75

La Resurrección

القيامة Al-Qiyamah
Aya 10

Versículo (Español)

[75:10] el hombre dirá entonces: "¿A dónde puedo huir?"

Tafsir de At-Tabari

{يَقُولُ ٱلۡإِنسَٰنُ يَوۡمَئِذٍ أَيۡنَ ٱلۡمَفَرُّ} (10) Y Su dicho: «El ser humano dirá ese día: ¿dónde está la huida?», con apertura de la fā’. Así lo leyeron los recitadores de las grandes ciudades, porque la ‘ayn en el verbo del que procede está con kasra; y cuando la ‘ayn de «yaf‘il» está con kasra, los árabes la abren en su maṣdar cuando lo pronuncian en el patrón «maf‘al». Así dicen: «farra yafirr mafarran», es decir: «firāran» (huida), como dijo el poeta:

¡Oh, Bakr! ¡Hacedme salir a Kulayb! *** ¡Oh, Bakr! ¿dónde, dónde está la huida?

Cuando se pretende este sentido de «maf‘al», dicen: «¿dónde está al-mafarr?», con apertura de la fā’; y de igual modo «al-madabb» de «dabba yadubbu», como dijo alguno de ellos:

Como si los restos de la huella sobre sus lomos *** fueran el madabb de las langostas sobre la duna, mientras pacen

Y puede recitarse con kasra de la dāl; pero la apertura en ella es más frecuente. Y los árabes pueden pronunciarlo así, siendo un maṣdar con kasra de la ‘ayn. Al-Farrā’ sostuvo que son dos variantes lingüísticas, y que se oyó: «vino por el madabb del torrente», y «el midabb del torrente»; y «en su camisa no hay maṣaḥḥ» y «miṣaḥḥ». En cuanto a los basríes, en el maṣdar abren la ‘ayn de «maf‘al» cuando el verbo está en «yaf‘il», y solo admiten su kasra cuando con «maf‘al» se pretende el lugar al que se huye; y de igual modo «al-maḍrab»: el lugar en el que se golpea, cuando se quiebra la rā’. Y se transmitió de Ibn ‘Abbās que lo leía con kasra de la fā’, y decía: «al-mafarr» no es sino: el lugar de huida de la bestia, allí donde huye.

Y la lectura que no considero lícito abandonar es la apertura en la fā’ de «al-mafarr», por el consenso de la prueba entre los recitadores sobre ella, y porque es la lengua conocida entre los árabes cuando con ello se pretende la huida; y en este pasaje se trata de la huida. Y la interpretación del discurso es: el ser humano dirá, el día en que contemple los horrores del Día de la Resurrección: «¿dónde está la huida del espanto de esto que ha descendido?», y no hay huida.

Notas y Referencias

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