La Examinada
الممتحنة Al-MumtahanahVersículo (Español)
[60:10] ¡Oh, creyentes! Cuando mujeres creyentes lleguen como emigrantes, comprueben su fe. Dios conoce su fe. Si corroboran que son creyentes, entonces no las devuelvan a los que se negaron a creer. Ellas no son lícitas para ellos ni ellos lo son para ellas. Devuelvan a sus exmaridos la dote que ellos les hayan dado, y sepan que no hay nada reprochable en que los creyentes se casen con ellas, siempre que les concedan la dote correspondiente. No deben ustedes, por su parte, retener a las mujeres que se niegan a creer, pero pueden exigir que se les devuelva lo que hayan dado como dote, como ellos también tienen derecho a exigirla. Esa es la ley de Dios que prescribió para ustedes. Dios es Sapiente, Sabio.
Tafsir de At-Tabari
{¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas. Allah conoce mejor su fe. Y si las sabéis creyentes, no las devolváis a los incrédulos: ni ellas les son lícitas a ellos ni ellos les son lícitos a ellas. Y dadles lo que hayan gastado. Y no hay culpa sobre vosotros en que os caséis con ellas cuando les hayáis dado sus dotes. Y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas; pedid lo que hayáis gastado y que ellos pidan lo que hayan gastado. Ese es el juicio de Allah: juzga entre vosotros. Y Allah es Omnisciente, Sabio} (10)
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas. Allah conoce mejor su fe. Y si las sabéis creyentes, no las devolváis a los incrédulos: ni ellas les son lícitas a ellos ni ellos les son lícitos a ellas. Y dadles lo que hayan gastado. Y no hay culpa sobre vosotros en que os caséis con ellas cuando les hayáis dado sus dotes. Y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas; pedid lo que hayáis gastado y que ellos pidan lo que hayan gastado. Ese es el juicio de Allah: juzga entre vosotros. Y Allah es Omnisciente, Sabio }
dice —Exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes, de entre los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—:
¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las mujeres creyentes como emigrantes, desde la morada de la incredulidad a la morada del Islam, examinadlas. Y el examen del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— a ellas, cuando llegaban como emigrantes, era como nos contó Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yūnus ibn Bukayr, de Qays ibn al-Rabīʿ, de al-Agharr ibn al-Ṣabbāḥ, de Jalīfa ibn Ḥuṣayn, de Abū Naṣr al-Asadī,
dijo:
se preguntó a Ibn ʿAbbās: ¿cómo era el examen del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— a las mujeres?
Dijo:
las examinaba por Allah: que no había salido por aborrecimiento de un marido; y por Allah: que no había salido por deseo de pasar de una tierra a otra; y por Allah: que no había salido buscando mundo; y por Allah: que no había salido sino por amor a Allah y a Su Mensajero.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró al-Ḥasan ibn ʿAṭiyya, de Qays,
dijo:
nos informó al-Agharr ibn al-Ṣabbāḥ, de Jalīfa ibn Ḥuṣayn, de Abū Naṣr,
de Ibn ʿAbbās acerca de:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas }
dijo: cuando la mujer acudía al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, él le hacía jurar por Allah que no había salido... luego mencionó algo semejante.
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī,
que ʿĀʾisha dijo:
el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no examinaba a las creyentes sino mediante la aleya.
Dijo Allah:
{ Cuando te lleguen las creyentes para prestarte juramento de fidelidad de que no asociarán nada a Allah, ni... ni... }
Me narró Yūnus ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Yūnus, de Ibn Shihāb,
dijo:
me informó ʿUrwa ibn al-Zubayr,
que ʿĀʾisha, esposa del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, dijo:
cuando las creyentes emigraban hacia el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, eran examinadas por la palabra de Allah:
{ ¡Oh Profeta! Cuando te lleguen las creyentes para prestarte juramento de fidelidad... }
hasta el final de la aleya.
Dijo ʿĀʾisha:
quien de las creyentes reconocía esto, había reconocido el amor.
