7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 58

Versículo (Español)

[7:58] En una buena tierra crece vegetación abundante por voluntad de su Señor, mientras que en un territorio desértico no brota sino poco. Así explico los signos a la gente agradecida.

Tafsir de At-Tabari

{Y la buena tierra hace salir su vegetación con el permiso de su Señor; pero la que es mala no hace salir sino (vegetación) escasa. Así es como exponemos diversamente las aleyas para un pueblo que agradece} (58) La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y la buena tierra hace salir su vegetación con el permiso de su Señor; pero la que es mala no hace salir sino escasa. Así es como exponemos diversamente las aleyas para un pueblo que agradece}.

Dice —glorificado sea Su recuerdo—: La tierra buena, de suelo dulce y aguas agradables, hace salir su vegetación cuando Dios hace descender la lluvia y envía sobre ella el aguacero, con Su permiso, siendo bueno su fruto en su debido momento y tiempo. Y la que es mala —esto es, cuyo suelo se ha vuelto ruin y cuyas aguas se han tornado salobres—, no hace salir su vegetación sino escasa; es decir: sino con dificultad, en estrechez. Como dijo el poeta:

No cumples la promesa si prometes, y si ***das, das algo vil, escaso.

Con “vil” quiere decir: lo poco; y con “escaso”, la dificultad. Se dice de ello: nakida yankadu nakadan y nakdan; y es nakad y nakid; y “an-nakad” es el nombre de acción. Y entre sus proverbios: nakdan y jahdan, y nukdan y juhdan. Y “al-jahd”: la dureza y la estrechez. Y se dice: cuando se le apremia y se le pide, “lo han vuelto escaso”, lo vuelven escaso, “nakdan”. Como dijo el poeta:

Y da lo que des, bueno; ***no hay bien en lo menguado ni en lo escaso.

Los recitadores discreparon en la lectura de ello: algunos de la gente de Medina lo leyeron: «illā nakadan» con apertura de la kāf. Y algunos de los kufíes lo leyeron con la kāf en sukūn: «nakdan». Y ambos fueron contradichos por el resto de los recitadores de las ciudades, que lo leyeron: illā nakidan, con la kāf en kasra. Como si quien lo leyó: «nakadan», con la kāf en acusativo, hubiera querido el nombre de acción; y como si quien lo leyó con la kāf en sukūn hubiera querido su kasra y la hubiera puesto en sukūn según la lengua de quien dice: “hādhihi fakhḏ wa katd”. Y lo que debía hacer, si pretendía eso, era poner en kasra la nūn de «nakd» para ajustarse a la analogía.

Dijo Abū Jaʿfar: La lectura correcta para nosotros en ello es la de quien lo leyó: nakidan, con apertura de la nūn y kasra de la kāf, por el consenso de la autoridad probatoria entre los recitadores de las ciudades. Y Su dicho: “Así es como exponemos diversamente las aleyas para un pueblo que agradece”, quiere decir: así aclaramos una aleya tras otra, presentamos un argumento tras otro, y proponemos un ejemplo tras otro, para un pueblo que agradece a Dios Su favor sobre ellos mediante la guía y por hacerles ver el camino de la gente del extravío, siguiendo lo que Él les ordenó seguir y evitando lo que Él les ordenó evitar de las sendas del extravío. Y este es un ejemplo que Dios ha puesto para el creyente y el incrédulo: la buena tierra que hace salir su vegetación con el permiso de su Señor es un ejemplo del creyente; y la que es mala y no hace salir su vegetación sino escasa es un ejemplo del incrédulo.

Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya ibn Ṣāliḥ, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: “Y la buena tierra hace salir su vegetación con el permiso de su Señor; pero la que es mala no hace salir sino escasa”. Esto es un ejemplo que Dios ha puesto para el creyente; dice: es bueno y su obra es buena, como la buena tierra cuyo fruto es bueno. Luego puso el ejemplo del incrédulo como la tierra salitrosa y salada de la que no sale bendición: el incrédulo es el malo y su obra es mala.

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios: “Y la buena tierra y la que es mala”, dijo: todo ello —de tierra salitrosa y de otra— es un ejemplo de Adán y su descendencia: entre ellos hay bueno y malo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, en el mismo sentido.

Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: “Y la buena tierra hace salir su vegetación con el permiso de su Señor; pero la que es mala no hace salir sino escasa”, dijo: este es un ejemplo que Dios ha puesto respecto del incrédulo y del creyente.

Me narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad —es decir, Ibn al-Mufaḍḍal—, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī: “Y la buena tierra hace salir su vegetación con el permiso de su Señor; pero la que es mala”: es la tierra salitrosa; no hace salir su vegetación sino escasa. Y “lo escaso”: es la cosa poca que no aprovecha. Así son los corazones cuando desciende el Corán: el corazón creyente, cuando el Corán entra en él, cree en él y la fe se afianza en él; y el corazón incrédulo, cuando el Corán entra en él, no se aferra a nada de ello que le aproveche, ni se afianza en él nada de fe, salvo lo que no aprovecha, como esa tierra no hace salir sino lo que no aprovecha de la vegetación.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Abū Saʿd, de Mujāhid: “Y la buena tierra hace salir su vegetación con el permiso de su Señor; pero la que es mala no hace salir sino escasa”, dijo: la buena se beneficia de la lluvia y brota; y la mala, la salitrosa, no se beneficia de la lluvia: no hace salir su vegetación sino escasa. Dijo: este es un ejemplo que Dios ha puesto para Adán y su descendencia, todos ellos: en verdad fueron creados de una sola alma; entre ellos hay quien creyó en Dios y en Su Libro y se volvió bueno, y entre ellos hay quien negó a Dios y a Su Libro y se volvió malo.

Notas y Referencias

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