58

La Que Discute

المجادلة Al-Mujadila
Aya 1

Versículo (Español)

[58:1] Dios oyó las palabras de quien reclamaba ante ti [¡oh, Mujámmad!] acerca de su esposo y se quejaba por su aflicción ante Dios, y Dios escuchaba su diálogo porque Dios todo lo oye, todo lo ve.

Tafsir de At-Tabari

{Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah; y Allah oye vuestro diálogo. En verdad, Allah es Omnioyente, Omnividente} (1) بسم الله الرحمَن الرحيم

Interpretación de la palabra del Altísimo: {Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah; y Allah oye vuestro diálogo. En verdad, Allah es Omnioyente, Omnividente}.

Dice —glorificado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad, صلى الله عليه وسلم: Allah ha oído, ¡oh Muḥammad!, las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo. Y la que discutía con el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, acerca de su esposo era una mujer de los Anṣār.

Los sabios discreparon acerca de su linaje y su nombre. Unos dijeron: Jawla bint Thaʿlaba; y otros dijeron: su nombre era Juwayla bint Thaʿlaba.

Otros dijeron: es Juwayla bint Juwaylid. Otros dijeron: es Juwayla bint al-Ṣāmit. Otros dijeron: es Juwayla bint al-Dulayj. Y su discusión con el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, acerca de su esposo —siendo su esposo Aws b. al-Ṣāmit— consistió en que ella le replicaba respecto de su asunto y de lo que él le había dicho: «Eres para mí como la espalda de mi madre», y en su diálogo con él sobre ello. Esto es lo que dijeron los exégetas, y la transmisión lo ha corroborado. Mención de quienes dijeron eso y de los relatos transmitidos al respecto:

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Abū Dāwūd, dijo: oí a Abū al-ʿĀliya decir: Juwayla bint al-Dulayj vino al Profeta, صلى الله عليه وسلم, mientras ʿĀʾisha lavaba un lado de su cabeza, y dijo: «¡Mensajero de Allah! Mi convivencia con mi esposo se ha prolongado, y por él he vaciado mi vientre; y ha hecho ẓihār de mí». Entonces el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, dijo: «SE TE HA HECHO ILÍCITO PARA ÉL». Ella dijo: «Me quejo ante Allah de mi pobreza». Luego dijo: «¡Mensajero de Allah! Mi convivencia se ha prolongado, y por él he vaciado mi vientre». El Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, dijo: «SE TE HA HECHO ILÍCITO PARA ÉL». Y cada vez que él le decía: «Se te ha hecho ilícito para él», ella clamaba y decía: «Me quejo ante Allah de mi pobreza». Dijo: Entonces descendió la revelación, mientras ʿĀʾisha se había puesto en pie lavando el otro lado de su cabeza; y ʿĀʾisha le hizo señas de que callara. Dijo: Y el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, cuando le descendía la revelación, quedaba como sobrecogido, semejante al sopor. Y cuando concluyó la revelación, dijo: «LLAMA A TU ESPOSO». Y el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, se la recitó: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah; y Allah oye vuestro diálogo…» hasta Su palabra: «Y quienes hacen ẓihār de sus mujeres y luego vuelven a lo que dijeron»; es decir, se retractan de ello: «la liberación de un esclavo antes de que se toquen». «¿Puedes (liberar) un esclavo?» Dijo: No. Dijo: «Y quien no encuentre, que ayune dos meses consecutivos». Él dijo: «¡Mensajero de Allah! Si no como tres veces al día, temo que mi vista se nuble». Dijo: «Y quien no pueda, que alimente a sesenta pobres». Él dijo: «¿Puedes alimentar a sesenta pobres?» Dijo: «No, ¡Mensajero de Allah!, a menos que me ayudes». Así que el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le ayudó y él alimentó.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda. Dijo: Se nos mencionó que Juwayla bint Thaʿlaba —cuyo esposo era Aws b. al-Ṣāmit— había hecho ẓihār de ella; y ella vino a quejarse al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y dijo: «Mi esposo ha hecho ẓihār de mí cuando mi edad ha avanzado y mis huesos se han debilitado». Entonces Allah hizo descender acerca de ella lo que oís: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah…». Y recitó hasta llegar a: «Indulgente, Perdonador». «Y quienes hacen ẓihār de sus mujeres y luego vuelven a lo que dijeron», queriendo decir: desea yacer (con ella) después de haber dicho eso. Entonces el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, lo llamó y le dijo: «¿PUEDES LIBERAR A UN LIBERADO?» Él dijo: «No tengo manos para ello», o dijo: «No encuentro». Dijo: «¿PUEDES AYUNAR DOS MESES CONSECUTIVOS?» Él dijo: «No, por Allah: si se le escapa el alimento varias veces cada día, su vista se debilita». Dijo: «¿PUEDES ALIMENTAR A SESENTA POBRES?» Él dijo: «No, por Allah, salvo que me ayudes con ayuda y oración». Dijo Bishr, dijo Yazīd: quiere decir: súplica. Así que el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le ayudó con quince ṣāʿ, y Allah le reunió (lo necesario). Y Allah es Perdonador, Misericordioso.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su palabra: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah; y Allah oye vuestro diálogo». Dijo: Ese era Aws b. al-Ṣāmit, que había hecho ẓihār de su mujer Juwayla bint Thaʿlaba. Ella dijo: «¡Mensajero de Allah! Mi edad ha avanzado, mis huesos se han debilitado, y mi esposo ha hecho ẓihār de mí». Dijo: Entonces Allah hizo descender: «Quienes hacen ẓihār de sus mujeres…» hasta Su palabra: «y luego vuelven a lo que dijeron», queriendo decir: desea yacer (con ella) después de haber dicho eso: «la liberación de un esclavo antes de que se toquen». Entonces el Profeta de Allah, صلى الله عليه وسلم, lo llamó y le dijo: «¿PUEDES MANUMITIR UN ESCLAVO?» Él dijo: No. Dijo: «¿ACASO PUEDES AYUNAR DOS MESES CONSECUTIVOS?» Él dijo: Si se le escapa comer tres veces al día, su vista se debilita. Dijo: «¿PUEDES ALIMENTAR A SESENTA POBRES?» Él dijo: No, salvo que el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, me ayude en ello con ayuda y oración. Así que el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le ayudó con quince ṣāʿ, y Allah le reunió su asunto. Y Allah es Perdonador, Misericordioso.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā, de Abū Ḥamza, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: En la época de la ignorancia, cuando un hombre decía a su mujer: «Eres para mí como la espalda de mi madre», quedaba prohibida; y en el Islam (también) quedó prohibida. El primero que hizo ẓihār en el Islam fue Aws b. al-Ṣāmit; y estaba casado con una prima suya llamada Juwayla bint Juwaylid, e hizo ẓihār de ella. Entonces se le cayó el alma a los pies y dijo: «No te veo sino que te has hecho ilícita para mí». Y ella le dijo algo semejante. Él dijo: «Ve al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم». Dijo: Ella fue al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y encontró junto a él a una peinadora que le peinaba la cabeza; y le informó. Él dijo: «¡JUWAYLA! NO SE NOS HA ORDENADO NADA RESPECTO DE TU ASUNTO». Entonces Allah hizo descender (la revelación) sobre el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y dijo: «¡JUWAYLA, ALÉGRATE!». Ella dijo: «¿Bien?» Él dijo: Y el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le recitó: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah…» hasta Su palabra: «la liberación de un esclavo antes de que se toquen». Ella dijo: «¿Y qué esclavo tenemos? Por Allah, no encuentra un esclavo sino a mí». Él dijo: «Y quien no encuentre, que ayune dos meses consecutivos». Ella dijo: «Por Allah, si no bebiera tres veces al día, se le iría la vista». Él dijo: «Y quien no pueda, que alimente a sesenta pobres». Ella dijo: «¿De dónde? No es sino una comida tras otra». Dijo: Entonces lo asistió con medio wasq: treinta ṣāʿ —y el wasq son sesenta ṣāʿ— y dijo: «QUE ALIMENTE A SESENTA POBRES Y QUE TE REANUDE (COMO ESPOSA)».