Y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando lo reconocían con sus palabras, les decía:
«Idos, pues ya he aceptado vuestro juramento».
Y no, por Allah, la mano del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no tocó jamás la mano de una mujer; sino que les aceptaba el juramento con la palabra.
Dijo ʿĀʾisha:
por Allah, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no impuso jamás a las mujeres sino aquello que Allah —Poderoso y Majestuoso— le ordenó; y les decía, cuando se lo imponía:
«Ya he aceptado vuestro juramento con palabras».
Me narró Muḥammad ibn Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes... }
hasta Su dicho:
{ Omnisciente, Sabio }
dijo:
su examen consistía en que atestiguaran que no hay divinidad sino Allah y que Muḥammad es Su siervo y Su Mensajero.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
{ examinadlas }
dijo:
preguntadles qué las ha traído; pues si lo que las ha traído es ira contra sus maridos, o desagrado, u otra cosa, y no han creído, devolvedlas a sus maridos.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda:
{ examinadlas }
el examen de ellas consistía en hacerlas jurar por Allah:
«no os ha sacado la rebeldía; no os ha sacado sino el amor al Islam y a su gente, y el afán por él»;
y cuando decían eso, se aceptaba de ellas.
(Ibn ʿAbd al-Aʿlā)
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{ examinadlas }
dijo:
juran que no han salido sino por deseo del Islam y por amor a Allah y a Su Mensajero.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mahrān, de Sufyān, de su padre o de ʿIkrima:
{ Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas }
dijo:
se dice: no te ha traído sino el amor de Allah; no te ha traído el enamoramiento de alguno de los nuestros; ni la huida de tu marido. Eso es Su dicho: «examinadlas».
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo:
la mujer de entre los idólatras, cuando se enojaba con su marido y había entre ambos palabras,
decía:
«¡Por Allah, emigraré hacia Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros!».
Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— dijo:
Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas: si lo que la trajo fue el enojo, devolvedla; y si lo que la trajo fue el Islam, no la devolváis.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me narró ʿAmr ibn al-Ḥārith, de Bukayr ibn al-Ashajj,
dijo:
su examen consistía en: «no te ha sacado sino la religión».
Y Su dicho:
{ Allah conoce mejor su fe }
quiere decir: Allah conoce mejor la fe de quienes, de entre las mujeres, llegan a vosotros como emigrantes.
Y Su dicho:
{ y si las sabéis creyentes, no las devolváis a los incrédulos }
quiere decir: si, en el examen, reconocen aquello por lo cual se valida para ellas el vínculo de la fe y la entrada en el Islam, entonces no las devolváis de ello a los incrédulos.
Y esto se dijo a los creyentes porque el pacto se había establecido entre el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y los idólatras de Quraysh, en la tregua de al-Ḥudaybiya, de que los musulmanes devolverían a los idólatras a quien llegara a ellos como musulmán. Entonces se anuló esa condición respecto de las mujeres cuando llegaran como creyentes emigrantes, fueran examinadas, y los musulmanes las hallaran creyentes, y ello quedara firme ante ellos conforme a lo que ya hemos mencionado antes; y se les ordenó no devolverlas a los idólatras cuando se supiera que eran creyentes.
Y Él —Glorificado sea— les dijo:
{ y si las sabéis creyentes, no las devolváis a los incrédulos: ni ellas les son lícitas a ellos ni ellos les son lícitos a ellas }
quiere decir: las creyentes no son lícitas para los incrédulos, ni los incrédulos son lícitos para las creyentes.
Y en el sentido de lo que hemos dicho han venido los relatos.
Mención de parte de lo transmitido al respecto:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Muḥammad ibn Isḥāq, de al-Zuhrī,
dijo:
entré donde ʿUrwa ibn al-Zubayr, mientras escribía una carta a Ibn Abī Hunayd, el hombre de al-Walīd ibn ʿAbd al-Malik.
