La Inevitable
الحاقة Al-HaqqahVersículo (Español)
[69:7] que los azotó durante siete noches y ocho días ininterrumpidamente. La gente quedó tendida, sin vida, como troncos huecos de palmeras derribadas.
Tafsir de At-Tabari
{Sometió [ese viento] contra ellos durante siete noches y ocho días, incesantes; y verías al pueblo en ellos derribado, como si fueran troncos de palmeras huecas} (7)
Y Su dicho:
«Sometió [ese viento] contra ellos durante siete noches y ocho días, incesantes»: dice —exaltado sea Su recuerdo—: sometió esos vientos contra ‘Ād durante siete noches y ocho días, incesantes. Y algunos dijeron: con ello se quiso decir: de manera consecutiva.
Relato de quienes dijeron eso:
Me narró ‘Alī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās,
sobre Su dicho:
«y ocho días, incesantes»: dice: consecutivos.
Me narró Muḥammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Waraqā’, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre Su dicho:
«incesantes»: dijo: continuados.
Nos narró Ibn Ḥumayd, de Ḥakkām, de ‘Amr, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū Ma‘mar,
de Ibn Mas‘ūd: «y ocho días, incesantes», dijo:
continuados.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū Ma‘mar, de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd, semejante al ḥadiz de Muḥammad b. ‘Amr.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū Ma‘mar,
de ‘Abd Allāh: «incesantes», dijo:
consecutivos.
Dijo:
nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd al-Qaṭṭān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Simāk b. Ḥarb, de ‘Ikrima,
sobre Su dicho:
«incesantes», dijo: consecutivos.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ja‘far,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de Simāk b. Ḥarb,
de ‘Ikrima, que dijo acerca de esta aleya: «y ocho días, incesantes», dijo:
continuados.
Nos narró Naṣr b. ‘Alī,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
nos narró Khālid b. Qays,
de Qatāda: «y ocho días, incesantes», dijo:
continuados, sin que hubiera pausa.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
sobre Su dicho: «y ocho días, incesantes», dijo:
continuados, sin que hubiera aflojamiento.
Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Ma‘mar, de Qatāda,
sobre Su dicho «incesantes», dijo:
permanentes.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mihrān, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū Ma‘mar ‘Abd Allāh b. Sakhbara,
de Ibn Mas‘ūd: «días, incesantes», dijo:
continuados.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mihrān,
de Sufyān, dijo:
dijo Mujāhid: «días, incesantes», dijo: consecutivos.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mihrān,
de Sufyān: «días, incesantes», dijo:
continuados;
y «días aciagos», dijo:
funestos.
Y otros dijeron: con Su dicho «incesantes» se quiso decir el viento, y que éste cercenaba todo, de modo que no dejaba de ‘Ād a nadie; e hicieron de «incesantes» un atributo del viento.
Relato de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd sobre Su dicho: «y ocho, incesantes»: dijo: los cercenó; no dejó de ellos a nadie.
Dijo:
eso de «incesantes» es como lo que uno dice: «cercena este asunto».
Dijo:
y entre ellos había ocho de gran corpulencia, que se movían en toda dirección.
Dijo:
dijo Mūsā b. ‘Uqba: cuando les llegó el castigo, dijeron: «levantaos con nosotros para rechazar este castigo de nuestro pueblo». Dijo: se levantaron y se alinearon en el valle; entonces Dios reveló al ángel del viento que arrancase de ellos, cada día, a uno.
Y recitó la palabra de Dios:
«Sometió [ese viento] contra ellos durante siete noches y ocho días, incesantes», hasta llegar a: «palmeras huecas».
Dijo:
y el viento pasaba junto a la mujer en su litera, la hacía volver la espalda —a ella y a su carga—, luego se los llevaba por el cielo y después los arrojaba de cabeza.
Y recitó la palabra de Dios:
«Y cuando lo vieron como una nube que avanzaba hacia sus valles: “Esto es una nube que nos traerá lluvia”».
Dijo:
y se les había retenido la lluvia.
Y recitó hasta llegar a:
«que destruye toda cosa por orden de su Señor».
Dijo:
y el viento no arrancaba de aquellos ocho, cada día, sino a uno.
Dijo:
y cuando Dios castigó al pueblo de ‘Ād, Dios dejó a uno para que advirtiera a la gente.
Dijo:
y había una mujer que había visto a su pueblo,
y le dijeron:
«Tú también».
Dijo:
ella dijo: «me aparté hacia la montaña».
Dijo:
y luego se le dijo: «tú te has salvado y has visto; ¿cómo es que no has visto el castigo de Dios?».
Dijo:
ella dijo: «no sé, salvo que la noche más apacible fue una noche sin viento».
Y la más correcta de las dos opiniones, a mi juicio, es la de quien dijo: con Su dicho «incesantes» se quiso decir: continuados, por el consenso de la prueba —entre la gente de la exégesis— sobre ello.
Y algunos de los arabistas decían:
«al-ḥusūm» significa: lo consecutivo;
cuando una cosa se sucede sin que su comienzo se corte de su final, se dice de ella «ḥusūm».
Dijo:
y lo tomaron —y Dios sabe mejor— de «cauterizar la enfermedad» (ḥasm al-dā’): cuando su dueño la cauteriza, porque es carne que se quema con el cauterio, y luego se continúa aplicándolo.
Y Su dicho:
«y verías al pueblo en ellos derribado»: dice: y verías, ¡oh Muḥammad!, al pueblo de ‘Ād, en esas siete noches y ocho días incesantes, derribados, ya perecidos, «como si fueran troncos de palmeras huecas»: dice: como si fueran bases de palmeras que han quedado vacías,
como [se transmite]:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd,
de Qatāda: «como si fueran troncos de palmeras huecas»:
esto es, las bases de las palmeras.
Notas y Referencias
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