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: Su palabra: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah…» hasta Su palabra: «y alimentar a sesenta pobres». Y ello fue porque Jawla bint al-Ṣāmit, una mujer de los Anṣār, de quien su esposo hizo ẓihār, y dijo: «Eres para mí como la espalda de mi madre». Entonces ella vino al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y dijo: «Mi esposo se casó conmigo cuando yo era más amada; y cuando envejecí y entré en años, dijo: “Eres para mí como la espalda de mi madre”, y me dejó sin nadie. Si encuentras para mí una dispensa, ¡Mensajero de Allah!, que me reanime a mí y a él con ella, háblame de ella». El Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, dijo: «NO SE ME HA ORDENADO NADA EN TU ASUNTO HASTA AHORA; PERO REGRESA A TU CASA, Y SI SE ME ORDENA ALGO, NO TE LO OCULTARÉ, SI ALLAH QUIERE». Ella regresó a su casa. Y Allah hizo descender sobre Su Mensajero, صلى الله عليه وسلم, en el Libro, la dispensa para ella y la dispensa para su esposo: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo…» hasta Su palabra: «y para los incrédulos hay un castigo doloroso». Entonces el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, envió a llamar a su esposo; y cuando vino, el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le dijo: «¿QUÉ PRETENDÍAS CON TU JURAMENTO QUE JURASTE?» Él dijo: «¿Tiene expiación?» El Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le dijo: «¿PUEDES MANUMITIR UN ESCLAVO?» Él dijo: «Entonces se iría toda mi riqueza; el esclavo es caro y yo tengo poco dinero». El Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le dijo: «¿PUEDES AYUNAR DOS MESES CONSECUTIVOS?» Él dijo: «No, por Allah; si no como tres veces al día, mi vista se debilita». El Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, le dijo: «¿PUEDES ALIMENTAR A SESENTA POBRES?» Él dijo: «No, por Allah, salvo que me ayudes en ello con ayuda y oración». El Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, dijo: «YO TE AYUDO CON QUINCE ṢĀʿ, Y YO SUPLICARÉ PARA TI LA BENDICIÓN». Y arregló eso entre ambos.

Dijo: Y estableció en ello la liberación de un esclavo para quien fuese pudiente: no expía sino con la liberación de un esclavo, si es pudiente, antes de que se toquen. Y si no es pudiente, entonces el ayuno de dos meses consecutivos: no le es válido sino el ayuno si es indigente, salvo que no pueda. Y si no puede, entonces alimentar a sesenta pobres. Y todo ello es antes del coito.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Mahrān, de Abū Maʿshar al-Madanī, de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī, dijo: Jawla bint Thaʿlaba estaba casada con Aws b. al-Ṣāmit, y él era un hombre con lamam. Y en una de sus arremetidas dijo: «Eres para mí como la espalda de mi madre». Luego se arrepintió de lo que dijo y le dijo: «No creo sino que te has hecho ilícita para mí». Ella dijo: «No digas eso; por Allah, a Allah no le agrada el divorcio». Ella dijo: «Ve al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y pregúntale». Él dijo: «Me avergüenzo de preguntarle por esto». Ella dijo: «Déjame preguntarle yo». Él le dijo: «Pregúntale». Entonces ella vino al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y dijo: «¡Profeta de Allah! Aws b. al-Ṣāmit, padre de mis hijos y la persona más amada para mí, ha dicho una palabra; y por Aquel que hizo descender sobre ti el Libro, no mencionó divorcio: dijo: “Eres para mí como la espalda de mi madre”». El Profeta, صلى الله عليه وسلم, dijo: «NO TE VEO SINO QUE TE HAS HECHO ILÍCITA PARA ÉL». Ella dijo: «No digas eso, ¡Profeta de Allah! Por Allah, no mencionó divorcio». Y volvió al Profeta, صلى الله عليه وسلم, repetidas veces. Luego dijo: «¡Oh Allah! Hoy me quejo ante Ti de la dureza de mi situación y de mi soledad, y de lo que me resulta penoso separarme de él. ¡Oh Allah! Haz descender (la respuesta) sobre la lengua de Tu Profeta». Y no se movió de su lugar hasta que Allah hizo descender: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah…», hasta que mencionó las expiaciones. Entonces el Profeta, صلى الله عليه وسلم, lo llamó y dijo: «MANUMITE UN ESCLAVO». Él dijo: «No encuentro». Dijo: «AYUNA DOS MESES CONSECUTIVOS». Él dijo: «No puedo; ayuno un solo día y me resulta penoso». Dijo: «¿ALIMENTA A SESENTA POBRES?» Él dijo: «En cuanto a eso, sí».

