sino poner una barrera entre ambas; y si —Glorificado sea— pone una barrera entre un siervo y su corazón respecto de algo que éste quiera alcanzar o entender, el siervo no tiene vía para alcanzar aquello cuya comprensión Allah ha impedido a su corazón. Y si ese es su sentido, queda incluido en ello el dicho de quien dijo: que se interpone entre el creyente y la incredulidad, y entre el incrédulo y la fe; y el dicho de quien dijo: que se interpone entre él y su razón; y el dicho de quien dijo: que se interpone entre él y su corazón hasta que no puede creer ni descreer sino con Su permiso. Porque Allah —Poderoso y Majestuoso—, cuando se interpone entre un siervo y su corazón, el siervo no entiende con su corazón —del que se le ha puesto barrera— aquello cuya comprensión se le ha impedido, conforme he explicado. Sin embargo, debe decirse: que Allah generalizó en Su dicho: «Y sabed que Allah se interpone entre el hombre y su corazón» la noticia de que se interpone entre el siervo y su corazón, y no especificó ninguno de los sentidos que hemos mencionado por encima de otro; y el discurso admite todos estos sentidos. Así pues, la noticia permanece en su generalidad hasta que algo la particularice, de lo que convenga someterse.

En cuanto a Su dicho: «y que a Él seréis congregados», su sentido es: sabed también, ¡oh creyentes!, junto con el saber de que Allah se interpone entre el hombre y su corazón, que Allah —Quien tiene poder sobre vuestros corazones y es más dueño de ellos que vosotros—: a Él será vuestro destino y retorno en el Día de la Resurrección; y os dará cumplida retribución por vuestras obras: al que obre bien, por su bien; y al que obre mal, por su mal. Temedle, pues, y vigiladlo respecto de lo que Él y Su Mensajero os ordenaron y os prohibieron: no lo descuidéis, ni dejéis de responder a Su Mensajero cuando os llama a aquello que os da vida, pues ello acarrearía Su ira y, por ello, mereceríais el doloroso castigo cuando seáis congregados ante Él.

Notas y Referencias

(No se generaron)