6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 141

Versículo (Español)

[6:141] Él es Quien ha creado huertos, unos cultivados y otros silvestres, [y ha creado también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos y los granados, [todos de aspecto] similar pero distintos. Coman de sus frutos cuando maduren, pero el día de la cosecha den la parte que corresponde [a los pobres] y no derrochen, porque Dios no ama a los derrochadores.

Tafsir de At-Tabari

{۞وَهُوَ ٱلَّذِيٓ أَنشَأَ جَنَّـٰتٖ مَّعۡرُوشَٰتٖ وَغَيۡرَ مَعۡرُوشَٰتٖ وَٱلنَّخۡلَ وَٱلزَّرۡعَ مُخۡتَلِفًا أُكُلُهُۥ وَٱلزَّيۡتُونَ وَٱلرُّمَّانَ مُتَشَٰبِهٗا وَغَيۡرَ مُتَشَٰبِهٖۚ كُلُواْ مِن ثَمَرِهِۦٓ إِذَآ أَثۡمَرَ وَءَاتُواْ حَقَّهُۥ يَوۡمَ حَصَادِهِۦۖ وَلَا تُسۡرِفُوٓاْۚ إِنَّهُۥ لَا يُحِبُّ ٱلۡمُسۡرِفِينَ} (141) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَهُوَ الّذِيَ أَنشَأَ جَنّاتٍ مّعْرُوشَاتٍ وَغَيْرَ مَعْرُوشَاتٍ وَالنّخْلَ وَالزّرْعَ مُخْتَلِفاً أُكُلُهُ وَالزّيْتُونَ وَالرّمّانَ مُتَشَابِهاً وَغَيْرَ مُتَشَابِهٍ كُلُواْ مِن ثَمَرِهِ إِذَآ أَثْمَرَ وَآتُواْ حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ وَلاَ تُسْرِفُوَاْ إِنّهُ لاَ يُحِبّ الْمُسْرِفِينَ }

Esto es una comunicación de Dios —Exaltado sea Su recuerdo— acerca de lo que les ha concedido de Su favor, y una advertencia suya a ellos sobre el lugar de Su beneficencia, y una instrucción suya a ellos acerca de lo que ha hecho lícito y lo que ha prohibido, y de lo que ha asignado en sus bienes de derechos para quien ha asignado en ellos un derecho. Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Y vuestro Señor, ¡oh gentes!, creó (anša’a): es decir, produjo e inauguró una creación, no las divinidades ni los ídolos; «jannāt», es decir: huertos; «maʿrūšāt», que son aquello que la gente ha emparrado de las vides; y «no emparradas» (ġayra maʿrūšāt): no elevadas ni construidas; no las hace brotar la gente ni las eleva, sino que Dios las eleva, las hace brotar y las hace crecer. Como:

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: «maʿrūšāt», dice: elevadas.

Y por esta misma vía, de Ibn ʿAbbās: {وَهُوَ الّذِي أنْشأَ جَنّاتٍ مَعرُوشاتٍ وغيْرَ مَعْرُوشاتٍ}: las «emparradas» son: lo que la gente emparra; y las «no emparradas»: lo que sale en el campo y en las montañas de los frutos.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto a «jannāt», son los huertos; y en cuanto a «las emparradas», es lo que se emparra a la manera de la vid.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ al-Ḫurāsānī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {وَهُوَ الّذِي أنْشأَ جَنّاتٍ مَعْرُوشاتٍ} dijo: lo que se emparra de las vides. Y {وغيرَ مَعْرُوشاتٍ} dijo: lo que no se emparra de la vid.

La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {والنّخْلَ وَالزّرْعَ مُخْتَلِفا أُكُلُهُ والزّيْتُونَ والرّمّانَ مُتَشابها وغيرَ مُتَشابِهٍ كُلُوا مِنْ ثَمَره إذَا أثْمَرَ}.

Dice —Glorificado sea Su elogio—: Y creó la palmera datilera y el cultivo, diverso su «ukl»; por «ukl» entiende: el fruto. Dice: Y creó la palmera y el cultivo, diverso lo que sale de ellos de lo comestible: fruto y grano, y el olivo y el granado, semejantes y no semejantes en el sabor: de ello lo dulce, lo agrio y lo amargo. Como:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, sobre Su dicho: «semejantes y no semejantes», dijo: semejantes en el aspecto, y no semejantes en el sabor.