Y le escribió preguntándole acerca de la palabra de Allah —Poderoso y Majestuoso—:
{ Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes... }
hasta Su dicho:
{ y Allah es Omnisciente, Sabio }
Y ʿUrwa ibn al-Zubayr le escribió:
el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pactó con Quraysh el año de al-Ḥudaybiya que les devolvería a quien llegara sin permiso de su tutor. Pero cuando las mujeres emigraron hacia el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y hacia el Islam, Allah rehusó que fueran devueltas a los idólatras, si habían sido examinadas con el examen del Islam y se supo que sólo habían venido por deseo de él.
Y Su dicho:
{ y dadles lo que hayan gastado }
quiere decir —Glorificado sea—: dad a los idólatras cuyas mujeres os han llegado como creyentes —si las sabéis creyentes y no las devolvéis a ellos— lo que gastaron en casarse con ellas, del dote.
Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad ibn Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes... }
hasta Su dicho:
{ Omnisciente, Sabio }
dijo:
su examen consistía en que atestiguaran que no hay divinidad sino Allah y que Muḥammad es Su siervo y Su Mensajero; y cuando supieron que eso era verdadero por parte de ellas, no las devolvieron a los incrédulos, y dio a su marido, de entre los incrédulos con quienes el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— había pactado, el dote que él le había entregado.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ,
y cuando ellas huían de los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacia los idólatras con quienes el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— tenía un pacto, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid:
{ y dadles lo que hayan gastado }
Dad a sus maridos sus dotes.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas; Allah conoce mejor su fe }
hasta que llegó a:
{ y Allah es Omnisciente, Sabio }
este es un juicio que Él —Poderoso y Majestuoso— dictó entre la gente de la guía y la gente del extravío: cuando ellas huían de los idólatras con quienes el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros tenían un pacto hacia los compañeros del Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y éstos se casaban con ellas, enviaban sus dotes a sus maridos de entre los idólatras con quienes el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— tenía un pacto; y cuando ellas huían de los compañeros del Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacia los idólatras con quienes el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— tenía un pacto, éstos enviaban sus dotes a sus maridos de entre los compañeros del Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī,
dijo:
le fue revelada cuando estaba en la parte baja de al-Ḥudaybiya. Y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— había pactado con ellos que a quien viniera a él de entre ellos lo devolvería a ellos. Pero cuando le llegaron las mujeres, le fue revelada esta aleya y se le ordenó devolver el dote a sus maridos; y se dictó para los idólatras un juicio semejante: que si les llegaba una mujer de los musulmanes, devolvieran el dote a sus maridos. Entonces dijo: { Y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos narró ʿUbayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho:
{ examinadlas; Allah conoce mejor su fe }
que el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— había pactado con los idólatras y con la gente del Libro: pactó con ellos y ellos pactaron con él. Y en la condición estaba que devolvieran los bienes y las mujeres.
Así, cuando al Profeta de Allah se le escapaba alguno de los maridos de las creyentes y se unía a los aliados del pacto, abandonando su religión y eligiendo la idolatría, devolvía a su esposa lo que había gastado en ella.
Y cuando se unía al Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— alguna de las esposas de los idólatras, el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la examinaba y le preguntaba:
«¿Qué te ha sacado de tu gente?»
Si hallaba que había salido queriendo el Islam, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la aceptaba y devolvía a su marido lo que había gastado en ella.
Y si hallaba que había huido de su marido hacia otro con quien tenía parentesco, manteniéndose en la idolatría, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la devolvía a su marido de entre los idólatras.
Me narró Yūnus ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo, acerca de Su dicho:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas... }
la aleya entera,
dijo:
cuando el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— pactó una tregua con los idólatras, en la condición estipulada estaba: «nos devolverás a quien de los nuestros llegue a ti, y te devolveremos a quien de los tuyos llegue a nosotros».
Entonces el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo:
«A quien de los vuestros llegue a nosotros, se lo devolveremos; y quien de los nuestros llegue a vosotros y elija la incredulidad sobre la fe, no tenemos necesidad de ellos».
