6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 76

Versículo (Español)

[6:76] Al llegar la noche vio una estrella y le dijo [a su pueblo]: "¡Este es mi Señor!" Pero cuando desapareció dijo: "No adoro lo que se ausenta".

Tafsir de At-Tabari

{فَلَمَّا جَنَّ عَلَيۡهِ ٱلَّيۡلُ رَءَا كَوۡكَبٗاۖ قَالَ هَٰذَا رَبِّيۖ فَلَمَّآ أَفَلَ قَالَ لَآ أُحِبُّ ٱلۡأٓفِلِينَ} (76) La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { فَلَمّا جَنّ عَلَيْهِ الْلّيْلُ رَأَى كَوْكَباً قَالَ هََذَا رَبّي فَلَمّآ أَفَلَ قَالَ لآ أُحِبّ الاَفِلِينَ } . .

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Cuando la noche lo cubrió y lo envolvió. Se dice de ello: «la noche lo cubrió» (jan­na ‘alayhi al-layl), «la noche lo cubrió» (jannahu al-layl), «la noche lo cubrió» (ajannahu), y «la noche lo cubrió» (a’ajanna ‘alayhi). Y cuando se antepone «sobre» (‘alā), la expresión con alif es más elocuente que sin alif: «ajannahu al-layl» es más elocuente que «a’ajanna ‘alayhi»; y «jan­na ‘alayhi al-layl» es más elocuente que «jannahu». Todo ello es aceptable y atestiguado en el habla de los árabes. «jannahu al-layl» se usa en Asad, y «ajannahu» y «jannahu» en Tamīm. El maṣdar de «jan­na ‘alayhi» es jannā, junūnan y janānan; y el de «ajanna» es ijnānan. Y se dice: «Fulano vino en la oscuridad de la noche» (fī jinn al-layl); y de ahí (viene) «al-jinn», porque se ocultaron a los ojos de los hijos de Adán y no son vistos. Y todo lo que se oculta a las miradas de la gente, los árabes dicen de ello: «ha quedado cubierto» (qad janna). De ello es el dicho del hudhalí:

وَماءٍ وَرَدْتُ قُبَيْلَ الكَرَى ***وَقَدْ جَنّهُ السّدَفُ الأدْهَمُ

Y dijo ‘Ubayd:

وَخَرْقٍ تَصِيحُ البومُ فِيهِ معَ الصّدَىمَخُوفٍ إذا ما جَنّهُ اللّيْلُ مَرْهُوبِ

Y de ello: «ajannantu al-mayyit» (encubrí al difunto), cuando lo ocultas en la fosa; y «jannantuhu». Y es análogo a «la noche lo cubrió» en el sentido de: «lo cubriste». Y de ello se llamó al escudo: miǧann, porque cubre (yaǧunnu) a quien se protege con él, lo tapa y lo oculta.

Y Su dicho: «vio un astro», es decir: divisó un astro cuando salió, y dijo: «Este es mi Señor». Se transmitió de Ibn ‘Abbās acerca de ello lo siguiente:

Me lo narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Mu‘āwiya b. Ṣāliḥ, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «Y así mostramos a Abraham el reino de los cielos y de la tierra para que fuese de los convencidos», con lo cual se refiere al sol, la luna y las estrellas. «Cuando la noche lo cubrió, vio un astro y dijo: “Este es mi Señor”», y lo adoró hasta que se ocultó; y cuando se ocultó dijo: «No amo a los que se ponen». Luego, cuando vio la luna saliendo, dijo: «Este es mi Señor», y la adoró hasta que se ocultó; y cuando se ocultó dijo: «Si mi Señor no me guía, seré ciertamente de la gente extraviada». Luego, cuando vio el sol saliendo, dijo: «Este es mi Señor, este es mayor», y lo adoró hasta que se puso; y cuando se puso dijo: «¡Oh pueblo mío! En verdad, estoy libre de lo que asociáis».

Me narró Bišr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: «Cuando la noche lo cubrió, vio un astro y dijo: “Este es mi Señor”; y cuando se puso dijo: “No amo a los que se ponen”». Supo que su Señor es permanente, no desaparece. Y recitó hasta llegar a: «Este es mi Señor, este es mayor». Vio una creación que era mayor que las dos primeras creaciones y más luminosa.