En cuanto a Su dicho: {كُلُوا مِنْ ثَمَرِهِ إذَا أْثمَرَ}, significa: comed de su fruto tierno, mientras su fruto sea tierno. Como:

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Hammām al-Ahwāzī, dijo: nos narró Mūsā b. ʿUbayda, de Muḥammad b. Kaʿb, sobre Su dicho: {كُلُوا مِنْ ثَمَره إذَا أْثمَرَ} dijo: de su fruto tierno y de su uva.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Zubraqān, dijo: nos narró Mūsā b. ʿUbayda sobre Su dicho: {كُلُوا مِنْ ثَمَرِهِ إذَا أثْمَرَ} dijo: de su fruto tierno y de su uva.

La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}.

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de ello. Unos dijeron: Esto es una orden de Dios de entregar la limosna obligatoria del fruto y del grano. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Yūnus, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَاده} dijo: el zakāt.

Nos narró ʿAmr, dijo: nos narró ʿAbd al-Ṣamad, dijo: nos narró Yazīd b. Dirham, dijo: oí a Anas b. Mālik decir: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَاده} dijo: el zakāt obligatorio.

Nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Muʿallā b. Asad, dijo: nos narró ʿAbd al-Wāḥid b. Ziyād, dijo: nos narró al-Ḥajjāj b. Awṭāʾa, de al-Ḥakam, de Muǧāhid, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el diezmo y el medio diezmo.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Hānīʾ b. Saʿīd, de Ḥajjāj, de Muḥammad b. ʿUbayd Allāh, de ʿAbd Allāh b. Šaddād, de Ibn ʿAbbās: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el diezmo y el medio diezmo.

Nos narraron ʿAmr b. ʿAlī, Ibn Wakīʿ e Ibn Baššār, dijeron: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Ibrāhīm b. Nāfiʿ al-Makkī, de Ibn ʿAbbās, de su padre, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el zakāt.

Nos narró ʿAmr, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Abū Hilāl, de Ḥayyān al-Aʿraǧ, de Ǧābir b. Zayd: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el zakāt.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, dijo: nos informó Yūnus, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: es la limosna. Dijo: luego se le preguntó sobre ello otra vez, y dijo: es la limosna del grano y de los frutos.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Muḥammad b. Bakr, de Ibn Jurayj, dijo: me informó Abū Bakr b. ʿAbd Allāh, de ʿAmr b. Sulaymān y otros, de Saʿīd b. al-Musayyib, que dijo: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: la limosna obligatoria.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Abī Raǧāʾ, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: es la limosna del grano y de los frutos.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} es decir, por «su derecho»: su zakāt obligatorio, el día en que se mide o se conoce su medida.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِه}: ello es que el hombre, cuando sembraba, el día de su cosecha —esto es, cuando se conoce su medida y su derecho— sacaba de cada diez uno, y lo que la gente recogía de sus espigas.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}: y su derecho el día de su cosecha es la limosna obligatoria. Se nos mencionó que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estableció, respecto de lo que riega el cielo o el manantial que corre, o lo que riega el rocío —y el rocío es la humedad—, o lo que es de secano: el diezmo completo; y si se riega con riego por turnos: el medio diezmo. Dijo Qatāda: Y esto es respecto de lo que se mide de los frutos; y esto era cuando el fruto alcanzaba cinco awsuq, que son trescientos ṣāʿ: entonces se hacía obligatorio en ello el zakāt. Y consideraban recomendable dar, de lo que no se mide de los frutos, en proporción a eso.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda y Ṭāwūs: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijeron: es el zakāt.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos informó Hušaym, de al-Ḥajjāj, de Sālim al-Makkī, de Muḥammad b. al-Ḥanafiyya, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el día de su medición; da el diezmo o el medio diezmo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró al-Ḥamānī, dijo: nos narró Šarīk, de Sālim al-Makkī, de Muḥammad b. al-Ḥanafiyya, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el diezmo y el medio diezmo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Maʿmar, de Ibn Ṭāwūs, de su padre, y de Qatāda: {وآتُوا حَقّهُ يَوْم حَصَادِهِ} dijeron: el zakāt.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya al-Ḍarīr, de al-Ḥajjāj, de al-Ḥakam, de Miqsim, de Ibn ʿAbbās: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el diezmo y el medio diezmo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Šarīk, de al-Ḥakam b. ʿUtayba, de Ibn ʿAbbās, lo mismo.

Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraǧ, dijo: oí a Abū Muʿāḏ, dijo: nos informó ʿUbayd b. Sulaymān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصادِهِ} es decir: el día de su medición, sea trigo, dátiles o pasas. Y su derecho: su zakāt.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, sobre Su dicho: {كُلُوا مِنْ ثَمَرِهِ إذَا أثْمَرَ} y {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}: dijo: come de ello; y cuando lo coseches, entrega su derecho. Y su derecho: sus diezmos.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ǧaʿfar, dijo: nos narró Šuʿba, de Yūnus b. ʿUbayd, de al-Ḥasan, que dijo sobre esta aleya: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el zakāt cuando lo midas.

Nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Muḥammad b. Ǧaʿfar, dijo: nos narró Šuʿba, de Abī Raǧāʾ, dijo: pregunté a al-Ḥasan sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} y dijo: el zakāt.

Me narró Ibn al-Barqī, dijo: nos narró ʿAmr b. Abī Salama, dijo: pregunté a Ibn Zayd b. Aslam sobre la palabra de Dios: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} y le dije: ¿son los diezmos? Dijo: sí. Le dije: ¿de tu padre? Dijo: de mi padre y de otros.

Y otros dijeron: Más bien, eso es un derecho que Dios impuso en los bienes de los poseedores de bienes, distinto de la limosna obligatoria. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb, dijo: nos narró Muḥammad b. Ǧaʿfar, de su padre: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: algo aparte del derecho obligatorio. Dijo: Y en su escrito estaba: «de ʿAlī b. al-Ḥusayn».

Nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Yaḥyā, dijo: nos narró ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: un puñado de alimento.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Muḥammad b. Bakr, de Ibn Ǧarīr, de ʿAṭāʾ: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: de la palmera, de la uva y de todo el grano.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Muḥammad b. Bakr, de Ibn Jurayj, dijo: le dije a ʿAṭāʾ: ¿qué opinas de lo que he cosechado de frutas? Dijo: Y también de ello se entrega. Y dijo: De todo lo que coseches, entrega de ello su derecho el día de su cosecha: de palmera, uva, grano, frutas, hortalizas o caña; de todo eso. Le dije a ʿAṭāʾ: ¿Es obligatorio para la gente todo eso? Dijo: Sí. Luego recitó: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}. Dijo: Le dije a ʿAṭāʾ: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} ¿hay en ello algo fijado, conocido? Dijo: No.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: da de su cosecha ese día lo que sea fácil; y no es el zakāt.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿĪsā b. Yūnus, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حصَادِهِ} dijo: no es el zakāt; sino que alimenta a quien esté presente en ese momento de su cosecha.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ǧarīr, de al-ʿAlāʾ b. al-Musayyib, de Ḥammād: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: solían dar fruto tierno.

Nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakīʿ, dijeron: nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Muǧāhid: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: si los pobres están presentes, les arrojas de ello; y cuando lo limpias y comienzas a medirlo, les echas de ello a puñados; y cuando conoces su medida, separas su zakāt; y cuando comienzas la recolección de la palmera, les arrojas de los racimos dispersos; y cuando comienzas a medirlo, les echas de ello a puñados; y cuando conoces su medida, separas su zakāt.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ǧarīr, de Layṯ, de Muǧāhid: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: aparte de la obligación.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥukkām, de ʿAmr, de Manṣūr, de Muǧāhid: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: arroja a los pedigüeños, en la cosecha, de las espigas; y cuando se apisona —o se embarran; la duda es de Abū Ǧaʿfar— les arroja; y cuando lo carga y quiere hacer de ello un montón, les arroja; y cuando lo trilla, alimenta de ello; y cuando termina y sabe cuánto es su medida, separa su zakāt. Y dijo: En la palmera, en la recolección, alimenta del fruto y de los ramilletes; y cuando está en el momento de medirlo, alimenta de los dátiles; y cuando termina, separa su zakāt.

Nos narraron ʿAmr b. ʿAlī y Muḥammad b. Baššār, dijeron: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: cuando cosechan el cultivo arroja de las espigas; y cuando recolectan la palmera arroja de los ramilletes; y cuando lo mide, paga su zakāt.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, dijo: En la cosecha, en la trilla y en la recolección, toma para ellos de ello; y cuando lo mide, separa su zakāt.

