6

Los Rebaños

الأنعام Al-An'am
Aya 112

Versículo (Español)

[6:112] Todos los Profetas tuvieron enemigos que eran demonios de entre los seres humanos y los yinn, que se susurraban mutuamente palabras adornadas con seducción. Pero si tu Señor hubiera querido no lo habrían hecho. Apártate de ellos y sus mentiras.

Tafsir de At-Tabari

{Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo: demonios de los hombres y de los genios, que se inspiran unos a otros el adorno del discurso, a modo de engaño. Y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. Déjalos, pues, y lo que inventan} (112) القول في تأويل قوله تعالى : { Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo: demonios de los hombres y de los genios, que se inspiran unos a otros el adorno del discurso, a modo de engaño; y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. Déjalos, pues, y lo que inventan }

Dijo Abū Jaʿfar: Dice —exaltada sea Su mención— a Su profeta Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—, consolándolo con ello por lo que encontró de los incrédulos de su pueblo en lo tocante a Allah, e incitándolo a la paciencia ante lo que le alcanzó en ello: { Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo } Dice: Y del mismo modo que te hemos probado, ¡oh Muḥammad!, al ponerte, entre los idólatras de tu pueblo, enemigos —demonios— que se inspiran unos a otros el adorno del discurso, para apartarlos, mediante sus disputas contigo, de seguirte y de creer en ti y en lo que les trajiste de parte de tu Señor, así probamos, antes de ti, a los profetas y mensajeros, al ponerles enemigos de entre su gente que les dañaban con disputas y contiendas. Dice: Así pues, esto con lo que te hemos puesto a prueba no te ha sido reservado a ti solo, excluyéndote de entre ellos; antes bien, los hemos abarcado a todos contigo en ello, para probarlos y examinarlos, pese a Mi capacidad de impedir que quienes les dañan les dañen; y no hice eso sino para conocer a los dotados de firme determinación entre ellos, distinguiéndolos de los demás.

Dice: Ten paciencia tú, como tuvieron paciencia los dotados de firme determinación entre los mensajeros. En cuanto a los demonios de los hombres y de los genios, son sus rebeldes (marada). Ya hemos explicado el verbo del que se deriva este nombre de modo que hace innecesario repetirlo. Y el término «enemigo» y «demonios» están en acusativo por Su dicho: «hemos puesto».

En cuanto a Su dicho: «se inspiran unos a otros el adorno del discurso, a modo de engaño», significa: que el que de ellos arroja (el discurso) arroja a su compañero una palabra que ha embellecido y hermoseado con falsedad, para que quien la oiga se deje engañar por ella y se extravíe del camino de Allah.

Luego discreparon los intérpretes acerca del sentido de Su dicho: { demonios de los hombres y de los genios } Unos dijeron: su sentido es: los demonios de los hombres que están con los hombres, y los demonios de los genios que están con los genios; y que los hombres no tienen demonios.

Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo: demonios de los hombres y de los genios, que se inspiran unos a otros el adorno del discurso, a modo de engaño; y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho } En cuanto a los demonios de los hombres: son los demonios que extravían a los hombres; y los demonios de los genios son los que extravían a los genios. Se encuentran y cada uno de ellos dice: «Yo extravié a mi compañero con tal y tal cosa, y tú extraviaste a tu compañero con tal y tal cosa», y así se informan unos a otros.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Abū Nuʿaym, de Šarīk, de Saʿīd b. Masrūq, de ʿIkrima: «demonios de los hombres y de los genios», dijo: No hay demonios entre los hombres; pero los demonios de los genios inspiran a los demonios de los hombres, y los demonios de los hombres inspiran a los demonios de los genios.

Me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Isrāʾīl, de al-Suddī, acerca de Su dicho: «se inspiran unos a otros el adorno del discurso, a modo de engaño», dijo: El hombre tiene un demonio, y el genio tiene un demonio; el demonio del hombre se encuentra con el demonio del genio, y se inspiran unos a otros el adorno del discurso, a modo de engaño.

Dijo Abū Jaʿfar: ʿIkrima y al-Suddī, en esta interpretación suya que he mencionado de ellos, hicieron que los enemigos de los profetas —a quienes Allah mencionó en Su dicho: { Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo } — fueran los hijos de Iblīs, excluyendo a los hijos de Ādam y excluyendo a los genios; e hicieron que los descritos como aquellos de los que «unos inspiran a otros el adorno del discurso, a modo de engaño» fueran la descendencia de Iblīs; y que quien está con el hijo de Ādam, de la descendencia de Iblīs, inspira a quien está con los genios, de su descendencia, el adorno del discurso, a modo de engaño.

Y esta interpretación no tiene un sentido comprensible, porque Allah hizo de Iblīs y de su descendencia enemigos del hijo de Ādam; así, toda su descendencia es enemiga de toda su descendencia. Y Allah, en esta aleya, ha particularizado la noticia acerca de los profetas: que les puso, de entre los demonios, enemigos. Si con ello se pretendiera a los demonios que mencionó al-Suddī —que son la descendencia de Iblīs—, no habría razón para particularizar a los profetas con la noticia de que se les puso demonios como enemigos. Pues a los más encarnizados de Sus enemigos les ha puesto algo semejante a lo que les puso a ellos. Antes bien, ello es como dijimos: que con ello se quiere decir que puso a los rebeldes de los hombres y de los genios como enemigo de cada profeta, inspirándose unos a otros palabras con las que les dañan.

