El Botín
الأنفال Al-AnfalVersículo (Español)
[8:11] [Y recuerden] cuando los envolvió un sueño ligero dándoles una calma interior, e hizo descender una llovizna del cielo para purificarlos con ella y apartar de ustedes la mancha del demonio, afirmar sus corazones y afianzar sus pasos.
Tafsir de At-Tabari
{إِذۡ يُغَشِّيكُمُ ٱلنُّعَاسَ أَمَنَةٗ مِّنۡهُ وَيُنَزِّلُ عَلَيۡكُم مِّنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءٗ لِّيُطَهِّرَكُم بِهِۦ وَيُذۡهِبَ عَنكُمۡ رِجۡزَ ٱلشَّيۡطَٰنِ وَلِيَرۡبِطَ عَلَىٰ قُلُوبِكُمۡ وَيُثَبِّتَ بِهِ ٱلۡأَقۡدَامَ} (11)
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ إِذْ يُغَشّيكُمُ النّعَاسَ أَمَنَةً مّنْهُ وَيُنَزّلُ عَلَيْكُم مّن السّمَآءِ مَآءً لّيُطَهّرَكُمْ بِهِ وَيُذْهِبَ عَنكُمْ رِجْزَ الشّيْطَانِ وَلِيَرْبِطَ عَلَىَ قُلُوبِكُمْ وَيُثَبّتَ بِهِ الأقْدَامَ }
. .
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
para que con ello se tranquilicen vuestros corazones, cuando os cubre el sopor.
Y con Su dicho:
يُغَشّيكُمُ النّعاسَ: quiere decir: hace caer sobre vosotros el sopor,
أمَنَةً, dice:
seguridad de parte de Dios para vosotros, frente a vuestro enemigo, de que no os venza; y asimismo el sopor en la guerra es una seguridad de parte de Dios —Poderoso y Majestuoso—.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Nuʿaym,
dijo:
nos narró Sufyān, de ʿĀṣim, de Abū Razīn, de ʿAbd Allāh,
dijo:
el sopor en el combate es una seguridad de parte de Dios —Poderoso y Majestuoso—, y en la oración es del demonio.
Me narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó al-Thawrī,
acerca de Su dicho:
«os cubre el sopor, como seguridad de parte de Él», de ʿĀṣim, de Abū Razīn, de ʿAbd Allāh, con un sentido semejante,
dijo:
dijo ʿAbd Allāh: y mencionó algo igual.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de ʿĀṣim, de Abū Razīn, de ʿAbd Allāh, con un sentido semejante.
Y «al-amana» (الأمنة):
es un maṣdar derivado del dicho de quien dice: «me sentí seguro de tal cosa» (أمنت من كذا) «amana» (أَمَنَةً), «amānan» (أمانا) y «amnan» (أمنا); y todo ello tiene un único significado.
Y en el mismo sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
أمَنَةً منْهُ: seguridad de parte de Dios —Poderoso y Majestuoso—.
Dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh, de Warqāʾ, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
أمَنَةً, dijo: seguridad de parte de Dios.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos narró Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«cuando os cubre el sopor como seguridad de parte de Él», dijo: Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender el sopor como seguridad frente al temor que les alcanzó el día de Uḥud.
Y recitó:
«Luego hizo descender sobre vosotros, tras la congoja, una seguridad: sopor».
Y los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su dicho:
«إذْ يُغَشاكُمُ النّعاسُ أمَنَةً مِنْهُ».
La mayoría de los recitadores de la gente de Medina lo leyó:
«يُغَشِيكُمُ النّعاسَ»,
con ḍamma en la yāʾ, aligerando la shīn, y en acusativo
«النعاس»,
como: Dios les cubrió con el sopor, y Él los cubre.
Y la mayoría de los recitadores de Kūfa lo leyó:
«يُغَشّيكُم», con ḍamma en la yāʾ y geminación de la shīn, como: Dios los cubrió con el sopor, y Él los cubre.