Y por esta misma vía, de Sufyān, de Muǧāhid, lo mismo, excepto que dijo: aparte del zakāt.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de Sufyān, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: algo aparte del zakāt, en la cosecha y en la recolección, cuando cosechan y cuando recolectan.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, sobre la palabra de Dios: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: es obligatorio cuando se corta.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ǧaʿfar, dijo: nos narró Šuʿba, de Manṣūr, de Muǧāhid, que dijo: Dijo sobre esta aleya: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}: cuando cosecha, alimenta; y cuando lo introduce en la era; y cuando lo trilla, alimenta de ello.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Ašʿaṯ, de Ibn ʿUmar, dijo: Alimenta al que se presenta (al-muʿtarr) aparte de lo que da del diezmo y del medio diezmo.

Y por esta misma vía, de Sufyān, de Manṣūr, de Muǧāhid, dijo: Un puñado en la cosecha, y un puñado en la recolección.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ḥafṣ, de Ašʿaṯ, de Ibn Sīrīn, dijo: Solían dar algo a quien se les presentaba.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Ḥammād, de Ibrāhīm, dijo: El ḍiġṯ.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de Sufyān, de Ḥammād, de Ibrāhīm, dijo: Da algo como el ḍiġṯ.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, dijo: nos narró Sufyān, dijo: nos narró Ḥammād, de Ibrāhīm: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: como esto del ḍiġṯ. Y Yaḥyā puso su pulgar sobre la segunda articulación del índice.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ḥammād, de Ibrāhīm, dijo: algo como el ḍaʿṯ.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Ǧābir, de Abī Ǧaʿfar, de Sufyān, de Ḥammād, de Ibrāhīm, dijo: Da un ḍiġṯ.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Kaṯīr b. Hišām, dijo: nos narró Ǧaʿfar b. Barqān, de Yazīd b. al-Aṣamm, dijo: Cuando se recolectaban las palmeras, el hombre venía con un racimo de su palmera y lo colgaba en un lado de la mezquita; entonces venía el pobre y lo golpeaba con su bastón, y cuando se desgranaba comía de ello. Entró el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y con él al-Ḥasan o al-Ḥusayn; tomó un dátil y él se lo sacó de la boca, pues el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no comía de la limosna, ni su familia. Y eso es Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ḫālid b. Ḥayyān, de Ǧaʿfar b. Barqān, de Maymūn b. Mihrān y Yazīd b. al-Aṣamm, dijeron: La gente de Medina, cuando recolectaba, traía el racimo y lo ponía en la mezquita; luego venía el mendigo y lo golpeaba con su bastón, y caía de él. Y ello es Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}.

Nos narró ʿAlī b. Sahl, dijo: nos narró Zayd b. Abī al-Zarqāʾ, de Ǧaʿfar, de Yazīd y Maymūn, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijeron: cuando el hombre recolectaba la palmera, venía con el racimo y lo colgaba en un lado de la mezquita; entonces venía el pobre y lo golpeaba con su bastón, y comía lo que se desgranaba de él.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh, de Abī Ǧaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el espigueo de las espigas.

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de ʿAbd al-Karīm al-Ǧazarī, de Muǧāhid, dijo: Solían colgar el racimo en la mezquita en el momento de la recolección, y el débil comía de él.

Y por esta misma vía, de Maʿmar, dijo: Dijo Muǧāhid: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}: alimenta con algo en el momento de su recolección.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró al-Ḥamānī, dijo: nos narró Šarīk, de Sālim, de Saʿīd b. Ǧubayr: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el ḍiġṯ y lo que cae de las espigas.

Y por esta misma vía, de Sālim, de Saʿīd: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el forraje.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Šarīk, de Sālim, de Saʿīd, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: esto fue antes del zakāt, para los pobres: el puñado y el ḍiġṯ como forraje para su montura.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró Muḥammad b. Rifāʿa, de Muḥammad b. Kaʿb, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: poco o mucho.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, de Ibn Abī Naǧīḥ: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: en la siembra da puñados, y en la recolección da puñados, y los deja seguir las huellas de la recolección.