Y la causa —según se dijo— de que Abraham dijera eso fue lo siguiente:

Me lo narró Muḥammad b. Ḥumayd; dijo: nos narró Salama b. al-Faḍl; dijo: me narró Muḥammad b. Isḥāq, según lo que se nos ha mencionado —y Dios sabe mejor—: Que Āzar era un hombre de la gente de Kūthā, de una aldea en el Sawād, el Sawād de Kufa. Y por entonces el dominio de Oriente pertenecía a Nimrūd b. Kan‘ān. Cuando Dios quiso enviar a Abraham como prueba contra su pueblo y como mensajero a Sus siervos —y no hubo entre Noé y Abraham profeta alguno sino Hūd y Ṣāliḥ—, y cuando se aproximó el tiempo de Abraham en el que Dios quiso lo que quiso, los astrólogos acudieron a Nimrūd y le dijeron: «Hemos sabido, según nuestro conocimiento, que en esta aldea tuya nacerá un muchacho llamado Abraham; abandonará vuestra religión y romperá vuestros ídolos, en tal mes y tal, del año tal y tal». Cuando entró el año que los astrólogos describieron a Nimrūd, Nimrūd envió a por toda mujer embarazada de su aldea y la retuvo junto a él, excepto la madre de Abraham, la mujer de Āzar, pues no supo de su embarazo; y ello porque era una mujer joven —según se menciona— y no se reconocía el embarazo en su vientre. Y cuando Dios quiso que llegara a término su hijo, Nimrūd quiso matar a todo varón nacido en aquel mes de aquel año, por temor por su reino. Así, no daba a luz mujer alguna un varón en aquel mes de aquel año sin que él ordenara que fuese degollado. Cuando la madre de Abraham sintió los dolores del parto, salió de noche hacia una cueva que estaba cerca de ella, y allí dio a luz a Abraham. Dispuso de él lo que se hace con el recién nacido; luego cerró la cueva sobre él y regresó a su casa. Después lo visitaba en la cueva para ver qué había sido de él, y lo encontraba vivo, chupándose el pulgar. Afirman —y Dios sabe mejor— que Dios puso allí el sustento de Abraham y lo que le llegaba por su succión. Y Āzar —según afirman— preguntó a la madre de Abraham qué había sido de su embarazo, y ella dijo: «Di a luz un varón y murió». Él le creyó y guardó silencio respecto de ella. Y el día —según mencionan— para Abraham, en la juventud, era como el mes, y el mes como el año. Abraham no permaneció en la cueva sino quince meses, hasta que dijo a su madre: «Sácame para que mire». Ella lo sacó al anochecer. Entonces miró y reflexionó sobre la creación de los cielos y la tierra, y dijo: «Aquel que me creó, me sustentó, me alimentó y me dio de beber es mi Señor; no tengo divinidad fuera de Él». Luego miró al cielo y vio un astro, y dijo: «Este es mi Señor». Y lo siguió mirando con su vista hasta que se ocultó; y cuando se puso: «No amo a los que se ponen». Luego salió la luna y la vio elevándose, y dijo: «Este es mi Señor». Y la siguió con su vista hasta que se ocultó; y cuando se puso dijo: «Si mi Señor no me guía, seré ciertamente de la gente extraviada». Luego, cuando le entró el día y salió el sol, engrandeció el sol y vio algo cuya luz era mayor que todo lo que había visto antes, y dijo: «Este es mi Señor, este es mayor». Y cuando se puso dijo: «¡Oh pueblo mío! En verdad, estoy libre de lo que asociáis. En verdad, he vuelto mi rostro hacia Aquel que originó los cielos y la tierra, como hanīf, y no soy de los asociadores». Luego Abraham regresó a su padre Āzar, habiéndose enderezado su orientación, habiendo conocido a su Señor y habiéndose desligado de la religión de su pueblo, aunque no los afrontó con ello de inmediato. E informó de que era su hijo; y la madre de Abraham le informó de que era su hijo, y le contó lo que había hecho con él. Āzar se alegró por ello y se regocijó intensamente. Āzar fabricaba los ídolos de su pueblo que ellos adoraban, y luego se los daba a Abraham para que los vendiera. Abraham iba con ellos —según mencionan— y decía: «¿Quién compra lo que le perjudica y no le beneficia?». Nadie se los compraba; y cuando no se vendían, los llevaba a un río y golpeaba sus cabezas contra él, y decía: «Bebe», burlándose de su pueblo y de la extravío en que estaban, hasta que se difundió entre su gente y los habitantes de su aldea su censura de ellos y su burla, sin que ello llegara al rey Nimrūd.