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Abū Isḥāq, acerca de: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo». Dijo: Descendió acerca de una mujer cuyo nombre era Jawla; y ʿIkrima dijo: su nombre era Juwayla, hija de Thaʿlaba, y su esposo era Aws b. al-Ṣāmit. Ella vino al Profeta, صلى الله عليه وسلم, y dijo: «Su esposo la ha puesto para sí como la espalda de su madre». El Profeta, صلى الله عليه وسلم, dijo: «NO TE VEO SINO QUE TE HAS HECHO ILÍCITA PARA ÉL». Y en ese momento él se estaba lavando la cabeza. Ella dijo: «Mira, que sea yo tu rescate, ¡Profeta de Allah!». Él dijo: «NO TE VEO SINO QUE TE HAS HECHO ILÍCITA PARA ÉL». Ella dijo: «Mira mi asunto, ¡Mensajero de Allah!». Y se puso a discutir con él. Luego él giró la cabeza para lavarla, y ella se desplazó al otro lado. Ella dijo: «Mira, que Allah me haga tu rescate, ¡Profeta de Allah!». La que lo lavaba dijo: «Acorta tu conversación y tu interpelación, Juwayla. ¿No ves el rostro del Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, ensombrecido, a punto de recibir revelación?». Entonces Allah hizo descender: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo…» hasta llegar a: «y luego vuelven a lo que dijeron». Dijo Qatāda: Así la prohibió, y luego quiere volver a ella y yacer con ella: «la liberación de un esclavo…» hasta llegar a: «de lo que hacéis, Conocedor». Dijo Ayyūb: Creo que lo mencionó de ʿIkrima: que el hombre dijo: «¡Profeta de Allah! No encuentro un esclavo». El Profeta, صلى الله عليه وسلم, dijo: «NO VOY A AÑADIRTE (NADA)». Entonces Allah hizo descender sobre él: «el ayuno de dos meses consecutivos antes de que se toquen». Él dijo: «Por Allah, ¡Profeta de Allah!, no soporto el ayuno; si no como en el día tal y tal comida, me ocurre y me ocurre». Y se puso a quejarse ante él. Él dijo: «NO VOY A AÑADIRTE (NADA)». Entonces descendió: «Y quien no pueda, que alimente a sesenta pobres».

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, dijo: nos narró Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Allah —poderoso y majestuoso—: «aquella que discutía contigo acerca de su esposo». Dijo: Discutía con Muḥammad, صلى الله عليه وسلم; y ella se quejaba ante Allah cuando él envejeció y ella envejeció, hasta que se aflojó y se aflojó su matriz.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Allah: «aquella que discutía contigo acerca de su esposo». Dijo: Con Muḥammad, respecto de su esposo que había hecho ẓihār de ella; y ella se quejaba ante Allah. Luego mencionó el resto del relato de manera semejante.

Nos narró ʿAbd al-Wārith b. ʿAbd al-Ṣamad, dijo: nos narró mi padre, dijo: nos narró Abān al-ʿAṭṭār, dijo: nos narró Hishām b. ʿUrwa, de ʿUrwa, que escribió a ʿAbd al-Malik b. Marwān: «Me has escrito preguntándome por Juwayla, hija de Aws b. al-Ṣāmit; y no es hija de Aws b. al-Ṣāmit, sino la mujer de Aws. Y Aws era un hombre con lamam; y cuando su lamam se intensificaba, hacía ẓihār de ella; y cuando su lamam se le iba, no decía nada de eso. Ella vino al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, a pedirle dictamen y a quejarse ante Allah; y Allah hizo descender lo que has oído. Ese fue su asunto».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Wahb b. Jarīr, dijo: nos narró mi padre, dijo: oí a Muḥammad b. Isḥāq relatar de Maʿmar b. ʿAbd Allāh, de Yūsuf b. ʿAbd Allāh b. Salām, dijo: Me narró Juwayla, la mujer de Aws b. al-Ṣāmit, que dijo: «Hubo entre él y yo algo —se refiere a su esposo—, y dijo: “Eres para mí como la espalda de mi madre”. Luego salió al consejo de su gente; después regresó y me solicitó. Yo dije: “No, por Aquel en cuya mano está mi alma, hasta que mi asunto y el tuyo lleguen al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y él decida sobre mí y sobre ti su decisión”». Y él era un anciano grande y delicado; y yo lo vencí con lo que la mujer fuerte vence al hombre débil. Luego salí a una vecina y le pedí prestada su ropa; y vine al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, hasta sentarme ante él, y le mencioné su asunto. No me moví hasta que descendió la revelación sobre el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم. Luego ella dijo: «No puede con eso». Él dijo: «LO AYUDAREMOS EN ESO CON UN FARAQ DE DÁTILES». Yo dije: «Y yo lo ayudaré con otro faraq». Y así alimentó a sesenta pobres.

