Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:172] Cuando tu Señor sacó de las espaldas de los hijos de Adán a su descendencia y los hizo dar testimonio [preguntándoles]: "¿Acaso no Soy Yo su Señor?" Respondieron: "Sí, atestiguamos que así es". Esto es para que el Día de la Resurrección no digan: "No sabíamos nada de esto".
Tafsir de At-Tabari
{Y cuando tu Señor tomó de los hijos de Adán, de sus espaldas, a su descendencia, y les hizo atestiguar contra sí mismos: «¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?». Dijeron: «Sí, damos testimonio». Para que no digáis el Día de la Resurrección: «Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos»} (172)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y cuando tu Señor tomó de los hijos de Adán, de sus espaldas, a su descendencia, y les hizo atestiguar contra sí mismos: «¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?». Dijeron: «Sí, damos testimonio». Para que no digáis el Día de la Resurrección: «Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos»}.
. .
Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Y recuerda, ¡oh Muḥammad!, a tu Señor cuando hizo salir a los hijos de Adán de las espaldas de sus padres; los hizo reconocer Su unicidad, e hizo que unos de ellos atestiguaran contra otros su testimonio de ello y su confesión de ello».
Como:
Me narró Aḥmad b. Muḥammad al-Ṭūsī,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn b. Muḥammad,
dijo:
nos narró Jarīr b. Ḥāzim, de Kulthūm b. Jubayr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—,
dijo:
«Dios tomó el pacto de la espalda de Adán en Naʿmān»
—es decir, ʿArafa—,
«y sacó de su lomo toda descendencia que Él había creado; los esparció ante Él como el polvo fino;
luego les habló y recitó, diciendo:
“¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí; damos testimonio, para que no digáis...”, ... la aleya hasta “lo que hicieron los falsarios”».
Nos narró ʿImrān b. Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wārith,
dijo:
nos narró Kulthūm b. Jabr,
dijo:
pregunté a Saʿīd b. Jubayr acerca de Su dicho: وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Yo pregunté por ella a Ibn ʿAbbās»,
y dijo:
«Tu Señor pasó Su mano por la espalda de Adán, y salió toda alma que Él ha de crear hasta el Día de la Resurrección, en este Naʿmān —e hizo un gesto con su mano—; tomó sus pactos y les hizo atestiguar contra sí mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”».
Nos narraron Ibn Wakīʿ y Yaʿqūb —dijeron—:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos narró Kulthūm b. Jabr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ ألَسْتُ بِرَبّكُمْ قالُوا بَلى شَهِدْنا; dijo: «Tu Señor pasó Su mano por la espalda de Adán, y salió toda alma que Él ha de crear hasta el Día de la Resurrección, en este Naʿmān que está detrás de ʿArafa; tomó su pacto: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí, damos testimonio”». La formulación es la del ḥadiz de Yaʿqūb.
Y me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya —dijo Rabīʿa b. Kulthūm—,
de su padre, en este ḥadiz:
«Dijeron: “Sí, damos testimonio, para que no digáis el Día de la Resurrección: ‘Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos’”».
Nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró ʿImrān b. ʿUyayna,
dijo:
nos informó ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Lo primero que Dios hizo descender a Adán, lo hizo descender en Dajnī, una tierra en la India; Dios pasó Su mano por su espalda y sacó de él toda alma que Él ha de crear hasta que llegue la Hora;
luego tomó de ellos el pacto:
وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ ألَسْتُ بِرَبّكُمْ قالُوا بَلى شَهِدْنا أنْ تَقُولُوا يَوْمَ القِيامَةِ إنّا كُنّا عَنْ هَذَا غافِلِينَ».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró ʿImrān b. ʿUyayna, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Cuando Adán fue hecho descender, Dios pasó Su mano por su espalda y sacó de él toda alma que Él ha de crear hasta el Día de la Resurrección; luego dijo: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”»;
luego recitó:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; y desde aquel día se secó la pluma respecto de lo que ha de acontecer hasta el Día de la Resurrección.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. ʿĪsā, de al-Aʿmash, de Ḥabīb b. Abī Thābit, de Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Cuando Dios creó a Adán, tomó su descendencia de su espalda como el polvo fino; tomó dos puñados y dijo a los de la derecha: “Entrad en el Paraíso en paz”; y dijo a los otros: “Entrad en el Fuego, y no me importa”».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de al-Aʿmash, de Ḥabīb, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Dios pasó Su mano por la espalda de Adán: sacó todo lo bueno en Su diestra, y sacó todo lo malo en la otra».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Sharīk, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās, que dijo:
«Dios pasó Su mano por la espalda de Adán y extrajo de él toda alma que Él ha de crear hasta el Día de la Resurrección».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Abī Qays, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd,
de Ibn ʿAbbās:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Cuando Dios creó a Adán, pasó Su mano por su espalda en Dajnī y sacó de su espalda toda alma que Él ha de crear hasta el Día de la Resurrección; y dijo:
“¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”». Dijo: «Entonces verán aquel día que la pluma se secó respecto de lo que ha de acontecer hasta el Día de la Resurrección».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de al-Masʿūdī, de ʿAlī b. Badhīma, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Cuando Dios creó a Adán —la paz sea con él—, tomó su pacto; pasó Su mano por su espalda y tomó su descendencia con forma de polvo fino; escribió sus plazos, sus provisiones y sus calamidades; y les hizo atestiguar contra sí mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”».
Dijo:
nos narró Yazīd b. Hārūn, de al-Masʿūdī, de ʿAlī b. Badhīma, de Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Cuando Dios creó a Adán, tomó su pacto de que Él es su Señor; escribió su plazo y sus calamidades; extrajo su descendencia como el polvo fino; tomó su pacto y escribió sus plazos, sus provisiones y sus calamidades».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Rabīʿa b. Kulthūm b. Jabr, de su padre Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ وأشْهَدَهُمْ عَلى أنْفُسهِمْ; dijo: «Dios pasó Su mano por la espalda de Adán —la paz sea con él— mientras estaba en el fondo de Naʿmān, un valle junto a ʿArafa; sacó su descendencia de su espalda con forma de polvo fino; luego les hizo atestiguar contra sí mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí, damos testimonio”».
Dijo:
nos narró mi padre, de Abū Hilāl, de Abū Ḥamza al-Ḍubaʿī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Dios sacó la descendencia de Adán —la paz sea con él— de su espalda con forma de polvo fino, mientras él estaba en un manantial de agua».
Me narró ʿAlī b. Sahl,
dijo:
nos narró Ḍamra b. Rabīʿa,
dijo:
nos narró Abū Masʿūd, de Juwaybir,
dijo:
«Murió un hijo de al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim a los seis días de nacido. Dijo:
“¡Oh Jābir! Cuando pongas a mi hijo en su nicho, deja su rostro al descubierto y desata sus nudos, pues mi hijo será sentado y preguntado”. E hice con él lo que me ordenó. Cuando terminé, dije:
“Que Dios tenga misericordia de ti: ¿sobre qué se pregunta a tu hijo?”.
Dijo:
“Se le pregunta por el pacto que confesó en el lomo de Adán —la paz sea con él—”.
Dije:
“¡Oh Abū al-Qāsim! ¿Y cuál es ese pacto que confesó en el lomo de Adán?”.
Dijo:
“Ibn ʿAbbās me contó que Dios pasó Su mano por el lomo de Adán y extrajo de él toda alma que Él ha de crear hasta el Día de la Resurrección; tomó de ellos el pacto de que Le adorarían y no asociarían nada con Él. No llegará la Hora hasta que nazca quien recibió el pacto aquel día. Quien de ellos alcance el pacto posterior y lo cumpla, le beneficiará el primer pacto; y quien alcance el pacto posterior y no lo cumpla, no le beneficiará el primer pacto. Y quien muera pequeño antes de alcanzar el pacto posterior, muere sobre el primer pacto, sobre la fiṭra”».
Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó al-Sarīy b. Yaḥyā que al-Ḥasan b. Abī al-Ḥasan les narró, de al-Aswad b. Sarīʿ de Banū Saʿd,
dijo:
«Combatí junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en cuatro expediciones. Dijo:
“Entonces la gente se apoderó de la descendencia después de haber matado a los combatientes; eso llegó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y le resultó gravoso; luego dijo:
‘¿Qué les pasa a unas gentes que se apoderan de la descendencia?’
Un hombre dijo: ‘¡Oh Mensajero de Dios! ¿Acaso no son hijos de los asociadores?’
Dijo:
‘Los mejores de vosotros son hijos de los asociadores. Sabed que no hay alma que nazca sino que nace sobre la fiṭra; permanece en ella hasta que su lengua se exprese claramente; entonces sus padres la judaizan o la cristianizan’”.
Dijo al-Ḥasan:
“Por Dios, ciertamente Dios dijo eso en Su Libro”. Dijo:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ.
Nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. al-Walīd,
dijo:
nos narró Aḥmad b. Abī Ṭayba, de Sufyān, de Saʿīd, de al-Ajlaḥ, de al-Ḍaḥḥāk; y de Manṣūr, de Mujāhid, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr,
dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo acerca de: وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ:
«Fueron tomados de su espalda como se toma con el peine del cabello; y les dijo: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”.
Dijeron los ángeles:
“Damos testimonio, para que no digáis el Día de la Resurrección: ‘Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos’”».
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd,
dijo:
nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr,
acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Los tomó como el peine toma del cabello».
Nos narraron Ibn Wakīʿ e Ibn Ḥumayd —dijeron—:
nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Mujāhid,
de ʿAbd Allāh b. ʿAmr:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Los tomó como el peine toma del cabello».
Dijo Ibn Ḥumayd:
«como se toma con el peine».
Nos narró Ibrāhīm b. Saʿīd al-Jawharī,
dijo:
nos narró Rūḥ b. ʿUbāda y Saʿd b. ʿAbd al-Ḥamīd b. Jaʿfar b. Mālik b. Anas, de Zayd b. Abī Unaysa, de ʿAbd al-Ḥamīd b. ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd b. al-Khaṭṭāb,
de Muslim b. Yasār al-Juhanī:
que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb fue preguntado por esta aleya: وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ; y ʿUmar dijo: «Oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir:
‘Dios creó a Adán; luego pasó Su diestra por su espalda y extrajo de él una descendencia, y dijo:
“He creado a estos para el Paraíso, y con la obra de la gente del Paraíso obran”.
Luego pasó Su mano por su espalda y extrajo de él una descendencia, y dijo:
“He creado a estos para el Fuego, y con la obra de la gente del Fuego obran”’.
Un hombre dijo:
‘¡Oh Mensajero de Dios! Entonces, ¿para qué la obra?’
Dijo:
‘Cuando Dios crea al siervo para el Paraíso, lo emplea en la obra de la gente del Paraíso hasta que muere sobre una obra de la gente del Paraíso, y lo hace entrar en el Paraíso; y cuando crea al siervo para el Fuego, lo emplea en la obra de la gente del Fuego hasta que muere sobre una obra de la gente del Fuego, y lo hace entrar en el Fuego’».
Nos narró Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Muḥammad b. al-Muṣaffā, de Baqiyya, de ʿAmr b. Jaʿtham al-Qurashī,
dijo:
me contó Zayd b. Abī Unaysa, de ʿAbd al-Ḥamīd b. ʿAbd al-Raḥmān, de Muslim b. Yasār, de Nuʿaym b. Rabīʿa, de ʿUmar, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām, de ʿAnbasa, de ʿUmāra, de Abū Muḥammad, un hombre de Medina,
dijo:
Pregunté a ʿUmar b. al-Khaṭṭāb acerca de Su dicho: وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ. Dijo: «Pregunté al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre ello como tú me has preguntado, y dijo:
‘Dios creó a Adán con Su mano, insufló en él de Su espíritu; luego lo sentó y pasó Su mano derecha por su espalda, y sacó una progenie.