Y un grupo —que no era de la gente de la transmisión— reprobó esta opinión que se transmitió de Ibn ‘Abbās y de quienes la transmitieron de él: que Abraham dijo al astro o a la luna: «Este es mi Señor». Dijeron: no es lícito que un profeta de Dios, a quien Él envió con el mensaje, haya pasado por un tiempo, siendo ya adulto, sin ser monoteísta de Dios, conocedor de Él y desligado de todo lo que se adora fuera de Él. Dijeron: si fuese posible que hubiera pasado por algunos momentos siendo incrédulo respecto de Él, no sería lícito que Él lo distinguiera con el mensaje, pues no habría en él significado alguno que no se hallase igualmente en otros de los incrédulos respecto de Él; y no hay entre Dios y ninguno de Sus criaturas parentesco que le lleve a favorecerlo distinguiéndolo con el honor. Dijeron: sólo honró a quien honró de entre ellos por su mérito en sí mismo, y le recompensó por merecer la recompensa con el honor con que le recompensó. Y sostuvieron que la noticia de Dios acerca de lo que dijo Abraham al ver el astro, o la luna, o el sol: «Este es mi Señor», no fue por ignorancia de que eso no podía ser su Señor; sino que lo dijo a modo de negación de que eso fuese su Señor, y como censura a su pueblo por adorar los ídolos, pues el astro, la luna y el sol eran más luminosos, más bellos y más espléndidos que los ídolos, y aun así no eran adorados; y, además, se ponían, desaparecían, no eran permanentes. Así, los ídolos —inferiores a ellos en belleza y menores que ellos en cuerpo— eran más dignos de no ser adorados ni ser divinidades. Dijeron: sólo les dijo eso a modo de refutación, como cuando uno de los polemistas dice a su adversario, refutándolo, una afirmación falsa con palabras falsas, con el fin de exigirle el criterio distintivo entre dos afirmaciones corruptas, de las cuales su adversario considera válida una y pretende la corrupción de la otra. Y otros de ellos dijeron: más bien eso fue de él en su estado de infancia, antes de que se estableciera la prueba contra él; y ese es un estado en el que no hay incredulidad ni fe. Y otros de ellos dijeron: el sentido del discurso es: «¿Este es mi Señor?», a modo de negación y reproche, es decir: «Este no es mi Señor». Y dijeron: los árabes hacen algo semejante, omitiendo la alif que indica el sentido interrogativo. Y sostuvieron que de ello es el dicho del poeta:

رفُونِي وقالُوا يا خُوَيلِدُ لا تُرَعْ ***فقلتُ وأنكرْتُ الوُجُوهَ هُمُ هُمُ

es decir: «¿Son ellos ellos?». Dijeron: y de ello es el dicho de Aws:

لَعَمْرُكَ ما أدْرِي وإنْ كُنْتَ دَارِيا ***شُعَيْثُ بنُ سَهْمٍ أمْ شُعَيْثُ ابنُ مِنْقَرِ

con el sentido de: «¿(Es) Šu‘ayṯ b. Sahm?», y omitió la alif. Y hay otros ejemplos semejantes. En cuanto al uso del masculino «este» (hāḏā) en Su dicho: «Cuando vio el sol saliendo, dijo: “Este es mi Señor”», ello es por el sentido de: «esta cosa que sale es mi Señor».

Y en la noticia de Dios —Exaltado sea— acerca de lo que dijo Abraham cuando se puso la luna: «Si mi Señor no me guía, seré ciertamente de la gente extraviada», hay una prueba del error de estas opiniones que dijo esa gente. Y que lo correcto en esto es: afirmar la noticia de Dios —Exaltado sea— con la que informó acerca de él, y apartarse de lo demás.

En cuanto a Su dicho: «y cuando se puso», su sentido es: cuando se ocultó y se fue. Como:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama b. al-Faḍl; dijo: dijo Ibn Isḥāq: el afūl es el irse; se dice de ello: «el astro se puso» (afala al-najm) ya’fulu y ya’filu, ufūlan y aflan, cuando se oculta. Y de ello es el dicho de Ḏī al-Rumma:

مصابيحُ لَيْسَتْ باللّوَاتِي يَقُودُها ***نُجُومٌ وَلا بالاَفلاتِ الدّوَالِكِ

Y se dice: «¿Adónde te has puesto lejos de nosotros?» (ayna afalta ‘annā), con el sentido de: «¿dónde te has ausentado de nosotros?».

Notas y Referencias

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