Y otros dijeron: Esto fue algo que Dios ordenó a los creyentes antes de que se les impusiera la limosna fijada; luego la abrogó la limosna conocida, y no hay obligación en un bien, sea cultivo o plantación, sino la limosna que Dios impuso en él. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de Ḥajjāj, de al-Ḥakam, de Miqsim, de Ibn ʿAbbās, dijo: La abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ḥafṣ, de al-Ḥajjāj, de al-Ḥakam, de Ibn ʿAbbās, dijo: La abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Y por esta misma vía, de Ḥajjāj, de Sālim, de Ibn al-Ḥanafiyya, dijo: La abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Šarīk, de Sālim, de Saʿīd b. Ǧubayr: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: esto fue antes del zakāt; cuando descendió el zakāt, lo abrogó; y solían dar el ḍiġṯ.

Nos narraron Ibn Ḥumayd y Abū Wakīʿ, dijeron: nos narró Ǧarīr, de Muġīra, de Šabbāk, de Ibrāhīm: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: hacían eso hasta que se estableció el diezmo y el medio diezmo; cuando se estableció el diezmo y el medio diezmo, se dejó.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, de Muġīra, de Šabbāk, de Ibrāhīm: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: está abrogada; la abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Yaḥyā, de Sufyān, de al-Muġīra, de Ibrāhīm: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: la abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Muġīra, de Šabbāk, de Ibrāhīm, dijo: La abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Y por esta misma vía, de Sufyān, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: La abrogó el zakāt.

Y por esta misma vía, de Sufyān, de al-Suddī, dijo: La abrogó el zakāt: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó Muġīra, de Šabbāk, de Ibrāhīm, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: esta sura es mequí; la abrogó el diezmo y el medio diezmo. Dije: ¿de quién? Dijo: de los sabios.

Y por esta misma vía, de Sufyān, de Muġīra, de Šabbāk, de Ibrāhīm, dijo: La abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto a {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}, cuando alguien pasaba junto a ellos el día de la cosecha o de la recolección, le daban de ello de comer; luego Dios se lo abrogó mediante el zakāt, y en lo que hace brotar la tierra era el diezmo y el medio diezmo.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: Solían dar una porción a sus parientes de entre los asociadores.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Idrīs, de su padre, de ʿAṭiyya: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: lo abrogó el diezmo y el medio diezmo. Solían dar cuando cosechaban y cuando aventaban; luego lo abrogó el diezmo y el medio diezmo.

Y la opinión más correcta, a mi juicio, es la de quien dijo: Eso fue una obligación que Dios impuso a los creyentes en su alimento y sus frutos que producen sus cultivos y sus plantaciones; luego Dios lo abrogó mediante la limosna obligatoria y la cuota conocida del diezmo y del medio diezmo. Pues todos están de acuerdo, sin discrepancia entre ellos, en que la limosna del cultivo no se toma sino después de la trilla, la limpieza y el aventado; y que la limosna de los dátiles no se toma sino después del secado. Siendo así, y siendo Su dicho —Glorificado sea— {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} indicativo de que es una orden de Dios —Glorificado sea— de entregar su derecho el día de su cosecha, y siendo el día de su cosecha el día de su siega y corte, y el grano, sin duda, ese día está en su espiga; y el fruto, aunque sea fruto de palmera o de vid, no está aún plenamente consolidado en su sequedad y dureza; y siendo que la limosna del grano sólo se toma después de su trilla, aventado y limpieza, mediante medición; y que la limosna de los dátiles sólo se toma después de que su sequedad y desecación se consolidan, mediante medición; se supo que lo que se toma como limosna después del tiempo de la cosecha no es lo mismo que lo que debe entregarse a los pobres el día de la cosecha.

Si alguien dijera: ¿Y qué te impide que eso sea una imposición de Dios de un derecho en el bien, aparte de la limosna obligatoria? Se responde: Porque no deja de ser una obligación vinculante o una obra voluntaria. Si fuera una obligación vinculante, habría sido necesario que su régimen fuera el de las limosnas obligatorias: que quien descuida entregarlas a sus destinatarios peca ante su Señor y contradice Su mandato. Y el establecimiento de la prueba de que no hay obligación de Dios en el bien, después del zakāt, que sea obligatoria como el zakāt, salvo lo que es obligatorio de manutención para quien el hombre está obligado a mantener, indica que no es así. O bien sería voluntario; y si fuera así, habría sido necesario que la elección de darlo recayera en el dueño del cultivo y del fruto; y el hecho de que quienes sostienen su obligatoriedad lo impongan indica que no es así. Y cuando la aleya queda fuera de que se pretenda con ella la recomendación, y no es lícito que tenga salida en la obligatoriedad de una imposición por ella en este tiempo, se supo que está abrogada. Y entre lo que refuerza lo que hemos dicho como prueba de su corrección está que —Glorificado sea— siguió a Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} con {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفِينَ}. Y es sabido que, desde que Dios impuso en los bienes la limosna obligatoria de cuantía fijada, el encargado de tomarla son sus gobernantes y pastores. Siendo así, ¿qué sentido tiene prohibir al dueño del bien el derroche en entregarla, cuando el recaudador es quien obliga, y sólo toma el derecho que Dios impuso en ello?

