Los Rebaños
الأنعام Al-An'amVersículo (Español)
[6:65] Diles: "Él tiene el poder para enviarles un castigo que caiga del cielo o salga de la tierra bajo sus pies, o puede dividirlos en partidos y hacer que se persigan unos a otros con violencia". Observa cómo evidencio los signos para que entiendan.
Tafsir de At-Tabari
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros, o desde debajo de vuestros pies, o para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros. Mira cómo exponemos de diversas maneras las aleyas, para que quizá comprendan} (65)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros, o desde debajo de vuestros pies, o para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros. Mira cómo exponemos de diversas maneras las aleyas, para que quizá comprendan}.
. .
Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
Di a estos que equiparan a su Señor con otro distinto de Él, de entre ídolos e imágenes, ¡oh Muhammad!: En verdad, Aquel que os salva de las tinieblas de la tierra y del mar y de toda angustia, y luego volvéis a asociarle copartícipes, es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies, por vuestra asociación con Él y por pretender junto a Él otra divinidad distinta de Él, y por vuestra ingratitud ante Sus mercedes, pese a que Él os colma de Sus dones y favores.
Los intérpretes discreparon acerca del sentido del castigo con el que Dios amenazó a esta gente, de enviarlo sobre ellos desde encima de ellos o desde debajo de sus pies.
Unos dijeron:
En cuanto al castigo con el que les amenazó, de enviarlo sobre ellos desde encima de ellos: es la lapidación; y en cuanto al que les amenazó, de enviarlo sobre ellos desde debajo de ellos: es el hundimiento de la tierra.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narraron Muhammad ibn Bashshār e Ibn Wakīʿ,
dijeron:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Suddī,
de Abū Mālik:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}. Dijo: el hundimiento.
Nos narró Sufyān,
dijo:
nos narró Yaḥyà ibn Ādam, de al-Ashjaʿī, de Sufyān, de al-Suddī, de Abū Mālik y Saʿīd ibn Jubayr, algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Salama, de Shibl, de Ibn Najīḥ,
de Mujāhid:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}. Dijo: el hundimiento.
Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros}: el castigo del cielo; {o desde debajo de vuestros pies}: y entonces hace que la tierra se hunda con vosotros.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}. Dijo: Ibn Masʿūd solía clamar, estando en la asamblea o en el púlpito: “¡Ea, gente! En verdad, ha descendido sobre vosotros. Dios dice: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros}: si os viniera un castigo del cielo, no quedaría de vosotros nadie; {o desde debajo de vuestros pies}: si hiciera hundirse la tierra con vosotros, os destruiría y no quedaría de vosotros nadie; {o para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}: ¡ea!, en verdad, ha descendido sobre vosotros la peor de las tres”.
Otros dijeron:
Con el castigo desde encima de vosotros quiso decir: los imames del mal;
y con el de debajo de vuestros pies:
los servidores y la gente baja.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
oí a Khallād decir: oí a ʿĀmir ibn ʿAbd al-Raḥmān decir: Ibn ʿAbbās solía decir acerca de esto: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}. En cuanto al castigo desde encima de vosotros: son los imames del mal.
Y en cuanto al castigo desde debajo de vuestros pies:
son los servidores del mal.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya ibn Ṣāliḥ, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros}, es decir: de parte de vuestros gobernantes;
{o desde debajo de vuestros pies}, es decir:
vuestros inferiores.
Y la interpretación más digna de ser tenida por correcta, a mi juicio, de entre las dos, es la de quien dijo:
con el castigo desde encima de ellos quiso decir la lapidación, o el diluvio, y lo semejante a ello de lo que desciende sobre ellos desde encima de sus cabezas;
y con el de debajo de sus pies:
el hundimiento y lo semejante.
