Los Rebaños
الأنعام Al-An'amVersículo (Español)
[6:24] Mira cómo se desmienten a sí mismos, finalmente los desvió aquello que inventaron.
Tafsir de At-Tabari
{ٱنظُرۡ كَيۡفَ كَذَبُواْ عَلَىٰٓ أَنفُسِهِمۡۚ وَضَلَّ عَنۡهُم مَّا كَانُواْ يَفۡتَرُونَ} (24)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ انظُرْ كَيْفَ كَذَبُواْ عَلَىَ أَنفُسِهِمْ وَضَلّ عَنْهُمْ مّا كَانُواْ يَفْتَرُونَ }
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Dice —exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad, صلى الله عليه وسلم:
Mira, ¡oh Muḥammad!, y sabe cómo estos asociadores, que equiparaban a su Señor con ídolos y estatuas, mintieron contra sí mismos en la Otra Vida, al encontrarse con Dios, por su dicho:
«¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!», y allí emplearon los mismos rasgos de carácter con los que se habían caracterizado en la vida mundana: la mentira y la calumnia.
Y el sentido de «mirar» en este lugar es: mirar con el corazón, no mirar con la vista; y su significado es: advierte, y sabe cómo mintieron en la Otra Vida.
Y dijo: «mintieron», y su significado es: «mienten», pues, como la noticia en la aleya anterior ya había transcurrido, vino a ser como algo que ya había sucedido y tenido lugar.
Y «se extravió de ellos lo que solían inventar» quiere decir: los pares (andād) y los ídolos se apartaron de ellos y se desentendieron de ellos; así, siguieron un camino distinto del de aquellos, porque estos perecieron; y se hizo volver a quienes los adoraban, por abreviación; luego se aferraron a lo que solían inventar: su dicho acerca de ellos contra Dios, su adoración de ellos y el asociarlos en la autoridad de Dios; y así se les extravió, y los adoradores de ellos fueron castigados por su calumnia.
Ya hemos aclarado anteriormente que el sentido de «extravío» es: tomar un camino distinto de la guía. Y se ha mencionado que estos asociadores dicen estas palabras cuando contemplan la amplitud de la misericordia de Dios aquel día. Se ha transmitido el relato acerca de ello.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Ḥakkām; dijo: nos narró ʿAmr, de Muṭarrif, de al-Minhāl b. ʿAmr, de Saʿīd b. Jubayr; dijo:
Un hombre se presentó ante Ibn ʿAbbās y dijo: Dios dijo: «¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!»; y ello fue porque, cuando vieron que no entra en el Paraíso sino la gente del islam, dijeron: «Venid, neguemos». Dijeron: «¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Entonces Dios selló sus bocas, y hablaron sus manos y sus pies: «y no ocultarán a Dios ningún relato».
Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios —exaltado sea—:
«¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Dijo: es la palabra de la gente de la asociación cuando vieron que los pecados son perdonados, y que Dios no perdona a un asociador. Mira cómo mintieron contra sí mismos al desmentir Dios su afirmación.
Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con un sentido semejante.
Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra:
«¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Luego dijo: «y no ocultarán a Dios ningún relato», con sus miembros.
Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Ḥamza al-Zayyāt, de un hombre llamado Hishām, de Saʿīd b. Jubayr:
«Luego no fue su excusa sino que dijeron: “¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!”». Dijo: juraron y se excusaron; dijeron: «¡Por Dios, Señor nuestro!».
Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Qabīṣa b. ʿUqba; dijo: nos narró Sufyān, de Saʿīd b. Jubayr; dijo:
Juraron y se excusaron: «¡Por Dios, Señor nuestro!».
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Wakīʿ, de Ḥamza al-Zayyāt, de un hombre llamado Hishām, de Saʿīd b. Jubayr, con un sentido semejante.
Nos narró Hannād; dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de Sufyān b. Ziyād al-ʿAṣfarī, de Saʿīd b. Jubayr, acerca de Su palabra:
«¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Dijo: cuando se ordenó sacar del Fuego a hombres de entre la gente del tawḥīd, dijeron quienes estaban en él de entre los asociadores: «Venid, digamos: “no hay divinidad sino Dios”, quizá salgamos con estos». Dijo: pero no se les creyó. Dijo: entonces juraron: «¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Dijo: entonces dijo Dios: «Mira cómo mintieron contra sí mismos y se extravió de ellos lo que solían inventar».
Nos narró Bishr b. Muʿādh; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda:
«Y se extravió de ellos lo que solían inventar»: es decir, aquello que asociaban con Él.
Nos narró al-Ḥārith; dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz; dijo: nos narró al-Minhāl b. ʿAmr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra:
«¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Dijo: cuando los asociadores vieron que no entra en el Paraíso sino un musulmán, dijeron: «Venid: cuando se nos pregunte, diremos: “¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!”». Se les preguntó, y dijeron eso; entonces Dios selló sus bocas y sus miembros testificaron contra ellos por sus obras; y los que descreyeron, cuando vieron eso, desearon: «¡ojalá la tierra fuese nivelada con ellos!», y «no ocultarán a Dios ningún relato».
Me narró al-Ḥārith; dijo: me narró ʿAbd al-ʿAzīz; dijo: nos narró Muslim b. Khalaf, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid; dijo:
Llegará sobre la gente, el Día de la Resurrección, una hora en la que, cuando la gente de la asociación vea que a la gente del tawḥīd se les perdona, dirán: «¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!». Dijo: «Mira cómo mintieron contra sí mismos y se extravió de ellos lo que solían inventar».
Me narró al-Ḥārith; dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz; dijo: nos narró Sufyān, de un hombre, de Saʿīd b. Jubayr, que solía decir:
«¡Por Dios, Señor nuestro, no éramos asociadores!», pronunciándola en forma apocopada (yakhfiḍuhā).
Dijo: juraron y se excusaron.
Dijo al-Ḥārith: dijo ʿAbd al-ʿAzīz: dijo Sufyān en otra ocasión: me narró Hishām, de Saʿīd b. Jubayr.
Notas y Referencias
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