Dijo:
“Una progenie que he creado para el Paraíso”.
Luego pasó Su mano por su espalda con la otra mano —y ambas manos son diestras—, y dijo:
“Una progenie que he creado para el Fuego: obran en lo que quieras de obra; luego les sello con la peor de sus obras y los hago entrar en el Fuego”’».
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me contó Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Dios creó a Adán; luego sacó su descendencia de su lomo como el polvo fino, y les dijo:
“¿Quién es vuestro Señor?”.
Dijeron:
“Dios es nuestro Señor”.
Luego los devolvió a su lomo, hasta que nazca todo aquel de quien tomó el pacto: no se añade a ellos ni se disminuye de ellos hasta que llegue la Hora».
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me contó mi padre,
dijo:
me contó mi tío,
dijo:
me contó mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ ...
hasta Su dicho:
قالُوا بَلى شَهِدْنا. Dijo Ibn ʿAbbās: «Cuando Dios creó a Adán, pasó Su mano por su espalda y sacó a toda su descendencia con forma de polvo fino; les dio habla y hablaron; les hizo atestiguar contra sí mismos; y puso con algunos de ellos luz.
Y dijo a Adán:
“Estos son tu descendencia: tomo de ellos el pacto de que Yo soy su Señor, para que no Me asocien nada; y sobre Mí recae su provisión”.
Dijo Adán:
“¿Quién es este que tiene luz?”.
Dijo:
“Es Dāwūd”.
Dijo:
“¡Señor mío! ¿Cuánto le has escrito de plazo?”.
Dijo:
“Sesenta años”.
Dijo:
“¿Cuánto me has escrito a mí?”.
Dijo:
“Mil años; y he escrito para cada uno de ellos cuánto vivirá y cuánto permanecerá”.
Dijo:
“¡Señor mío, auméntale!”. Dijo: “Este registro está establecido: dale, si quieres, de tu vida”.
Dijo:
“Sí”. Y la pluma se secó respecto del plazo del resto de los hijos de Adán; y se escribió para él, del plazo de Adán, cuarenta años, y su plazo pasó a ser cien años.
Cuando Adán vivió novecientos sesenta años, vino a él el ángel de la muerte; cuando Adán lo vio, dijo:
“¿Qué te trae?”.
Le dijo:
“Has completado tu plazo”.
Le dijo Adán:
“Yo solo he vivido novecientos sesenta años, y quedan cuarenta años”.
Dijo:
Cuando dijo eso al ángel, el ángel dijo:
“Mi Señor me lo ha informado”.
Dijo:
“Regresa a tu Señor y pregúntale”. El ángel regresó a su Señor.
Dijo:
“¿Qué te trae?”.
Dijo:
“¡Señor mío! He regresado a Ti por lo que sabía de Tu generosidad con él”.
Dijo Dios:
“Regresa e infórmale de que ha dado a su hijo Dāwūd cuarenta años”».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me contó Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de al-Zubayr b. Mūsā, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Dios —Bendito y Exaltado— golpeó su hombro derecho, y salió toda alma creada para el Paraíso, blanca y pura; y dijo:
“Estos son la gente del Paraíso”.
Luego golpeó su hombro izquierdo, y salió toda alma creada para el Fuego, negra; y dijo:
“Estos son la gente del Fuego”.
Luego tomó de ellos sus compromisos de fe y de conocimiento de Él y de Su mandato, y de creer en Él y en Su mandato, de todos los hijos de Adán; les hizo atestiguar contra sí mismos, y creyeron, confirmaron, conocieron y confesaron.
Y me ha llegado que los sacó sobre Su palma como granos de mostaza».