Ello se debe a que lo conocido en el habla de los árabes respecto al sentido de “encima” y “debajo” de los pies es eso, y no otra cosa; aunque lo transmitido de Ibn ʿAbbās al respecto tiene un aspecto válido, sin embargo, cuando una expresión admite disputa en su interpretación, llevarla al sentido más predominante y más célebre es más justo y más apropiado que otra cosa, mientras no venga una prueba impeditiva que obligue a someterse a ella.
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{o para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}.
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
O confundirlos en facciones: grupos; su singular es shiʿa.
En cuanto a Su dicho: {para confundiros} (yalbisakum), procede de tu expresión: “le he confundido el asunto” (labastu ʿalayhi al-amr) cuando lo mezclas; así, “yo se lo confundo” (anā albisuhu). Y dije que esto es así porque no hay discrepancia entre los lectores en leerlo con kasra en la bāʾ; en ello hay una prueba clara de que procede de labasa yalbisu, y ese es el sentido de la mezcla.
Con ello quiso decir:
O mezclaros en pasiones diversas y en partidos separados.
En el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Usāma, de Shibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
{o para confundiros en facciones}: las pasiones divergentes.
Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{o para confundiros en facciones}. Dijo: separa entre vosotros.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsà, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
{o para confundiros en facciones}. Dijo: lo que haya entre vosotros de división y discrepancia.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: {o para confundiros en facciones}. Dijo: lo que hoy hay entre la gente de discrepancia, pasiones y derramamiento de la sangre de unos por otros.
Me narró Muḥammad ibn Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{o para confundiros en facciones}. Dijo: las pasiones y la discrepancia.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya ibn Ṣāliḥ, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās:
{o para confundiros en facciones}, es decir, por “facciones”: las pasiones diversas.
En cuanto a Su dicho:
{y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}, significa: que unos de vosotros maten a otros con las manos de otros.
Y los árabes dicen del hombre al que se alcanza con un arma y se le mata con ella: “Fulano hizo gustar a fulano la muerte” y “le hizo gustar su violencia”. El origen de ello es el gustar el alimento, cuando lo prueba; luego se empleó para todo lo que llega al hombre de deleite y dulzura, o de amargura, repulsión y dolor. Ya he explicado anteriormente el sentido de “violencia” (baʾs) en el habla de los árabes de modo que hace innecesario repetirlo en este lugar.
En el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}: con las espadas.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Abū al-Nuʿmān ʿĀrim,
dijo:
nos narró Ḥammād, de Abī Hārūn al-ʿAbdī, de ʿAwf al-Bakālī,
que acerca de Su dicho:
{y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros} dijo: “Sí, por Dios: son los hombres con lanzas en sus manos, que os apuñalan en los ijares”.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya ibn Ṣāliḥ, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās:
{y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}. Dijo: hace que unos de vosotros dominen a otros mediante la muerte y el castigo.
Nos narró Saʿīd ibn al-Rabīʿ al-Rāzī,
dijo:
nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
dijo:
El castigo de esta comunidad —la gente de la afirmación— es por la espada;
{...o para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}.
Y el castigo de la gente del desmentido:
el grito y el terremoto.
Luego discreparon los intérpretes acerca de a quién se refiere esta aleya.
Unos dijeron:
Se refiere a los musulmanes de la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y acerca de ellos descendió.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad ibn ʿĪsà al-Dāmighānī,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de al-Rabīʿ ibn Anas, de Abī al-ʿĀliya,
acerca de Su dicho:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros...} la aleya.
Dijo: “Son cuatro, y todas ellas son castigo. Dos de ellas acontecieron veinticinco años después del fallecimiento del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: fueron confundidos en facciones y algunos de ellos gustaron la violencia de otros. Y quedaron dos: necesariamente han de ocurrir”, es decir:
el hundimiento y la metamorfosis.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsà, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
{desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}: para la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—; y os eximió de ello, y os eximió de ello.
{O para confundiros en facciones}. Dijo:
lo que haya entre vosotros de tribulaciones y discrepancia.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo...} la aleya.
Se nos mencionó que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó un día el alba y la prolongó.
