7

Las Alturas

الأعراف Al-A'raf
Aya 134

Versículo (Español)

[7:134] Cuando les llegó el castigo, dijeron: "¡Oh, Moisés! Ruega por nosotros a tu Señor, puesto que ha realizado un pacto contigo. Si logras apartar este castigo creeremos en ti y dejaremos ir contigo a los Hijos de Israel".

Tafsir de At-Tabari

{وَلَمَّا وَقَعَ عَلَيۡهِمُ ٱلرِّجۡزُ قَالُواْ يَٰمُوسَى ٱدۡعُ لَنَا رَبَّكَ بِمَا عَهِدَ عِندَكَۖ لَئِن كَشَفۡتَ عَنَّا ٱلرِّجۡزَ لَنُؤۡمِنَنَّ لَكَ وَلَنُرۡسِلَنَّ مَعَكَ بَنِيٓ إِسۡرَـٰٓءِيلَ} (134) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَلَمّا وَقَعَ عَلَيْهِمُ الرّجْزُ قَالُواْ يَمُوسَىَ ادْعُ لَنَا رَبّكَ بِمَا عَهِدَ عِندَكَ لَئِن كَشَفْتَ عَنّا الرّجْزَ لَنُؤْمِنَنّ لَكَ وَلَنُرْسِلَنّ مَعَكَ بَنِيَ إِسْرَآئِيلَ } . .

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Y cuando cayó sobre ellos el rijz, es decir: cuando descendió sobre ellos el castigo de Dios y se abatió sobre ellos Su indignación.

Luego discreparon los exégetas acerca de ese rijz del que Dios informó que había caído sobre aquel pueblo. Unos dijeron: Fue una peste. Mención de quienes dijeron eso.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaʿqūb al-Qummī, de Jaʿfar b. al-Mughīra, de Saʿīd b. Jubayr, dijo: Moisés ordenó a su gente de los Hijos de Israel —y ello después de que al pueblo de Faraón le hubieran llegado las cinco señales: el diluvio y lo que Dios mencionó en esta aleya—, pero no creyeron ni enviaron con él a los Hijos de Israel. Entonces dijo: «Que cada hombre de vosotros sacrifique un carnero; luego que tiña su palma con su sangre; y después que golpee con ella su puerta». Los coptos dijeron a los Hijos de Israel: «¿Por qué ponéis esta sangre sobre vuestras puertas?» Dijeron: «Dios os enviará un castigo: nosotros nos salvaremos y vosotros pereceréis». Los coptos dijeron: «¿Acaso Dios no os reconoce sino por estas señales?» Dijeron: «Así nos lo ha ordenado nuestro profeta». Amanecieron y setenta mil del pueblo de Faraón habían sido apuñalados (abatidos por la peste); y anochecieron sin poder enterrarse unos a otros. Entonces Faraón dijo: «ادْعُ لَنا رَبّكَ بِما عَهِدَ عِنْدَكَ لَئِنْ كَشَفْتَ عَنّا الرّجزَ» —y el rijz es la peste— «لَنُؤْمِنَنّ لَكَ وَلَنُرْسِلَنّ مَعَكَ بَنِي إسْرَائِيلَ». Así que invocó a su Señor y Él lo apartó de ellos; y el más cumplidor de todos ellos fue Faraón. Dijo a Moisés: «Vete con los Hijos de Israel adonde quieras».

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narraron Ḥabbūyah al-Rāzī y Abū Dāwūd al-Ḥafrī, de Yaʿqūb, de Jaʿfar, de Saʿīd b. Jubayr —dijo Ḥabbūyah—: de Ibn ʿAbbās: «لَئِنْ كَشَفْتَ عَنّا الرّجْزَ»; dijo: «la peste».

Otros dijeron: Es el castigo. Mención de quienes dijeron eso.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: El rijz es el castigo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, lo mismo.

Me narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, respecto a Su dicho: «فَلَمّا كَشَفْنا عَنْهُمُ الرّجْزَ», es decir: el castigo.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, dijo: nos narró Maʿmar, de Qatāda: «وَلمّا وَقَع عَلَيْهِمُ الرّجْزُ», dice: el castigo.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «وَلمّا وَقَعَ عَلَيْهِمُ الرّجْزُ»; dijo: el rijz es el castigo que Dios desató sobre ellos: langostas, piojos y otras cosas; y todo eso se lo prometían (a Moisés) y luego quebrantaban.

Ya hemos aclarado el significado de rijz anteriormente en este libro nuestro, con testimonios que dispensan de repetirlos.

Y la más correcta de las dos opiniones en este lugar es decir: Que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— informó acerca de Faraón y su pueblo que, cuando cayó sobre ellos el rijz —esto es, el castigo y la indignación de Dios contra ellos—, acudieron presurosos a Moisés pidiéndole que rogara a su Señor que lo apartara de ellos. Y es posible que ese rijz fuera el diluvio, las langostas, los piojos, las ranas y la sangre, porque todo ello fue un castigo sobre ellos; y es posible que ese rijz fuera una peste. Dios no nos informó cuál de ellos fue, ni se ha transmitido con autenticidad del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— noticia alguna sobre cuál fue, de modo que nos sometamos a ella.

Así pues, lo correcto es decir al respecto tal como dijo —Majestuoso es Su elogio—: «وَلمّا وَقَعَ عَلَيْهِمُ الرّجْزُ», y no ir más allá sino con la aclaración en la que no hay discrepancia entre los exégetas: que fue cuando se abatió sobre ellos el castigo de Dios y Su indignación. «قالُوا يا مُوسَى ادْعُ لَنا رَبّكَ بمَا عَهِدَ عِنْدَكَ», es decir: por aquello que te encomendó y te ordenó. Ya hemos explicado el sentido de «al-ʿahd» anteriormente. «لَئِنْ كَشَفْتَ عَنّا الرّجْزَ», es decir: si apartas de nosotros el castigo en el que estamos, «لَنُؤْمِنَنّ لَكَ», es decir: ciertamente creeremos en lo que has traído y a lo que has llamado, y lo reconoceremos para ti. «ولَنُرْسِلَنّ مَعَكَ بَنِي إسْرَائِيلَ», es decir: y dejaremos libres contigo a los Hijos de Israel, sin impedirles que vayan adonde quieran.

Notas y Referencias

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