Dijo Ibn Jurayj, de Mujāhid:
«Cuando Dios los sacó, dijo: “¡Oh siervos de Dios! Responded a Dios”; y la respuesta es la obediencia. Dijeron: “Obedecemos; ¡oh Dios, obedecemos! ¡oh Dios, obedecemos! ¡oh Dios, aquí estamos!”.
Dijo:
Y se la dio a Ibrāhīm —la paz sea con él— en los ritos: “Labbayka Allāhumma labbayk”».
Dijo:
«Golpeó el lomo de Adán cuando lo creó».
Dijo:
Y dijo Ibn ʿAbbās: «Dios creó a Adán; luego sacó su descendencia de su espalda como el polvo fino; les habló; luego los devolvió a su lomo. No hay nadie sino que habló y dijo: “Mi Señor es Dios”.
Y toda creación que Él creó ha de acontecer hasta el Día de la Resurrección; y esa es la fiṭra sobre la que Dios ha creado a la gente».
Dijo Ibn Jurayj:
Dijo Saʿīd b. Jubayr:
«Tomó de ellos el pacto en Naʿmān —y Naʿmān está detrás de ʿArafa— para que no digan el Día de la Resurrección: “Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos”, esto es, del pacto que se tomó de ellos».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me contó Ḥajjāj, de Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, de Ubayy b. Kaʿb,
dijo:
«Los reunió aquel día a todos los que han de existir hasta el Día de la Resurrección; luego les dio habla, tomó de ellos el pacto y les hizo atestiguar contra sí mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí, damos testimonio, para que no digáis el Día de la Resurrección: ‘Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos’, o digáis: ‘Solo asociaron nuestros padres antes, y nosotros fuimos descendencia después de ellos; ¿acaso nos destruirás por lo que hicieron los falsarios?’”.
Dijo:
“Yo tomo por testigos contra vosotros los siete cielos y las siete tierras, y tomo por testigo contra vosotros a vuestro padre Adán, para que no digáis el Día de la Resurrección: ‘No supimos de esto’. Sabed que no hay divinidad sino Yo, ni Señor sino Yo; no Me asociéis nada. Os enviaré mensajeros que os recordarán Mi compromiso y Mi pacto, y haré descender sobre vosotros Mis libros”.
Dijeron:
“Damos testimonio de que Tú eres nuestro Señor y nuestro Dios: no tenemos Señor fuera de Ti, ni tenemos dios fuera de Ti”.
Confesaron aquel día obediencia a Él. Y elevó sobre ellos a su padre Adán, y él los miró: vio entre ellos al rico y al pobre, al de bella figura y a quien está por debajo de ello.
Dijo:
“¡Señor! ¿Por qué no los igualaste?”. Dijo: “Amo ser agradecido”.
Dijo:
Y entre ellos estaban los profetas —la paz sea con ellos— aquel día como lámparas. Y distinguió a los profetas con otro pacto.
Dijo Dios:
وَإذْ أخَذْنا مِنَ النّبِيّينَ مِيثَاقَهُمْ وَمِنْكَ وَمِنْ نُوحٍ وَإبْرَاهِيمَ وَمُوسَى وَعِيسَى ابْنِ مَرْيَمَ وأخَذْنا مِنْهُمْ ميثاقا غَليظا.
Y es lo que dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
فأقِمْ وَجْهَكَ للدّينِ حَنِيفا فطْرَةَ اللّهِ التي فَطَرَ النّاسَ عَلَيْها لا تَبْدِيلَ لِخَلْقِ اللّهِ.
Y acerca de ello dijo:
هَذَا نَذِيرٌ مِنَ النّذُرِ الأولىَ,
es decir: “Tomamos su pacto con las advertencias primeras”.
Y de ello es Su dicho:
وَما وَجَدْنا لأَكْثَرهِمْ مِنْ عَهْدٍ وَإنْ وَجَدْنا أكْثَرَهُمْ لَفاسِقِينَ.