Entonces le dijo alguno de su familia:
“¡Oh Profeta de Dios! Has rezado una oración que no solías rezar”.
Dijo:
«En verdad, es una oración de deseo y temor.
Y pedí a mi Señor en ella tres cosas:
Le pedí que no diera poder sobre mi comunidad a un enemigo ajeno a ellos que los aniquilara, y me la concedió; y Le pedí que no diera poder sobre mi comunidad a la sequía, y me la concedió; y Le pedí que no los confundiera en facciones ni hiciera que algunos de ellos gustaran la violencia de otros, y me la negó».
Se nos mencionó que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir:
«No cesará un grupo de mi comunidad combatiendo por la verdad, victoriosos; no les perjudicará quien los abandone, hasta que llegue la orden de Dios».
Nos narraron Aḥmad ibn al-Walīd al-Qurashī y Saʿīd ibn al-Rabīʿ al-Rāzī,
dijeron:
nos narró Sufyān ibn ʿUyayna, de ʿAmr,
oyó a Jābir decir:
Cuando Dios —Exaltado sea— hizo descender sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}, dijo:
«Me refugio en Tu Faz».
{O para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}, dijo:
«Estas dos son más fáciles», o «más leves».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn ʿUyayna, de ʿAmr, de Jābir,
dijo:
Cuando descendió: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}, dijo:
«Nos refugiamos en Ti, nos refugiamos en Ti».
{O para confundiros en facciones}. Dijo:
«Es más leve».
Me narró Ziyād ibn ʿUbayd Allāh al-Muzanī,
dijo:
nos narró Marwān ibn Muʿāwiya al-Fazārī,
dijo:
nos narró Abū Mālik, dijo: me narró Nāfiʿ ibn Khālid al-Khuzāʿī,
de su padre:
Que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó una oración ligera, completa en la inclinación y la postración, y dijo:
«Ha sido una oración de deseo y temor. Pedí a Dios en ella tres cosas y me concedió dos, y quedó una.
Pedí a Dios que no os alcanzara con un castigo con el que alcanzó a quienes os precedieron, y me la concedió.
Y pedí a Dios que no diera poder sobre vosotros a un enemigo que hiciera lícita vuestra “huevera” (vuestra fuerza y cohesión), y me la concedió.
Y Le pedí que no os confundiera en facciones ni hiciera que algunos de vosotros gustaran la violencia de otros, y me la negó».
Dijo Abū Mālik:
Le dije: “¿Tu padre oyó esto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—?”.
Dijo:
“Sí; lo oí narrarlo a la gente, que lo oyó de la boca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—”.
Me narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Maʿmar, de Ayyūb, de Abī Qilāba, de Abī al-Ashʿath, de Abī Asmāʾ al-Raḥbī, de Shaddād ibn Aws, elevándolo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—,
que dijo:
«En verdad, Dios me recogió la tierra hasta que vi sus orientes y sus occidentes; y el dominio de mi comunidad alcanzará aquello que me fue recogido de ella. Y se me dieron los dos tesoros: el rojo y el blanco. Y pedí a mi Señor que no destruyera a mi pueblo con una sequía general, y que no los confundiera en facciones ni hiciera que algunos de ellos gustaran la violencia de otros.
Entonces dijo:
“Oh Muhammad: cuando decreto un decreto, no se revoca. Y te he concedido para tu comunidad que no los destruiré con una sequía general, y que no daré poder sobre ellos a un enemigo distinto de ellos que los aniquile en conjunto, hasta que unos de ellos destruyan a otros, unos de ellos maten a otros y unos de ellos cautiven a otros”.
Y dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«En verdad, temo por mi comunidad a los imames extraviadores; y cuando se pongan las espadas en mi comunidad, no se alzarán de ellos hasta el Día de la Resurrección».
Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
dijo:
me informó Ayyūb, de Abī Qilāba, de Abī al-Ashʿath, de Abī Asmāʾ al-Raḥbī, de Shaddād ibn Aws,
dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y mencionó algo semejante, salvo que dijo:
Y dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«No temo por mi comunidad sino a los imames extraviadores».
Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad ibn Thawr,
dijo:
nos narró Maʿmar, de al-Zuhrī,
dijo:
Jabbāb ibn al-Aratt —y era badrí— observó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras rezaba; y cuando terminó, estando en el alba, le dijo:
“¡Oh Mensajero de Dios! Te he visto rezar una oración como no te había visto rezar”.
Dijo:
«Sí; en verdad, es una oración de deseo y temor. Pedí a mi Señor tres cualidades: me concedió dos y me negó una. Le pedí que no nos destruyera con aquello con lo que destruyó a las comunidades, y me la concedió; y Le pedí que no diera poder sobre nosotros a un enemigo, y me la concedió; y Le pedí que no nos confundiera en facciones, y me la negó».
Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī,
acerca de Su dicho:
{o para confundiros en facciones}. Dijo: Jabbāb ibn al-Aratt —y era badrí— observó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y mencionó algo semejante, salvo que dijo:
«tres cualidades».
Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyà,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de ʿAmr ibn Dīnār,
dijo:
Oí a Jābir ibn ʿAbd Allāh decir: cuando descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros}, dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Me refugio en Tu Faz».
{O desde debajo de vuestros pies}, dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Me refugio en Tu Faz».
{O para confundiros en facciones}. Dijo:
«Esto es más leve».
Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Yūnus,
de al-Ḥasan:
Que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Pedí a mi Señor y se me concedieron tres cosas y se me negó una: Le pedí que no diera poder sobre mi comunidad a un enemigo ajeno a ellos que hiciera lícita su “huevera”; y que no diera poder sobre ellos al hambre; y que no los reuniera sobre el extravío; y se me concedieron. Y Le pedí que no los confundiera en facciones y que no hiciera que algunos de ellos gustaran la violencia de otros, y se me negó».
Me narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Pedí a mi Señor cualidades: me concedió tres y me negó una. Le pedí que mi comunidad no descreyera de una sola vez, y me la concedió; y Le pedí que no hiciera prevalecer sobre ellos a un enemigo ajeno a ellos, y me la concedió; y Le pedí que no los castigara con aquello con lo que castigó a las comunidades antes de ellos, y me la concedió; y Le pedí que no pusiera su violencia entre ellos, y me la negó».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Abī Bakr, de al-Ḥasan,
dijo:
Cuando descendió esta aleya,
Su dicho:
{y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}, dijo al-Ḥasan: luego dijo a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, haciéndole testigo contra ellos: {Mira cómo exponemos de diversas maneras las aleyas, para que quizá comprendan}. Entonces se levantó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, hizo la ablución y pidió a su Señor que no enviara sobre ellos un castigo desde encima de ellos o desde debajo de sus pies, ni confundiera a su comunidad en facciones ni hiciera que algunos de ellos gustaran la violencia de otros, como hizo gustar a los Hijos de Israel.
Entonces descendió a él Gabriel —la paz sea con él— y dijo:
“¡Oh Muhammad! Has pedido a tu Señor cuatro cosas: te concedió dos y te negó dos. No les vendrá un castigo desde encima de ellos ni desde debajo de sus pies que los extermine, pues esos dos son castigos para toda comunidad que se haya reunido en desmentir a su profeta y rechazar el Libro de su Señor. Pero los confundirá en facciones y hará que algunos de ellos gusten la violencia de otros; y esos dos son castigos para la gente que afirma el Libro y cree en los profetas; pero son castigados por sus pecados”.
Y le fue revelado:
{Y si te llevamos, ciertamente de ellos Nos vengaremos}, es decir: de tu comunidad;
{o te mostraremos aquello con lo que les hemos prometido, del castigo, estando tú vivo, pues sobre ellos tenemos poder}.
Entonces se levantó el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y volvió a suplicar a su Señor, y dijo:
«¿Qué calamidad es más grave que ver a mi comunidad castigándose unos a otros?».
