Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:40] A quienes hayan desmentido Mis signos con soberbia no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que un camello pase por el ojo de una aguja. Así castigo a los pecadores.
Tafsir de At-Tabari
{Ciertamente, quienes desmintieron Nuestros signos y se ensoberbecieron frente a ellos, no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que el camello pase por el ojo de la aguja. Y así retribuimos a los criminales} (40)
La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Ciertamente, quienes desmintieron Nuestros signos y se ensoberbecieron frente a ellos, no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que el camello pase por el ojo de la aguja. Y así retribuimos a los criminales}.
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
En verdad, quienes desmintieron Nuestras pruebas y evidencias, no las tuvieron por veraces ni siguieron a Nuestros mensajeros,
y «se ensoberbecieron frente a ellas», es decir:
se engrandecieron soberbiamente por encima de creer en ellas, y se negaron, por altivez, a seguirlas y a someterse a ellas. No se les abrirán, a sus espíritus cuando salgan de sus cuerpos, las puertas del cielo; ni asciende para ellos, durante su vida, hacia Dios palabra ni obra, porque sus obras son impuras. Solo se eleva la palabra buena y la obra recta,
como dijo —Glorificado sea—:
{A Él asciende la palabra buena, y la obra recta la eleva}.
Luego discreparon los intérpretes acerca de la interpretación de Su dicho:
«no se les abrirán las puertas del cielo». Unos dijeron: su sentido es que no se abren las puertas del cielo para los espíritus de esos incrédulos.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Yaʿlā, de Abū Sinān, de al-Ḍaḥḥāk,
de Ibn ʿAbbās:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: con ello se quiso decir los incrédulos: el cielo no se abre para sus espíritus, y se abre para los espíritus de los creyentes.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Muʿāwiya, de Abū Sinān, de al-Ḍaḥḥāk,
dijo:
Ibn ʿAbbās dijo: el cielo se abre para el espíritu del creyente, y no se abre para el espíritu del incrédulo.
Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: en verdad, cuando al incrédulo se le toma el espíritu, los ángeles de la tierra lo golpean hasta que asciende al cielo; cuando llega al cielo más bajo, los ángeles del cielo lo golpean y cae; entonces los ángeles de la tierra lo golpean y asciende; cuando llega al cielo más bajo, los ángeles del cielo más bajo lo golpean, y cae a lo más bajo de las tierras. Y si es creyente, se le toma el espíritu y se le abren las puertas del cielo; no pasa por ningún ángel sin que este lo salude y le dé la paz, hasta que llega a Dios, y Él le concede su necesidad.
Luego Dios dice:
«Devolved el espíritu de Mi siervo a la tierra, pues he decretado que de la tierra fue creada su creación, y a la tierra vuelve, y de ella sale».
Otros dijeron:
el sentido de ello es que no asciende para ellos obra recta ni súplica hacia Dios.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró ʿUbayd Allāh, de Sufyān, de Layth, de ʿAṭāʾ,
de Ibn ʿAbbās:
«no se les abrirán las puertas del cielo»: no asciende para ellos palabra ni obra.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās,
Su dicho:
«Ciertamente, quienes desmintieron Nuestros signos y se ensoberbecieron frente a ellos, no se les abrirán las puertas del cielo», es decir: no asciende hacia Dios nada de sus obras.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dice: no se abre para el bien que realizan.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Manṣūr,
de Mujāhid:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: no asciende para ellos palabra ni obra.
Nos narró Maṭar b. Muḥammad al-Ḍabbī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Dāwūd,
dijo:
nos narró Sharīk, de Manṣūr, de Ibrāhīm,
acerca de Su dicho:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: no se eleva para ellos obra ni súplica.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Sharīk, de Sālim,
de Saʿīd:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: no se eleva para ellos obra ni súplica.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró al-Ḥimānī,
dijo:
nos narró Sharīk,
de Saʿīd:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: no se eleva para ellos obra recta ni súplica.
Otros dijeron:
el sentido de ello es: no se abren las puertas del cielo ni para sus espíritus ni para sus obras.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj,
de Ibn Jurayj:
«no se les abrirán las puertas del cielo», dijo: ni para sus espíritus ni para sus obras.