Dijo:
pero Allah rehusó eso para el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— respecto de las mujeres, y no lo rehusó respecto de los hombres.
Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— dijo:
{ Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes, examinadlas... }
hasta Su dicho:
{ y dadles lo que hayan gastado }
a sus maridos.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó ʿAmr ibn al-Ḥārith, de Bukayr ibn al-Ashajj,
dijo:
había entre el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y los idólatras una tregua respecto de quien huyera de entre las mujeres. Si la idólatra huía, los musulmanes daban a su marido lo que él había gastado en ella; y los musulmanes lo hacían. Y si ni éstos ni aquéllos daban, los musulmanes sacaban para el musulmán cuya mujer se había ido lo que él había gastado en ella.
Y Su dicho:
{ y no hay culpa sobre vosotros en que os caséis con ellas cuando les hayáis dado sus dotes }
quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo—: no hay estrechez para vosotros, oh creyentes, en que os caséis con estas emigrantes que se han unido a vosotros desde la morada de la guerra, separándose de sus maridos —aunque tengan maridos en la morada de la guerra—, si las sabéis creyentes, cuando les hayáis dado sus dotes.
Y por «dotes» entiende: los dotes matrimoniales.
Y Qatāda decía:
cuando ellas huían de los idólatras con quienes el Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros tenían un pacto hacia los compañeros del Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y éstos se casaban con ellas, enviaban sus dotes a sus maridos de entre los idólatras con quienes los compañeros del Profeta de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— tenían un pacto.
Nos narró eso Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda.
Y al-Zuhrī decía:
Allah sólo ordenó devolverles sus dotes cuando ellas fueran retenidas lejos de ellos, si ellos devolvían a los musulmanes el dote de aquellas de sus mujeres que les hubieran sido retenidas.
Nos narró eso Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de al-Zuhrī.
Me narró Yūnus —nos informó Ibn Wahb—,
dijo:
Ibn Zayd dijo, acerca de Su dicho:
{ y no hay culpa sobre vosotros en que os caséis con ellas }
aunque entonces tuviera marido, porque el Islam separó entre ambos cuando ellas hubieron verificado la limpieza de sus vientres.
Y Su dicho:
{ y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }
quiere decir —Glorificado sea— a los creyentes, de entre los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: no retengáis, oh creyentes, las ataduras y ligaduras de las mujeres incrédulas.
Y «las incrédulas» es el plural de incrédula.
Y «los vínculos» es el plural de vínculo (ʿiṣma): aquello a lo que uno se aferra de contrato y lazo.
Y esto es una prohibición de Allah a los creyentes de emprender el matrimonio con mujeres idólatras, de la gente de los ídolos, y una orden para ellos de separarse de ellas.
Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Yaḥyā ibn Saʿīd al-Qaṭṭān,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh ibn al-Mubārak,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de ʿUrwa, de al-Miswar ibn Makhrama y Marwān ibn al-Ḥakam:
que al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— le llegaron mujeres creyentes después de haber escrito el documento del acuerdo entre él y Quraysh.
Entonces Allah reveló:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes }
hasta que llegó a:
{ con los vínculos matrimoniales de las incrédulas }
Entonces ʿUmar, aquel día, repudió a dos mujeres que tenía en la idolatría: una de ellas se casó con Muʿāwiya ibn Abī Sufyān y la otra con Ṣafwān ibn Umayya.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Yūnus, de Ibn Shihāb,
dijo:
nos ha llegado que la aleya del examen —por la cual el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— se enfrentó a los incrédulos de Quraysh a causa del pacto que había entre los incrédulos de Quraysh y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz——: el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— devolvía a los incrédulos de Quraysh lo que habían gastado en sus mujeres que abrazaban el Islam y emigraban, mientras sus maridos eran incrédulos, por el pacto que había entre el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y ellos.
Y si hubieran sido gente en guerra, sin plazo ni contrato entre ellos y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, no les habría devuelto nada de lo que gastaron.