Y si alguien supusiera que eso no es sino una prohibición de Dios al encargado de tomarla, de excederse en el bien del dueño y de sobrepasarse hasta tomar lo que no le es lícito tomar, entonces el final de la aleya —Su dicho {وَلا تُسْرِفُوا}— está coordinado con su inicio —Su dicho {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}—. Si el prohibido de derrochar fuera el encargado de recaudarla, entonces el ordenado de entregarla, al que se le prohíbe derrochar en ella, tendría que ser el sultán. Y esa es una afirmación que, si alguien la dijera, estaría fuera de lo dicho por todos los exégetas y contradiría el uso conocido del discurso; y basta eso como testimonio de su error.

Si alguien dijera: ¿Y qué te impide que el sentido de Su dicho {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} sea: entregad su derecho el día de su medición, no el día de su separación y corte, ni el día de su recolección y vendimia, cuando ya has sabido de quienes lo dijeron entre los exégetas? Y ello es lo que:

Nos narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el día de su medición.

Y nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos informó Hušaym, de al-Ḥajjāj, de Sālim al-Makkī, de Muḥammad b. al-Ḥanafiyya, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: el día de su medición; da el diezmo y el medio diezmo.

¿junto con otros, cuya transmisión ya se mencionó anteriormente de ellos en ese sentido? Se responde: Porque el día de su medición no es el día de su cosecha. Y el sentido de quienes sostienen esta opinión no puede sino ser una de dos cosas: O bien orientaron el sentido de «cosecha» (ḥiṣād) al sentido de «medición» (kayl); y eso no se entiende en el habla de los árabes, pues «cosecha» y «cosechar» en su lengua es segar y cortar, no medir. O bien orientaron la interpretación de Su dicho {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} a: entregad su derecho después del día de su cosecha, cuando lo midáis. Y eso contradice el sentido aparente de la Revelación, pues la orden en el sentido aparente es entregar el derecho de ello el día de su cosecha, no después del día de su cosecha. Y no hay diferencia entre quien dice: Dios sólo quiso decir con Su dicho {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} «después del día de su cosecha», y otro que dice: Quiso decir con ello «antes del día de su cosecha»; pues ambos dicen una afirmación que el sentido aparente de la Revelación muestra como contraria.

La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفِينَ}.

Los exégetas discreparon acerca del derroche (isrāf) que Dios prohibió en esta aleya, y acerca de quién es el destinatario de la prohibición. Unos dijeron: El destinatario de la prohibición es el dueño de la palmera, del cultivo y del fruto; y el derroche que Dios prohibió en esta aleya es exceder la medida en la dádiva hasta lo que perjudica gravemente al dueño del bien. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān, dijo: nos narró ʿĀṣim, de Abī al-ʿĀliya, sobre Su dicho: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ وَلا تُسْرِفُوا ...} la aleya, dijo: Solían dar algo aparte del zakāt; luego compitieron en ello y se excedieron. Entonces Dios hizo descender: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفينَ}.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Muʿtamir b. Sulaymān, de ʿĀṣim al-Aḥwal, de Abī al-ʿĀliya: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: solían dar el día de la cosecha algo aparte del zakāt; luego rivalizaron en ello y se excedieron. Y dijo Dios: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفينَ}.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Muʿtamir b. Sulaymān, de ʿĀṣim al-Aḥwal, de Abī al-ʿĀliya: {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ} dijo: solían dar el día de la cosecha algo; luego se excedieron. Y dijo Dios: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يِحِبّ المُسْرِفِينَ}.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: Descendió acerca de Ṯābit b. Qays b. Šammās: recolectó palmeras y dijo: «Que no venga hoy nadie sin que le dé de comer». Y dio de comer hasta el anochecer, y no le quedó fruto. Entonces Dios dijo: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفِينَ}.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Muḥammad b. Bakr, de Ibn Jurayj, dijo: le dije a ʿAṭāʾ: {وَلا تُسْرِفُوا} ¿significa: no derrochéis en lo que se entrega el día de la cosecha, o en toda cosa? Dijo: Sí: en toda cosa se prohíbe el derroche. Dijo: Luego volví a preguntarle al cabo de un tiempo, y le dije: ¿Qué significa Su dicho {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفينَ}? Dijo: Prohíbe el derroche en toda cosa. Luego recitó: {لَمْ يُسْرِفُوا ولَمْ يَقْتُرُوا}.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Yazīd b. Hārūn, dijo: nos informó Sufyān b. Ḥusayn, de Abī Bišr, dijo: La gente rodeó a Iyās b. Muʿāwiya en Kufa y le preguntaron: ¿Qué es el derroche? Dijo: Lo que sobrepasa la orden de Dios es derroche.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: {وَلا تُسْرِفُوا}: no entreguéis vuestros bienes hasta amanecer pobres.