ثُمّ بَعَثْنا مِنْ بَعْدِهِ رُسُلاً إلى قَوْمِهِمْ فَجاءُوهُمْ بالبَيّنات فَمَا كانُوا لِيُؤْمِنُوا بمَا كَذّبُوا مِنْ قَبْلُ.
Dijo:
“Estaba en Su conocimiento, el día en que lo confesaron, quién confirmaría y quién desmentiría”».
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos narró Shuʿba, de Abū Bishr,
de Saʿīd b. Jubayr acerca de esta aleya:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ ألَسْتُ بِرَبّكُمْ; dijo: «Los sacó de la espalda de Adán y fijó para Adán una vida de mil años. Dijo:
Se los presentó a Adán; vio a un hombre de su descendencia con luz y le agradó; preguntó por él.
Se le dijo:
“Es Dāwūd; se le ha fijado una vida de sesenta años”.
Entonces le dio de su vida cuarenta años. Cuando Adán agonizaba, comenzó a disputarles por los cuarenta años.
Se le dijo:
“Tú se los diste a Dāwūd”.
Y siguió disputándoles».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaʿqūb, de Jaʿfar, de Saʿīd,
acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Sacó su descendencia de su espalda con forma de polvo fino; se los presentó a Adán con sus nombres, los nombres de sus padres y sus plazos.
Dijo:
Se le presentó el espíritu de Dāwūd en una luz resplandeciente.
Dijo:
“¿Quién es este?”.
Dijo:
“Este es de tu descendencia: profeta, jalīfa”.
Dijo:
“¿Cuánto vivirá?”.
Dijo:
“Sesenta años”.
Dijo:
“Aumentadle de mi vida cuarenta años”. Dijo: “Y las plumas estaban húmedas, corriendo”.
Se confirmaron para Dāwūd los cuarenta. La vida de Adán —la paz sea con él— era de mil años. Cuando la completó, salvo los cuarenta años, se le envió el ángel de la muerte.
Dijo:
“¡Oh Adán! Se me ha ordenado tomarte”.
Dijo:
“¿Acaso no quedan de mi vida cuarenta años?”.
Dijo:
Entonces el ángel de la muerte regresó a su Señor.
Dijo:
“Adán reclama de su vida cuarenta años”.
Dijo:
“Informa a Adán de que los hizo para su hijo Dāwūd; y las plumas estaban húmedas, y quedaron confirmados para Dāwūd”».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd, de Yaʿqūb, de Jaʿfar, de Saʿīd, con un sentido semejante.
Dijo:
nos narraron Ibn Fuḍayl e Ibn Numayr, de ʿAbd al-Malik,
de ʿAṭāʾ:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Los sacó de la espalda de Adán hasta tomar de ellos el pacto; luego los devolvió a su lomo».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn Numayr,
de Naḍr b. ʿArabī:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Los sacó de la espalda de Adán hasta tomar de ellos el pacto; luego los devolvió a su lomo».
Dijo:
nos narró Muḥammad b. ʿUbayd, de Abū Basṭām, de al-Ḍaḥḥāk,
dijo:
«Allí donde Dios hizo surgir Su creación para Adán: los creó y les hizo atestiguar contra sí mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”».
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraj,
dijo:
oí a Abū Muʿādh,
dijo:
nos narró ʿUbayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Dijo Ibn ʿAbbās: Dios creó a Adán; luego sacó su descendencia de su espalda; Dios les habló y les dio habla.
Dijo:
“¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”.
Dijeron:
“Sí”.
Luego los devolvió a su lomo. No hay nadie de la creación sino que habló y dijo: “Mi Señor es Dios”. Y la Resurrección no llegará hasta que nazca quien aquel día fue hecho testigo contra sí mismo».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró ʿUmar b. Ṭalḥa, de Asbāṭ,
de al-Suddī:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ ألَسْتُ بِرَبّكُمْ قالُوا بَلى; y eso es cuando —Exaltado sea Su recuerdo— dice:
وَلَهُ أسْلَمَ مَنْ فِي السّمَوَات والأرْض طَوْعا وَكَرْها,
y eso es cuando dice:
فللّهِ الحُجّةُ البالِغَةُ فَلَوْ شاءَ لَهَدَاكُمْ أجمَعِينَ;
es decir: el día en que tomó de ellos el pacto; luego se los presentó a Adán —la paz sea con él—.