Dijo Abū Jaʿfar:
Solo escogimos, en la interpretación de ello, lo que escogimos de la opinión, por la generalidad de la noticia de Dios —Glorificado sea— de que las puertas del cielo no se les abren, y no especificó la noticia que se les abriera en algo; por tanto, ello queda conforme a lo que abarca la noticia de Dios —Altísimo sea—: que no se les abre en nada, con el apoyo de la noticia del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a lo que hemos dicho al respecto.
Y eso es lo que:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh, de al-Aʿmash, de al-Minhāl, de Zādhān,
de al-Barāʾ:
que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mencionó la toma del espíritu del perverso, y que se asciende con él al cielo,
dijo:
«Entonces ascienden con él y no pasan por ninguna asamblea de ángeles sin que digan: “¿Qué es este espíritu impuro?”.
Y dicen:
“Fulano”, con los nombres más feos con los que era llamado en el mundo, hasta que llegan con él al cielo; piden que se le abra, pero no se le abre».
Luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó:
«no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Paraíso hasta que el camello pase por el ojo de la aguja».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ʿUthmān b. ʿAbd al-Raḥmān, de Ibn Abī Dhiʾb, de Muḥammad b. ʿAmr b. ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Yasār, de Abū Hurayra, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—
dijo:
«A la persona muerta se le presentan los ángeles; si el hombre es recto, dicen: “Sal, oh alma buena que estabas en el cuerpo bueno; sal alabada, y recibe la buena nueva de alivio y fragancia, y de un Señor no airado”.
Dijo:
Y siguen diciéndole eso hasta que se asciende con ella al cielo y se pide que se le abra.
Entonces se dice:
“¿Quién es este?”.
Y dicen:
“Fulano”.
Y se dice:
“Bienvenida sea el alma buena que estaba en el cuerpo bueno; entra alabada, y recibe la buena nueva de alivio y fragancia, y de un Señor no airado”.
Y se le sigue diciendo eso hasta que llega al cielo en el que está Dios.
Y si el hombre es malo, dijo:
“Sal, oh alma impura que estabas en el cuerpo impuro; sal denigrada, y recibe la buena nueva de agua hirviente y pus, y otros de su misma clase, por pares”.
Y siguen diciéndole eso hasta que sale; luego se asciende con ella al cielo y se pide que se le abra.
Entonces se dice:
“¿Quién es este?”.
Y dicen:
“Fulano”.
Y dicen:
“No hay bienvenida para el alma impura que estaba en el cuerpo impuro; regresa denigrada, pues no se te abrirán las puertas del cielo”.
Y es enviada entre el cielo y la tierra, y llega a la tumba».
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam,
dijo:
nos narró Ibn Abī Fudayk,
dijo:
me narró Ibn Abī Dhiʾb, de Muḥammad b. ʿAmr b. ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Yasār, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.
Los recitadores discreparon en la lectura de ello.
La mayoría de los recitadores de Kufa lo leyó:
«لا يُفْتَحُ لَهُمْ أَبْوَابُ السَّمَاءِ»
con yāʾ en «yufṭaḥ» y aligerando la tāʾ,
con el sentido de:
no se les abre toda ella de una sola vez y con una sola apertura.
Y algunos de los medinenses y algunos de los kufíes lo leyeron:
«لا تُفَتَّحُ»
con tāʾ y reforzando la segunda tāʾ,
con el sentido de:
no se les abre puerta tras puerta, ni cosa tras cosa.
Dijo Abū Jaʿfar:
Lo correcto en ello, a mi juicio, es decir: son dos lecturas conocidas, de sentido correcto; pues los espíritus de los incrédulos —y sus obras impuras— no se les abren las puertas del cielo ni de una sola vez, ni una vez tras otra, ni puerta tras puerta. Así, ambos sentidos son correctos. Y asimismo la yāʾ y la tāʾ en «yufṭaḥ» y «tufattaḥ», porque la yāʾ es construcción sobre el verbo en singular por unificación, y la tāʾ porque «las puertas» es plural, y se informa de ellas con la noticia del plural.