Y Allah dictó para los creyentes, frente a la gente del plazo de entre los incrédulos, un juicio semejante.
Dijo Allah:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes como emigrantes }
hasta que llegó a:
{ y Allah es Omnisciente, Sabio }
Entonces los creyentes, cuando fue revelada esta aleya, repudiaron a toda mujer incrédula que estuviera bajo alguno de ellos.
Así, ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb —que Allah esté complacido con él— repudió a su esposa, la hija de Abū Umayya ibn al-Mughīra, de Banū Makhzūm, y se casó con ella Muʿāwiya ibn Abī Sufyān; y (repudió) a la hija de Jarwal, de Juzāʿa, y se casó con ella Abū Jahm ibn Ḥudāfa al-ʿAdawī.
Y Allah hizo de ello un juicio con el que juzgó entre los creyentes y los idólatras durante ese plazo que existía.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Muḥammad ibn Isḥāq,
dijo:
y al-Zuhrī dijo: cuando fue revelada esta aleya:
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Cuando os lleguen las creyentes... }
hasta Su dicho:
{ y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }
entre quienes repudió ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb —que Allah esté complacido con él— estuvo su esposa Qarība, hija de Abū Umayya ibn al-Mughīra; después de él se casó con ella Muʿāwiya ibn Abī Sufyān, estando ambos en su idolatría en La Meca.
Y (repudió) a Umm Kulthūm, hija de Jarwal al-Juzāʿiyya, madre de ʿAbd Allāh ibn ʿUmar; se casó con ella Abū Jahm ibn Ḥudāfa ibn Ghānim, un hombre de su gente, estando ambos en su idolatría.
Y Ṭalḥa ibn ʿUbayd Allāh ibn ʿUthmān ibn ʿAmr al-Taymī tenía por esposa a Arwā, hija de Rabīʿa ibn al-Ḥārith ibn ʿAbd al-Muṭṭalib; el Islam los separó cuando el Corán prohibió retener los vínculos matrimoniales con las incrédulas. Ṭalḥa había emigrado y ella estaba en La Meca, en la religión de su gente. Luego, ya en el Islam, después de Ṭalḥa, se casó con ella Khālid ibn Saʿīd ibn al-ʿĀṣ ibn Umayya ibn ʿAbd Shams.
Y entre las mujeres de los incrédulos que huyeron hacia el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, de aquellas con quienes no había pacto entre él y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, él la retuvo y la casó con un hombre de los musulmanes: Umayma, hija de Bishr al-Anṣāriyya; y luego una de las mujeres de Banū Umayya ibn Zayd, de Aws Allāh, que estaba casada con Thābit ibn al-Daḥdāḥa: huyó de él —y él era entonces incrédulo— hacia el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— la casó con Sahl ibn Ḥunayf, de Banū ʿAmr ibn ʿAwf, y dio a luz a ʿAbd Allāh ibn Sahl.
Me narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī,
acerca de la palabra de Allah:
{ y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }
dijo al-Zuhrī:
ʿUmar repudió a dos mujeres que tenía en La Meca.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca de:
{ y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }
dijo:
a los compañeros de Muḥammad se les ordenó repudiar a sus mujeres incrédulas en La Meca, que se quedaron con los incrédulos.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{ y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }
las idólatras árabes que rehúsan el Islam: se ordenó que se las dejara en libertad.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo, acerca de Su dicho:
{ y no retengáis los vínculos matrimoniales con las incrédulas }
si la mujer incurre en incredulidad, no la retengáis: dejadla; la separación se produce entre ella y su marido cuando ella incurre en incredulidad.
Y los recitadores discreparon acerca de la lectura de Su dicho:
{ y no retengáis }
La mayoría de los recitadores del Ḥijāz, Medina, Kufa y al-Shām lo recitaron:
{ y no retengáis }
aligerando la sīn.