Dijo:
nos narró ʿUmar, de Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
«Dios sacó a Adán del Paraíso, y no descendió del cielo; luego pasó Su mano por la superficie de su espalda derecha y sacó de él una descendencia blanca como perlas, con forma de polvo fino.
Les dijo:
“Entrad en el Paraíso por Mi misericordia”.
Y pasó Su mano por la superficie de su espalda izquierda y sacó de él una descendencia negra, con forma de polvo fino.
Dijo:
“Entrad en el Fuego, y no me importa”.
Y eso es cuando dice:
“los compañeros de la derecha y los compañeros de la izquierda”.
Luego tomó de ellos el pacto.
Dijo:
“¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”.
Una parte le obedeció obedientes, y otra parte a disgusto, a modo de disimulo».
Me narró Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos narró ʿUmar,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, con un sentido semejante;
y añadió, después de su dicho: «y otra parte a modo de disimulo»:
«Entonces dijo él y los ángeles:
“Damos testimonio, para que no digan el Día de la Resurrección: ‘Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos’, o digan: ‘Solo asociaron nuestros padres antes, y nosotros fuimos descendencia después de ellos’”.
Por eso no hay en la tierra nadie de los hijos de Adán sino que sabe que su Señor es Dios; y no hay asociador sino que dice a su hijo:
إنّا وَجَدْنا آباءَنا على أُمّةٍ,
y la umma: la religión,
وإنّا على آثارهِمْ مُقْتَدُونَ.
Y eso es cuando Dios dice:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ ألَسْتُ بِرَبّكُمْ قالُوا بَلى.
Y eso es cuando dice:
وَلَهُ أسْلَمَ مَنْ فِي السّمَوَات والأرْض طَوْعا وكَرْها.
Y eso es cuando dice:
فللّه الحُجّةُ البالِغَةُ فَلَوْ شاءَ لَهَدَاكُمْ أجمَعِينَ;
es decir: el día en que tomó de ellos el pacto».
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar,
de al-Kalbī:
مِنْ ظُهُورهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Dios pasó Su mano por el lomo de Adán y sacó del lomo de su descendencia lo que ha de ser hasta el Día de la Resurrección; tomó su pacto de que Él es su Señor, y ellos se lo otorgaron.
Y no se pregunta a nadie —sea incrédulo o no—:
“¿Quién es tu Señor?”,
sino que dice:
“Dios”».
Y al-Ḥasan dijo también algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ḥafṣ b. Ghiyāth, de Jaʿfar, de su padre, de ʿAlī b. Ḥusayn, que practicaba el coitus interruptus,
y interpretaba esta aleya:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró Mūsā b. ʿUbayda,
de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī acerca de Su dicho:
وَإذْ أخَذَ رَبّكَ مِنْ بَنِي آدَمَ مِنْ ظُهُورِهِمْ ذُرّيّاتِهِمْ; dijo: «Las almas confesaron antes de que fueran creados sus cuerpos».
Nos narró Aḥmad b. al-Faraj al-Ḥimṣī,
dijo:
nos narró Baqiyya b. al-Walīd,
dijo:
me contó al-Zubaydī, de Rāshid b. Saʿd, de ʿAbd al-Raḥmān b. Qatāda al-Naḍrī, de su padre,
de Hishām b. Ḥakīm:
que un hombre vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
«¡Oh Mensajero de Dios! ¿Se inician las obras o ya ha sido decretado el decreto?».