La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y no entrarán en el Paraíso hasta que el camello pase por el ojo de la aguja; y así retribuimos a los criminales».
Dice —Glorificado sea—:
Y no entrarán jamás en el Paraíso esos que desmintieron Nuestros signos y se ensoberbecieron frente a ellos: el Paraíso que Dios ha preparado para Sus aliados creyentes; del mismo modo que el camello no pasa jamás por el ojo de la aguja: esto es, el orificio de la aguja. Y todo orificio en ojo, nariz u otra cosa, los árabes lo llaman «samm», y su plural es «sumūm» y «simām». «Simām», como plural de «samm» (veneno mortal), es más conocido y más elocuente que «sumūm»; y, como plural de «samm» en el sentido de orificio, es más elocuente; y ambos usos son corrientes entre los árabes.
Y puede decirse del singular de «sumūm» —que son los orificios—: «samm» y «summ», con sīn abierta o con sīn con ḍamma.
Y del «samm» en el sentido de orificio es el dicho de al-Farazdaq:
«Alivié mis dos orificios hasta que respiraron *** y le dije: no temas nada detrás de mí».
Con «mis dos orificios» quiere decir:
los dos orificios de su nariz.
En cuanto a «al-khiyāṭ»:
es «al-mikhyāṭ», esto es, la aguja.
Se la llamó:
«khiyāṭ» y «mikhyāṭ»,
como se dijo:
«qināʿ» y «miqnaʿ», «izār» y «miʾzar», «qirām» y «miqram», «liḥāf» y «milḥaf».
En cuanto a los recitadores de todas las regiones,
leyeron Su dicho:
«fī samm al-khiyāṭ» con la sīn abierta, y estuvieron unánimes en la lectura de
«al-jamal»
con jīm y mīm abiertas y aligerando (sin refuerzo).
En cuanto a Ibn ʿAbbās, ʿIkrima y Saʿīd b. Jubayr,
se transmitió de ellos que solían leerlo:
«al-jummal»
con jīm con ḍamma y mīm reforzada, con discrepancia en ello respecto de Saʿīd e Ibn ʿAbbās.
Quienes lo leyeron con apertura en ambas letras y sin refuerzo, orientaron su interpretación al camello conocido, y así lo explicaron.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Yaḥyā b. Ṭalḥa al-Yarbūʿī,
dijo:
nos narró Fuḍayl b. ʿIyāḍ, de Mughīra, de Ibrāhīm,
de ʿAbd Allāh, acerca de Su dicho:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja», dijo: el camello: la cría de la camella, o el macho de la camella.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Ibrāhīm,
de ʿAbd Allāh:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja», dijo: el camello: el macho de la camella.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Ibrāhīm, de ʿAbd Allāh, algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn Mahdī, de Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm, de ʿAbd Allāh,
dijo:
el camello: el macho de la camella.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn,
dijo:
nos informó Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm, de ʿAbd Allāh, algo semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Qurra,
dijo:
oí a al-Ḥasan decir: el camello que está en el corral.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar,
de al-Ḥasan:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja», dijo: hasta que el camello entre por el agujero de la aguja.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn Mahdī, de Hushaym, de ʿAbbād b. Rāshid, de al-Ḥasan,
dijo:
es el camello. Y cuando insistieron mucho con él,
dijo:
es el camello castrado.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAmr b. ʿAwn,
dijo:
nos narró Hushaym, de ʿAbbād b. Rāshid, de al-Ḥasan, algo semejante.
Nos narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró al-Ḥajjāj,
dijo:
nos narró Ḥammād, de Yaḥyā,
dijo:
Al-Ḥasan la leía: «hasta que el camello pase por el ojo de la aguja». Dijo: algunos fueron a preguntarle para aclararse;
dijo:
«¡Castrado, castrado!».