Y algunos mequíes y basríes lo leyeron:
«يَغْشاكُم النّعاسُ»,
con fatḥa en la yāʾ y en nominativo
«النعاس»,
con el sentido de: el sopor los cubrió,
y así los cubre; y estos adujeron como prueba de la corrección de su lectura, Su dicho en Āl ʿImrān:
«يَغْشَى طائفَةً».
Y lo más correcto es:
«إذْ يُغَشّيكُم», conforme a lo que he mencionado de la lectura de los kufíes,
por el consenso de todos los recitadores en la lectura de Su dicho:
«y hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua», orientando ello a que es un acto de Dios —Poderoso y Majestuoso—;
por tanto, también es obligatorio que sea así:
«يُغَشّيكُم», puesto que Su dicho «y hace descender» es una coordinación a
«يُغَشّي»,
para que el discurso sea coherente en un mismo modo.
En cuanto a Su dicho:
«y hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua para purificaros con ella», eso es una lluvia que Dios hizo descender del cielo el día de Badr, para purificar con ella a los creyentes para su oración, pues aquella mañana habían amanecido en estado de impureza mayor sin agua; y cuando Dios hizo descender sobre ellos el agua, se lavaron y se purificaron. Y el demonio les susurró aquello con lo que los entristeció: el haber amanecido en estado de impureza mayor sin agua; y Dios hizo desaparecer eso de sus corazones mediante la lluvia. Eso es Su «afianzar» sus corazones, fortalecer sus medios, y «afirmar» con esa lluvia sus pies: porque se encontraron con su enemigo sobre una arena suelta y desmoronadiza, y la lluvia la apelmazó hasta que los pies quedaron firmes sobre ella y no se hundían; como preparación de parte de Dios —Poderoso y Majestuoso— para Su Profeta —sobre él la oración y la paz— y Sus aliados, de los medios para dominar a su enemigo y vencerlo. Y conforme a lo que hemos dicho, se han sucedido las noticias del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y de otros entre la gente del saber.
Mención de las noticias transmitidas sobre ello:
Nos narró Hārūn b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Muṣʿab b. al-Miqdām,
dijo:
nos narró Isrāʾīl,
dijo:
nos narró Abū Isḥāq, de Ḥāritha, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—,
dijo:
Nos alcanzó de noche un chispeo de lluvia —se refiere a la noche cuya mañana fue la batalla de Badr—; nos pusimos bajo los árboles y los escudos, buscando cobijo bajo ellos de la lluvia. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó la noche suplicando:
«¡Oh Dios! Si haces perecer a este grupo, no serás adorado en la tierra».
Y cuando despuntó el alba, llamó: «¡A la oración, siervos de Dios!». Entonces la gente acudió desde debajo de los árboles y los escudos; y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dirigió la oración con nosotros y exhortó al combate.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ḥafṣ b. Ghiyāth y Abū Khālid, de Dāwūd,
de Saʿīd b. al-Musayyib:
«agua para purificaros con ella», dijo: un chispeo el día de Badr.
Me narró al-Ḥasan b. Yazīd,
dijo:
nos narró Ḥafṣ, de Dāwūd, de Saʿīd, con un sentido semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Muḥammad Abū ʿAdīy y ʿAbd al-Aʿlā, de Dāwūd, de al-Shaʿbī y Saʿīd b. al-Musayyib,
dijeron:
un chispeo el día de Badr.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdīy, de Dāwūd,
de al-Shaʿbī y Saʿīd b. al-Musayyib acerca de esta aleya:
«hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua para purificaros con ella,
y para apartar de vosotros la inmundicia del demonio», dijeron:
Fue un chispeo el día de Badr, y Dios afirmó con ello los pies.