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Dios tomó la descendencia de Adán de sus espaldas; luego les hizo atestiguar contra sí mismos; luego los derramó en Sus dos palmas; luego dijo:
“Estos en el Paraíso y estos en el Fuego”.
La gente del Paraíso es facilitada para la obra de la gente del Paraíso, y la gente del Fuego es facilitada para la obra de la gente del Fuego».
Me narró Muḥammad b. ʿAwf al-Ṭāʾī,
dijo:
nos narraron Ḥaywa y Yazīd —dijeron—:
nos narró Baqiyya, de al-Zubaydī, de Rāshid b. Saʿd, de ʿAbd al-Raḥmān b. Qatāda al-Naḍrī, de su padre, de Hishām b. Ḥakīm, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Me narró Aḥmad b. Shabūyah,
dijo:
nos narró Isḥāq b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró ʿAmr b. al-Ḥārith,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Muslim, de al-Zubaydī,
dijo:
nos narró Rāshid b. Saʿd que ʿAbd al-Raḥmān b. Qatāda le narró que su padre le narró que Hishām b. Ḥakīm le narró que dijo:
«Vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— un hombre...», y mencionó algo semejante.
Me narró Muḥammad b. ʿAwf,
dijo:
me contó Abū Ṣāliḥ,
dijo:
nos narró Muʿāwiya, de Rāshid b. Saʿd, de ʿAbd al-Raḥmān b. Qatāda, de Hishām b. Ḥakīm, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.
Y se discrepó acerca de Su dicho:
شَهِدْنا أنْ تَقُولُوا يَوْمَ القِيامَةِ إنّا كُنّا عَنْ هَذَا غافِلِينَ.
Al-Suddī dijo: «Es una información de Dios acerca de Sí mismo y de Sus ángeles: que Él —Glorificado sea— dijo, Él y Sus ángeles, cuando los hijos de Adán confesaron Su señorío, al decirles: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”».
Así, la interpretación del discurso según esta interpretación es:
«Y cuando tu Señor tomó de los hijos de Adán, de sus espaldas, a su descendencia, y les hizo atestiguar contra sí mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?”. Dijeron: “Sí”.
Entonces Dios y Sus ángeles dijeron:
“Damos testimonio contra vosotros por vuestra confesión de que Dios es vuestro Señor, para que no digáis el Día de la Resurrección: ‘Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos’”».
Ya he mencionado anteriormente la transmisión de él en ese sentido, así como el otro relato transmitido de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con algo semejante.
Y otros dijeron:
«Eso es una información de Dios acerca de lo que unos hijos de Adán dijeron a otros, cuando Dios hizo que unos de ellos atestiguaran contra otros».
Y dijeron:
El sentido de Su dicho: وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ es: «hizo que unos de ellos atestiguaran contra otros por su confesión de ello». Ya he mencionado también la transmisión de ello de quienes lo dijeron antes.
Dijo Abū Jaʿfar:
La más digna de las dos opiniones de ser correcta, si es auténtico, es lo transmitido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y no lo considero auténtico, porque los fidedignos en cuya memoria y precisión se confía transmitieron este ḥadiz de al-Thawrī deteniéndolo en ʿAbd Allāh b. ʿAmr, sin elevarlo, y no mencionaron en el ḥadiz esta expresión que Aḥmad b. Abī Ṭayba mencionó de él.
Y si eso no es auténtico de él, entonces lo aparente indica que es una información de Dios acerca de lo que unos hijos de Adán dijeron a otros, porque Él —Glorificado sea— dijo:
وأشْهَدَهُمْ على أنْفُسِهِمْ ألَسْتُ بِرَبّكُمْ قالُوا بَلى شَهِدْنا;
como si se dijera: «Entonces dijeron quienes atestiguaron contra los que confesaron, cuando confesaron:
“Sí, damos testimonio contra vosotros de lo que confesasteis contra vosotros mismos, para que no digáis el Día de la Resurrección: ‘Ciertamente, de esto estábamos desprevenidos’”».
Notas y Referencias
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