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū al-Nuʿmān ʿĀrim,
dijo:
nos narró Ḥammād b. Zayd, de Shuʿayb b. al-Ḥabḥāb,
de Abū al-ʿĀliya:
«hasta que el camello pase», dijo: el camello: el que tiene cuatro patas.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó al-Thawrī, de Abū Ḥuṣayn —o Ḥuṣayn—, de Ibrāhīm,
de Ibn Masʿūd, acerca de Su dicho:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja», dijo: el macho de la camella, es decir, el camello.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró ʿUbayd b. Sulaymān,
de al-Ḍaḥḥāk:
que él lo leía: «al-jamal», y es el que tiene cuatro patas.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Tumayla, de ʿUbayd,
de al-Ḍaḥḥāk:
«hasta que el camello pase», el que tiene cuatro patas.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Zayd b. al-Ḥubāb, de Qurra,
de al-Ḥasan:
«hasta que el camello pase», dijo: el que está en el corral.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
de Ibn Masʿūd, que él solía leer:
«hasta que pase el camello amarillo».
Nos narró Naṣr b. ʿAlī,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Salīm,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Karīm b. Abī al-Mukhāriq, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja», dijo: el camello: la cría de la camella, o el marido de la camella.
En cuanto a quienes se apartaron de esta lectura, discreparon.
Se transmitieron de Ibn ʿAbbās dos versiones:
una de ellas concordante con esta lectura y esta interpretación.
Mención de la transmisión de ello de él:
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī,
de Ibn ʿAbbās:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja», y el camello: el de patas. Y mencionó que Ibn Masʿūd dijo eso.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja»: es el gran camello; no entra por el agujero de la aguja por ser mayor que él.
Y la otra versión es lo que:
Me narró Yaḥyā b. Ṭalḥa al-Yarbūʿī,
dijo:
nos narró Fuḍayl b. ʿIyāḍ, de Manṣūr, de Mujāhid,
de Ibn ʿAbbās:
acerca de Su dicho:
«hasta que el jummal pase por el ojo de la aguja»,
dijo: es el cable (qals) de la nave.
Me narró ʿAbd al-Aʿlā b. Wāṣil,
dijo:
nos narró Abū Ghassān Mālik b. Ismāʿīl, de Khālid b. ʿAbd Allāh al-Wāsiṭī, de Ḥanẓala al-Sadūsī, de ʿIkrima,
de Ibn ʿAbbās, que él solía leer:
«hasta que el jummal pase por el ojo de la aguja»,
es decir: la cuerda gruesa. Se lo mencioné a al-Ḥasan,
y dijo:
«hasta que el jamal pase». Dijo ʿAbd al-Aʿlā. Dijo Abū Ghassān:
dijo Khālid:
quiere decir el camello.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Usāma, de Fuḍayl, de Mughīra, de Mujāhid,
de Ibn ʿAbbās, que él leyó:
«al-jummal»,
con refuerzo,
y dijo:
es la cuerda de la nave.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn Mahdī, de Hushaym, de Mughīra, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«al-jummal»: las cuerdas de las naves.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Ibn al-Mubārak, de Ḥanẓala, de ʿIkrima,
de Ibn ʿAbbās:
«hasta que el jummal pase por el ojo de la aguja»,
dijo: la cuerda gruesa.
:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Mughīra, de Mujāhid,
de Ibn ʿAbbās:
«hasta que el jummal pase por el ojo de la aguja»,
dijo: es la cuerda que está en la nave.
También se discrepó de Saʿīd b. Jubayr en ello; se transmitieron de él dos versiones: una como lo que mencionamos de Ibn ʿAbbās, con jīm con ḍamma y mīm reforzada.
Mención de la transmisión de ello de él:
Nos narró ʿImrān b. Mūsā al-Qazzār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd,
dijo:
nos narró Ḥusayn al-Muʿallim, de Abū Bishr, de Saʿīd b. Jubayr,
que la leyó:
«hasta que el jummal pase»,
es decir: los cables de las naves, es decir, las cuerdas gruesas.
Y la otra de ellas, con jīm con ḍamma y mīm aligerada.