Y le fue revelado: {¿Acaso piensan los hombres que se les dejará decir: “Creemos”, sin que sean puestos a prueba? Y ciertamente probamos a quienes fueron antes de ellos; y Dios sabrá ciertamente quiénes dijeron la verdad y sabrá ciertamente a los mentirosos}.
Así le hizo saber que su comunidad no fue exceptuada de las tribulaciones frente a las demás comunidades, y que sería probada como fueron probadas las comunidades.
Luego hizo descender sobre él:
{Di: Señor mío, si me haces ver aquello con lo que se les amenaza, Señor mío, no me pongas entre el pueblo injusto}.
Entonces el Profeta de Dios buscó refugio, y Dios le dio refugio: no vio de su comunidad sino la unidad, la concordia y la obediencia.
Luego hizo descender sobre él una aleya en la que advirtió a sus compañeros contra la tribulación, y le informó de que solo afectaría a algunos de ellos y no a otros, y dijo:
{Y guardaos de una tribulación que no alcanzará exclusivamente a los que hayan sido injustos entre vosotros; y sabed que Dios es severo en el castigo}.
Así la particularizó para ciertos grupos de los compañeros de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— después de él, y preservó con ella a otros grupos.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Abī Jaʿfar, de al-Rabīʿ ibn Anas,
de Abī al-ʿĀliya,
dijo:
Cuando Gabriel vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informó de lo que habría en su comunidad de división y discrepancia, ello le apesadumbró.
Luego invocó y dijo:
«¡Oh Dios! Haz prevalecer sobre ellos a su mejor, por piedad».
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Abū al-Aswad,
dijo:
nos informó Ibn Lahīʿa, de Khālid ibn Yazīd, de Abī al-Zubayr,
dijo:
Cuando descendió esta aleya: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros}, dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Me refugio en Dios de eso».
Dijo: {o desde debajo de vuestros pies}. Dijo:
«Me refugio en Dios de eso».
Dijo: {o para confundiros en facciones}. Dijo:
«Esto es más fácil».
Y si hubiera buscado refugio de ello, se le habría dado refugio.
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró al-Muʾammal al-Baṣrī,
dijo:
nos informó Yaʿqūb ibn Ismāʿīl ibn Yasār al-Madanī,
dijo:
nos narró Zayd ibn Aslam,
dijo:
nos narró Zayd ibn Aslam,
dijo:
Cuando descendió: {Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies, o para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}, dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«No volváis después de mí como incrédulos, golpeando unos de vosotros los cuellos de otros con las espadas».
Dijeron: “¿Y nosotros damos testimonio de que no hay divinidad sino Dios y de que tú eres el Mensajero de Dios?”.
Dijo:
«Sí».
Entonces dijo alguna gente: “Esto no ocurrirá jamás”.
Y Dios hizo descender: {Mira cómo exponemos de diversas maneras las aleyas, para que quizá comprendan}. {Y tu pueblo lo desmintió, siendo ello la verdad. Di: no soy para vosotros un garante. Para toda noticia hay un término, y pronto sabréis}.
Otros dijeron:
Con una parte de ella se quiso decir a la gente del politeísmo, y con otra parte a la gente del islam.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannà,
dijo:
nos narró Suwayd ibn Naṣr,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de Hārūn ibn Mūsà, de Ḥafṣ ibn Sulaymān, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies}. Dijo: esto es para los asociadores.
{O para confundiros en facciones y hacer que algunos de vosotros gusten la violencia de otros}. Dijo: esto es para los musulmanes.
Y lo correcto, a mi juicio, es decir:
Que Dios —Exaltado sea— amenazó con esta aleya a los asociadores con Él, adoradores de ídolos, y a ellos se dirigió con ella, porque se halla entre una información acerca de ellos y un خطاب dirigido a ellos.