Y en un sentido semejante a lo que dijimos sobre ello, ha venido la noticia del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró al-Ḥaǧǧāǧ b. al-Minhāl, dijo: nos narró Ḥammād, de Ḥumayd b. Hilāl, dijo: me narró un hombre de la gente de Damasco, de ʿAwf b. Mālik, de Abū Ḏarr: que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! ¿Te has refugiado en Allah del mal de los demonios de los hombres y de los genios?» Dijo: Dije: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Acaso los hombres tienen demonios? Dijo: «Sí»

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Abū ʿAbd Allāh Muḥammad b. Ayyūb y otros de los šuyūj, de Ibn ʿĀʾiḏ, de Abū Ḏarr, que dijo: Vine al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— en una asamblea en la que había prolongado la permanencia. Dijo: Y dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! ¿Has orado?» Dijo: Dije: No, ¡oh Mensajero de Allah! Dijo: «Levántate y haz dos rakʿas» Dijo: Luego vine y me senté junto a él, y dijo: «¡Oh Abū Ḏarr! ¿Te has refugiado en Allah del mal de los demonios de los hombres y de los genios?» Dijo: Dije: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Acaso los hombres tienen demonios? Dijo: «Sí, peores que los demonios de los genios»

Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ṯawr, de Maʿmar, de Qatāda, dijo: Me ha llegado que Abū Ḏarr se levantó un día a orar, y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Refúgiate, ¡oh Abū Ḏarr!, de los demonios de los hombres y de los genios» Y dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Acaso entre los hombres hay demonios? Dijo: «Sí»

Otros dijeron sobre ello, en un sentido semejante a lo que dijimos: que es una información de Allah de que los demonios de los hombres y de los genios se inspiran unos a otros. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «demonios de los hombres y de los genios», dijo: Entre los genios hay demonios, y entre los hombres hay demonios; se inspiran unos a otros. Dijo Qatāda: Me ha llegado que Abū Ḏarr estaba un día orando, y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Refúgiate, ¡oh Abū Ḏarr!, de los demonios de los hombres y de los genios» Y dijo: ¡Oh Profeta de Allah! ¿Acaso entre los hombres hay demonios? Y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Sí»

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, Su dicho: Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo: demonios de los hombres y de los genios... la aleya. Se nos mencionó que Abū Ḏarr se levantó un día a orar, y el Profeta de Allah le dijo: «Refúgiate en Allah de los demonios de los genios y de los hombres» Y dijo: ¡Oh Profeta de Allah! ¿Acaso los hombres tienen demonios como los demonios de los genios? Dijo: «Sí. ¿Acaso he mentido sobre ello?»

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, dijo: Dijo Muǧāhid: «Y así hemos puesto para cada profeta un enemigo: demonios de los hombres y de los genios». Dijo: Los incrédulos de los genios son demonios que inspiran a los demonios de los hombres —los incrédulos de los hombres— el adorno del discurso, a modo de engaño.

En cuanto a Su dicho: «el adorno del discurso, a modo de engaño», es lo embellecido con falsedad, como describí antes. Se dice de ello: «adornó (zaḫrafa) su palabra y su testimonio» cuando lo hermoseó con falsedad y lo recamó.

Como:

Nos narró Sufyān b. Wakīʿ, dijo: nos narró Abū Nuʿaym, de Šarīk, de Saʿīd b. Masrūq, de ʿIkrima, acerca de Su dicho: «el adorno del discurso, a modo de engaño», dijo: embellecer la falsedad con las lenguas.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto al «adorno» (al-zaḫraf), lo adornaron: lo embellecieron.

Nos narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: «el adorno del discurso, a modo de engaño», dijo: embellecer la falsedad con las lenguas.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «el adorno del discurso, a modo de engaño», dice: unos a otros se embellecen la palabra para que los sigan en su seducción.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «el adorno del discurso, a modo de engaño», dijo: el adorno es lo embellecido, pues les embelleció este engaño, como Iblīs embelleció a Ādam lo que le trajo y le juró que era de los que aconsejan sinceramente. Y recitó: «Y les asignamos compañeros, y les embellecieron...»; dijo: eso es el adorno.

En cuanto al «engaño» (al-ġurūr): es aquello con lo que se engaña al hombre y se le embauca, apartándolo de lo correcto hacia el error, y de la verdad hacia la falsedad. Y es un maṣdar del dicho de quien dice: «Engañé a fulano con tal y tal», y yo lo engaño: engaño (ġurūran) y engaño (ġarran). Como:

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «a modo de engaño», dijo: con ello engañan a los hombres y a los genios.

El القول en la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: «Y si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. Déjalos, pues, y lo que inventan».

Dice —exaltada sea Su mención—: Si hubiera querido, ¡oh Muḥammad!, que creyeran aquellos que fueron enemigos de Mis profetas —de entre los demonios de los hombres y de los genios—, de modo que su astucia no los alcanzara y estuvieran a salvo de sus asechanzas y de su daño, lo habría hecho; pero no quise eso, para probar a unos por medio de otros, y para que cada grupo de ellos merezca lo que ya le precedió en el Libro anterior.

«Déjalos», dice: déjalos; es decir, a los demonios que disputan contigo con falsedad de entre los idólatras de tu pueblo, y que te contienden con lo que les inspiran sus aliados de entre los demonios de los hombres y de los genios. «y lo que inventan», significa: y lo que urden de calumnia y falsedad.

Le dice —que Allah le bendiga y le conceda paz—: Ten paciencia con ellos, pues Yo estoy tras su castigo por su invención contra Allah y por su fabricación contra Él de la mentira y la falsedad.

Notas y Referencias

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