Mención de la transmisión de ello de él:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró ʿAmr, de Sālim b. ʿAjlān al-Afṭas,
dijo:
Leí ante mi padre:
«hasta que el jummal pase»,
y dijo:
«hasta que el jumal pase», aligerada: es la cuerda de la nave; así me la hizo leer Saʿīd b. Jubayr.
En cuanto a ʿIkrima,
él solía leerlo:
«al-jummal» con jīm con ḍamma y mīm reforzada,
y con su interpretación, como:
Me narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Tumayla, de ʿĪsā b. ʿUbayda,
dijo:
oí a ʿIkrima leer
«al-jummal»,
con refuerzo,
y decir:
es la cuerda con la que se asciende a la palmera.
Nos narró Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos narró Muslim b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Kaʿb b. Farrūkh,
dijo:
nos narró Qatāda, de ʿIkrima,
acerca de Su dicho:
«hasta que el jummal pase por el ojo de la aguja»,
dijo: la cuerda gruesa en el agujero de la aguja.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«hasta que el jummal pase por el ojo de la aguja»,
dijo: la cuerda de la nave en el ojo de la aguja.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
ʿAbd Allāh b. Kathīr dijo: oí a Mujāhid decir: la cuerda de entre las cuerdas de las naves.
Y como si quien lo leyó con mīm aligerada y jīm con ḍamma —según lo que mencionamos de Saʿīd b. Jubayr—, a semejanza de «al-ṣurad» y «al-juʿal», lo orientara al plural colectivo de un conjunto de cuerdas, reunidas como «jumal», del mismo modo que se reúne «ẓulma» en «ẓulam» y «khariba» en «khurab».
Y algunos especialistas en lengua árabe rechazaban el refuerzo en la mīm,
y decían:
solo quiso el transmisor «al-jumal» con aligeramiento, pero no se entendió de él y se reforzó.
Y se me transmitió de al-Farrāʾ,
de al-Kisāʾī, que dijo:
quien lo transmitió de Ibn ʿAbbās era no árabe. En cuanto a quien reforzó la mīm y puso ḍamma en la jīm,
lo orientó a que es un nombre singular:
y es la cuerda o el hilo grueso.
Dijo Abū Jaʿfar:
La lectura correcta en ello, según nosotros, es la que siguen los recitadores de las regiones: «hasta que el jamal pase por el ojo de la aguja», con jīm y mīm abiertas en «al-jamal» y sin refuerzo, y con la sīn abierta en «al-samm», porque es la lectura difundida entre los recitadores de las regiones; y no es lícito contradecir lo que ha venido con la prueba, en lo que los recitadores han coincidido.
Y así también en la apertura de la sīn en Su dicho: «samm al-khiyāṭ».
Y siendo esa la lectura correcta,
la interpretación del discurso es:
«y no entrarán en el Paraíso hasta que pase».
Y «al-wulūj» es:
la entrada, según su dicho: «walaja fulān al-dār yaliju wulūjan»,
con el sentido de:
entra el camello en el ojo de la aguja, que es su orificio.
Y «así retribuimos a los criminales» significa: así recompensamos a quienes cometieron crimen en la vida mundanal con lo que merecieron de parte de Dios: el castigo doloroso en la Otra Vida.
Y conforme a lo que dijimos en la interpretación de Su dicho:
«samm al-khiyāṭ», dijeron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Usāma, Ibn Mahdī y Suwayd al-Kalbī, de Ḥammād b. Zayd, de Yaḥyā b. ʿAtīq,
dijo:
pregunté a al-Ḥasan
acerca de Su dicho:
«hasta que el camello pase por el ojo de la aguja»,
dijo: el orificio de la aguja.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Muslim b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Kaʿb b. Farrūkh,
dijo:
nos narró Qatāda,
de ʿIkrima:
«en el ojo de la aguja», dijo: el orificio de la aguja.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de al-Ḥasan, algo semejante.
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«en el ojo de la aguja», dijo: el agujero de la aguja.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī,
de Ibn ʿAbbās:
«en el ojo de la aguja», dice: el agujero de la aguja.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
me narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«en el ojo de la aguja», dijo: en su orificio.
Notas y Referencias
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