Nos narró Bishr b. Muʿādh,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«cuando el sopor os cubre como seguridad de parte de Él»
. . . la aleya; se nos ha mencionado que aquel día les llovió hasta que el valle corrió con agua, y combatieron sobre una duna rojiza; y Dios la apelmazó con el agua. Los musulmanes bebieron, hicieron ablución y dieron de beber; y Dios apartó de ellos el susurro del demonio.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— descendió —es decir, cuando marchó hacia Badr— y los musulmanes tenían entre ellos y el agua una arena blanda y elevada; alcanzó a los musulmanes una gran debilidad, y el demonio arrojó en sus corazones la ira, susurrándoles:
«Pretendéis que sois los aliados de Dios y que entre vosotros está Su Mensajero, y sin embargo los idólatras os han vencido en el agua, y vosotros oráis en estado de impureza mayor sin agua».
Entonces Dios hizo llover sobre ellos una lluvia intensa; los musulmanes bebieron y se purificaron, y Dios apartó de ellos la inmundicia del demonio. Y la arena se afirmó cuando la alcanzó la lluvia; la gente y las monturas caminaron sobre ella y avanzaron hacia el enemigo. Y Dios auxilió a Su Profeta con mil ángeles: Gabriel —la paz sea con él— estaba en quinientos ángeles en un flanco, y Miguel en quinientos en un flanco.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho:
«cuando el sopor os cubre como seguridad de parte de Él»
. . .
hasta Su dicho:
«y afirmar con ello los pies». Y ello fue que, cuando los idólatras de Quraysh salieron para socorrer la caravana y combatir por ella, descendieron junto al agua el día de Badr y se impusieron a los creyentes sobre ella. Los creyentes padecieron sed, y se pusieron a orar en estado de impureza mayor y menor, hasta que aquello se hizo grave en los pechos de los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Entonces Dios hizo descender del cielo agua hasta que el valle corrió; los musulmanes bebieron, llenaron los odres, dieron de beber a las monturas y se lavaron de la impureza mayor. Dios hizo en ello una purificación y afirmó los pies. Y ello fue que entre ellos y el enemigo había una franja de arena; Dios envió sobre ella la lluvia, la golpeó hasta que se endureció y los pies quedaron firmes sobre ella.
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y los musulmanes [avanzaban], los idólatras se les adelantaron hacia el agua de Badr, descendieron junto a ella, y Abū Sufyān y sus compañeros se retiraron hacia el mar; y ellos siguieron su marcha.
Dijo:
Ellos descendieron en la parte alta del valle, y Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— descendió en su parte baja. Uno de los compañeros de Muḥammad —sobre él la oración— entraba en impureza mayor y no podía acceder al agua, y oraba en estado de impureza mayor. Entonces el demonio arrojó en sus corazones,
diciendo:
«¿Cómo esperáis prevalecer sobre ellos, si alguno de vosotros se levanta a la oración en estado de impureza mayor sin ablución?».
Dijo:
Entonces Dios envió sobre ellos la lluvia; se lavaron, hicieron ablución y bebieron; y el terreno se les endureció. Era una llanura en la que se hundían sus pies; se les endureció por la lluvia y ellos se afirmaron sobre ella.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Dijo Ibn ʿAbbās: los idólatras se impusieron a los musulmanes al comienzo sobre el agua; los musulmanes tuvieron sed y oraron en estado de impureza mayor y menor; y entre ellos había arenas. El demonio arrojó en los corazones de los creyentes la tristeza,
diciendo:
«Pretendéis que entre vosotros hay un profeta y que sois los aliados de Dios, y sin embargo habéis sido vencidos en el agua y oráis en estado de impureza mayor y menor».
Dijo:
Entonces Dios hizo descender agua del cielo; cada valle corrió; los musulmanes bebieron y se purificaron, sus pies quedaron firmes, y se fue el susurro del demonio.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«agua para purificaros con ella», dijo: la lluvia; la hizo descender sobre ellos antes del sopor.
«la inmundicia del demonio», dijo:
su susurro.
Dijo:
Con la lluvia apagó el polvo, con ella apelmazó la tierra, con ella se serenaron sus almas, y con ella se afirmaron sus pies.
