7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 171

Versículo (Español)

[7:171] Recuerda cuando elevé la montaña por encima de ellos como si fuese una nube oscura y creyeron que se desplomaría, y [les dije:] "aférrense a lo que les he concedido [la Tora] y obren según sus preceptos, que así serán piadosos".

Tafsir de At-Tabari

{۞وَإِذۡ نَتَقۡنَا ٱلۡجَبَلَ فَوۡقَهُمۡ كَأَنَّهُۥ ظُلَّةٞ وَظَنُّوٓاْ أَنَّهُۥ وَاقِعُۢ بِهِمۡ خُذُواْ مَآ ءَاتَيۡنَٰكُم بِقُوَّةٖ وَٱذۡكُرُواْ مَا فِيهِ لَعَلَّكُمۡ تَتَّقُونَ} (171) La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { Y cuando arrancamos el monte por encima de ellos, como si fuera un dosel, y creyeron que iba a caer sobre ellos: “Tomad con firmeza lo que os hemos dado y recordad lo que hay en ello, para que seáis piadosos”. } . .

Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad, Dios le bendiga y le conceda paz: Y recuerda, ¡oh Muḥammad!, cuando arrancamos el monte y lo elevamos por encima de los Hijos de Israel, como si fuera un dosel de nube de oscuridad, y les dijimos: “Tomad con firmeza lo que os hemos dado de nuestras prescripciones obligatorias y lo que os hemos impuesto de los dictámenes de Nuestro Libro; aceptadlo y obrad con diligencia por vuestra parte en su cumplimiento, sin negligencia ni desidia”. Y {recordad lo que hay en ello}: es decir, lo que hay en Nuestro Libro de pactos y compromisos que tomamos de vosotros, obligándoos a obrar conforme a lo que contiene. {Para que seáis piadosos}: es decir, para que temáis a vuestro Señor y temáis Su castigo por abandonar su cumplimiento, cuando recordéis los compromisos que se os tomaron en él.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {Y cuando arrancamos el monte por encima de ellos, como si fuera un dosel}. Moisés les dijo: “Tomad con firmeza lo que os hemos dado”, es decir: obrad conforme al Libro; de lo contrario, el monte caerá sobre vosotros y os destruirá. Ellos dijeron: “Más bien tomaremos con firmeza lo que Dios nos ha dado”, y luego quebrantaron (el pacto) después de eso.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {Y cuando arrancamos el monte por encima de ellos, como si fuera un dosel}: esto es Su dicho: {Y elevamos por encima de ellos el Ṭūr por su pacto}. Y dijo: {Tomad con firmeza lo que os hemos dado}, o si no, lo enviaré contra vosotros.

Me narró Isḥāq b. Shāhīn, dijo: nos narró Khālid b. ʿAbd Allāh, de Dāwūd, de ʿĀmir, de Ibn ʿAbbās, dijo: Ciertamente sé, de entre la creación de Dios, por qué razón los judíos se postraron sobre el borde de sus rostros: cuando el monte fue elevado por encima de ellos, se postraron y se pusieron a mirar al monte por temor a que cayera sobre ellos. Dijo: Fue una postración que Dios aceptó, y la tomaron como norma.