Y Abū ʿAmr lo recitó:
«y no retengáis»
con geminación, y mencionó que es la lectura de al-Ḥasan.
Y quien lo recitó con aligeramiento lo consideró (como) «retener con lo debido».
Y lo correcto en esto es que son dos lecturas conocidas y dos modalidades lingüísticas difundidas, transmitidas de los árabes: amsaktu bihi y masaktu, y tamassaktu bihi.
Y Su dicho:
{ pedid lo que hayáis gastado y que ellos pidan lo que hayan gastado }
dice —Exaltado sea Su recuerdo— a los maridos de aquellas que, de entre las creyentes, se unieron desde la morada del Islam a los idólatras en La Meca, de entre los incrédulos de Quraysh:
pedid, oh creyentes cuyos esposas se han ido y se han unido a los idólatras, lo que gastasteis en vuestras esposas —las que se unieron a ellos— del dote, a quien de ellos se casó con ellas; y que os pidan los idólatras, de entre ellos, cuyos esposas se han unido a vosotros como creyentes, cuando se casen entre vosotros, lo que gastaron en ellas del dote.
Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Yūnus, de Ibn Shihāb,
dijo:
los creyentes aceptaron el juicio de Allah y cumplieron lo que se les ordenó de los gastos de los idólatras que éstos habían gastado en sus mujeres; y los idólatras rehusaron aceptar el juicio de Allah en lo que se les impuso de pagar los gastos de los musulmanes.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de la palabra de Allah:
{ pedid lo que hayáis gastado y que ellos pidan lo que hayan gastado }
dijo:
lo que se fue de las esposas de los compañeros de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacia los incrédulos: que los incrédulos les den sus dotes y que las retengan; y lo que se fue de las esposas de los incrédulos hacia los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: lo mismo, en una tregua que había entre Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— y Quraysh.
Y Su dicho:
{ ese es el juicio de Allah: juzga entre vosotros }
dice —Exaltado sea Su recuerdo—: este juicio con el que he juzgado entre vosotros, al ordenaros —oh creyentes— pedir a los idólatras lo que gastasteis en vuestras esposas que se unieron a ellos, y al ordenarles a ellos pediros lo mismo respecto de sus esposas que se unieron a vosotros, es el juicio de Allah entre vosotros; no lo transgredáis, pues es la verdad a la que no se escucha otra.
Así, los creyentes, de entre los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, según se ha mencionado, se atuvieron a la orden de Allah y a Su juicio; y los idólatras se abstuvieron de ello y exigieron el cumplimiento de las condiciones que habían estipulado entre ellos en aquella tregua.
Y en ese sentido han venido los relatos y las noticias de la gente de las biografías y otros.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Thawr, de Maʿmar, de al-Zuhrī,
dijo:
en cuanto a los creyentes, aceptaron el juicio de Allah; y en cuanto a los idólatras, rehusaron aceptarlo.
Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— reveló:
{ Y si se os escapa algo de vuestras esposas hacia los incrédulos... }
la aleya.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de al-Zuhrī,
dijo:
Allah dijo:
{ ese es el juicio de Allah: juzga entre vosotros }
Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— retuvo a las mujeres y devolvió a los hombres; y pidió —como Allah le ordenó— los dotes de las mujeres que habían sido retenidas de entre ellos, y que se les devolviera a ellos lo mismo que ellos devolvían, si ellos lo hacían.
Y de no ser por el juicio que Allah dictó con este juicio, el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— habría devuelto a las mujeres, como devolvió a los hombres.
Y de no ser por la tregua y el pacto que había entre él y Quraysh el día de al-Ḥudaybiya, habría retenido a las mujeres y no les habría devuelto dote alguno; y así actuaba con quien le llegaba de entre las musulmanas antes del pacto.
Su dicho:
{ y Allah es Omnisciente, Sabio }
dice —Glorificado sea—: Allah posee conocimiento de lo que beneficia a Sus criaturas y de otros asuntos; Sabio en Su disposición respecto de ellos.
Notas y Referencias
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