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Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 89

Versículo (Español)

[6:89] A ellos les revelé los Libros y los agracié con la sabiduría y la profecía. Pero si algunos no creen, [sepan que] he enviado este mensaje a otro pueblo que no dejará de creer en él.

Tafsir de At-Tabari

{A aquellos les hemos dado el Libro, el juicio y la profecía. Y si estos la niegan, ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará.} (89) القول في تأويل قوله تعالى : { أُوْلََئِكَ الّذِينَ آتَيْنَاهُمُ الْكِتَابَ وَالْحُكْمَ وَالنّبُوّةَ فَإِن يَكْفُرْ بِهَا هََؤُلآءِ فَقَدْ وَكّلْنَا بِهَا قَوْماً لّيْسُواْ بِهَا بِكَافِرِينَ } . .

Con Su dicho —exaltado sea Su recuerdo—: «A aquellos», se refiere a estos que hemos mencionado de entre Sus profetas y mensajeros: Noé y su descendencia, a quienes guio hacia la religión del islam y eligió para Su misión ante Sus criaturas; ellos son «aquellos a quienes hemos dado el Libro», queriendo con ello las Hojas de Abraham y de Moisés, el Salterio de David y el Evangelio de Jesús —las bendiciones de Dios sean sobre todos ellos—. Y «el juicio», es decir: la comprensión mediante el Libro y el conocimiento de lo que hay en él de disposiciones. Y se transmitió de Mujāhid acerca de ello lo siguiente:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Abān, dijo: nos narró Mālik b. Shaddād, de Mujāhid: «Y el juicio y la profecía», dijo: el juicio: es el meollo.

Con ello quiso Mujāhid —si Dios quiere— lo que yo he dicho, porque el meollo es el intelecto; como si hubiera pretendido: que Dios les dio el intelecto mediante el Libro, lo cual tiene el sentido de lo que hemos dicho: la comprensión por medio de él. Ya hemos expuesto anteriormente el significado de la profecía y del juicio con sus pruebas, y eso hace innecesario repetirlo.

القول في تأويل قوله تعالى : فإنْ يَكْفُرْ بِهَا هَؤُلاَءِ فَقَدْ وَكّلْنا بِهَا قَوْما لَيْسُوا بِهَا بكافِرِينَ .

Dice —exaltado sea Su recuerdo—: Y si niegan, ¡oh Muḥammad!, los signos de Mi Libro que te he hecho descender, y los rechazan estos asociadores que equiparan a su Señor, como (lo transmitido en lo siguiente):

Me narró ʿAlī b. Dāwūd, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: «Y si estos la niegan», dice: si niegan el Corán.

Luego discreparon los exégetas acerca de a quiénes se alude con «estos». Unos dijeron: con ello se quiso decir los incrédulos de Quraysh; y con Su dicho: «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», se quiso decir los Anṣār. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Sulaymān, dijo: nos narró Abū Hilāl, de Qatāda, acerca de la palabra de Dios —exaltado sea—: «Y si estos la niegan», dijo: la gente de La Meca; «ciertamente la hemos encomendado» a la gente de Medina.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿAbda b. Sulaymān, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk: «Ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», dijo: los Anṣār.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mughrāʾ, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk: «Y si estos la niegan», dijo: si la niega la gente de La Meca, ciertamente la hemos encomendado a la gente de Medina, los Anṣār, que no la negarán.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «Y si estos la niegan», dice: si la niega Quraysh, ciertamente la hemos encomendado a los Anṣār.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj: «Y si estos la niegan»: la gente de La Meca; «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará»: la gente de Medina.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: nos narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Y si estos la niegan, ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», dijo: la gente de Medina ya se había asentado en la morada y en la fe antes de que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llegara a ellos; y cuando Dios les hizo descender las aleyas, la gente de La Meca las negó. Entonces Dios —exaltado sea— dijo: «Y si estos la niegan, ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará». Dijo ʿAṭiyya: no oí esto de Ibn ʿAbbās, sino que lo oí de otro.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: «Y si estos la niegan», es decir, la gente de La Meca. Dice: si niegan el Corán, «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», es decir, la gente de Medina y los Anṣār.

Otros dijeron: el sentido es: si la niega la gente de La Meca, ciertamente la hemos encomendado a los ángeles. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Abū Usāma, de ʿAwf, de Abū Rajāʾ: «Y si estos la niegan, ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», dijo: son los ángeles.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar e Ibn Abī ʿAdī, y ʿAbd al-Wahhāb, de ʿAwf, de Abū Rajāʾ, su semejante.

Otros dijeron: con Su dicho «Y si estos la niegan» se quiso decir Quraysh; y con Su dicho «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo», a los profetas que mencionó en las aleyas que precedieron a esta aleya. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y si estos la niegan», es decir, la gente de La Meca; «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», y son los dieciocho profetas de los que Dios dijo: «Esos son a quienes Dios guio; sigue, pues, su guía».

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «Y si estos la niegan», dijo: es decir, el pueblo de Muḥammad. Luego dijo: «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará», es decir: los profetas cuyas historias relató antes de esta aleya. Luego dijo: «Esos son a quienes Dios guio; sigue, pues, su guía».

Y la más acertada de estas opiniones en la interpretación de ello es la de quien dijo: con Su dicho «Y si estos la niegan» se quiso decir los incrédulos de Quraysh; y con Su dicho «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo que no la negará» se quiso decir: los dieciocho profetas que Dios —exaltado sea Su recuerdo— mencionó en las aleyas anteriores a esta aleya. Esto es así porque la información en las aleyas anteriores trataba de ellos, y en las posteriores hay mención de ellos; por tanto, que lo que hay entre ambas sea información acerca de ellos es más apropiado y más justo que que sea información acerca de otros.

Así, la interpretación del discurso, siendo ello así, es: si tu pueblo de Quraysh, ¡oh Muḥammad!, niega Nuestros signos, y desmiente y rechaza su realidad, ciertamente los hemos preservado y hemos confiado el hacerse cargo de ellos a Nuestros mensajeros y profetas anteriores a ti, quienes no rechazan su realidad ni los desmienten; antes bien, los confirman y creen en su veracidad. Y algunos dijeron: el sentido de Su dicho «ciertamente la hemos encomendado a un pueblo» es: se la hemos provisto a un pueblo.

Notas y Referencias

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