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Dāwūd, de ʿĀmir, de Ibn ʿAbbās, algo semejante.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Y cuando arrancamos el monte por encima de ellos, como si fuera un dosel, y creyeron que iba a caer sobre ellos: “Tomad con firmeza lo que os hemos dado”}: es decir, con seriedad. {Y recordad lo que hay en ello, para que seáis piadosos}. Un monte que Dios arrancó de su raíz y luego lo puso por encima de sus cabezas, y dijo: “Ciertamente habéis de tomar Mi mandato, o ciertamente os arrojaré con él”.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj, dijo Mujāhid: {Y cuando arrancamos el monte}: dijo: como se arranca la mantequilla. Dijo Ibn Jurayj: Ellos rehusaron aceptar la Torá o creer en ella. {Tomad con firmeza lo que os hemos dado}: dijo: es decir: ciertamente habéis de creer en la Torá y ciertamente habéis de aceptarla, o ciertamente caerá sobre vosotros.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Abū Bakr b. ʿAbd Allāh, dijo: “Este es el Libro de Dios: ¿lo aceptáis con lo que hay en él? Pues en él hay exposición de lo que se os ha hecho lícito y de lo que se os ha prohibido, de lo que se os ha ordenado y de lo que se os ha vedado”. Ellos dijeron: “Despliega ante nosotros lo que hay en él; si sus obligaciones son fáciles y sus límites ligeros, lo aceptaremos”. Dijo: “Aceptadlo con lo que hay en él”. Dijeron: “No, hasta que sepamos lo que hay en él: cómo son sus límites y sus obligaciones”. Y replicaron a Moisés repetidas veces. Entonces Dios inspiró al monte, y fue arrancado y se elevó en el cielo, hasta que, cuando estuvo entre sus cabezas y el cielo, Moisés les dijo: “¿Acaso no veis lo que dice mi Señor? Si no aceptáis la Torá con lo que hay en ella, ciertamente os arrojaré este monte”. Dijo: Y me narró al-Ḥasan al-Baṣrī, dijo: Cuando miraron al monte, cada hombre cayó postrado sobre su ceja izquierda, y miraba con su ojo derecho al monte, por temor a que cayera sobre él. Por eso no hay en la tierra judío que se postre sino sobre su ceja izquierda, diciendo: “Esta es la postración por la cual se nos levantó el castigo”. Dijo Abū Bakr: Luego, cuando desplegó las tablas en las que estaba el Libro de Dios, escrito por Su mano, no quedó sobre la faz de la tierra monte, árbol ni piedra que no se estremeciera; y hasta hoy no hay judío sobre la faz de la tierra, pequeño ni grande, a quien se le recite la Torá, sin que se estremezca y asienta con la cabeza ante ella.

Y los sabios del habla árabe discreparon acerca del sentido de Su dicho: {arrancamos} (nataqnā). Algunos de los basríes dijeron: el sentido de {nataqnā} es: “elevamos”, y adujeron como prueba el dicho de al-ʿAjjāj:

***yantiqu aqtāda al-shalīli natqan***

Y dijo: quiere decir con su dicho “yantiqu”: las levanta de su espalda. Y (adujeron) el dicho de otro:

***wa nataqū aḥlāmanā al-athāqilā***

Y se ha transmitido de quien sostuvo esta opinión otra formulación: que el origen de al-natq y al-nutūq es todo aquello que arrancas de su lugar y lo arrojas. Se dice de ello: “nataqtu”, “natqan”. Dijo: por eso se llama a la mujer mayor “nātiq”, porque arroja a sus hijos como quien los arroja. Y adujo como prueba el verso de al-Nābigha:

lam yuḥramū ḥusna al-ghidhā’i wa-ummuhum ***daḥaqat ʿalayka binātiqin midhkāri

Y otro dijo: su sentido en este lugar es: “lo elevamos”. Y dijo: dicen: “nataqanī al-sayr”: “me sacudió (el viaje)”. Y dijo: dicen: “mā nataqa birijlihi”: no patea. Y al-natq: cuando la bestia sacude a su jinete al correr con él y lo fatiga hasta dejarlo sin aliento; eso es al-natq y al-nutūq. Y “nataqatnī” la bestia. Y “nataqat” la mujer, “tantiqu” “nutūqan”: cuando tiene muchos hijos. Y algunos de los kufíes dijeron: {nataqnā} el monte: colgamos el monte por encima de ellos, elevándolo; lo “arrancamos” (nantiquhu) “natqan”. Y una mujer “mintāq”: de muchos hijos. Dijo: Y oí: “akhadha al-jirāb wa nataqa mā fīhi”: cuando esparce lo que hay en él.

Notas y Referencias

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