Eso es porque sigue a Su dicho:
{Di: ¿Quién os salva de las tinieblas de la tierra y del mar, a quien invocáis con humildad y en secreto: “Si nos salva de esta, seremos ciertamente de los agradecidos”? Di: Dios os salva de ella y de toda angustia; luego vosotros asociáis}.
Y la sigue Su dicho: {Y tu pueblo lo desmintió, siendo ello la verdad}.
Y no es admisible que los creyentes hubieran sido quienes lo desmintieran.
Así, si no es admisible que eso sea así, y esta aleya está entre esas dos aleyas, queda claro que se trata de una amenaza para aquel de quien Dios describió previamente el politeísmo y de quien, después, informó del desmentido; no para quien no fue mencionado.
No obstante, aunque sea así, Su amenaza abarcó a todo aquel que siguiera su senda, de entre los que discrepan de Dios y de Su Mensajero y desmienten las aleyas de Dios, de esta y de otras.
En cuanto a las noticias transmitidas del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de que dijo:
«Pedí a mi Señor tres cosas: me concedió dos y me negó una»,
es posible que esta aleya descendiera en ese momento como amenaza para los asociadores que he mencionado y para quienes siguieran su método de oponerse a su Señor; y entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pidió a su Señor que protegiera a su comunidad de aquello con lo que probó a las comunidades que, por desobedecerle, se hicieron merecedoras de estas penas; y Él los protegió, por su súplica y su ruego, de las más graves de estas cuatro modalidades de castigo, por las desobediencias que las harían merecedoras; y no los protegió de aquello por lo que merecerían dos de ellas.
En cuanto a quienes interpretaron que con todo lo que hay en esta aleya se quiso decir esta comunidad, considero que interpretaron que en esta comunidad habrá quienes vengan con desobediencia a Dios y con incurrir en lo que desagrada a Dios, de modo semejante a lo que incurrieron antes que ellos las comunidades pasadas, de oposición y de incredulidad; y entonces les alcanzará algo semejante a lo que alcanzó a quienes les precedieron, de las tres y de las venganzas.
Y así dijo Abū al-ʿĀliya y quienes dijeron como él:
“Dos de ellas acontecieron después del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—”.
Y que él dijo:
«Habrá en esta comunidad hundimiento, metamorfosis y lapidación»;
y que un grupo de su comunidad pasará la noche en diversión y juego y luego amanecerán como monos y cerdos.
Y cuando eso ocurra, no hay duda de que será análogo a lo que hubo en las comunidades que se rebelaron contra su Señor en el desmentido y negaron Sus aleyas.
Y se transmitió algo semejante a lo transmitido de Abū al-ʿĀliya, de Ubayy.
Nos narró Hannād,
dijo:
nos narró Wakīʿ; y nos narró Sufyān,
dijo:
nos informó mi padre, de Abī Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ, de Abī al-ʿĀliya,
de Ubayy ibn Kaʿb:
{Di: Él es el Poderoso para enviar sobre vosotros un castigo desde encima de vosotros o desde debajo de vuestros pies, o para confundiros en facciones}. Dijo: “Son cuatro modalidades, y todas ellas son castigo, y todas ellas ocurrirán antes del Día de la Resurrección.
Dos de ellas pasaron veinticinco años después del fallecimiento del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: fueron confundidos en facciones y algunos de ellos gustaron la violencia de otros.
Y dos ocurrirán sin duda: el hundimiento y la lapidación”.
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Mira cómo exponemos de diversas maneras las aleyas, para que quizá comprendan}.
Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—:
Mira, ¡oh Muhammad!, con el ojo de tu corazón, cómo reiteramos Nuestras pruebas contra estos que desmienten a su Señor, que niegan Sus mercedes, y cómo las presentamos de diversas maneras ante ellos.
{para que quizá comprendan} significa:
para que lo comprendan y lo tomen en consideración, y así recuerden y se abstengan de aquello en lo que perseveran, de lo que Dios desaprueba de ellos: la adoración de ídolos e imágenes, y el desmentido del Libro de Dios —Exaltado sea— y de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—.)
Notas y Referencias
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