Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:5] Cuando los alcanzó Mi castigo dijeron: "Éramos de los que cometían injusticias".
Tafsir de At-Tabari
{فَمَا كَانَ دَعۡوَىٰهُمۡ إِذۡ جَآءَهُم بَأۡسُنَآ إِلَّآ أَن قَالُوٓاْ إِنَّا كُنَّا ظَٰلِمِينَ} (5)
La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ فَمَا كَانَ دَعْوَاهُمْ إِذْ جَآءَهُمْ بَأْسُنَآ إِلاّ أَن قَالُوَاْ إِنّا كُنّا ظَالِمِينَ }
Dice —exaltada sea Su mención—:
No fue la invocación de la gente de la ciudad que destruimos, cuando les llegó Nuestro rigor y Nuestro asalto, de noche o mientras reposaban, sino su confesión contra sí mismos de que habían sido, respecto de sí mismos, malhechores; y, respecto de su Señor, pecadores; y contraventores de Su mandato y Su prohibición.
Y con Su dicho —glorificado sea—:
«su دعواهم», en este lugar, quiso decir: su invocación.
Y la «da‘wā» en el habla de los árabes tiene dos acepciones:
una es la invocación y la otra es la pretensión de un derecho.
Y de la «da‘wā» con el sentido de invocación es la palabra de Dios —bendito y exaltado sea—:
«فَمَا زَالَتْ تِلكَ دَعْوَاهُمْ»; y de ello es el dicho del poeta:
«Y si mi pie resbala, te invoco para sanar *** con tu invocación de una humillación que en él se vuelve leve»
Ya hemos aclarado anteriormente que «al-ba’s» y «al-ba’sā’» significan:
la dureza, con testimonios que indican su veracidad, lo cual hace innecesario repetirlo en este lugar.
Y en esta aleya hay una indicación clara de la autenticidad de lo que ha venido en la transmisión del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—, de su dicho:
«No perece un pueblo hasta que se excuse a sí mismo»
. Y así lo interpretó también alguno de ellos.
Nos narró Ibn Humayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Abū Sinān, de ‘Abd al-Malik ibn Maysara al-Zarrād,
dijo:
Dijo ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd,
dijo el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—:
«No perece un pueblo hasta que se excuse a sí mismo»
Dije: pregunté a ‘Abd al-Malik: ¿cómo es eso?
Dijo:
Entonces recitó esta aleya: «فَمَا كانَ دَعْوَاهُمْ إذْ جاءَهُمْ بأسُنا ...» la aleya.
Y si alguien dijera:
¿Cómo se dijo: «فَمَا كانَ دَعْوَاهُمْ إذْ جاءَهُمْ بأْسُنا إلاّ أنْ قالُوا إنّا كُنّا ظالِمِينَ»? ¿Y cómo les fue posible la invocación de eso, cuando ya les había llegado el rigor de Dios con la destrucción? ¿Lo dijeron antes de la destrucción? Pues si lo dijeron antes de la destrucción, entonces lo dijeron antes de la llegada del rigor; y Dios informa de ellos que lo dijeron cuando les llegó, no antes de ello. ¿O lo dijeron después de que les llegó? Entonces esa es una situación en la que ya perecieron; ¿cómo es lícito describirlos como diciendo eso cuando contemplaron el rigor de Dios y la realidad de lo que los mensajeros les prometían del asalto de Dios?
Se responde:
No todas las comunidades tuvieron su destrucción en un instante, sin tregua entre su comienzo y su fin; antes bien, entre ellas hubo quien se ahogó en el diluvio, y entre el primer aparecer de la causa por la que supieron que perecerían y su término, que abarcó a todos con la destrucción, transcurrió un lapso que no se oculta a quien tiene entendimiento. Y entre ellas hubo quien disfrutó de la vida, tras aparecer ante sus ojos el signo de la destrucción, durante tres días, como el pueblo de Ṣāliḥ y sus semejantes. Entonces, cuando contemplaron los comienzos del rigor de Dios con el que los mensajeros de Dios los amenazaban, y tuvieron certeza de la realidad del descenso del asalto de Dios sobre ellos,
invocaron:
«¡Ay de nosotros! En verdad, éramos injustos». Pero no les aprovechó su fe con la llegada de la amenaza de Dios y el asentarse de Su castigo en su ámbito. Así, nuestro Señor —glorificado sea— advirtió a aquellos a quienes envió a Su Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de Su asalto y Su castigo por su incredulidad en Él y por desmentir a Su Mensajero, de lo que aconteció a las comunidades anteriores, cuando desobedecieron a Sus mensajeros y siguieron la orden de todo tirano contumaz.
Notas y Referencias
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