Y otros dijeron: El derroche que Dios prohibió aquí es impedir la limosna y el derecho que Dios ordenó al dueño del bien entregar a sus destinatarios con Su dicho {وآتُوا حَقّهُ يَوْمَ حَصَادِهِ}. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Muḥammad b. Bakr, de Ibn Jurayj, dijo: me informó Abū Bakr b. ʿAbd Allāh, de ʿAmr b. Salīm y otros, de Saʿīd b. al-Musayyib, sobre Su dicho: {وَلا تُسْرِفُوا} dijo: no impidáis la limosna, no sea que desobedezcáis.

Nos narró ʿAmr b. ʿAlī, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Zubraqān, dijo: nos narró Muḥammad b. ʿUbayda, de Muḥammad b. Kaʿb: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفِينَ}: y el derroche es no dar en un derecho.

Y otros dijeron: A quien se dirigió esto fue al sultán: se le prohíbe tomar del dueño del bien más de lo que Dios le impuso en su bien. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo Ibn Zayd, sobre Su dicho: {وَلا تُسْرِفُوا} dijo: se lo dijo al sultán: no derrochéis; no toméis sin derecho. Y esta aleya fue entre el sultán y la gente, refiriéndose a Su dicho: {كُلُوا مِنْ ثَمَرِهِ إذَا أثْمَرَ ...} la aleya.

Y lo correcto, a mi juicio, es decir: Que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— prohibió con Su dicho {وَلا تُسْرِفُوا} todos los sentidos del derroche, sin especificar uno de ellos con exclusión de otro. Siendo así, y siendo el derroche en el habla de los árabes: errar respecto de acertar con el derecho en la dádiva, ya sea sobrepasando su límite por exceso, o quedándose por debajo de su límite obligatorio; se supo que quien dispersa su bien por rivalidad y quien lo prodiga a la gente hasta que su dádiva le perjudica gravemente, es derrochador por sobrepasar el límite de Dios hacia lo que Él le ha determinado; y asimismo quien se queda corto en dar en aquello en lo que Dios le obligó a dar: como quien impide lo que se le obligó a entregar a los destinatarios de las porciones de la limosna cuando ésta se hace obligatoria en su bien, o quien impide a aquellos cuya manutención Dios le impuso —de su familia y dependientes— lo que le impuso de ella; y asimismo el sultán cuando toma de su grey lo que Dios no autorizó tomar. Todos éstos, en lo que hacen de ello, son derrochadores, incluidos en el sentido de quien comete lo que Dios prohibió del derroche con Su dicho {وَلا تُسْرِفُوا}. Y en cuanto a Su dicho: «en vuestra dádiva de vuestros bienes lo que os perjudique gravemente», dado que lo anterior del discurso era una orden de Dios de entregar lo obligatorio a sus destinatarios el día de su cosecha, la aleya pudo haber descendido sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— por una causa particular, y sin embargo su juicio recae sobre lo general; más aún, la mayoría de las aleyas del Corán son así. Así también Su dicho: {وَلا تُسْرِفُوا إنّهُ لا يُحِبّ المُسْرِفِينَ}. Y entre las pruebas de la corrección de lo que hemos dicho sobre el sentido del derroche está que, conforme a lo que hemos dicho, es el dicho del poeta:

أعْطَوْا هُنَيْدَةَ يَحْدوها ثَمانِيَةٌ ***ما في عَطائِهِمُ مَنّ وَلا سَرَفُ

Con «saraf» quiere decir: el error en la dádiva.

Notas y Referencias

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