Las Alturas
الأعراف Al-A'rafVersículo (Español)
[7:116] Dijo: "¡Arrojen ustedes!" Cuando los hechiceros arrojaron [sus varas], hechizaron los ojos de la gente y los aterrorizaron. Su hechizo era poderoso.
Tafsir de At-Tabari
{قَالَ أَلۡقُواْۖ فَلَمَّآ أَلۡقَوۡاْ سَحَرُوٓاْ أَعۡيُنَ ٱلنَّاسِ وَٱسۡتَرۡهَبُوهُمۡ وَجَآءُو بِسِحۡرٍ عَظِيمٖ} (116)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ قَالَ أَلْقَوْاْ فَلَمّآ أَلْقُوْاْ سَحَرُوَاْ أَعْيُنَ النّاسِ وَاسْتَرْهَبُوهُمْ وَجَآءُوا بِسِحْرٍ عَظِيمٍ }
. .
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Moisés dijo a los magos: «Arrojad lo que vais a arrojar». Entonces los magos arrojaron lo que tenían. Y cuando arrojaron aquello, hechizaron los ojos de la gente: hicieron imaginar a los ojos de la gente, mediante lo que produjeron de figuración y engaños, que ello se movía.
Y «los aterrorizaron», dice:
Aterrorizaron a la gente con lo que hechizaron ante sus ojos, hasta que temieron de los bastones y las cuerdas, creyendo que eran serpientes.
Y «vinieron —como lo dijo Dios— con una magia grandiosa»:
con una figuración grandiosa y abundante, de figuración y engaño.
Y ello es como lo que:
Nos narró Mūsà ibn Hārūn,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Moisés les dijo: «Arrojad lo que vais a arrojar». Y arrojaron sus cuerdas y sus bastones; y eran unos treinta y tantos mil hombres: no había entre ellos hombre alguno que no tuviera una cuerda y un bastón.
Y cuando arrojaron, «hechizaron los ojos de la gente y los aterrorizaron», dice:
los dispersaron; y Moisés sintió en su interior temor.
Me narró ʿAbd al-Karīm,
dijo:
nos narró Ibrāhīm ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Sufyān,
dijo:
nos narró Abū Saʿd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
Arrojaron cuerdas gruesas y maderos largos,
dijo:
y entonces comenzó a figurársele, por su magia, que se movían.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
Formó en filas a quince mil magos; con cada mago estaban sus cuerdas y sus bastones. Y salió Moisés, con él su hermano, apoyándose en su bastón, hasta que llegó a la multitud, mientras Faraón estaba en su asamblea con los notables de su reino.
Luego dijeron los magos:
«¡Oh Moisés! O bien arrojas tú, o bien seremos nosotros los primeros en arrojar». Dijo: «Más bien, arrojad vosotros». Y he aquí que sus cuerdas y sus bastones: lo primero que arrebataron con su magia fue la vista de Moisés y la vista de Faraón, y luego las vistas de la gente. Después, cada hombre de ellos arrojó lo que tenía en la mano de bastones y cuerdas, y he aquí que eran serpientes como cuerdas semejantes, que habían llenado el valle, montándose unas sobre otras.
Entonces Moisés sintió en su interior temor, y dijo:
«¡Por Dios! Ciertamente eran bastones en sus manos, y en verdad se han vuelto serpientes; y no pasan de esto», o como se dijo a sí mismo.
Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Hishām al-Dastuwāʾī,
dijo:
nos narró al-Qāsim ibn Abī Bazzah,
dijo:
Faraón reunió a setenta mil magos, y arrojaron setenta mil cuerdas y setenta mil bastones, hasta el punto de que se le figuraba, por su magia, que se movían.
Notas y Referencias
(No se generaron)