74

El Arropado

المدثر Al-Muddaththir
Aya 21

Versículo (Español)

[74:21] Luego meditó [cómo desacreditar la revelación],

Tafsir de At-Tabari

{ثُمَّ نَظَرَ} (21) Dice —exaltada sea Su mención—: Ciertamente, este a quien creé solo, reflexionó acerca de lo que fue hecho descender sobre Su siervo Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— del Corán, y calculó qué decir sobre ello; por eso: {فَقُتِلَ كَيْفَ قَدّرَ} es decir: luego fue maldecido: ¡cómo calculó!; acerca de quien descendió: {ثُمَّ نَظَرَ} es decir: luego miró; {ثُمّ عَبَس} es decir: luego frunció el ceño; {وَبَسَرَ} es decir: contrajo lo que hay entre sus ojos y ensombreció el rostro. Y de ello es el dicho de Tawba b. al-Ḥumayyir:

«Y me inquietó de ella un rechazo que vi: su apartarse de mi necesidad y su ceño hosco»

Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes; y han llegado las noticias acerca de “al-Waḥīd” de que lo hizo. Mención de la transmisión sobre ello:

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de ʿAbbād b. Manṣūr, de ʿIkrima: que al-Walīd b. al-Mughīra vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y le recitó el Corán, y fue como si se ablandara para con él. Eso llegó a Abū Jahl, y dijo: ¡Oh tío! En verdad tu gente quiere reunir para ti dinero. Dijo: ¿Para qué? Dijo: Te lo darán, pues has ido a Muḥammad buscando lo que él tiene. Dijo: Quraysh ya sabe que yo soy el que más riqueza tiene. Dijo: Di sobre él una palabra por la que tu gente sepa que tú niegas lo que él ha dicho y que lo detestas. Dijo: ¿Y qué he de decir sobre él? Por Dios, no hay entre vosotros hombre más conocedor de la poesía que yo, ni más conocedor que yo de su rajaz, ni de su qaṣīd, ni de las poesías de los genios. Por Dios, lo que él dice no se parece a nada de esto; y por Dios, en su decir hay dulzura, y ciertamente aplasta lo que está debajo de él, y ciertamente se eleva y no es superado. Dijo: Por Dios, tu gente no quedará satisfecha hasta que digas algo sobre él. Dijo: Dejadme hasta que reflexione sobre ello. Y cuando reflexionó, dijo: Esto es magia: la toma de otro. Entonces descendió: {ذَرْنِي وَمَنْ خَلَقْتُ وَحِيدا}. Dijo Qatāda: Salió del vientre de su madre solo; entonces descendió esta aleya hasta que llegó a diecinueve.

Me narró Muḥammad b. Saʿīd, dijo: me transmitió mi padre, dijo: me transmitió mi tío, dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {إنّهُ فَكّرَ وَقَدّرَ . . . إلى ثُمّ عَبَسَ وَبَسَرَ}. Dijo: Al-Walīd b. al-Mughīra entró donde Abū Bakr b. Abī Quḥāfa —Dios esté complacido con él— preguntándole por el Corán; y cuando le informó, salió hacia Quraysh y dijo: ¡Qué cosa tan asombrosa lo que dice el hijo de Abī Kabsha! Por Dios, no es poesía, ni magia, ni delirio de locura; y ciertamente su decir es, sin duda, palabra de Dios. Cuando aquel grupo de Quraysh oyó eso, se confabularon y dijeron: Por Dios, si al-Walīd se hace ṣābiʾ, Quraysh se hará ṣābiʾ. Cuando Abū Jahl oyó eso, dijo: Yo, por Dios, os basto respecto de su asunto. Y partió hasta entrar en su casa, y dijo a al-Walīd: ¿No ves que tu gente ha reunido para ti la limosna? Dijo: ¿Acaso no soy el que más riqueza y más hijos tiene? Entonces Abū Jahl le dijo: Dicen que tú solo entras donde el hijo de Abī Quḥāfa para obtener de su comida. Dijo al-Walīd: ¿Mi clan lo ha dicho? Entonces no me quedaré por debajo del resto de los Banū Quṣayy: no me acercaré a Abū Bakr, ni a ʿUmar, ni al hijo de Abī Kabsha; y su decir no es sino magia que se transmite. Entonces Dios hizo descender sobre Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: {ذَرْنِي وَمَن خَلَقْتُ وَحِيدا . . . إلى لا تُبْقِي وَلا تَذَرُ}.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: {إنّهُ فَكّرَ وقدّر}. Afirmaron que dijo: Por Dios, he mirado lo que dice este hombre, y resulta que no es poesía; y ciertamente en ello hay dulzura, y ciertamente sobre ello hay lozanía; y ciertamente se eleva y no es superado; y no dudo que es magia. Entonces Dios hizo descender acerca de él: {فَقُتِلَ كَيْفَ قَدّرَ . . .} la aleya. {ثُمّ عَبَسَ وَبَسَرَ}: contrajo lo que hay entre sus ojos y ensombreció el rostro.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ; todos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre Su dicho: {فَكّرَ وَقَدّرَ}. Dijo: Al-Walīd b. al-Mughīra, el día de Dār al-Nadwa.

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: {ذَرْنِي وَمَن خَلَقْتُ وَحِيدّا}: se refiere a al-Walīd b. al-Mughīra. El Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo llamó al islam, y él dijo: Hasta que mire. Entonces reflexionó: {ثُمّ نَظَرَ ثُمّ عَبَسَ وَبَسَرَ ثُمّ أدْبَرَ وَاسْتَكْبَر فَقالَ إنْ هَذَا إلاّ سِحْرٌ يُؤْثَرُ}. Y Dios le destinó Saqar.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo sobre Su dicho: {ذَرْنِي وَمَنْ خَلَقْتُ وَحِيدا وَجَعَلْتُ لَهُ مالاً مَمْدُودا . . . إلى قوله: إنْ هَذَا إلاّ سِحْرٌ يُؤْثَرُ}: Dijo: Este es al-Walīd b. al-Mughīra. Dijo: Esta noche os cortaré de raíz a este hombre. Entonces fue al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y lo encontró en pie, orando y recitando. Y vino a ellos, y dijeron: ¿Qué hay? Dijo: He oído un decir dulce, verde, fructífero, que se apodera de los corazones. Dijeron: Es poesía. Dijo: No, por Dios, no es poesía; nadie conoce la poesía más que yo. ¿Acaso no se me han presentado los poetas con su poesía: al-Nābigha y fulano y fulano? Dijeron: Entonces es un adivino. Dijo: No, por Dios, no es un adivino; se me ha presentado la adivinación. Dijeron: Entonces es la magia de los antiguos: la ha copiado. Dijo: No sé; si es algo, quizá sea, entonces, magia transmitida. Y recitó: {فَقُتِلَ كَيْفَ قَدّرَ ثُمّ قُتِلَ كَيْفَ قَدّرَ}. Dijo: «¡Muerto sea: cómo calculó!» cuando dijo: «No es poesía». Luego: «¡Muerto sea: cómo calculó!» cuando dijo: «No es adivinación».

Notas y Referencias

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