Nos narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«agua para purificaros con ella»: la hizo descender sobre ellos antes del sopor; la lluvia cubrió el polvo, apelmazó con ella la tierra, se serenaron sus almas y se afirmaron los pies.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«agua para purificaros con ella», dijo: la lluvia; y «para apartar de vosotros la inmundicia del demonio»: sus susurros. Con la lluvia apagó el polvo, con ella apelmazó la tierra, se serenaron sus almas y se afirmaron sus pies.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid:
«la inmundicia del demonio»:
su susurro.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«y hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua para purificaros con ella», dijo: esto fue el día de Badr; hizo descender sobre ellos la lluvia.
«y para apartar de vosotros la inmundicia del demonio»: lo que arrojó en vuestros corazones: «no tenéis fuerza contra esos».
«y para afianzar vuestros corazones y afirmar con ello los pies».
Se me ha narrado de al-Ḥusayn b. al-Faraj,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd b. Sulaymān,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «cuando el sopor os cubre como seguridad de parte de Él»
. . .
hasta Su dicho:
«y afirmar con ello los pies»: los idólatras descendieron junto al agua el día de Badr y se impusieron a los musulmanes sobre ella; los musulmanes padecieron sed y oraron en estado de impureza menor y mayor. El demonio arrojó en los corazones de los creyentes la tristeza y susurró en ellos:
«Pretendéis que sois los aliados de Dios y que Muḥammad es el profeta de Dios, y sin embargo habéis sido vencidos en el agua mientras oráis en estado de impureza menor y mayor».
Entonces Dios hizo llover del cielo hasta que corrió cada valle; los musulmanes bebieron, llenaron sus odres, dieron de beber a sus bestias y se lavaron de la impureza mayor. Y Dios afirmó con ello los pies: pues entre ellos y su enemigo había una franja de arena que las monturas no podían atravesar, y el caminante no andaba en ella sino con esfuerzo; Dios la golpeó con la lluvia hasta que se endureció y los pies quedaron firmes en ella.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isḥāq:
«cuando el sopor os cubre como seguridad de parte de Él»: es decir, se os hizo descender la seguridad hasta que dormisteis sin temer; y se hizo descender sobre vosotros desde el cielo la lluvia que les alcanzó aquella noche, de modo que se impidió a los idólatras adelantarse al agua y se dejó libre el camino de los creyentes hacia ella.
«para purificaros con ella y apartar de vosotros la inmundicia del demonio, y para afianzar vuestros corazones y afirmar con ello los pies»:
para apartar de ellos la duda del demonio al atemorizarlos con su enemigo, y para endurecerles el terreno, hasta que llegaron a su lugar de acampada, al que su enemigo se había adelantado.
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Luego mencionó lo que el demonio arrojó en sus corazones acerca del estado de impureza mayor y de que se levantaban a orar sin ablución, y dijo:
«cuando el sopor os cubre como seguridad de parte de Él, y hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua para purificaros con ella, y apartar de vosotros la inmundicia del demonio, y para afianzar vuestros corazones y afirmar con ello los pies»,
hasta que os endurecéis sobre la arena, quedando como si fuera tierra firme.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos narró Dāwūd b. Abī Hind,
dijo:
Un hombre dijo ante Saʿīd b. al-Musayyib —y otra vez dijo: recitó—:
«y hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua para purificaros con ella».
Saʿīd dijo: en realidad es:
«y hace descender sobre vosotros, desde el cielo, agua para purificaros con ella».
Dijo: y al-Shaʿbī dijo: aquello fue un chispeo el día de Badr.
Y algunos de los conocedores de las expresiones extrañas, entre la gente de Basora, han pretendido que el giro de Su dicho:
«y afirmar con ello los pies»
significa: derramar sobre ellos la paciencia y hacerla descender sobre ellos, de modo que se mantengan firmes frente a su enemigo. Pero esa es una opinión contraria a la de todos los intérpretes, de entre los Compañeros y los Seguidores; y basta con que una opinión sea errónea el hecho de contradecir a quienes hemos mencionado. Ya hemos expuesto sus dichos al respecto,
y que su sentido es:
que afirma los pies de los creyentes al apelmazar la lluvia la arena, para que no se hundan en ella sus pies ni los cascos de sus monturas.
Notas y Referencias
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