Me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de Tamīm, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, que dijo: Alabado sea Allah, cuyo oído abarca las voces: ciertamente, la que discutía vino al Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, mientras yo estaba en un rincón de la casa, quejándose de su esposo; yo no oía lo que decía. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— hizo descender: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah…» hasta el final de la aleya.

Me narró ʿĪsā b. ʿUthmān al-Ramlī, dijo: nos narró Yaḥyā b. ʿĪsā, de al-Aʿmash, de Tamīm b. Salama, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, que dijo: Bendito sea Aquel cuyo oído abarca todas las voces: ciertamente, la mujer susurraba al Profeta, صلى الله عليه وسلم; yo oía parte de sus palabras y se me ocultaba parte de sus palabras, cuando Allah hizo descender: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo…».

Me narró Yaḥyā b. Ibrāhīm al-Masʿūdī, dijo: me narró mi padre, de su padre, de su abuelo, de al-Aʿmash, de Tamīm b. Salama, de ʿUrwa b. al-Zubayr, dijo: ʿĀʾisha dijo: Bendito sea Aquel cuyo oído abarca toda cosa: ciertamente, yo oía las palabras de Jawla bint Thaʿlaba, y se me ocultaba parte de ellas, mientras se quejaba de su esposo ante el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, diciendo: «¡Mensajero de Allah! Ha consumido mi juventud, y por él he vaciado mi vientre; y cuando mi edad avanzó y mi hijo se cortó, hizo ẓihār de mí. ¡Oh Allah! Me quejo ante Ti». Dijo: No se movió hasta que descendió Gabriel, عليه السلام, con estas aleyas: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo…». Dijo: Su esposo era Aws b. al-Ṣāmit.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Jarīr, de al-Aʿmash, de Tamīm b. Salama, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, que dijo: Alabado sea Allah, cuyo oído abarca las voces: ciertamente, Jawla se quejaba de su esposo ante el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y a veces se me ocultaba parte de lo que decía. Dijo: Entonces Allah —poderoso y majestuoso— hizo descender: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo y se quejaba ante Allah…».

Nos narró al-Rabīʿ b. Sulaymān, dijo: nos narró Asad b. Mūsā, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, de Hishām b. ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾisha: que Jamīla era la mujer de Aws b. al-Ṣāmit; y él era un hombre con lamam; y cuando su lamam se intensificaba, hacía ẓihār de su mujer. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— hizo descender la aleya del ẓihār.

Me narró Yaḥyā b. Bishr al-Qarqasānī, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz b. ʿAbd al-Raḥmān al-Umawī, dijo: nos narró Khaṣīf, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, dijo: El ẓihār de la época de la ignorancia era divorcio; y el primero que hizo ẓihār en el Islam fue Aws b. al-Ṣāmit, hermano de ʿUbāda b. al-Ṣāmit, respecto de su mujer jazrayí, Jawla bint Thaʿlaba b. Mālik. Cuando hizo ẓihār de ella, ella pensó que eso sería divorcio; y lo llevó ante el Profeta de Allah, صلى الله عليه وسلم, y dijo: «¡Mensajero de Allah! Aws ha hecho ẓihār de mí; y si nos separamos, pereceremos. Por él he vaciado mi vientre y he adelantado su compañía». Y ella se quejaba de eso y lloraba, y no había llegado nada al respecto. Entonces Allah —poderoso y majestuoso— hizo descender: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que discutía contigo acerca de su esposo…» hasta Su palabra: «y para los incrédulos hay un castigo doloroso». Entonces el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, lo llamó y le dijo: «¿PUEDES (DISPONER DE) UN ESCLAVO PARA MANUMITIRLO?» Él dijo: «No, por Allah, ¡Mensajero de Allah!, no puedo». Entonces el Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, reunió para él hasta que manumitió por él; luego reanudó a su familia.

Y se mencionó que eso está en la lectura de ʿAbd Allāh b. Masʿūd: «Ciertamente, Allah ha oído las palabras de aquella que te disputa acerca de su esposo».

Y Su palabra: «y se queja ante Allah» significa: y la que discute se queja ante Allah de la preocupación que tiene por el ẓihār de su esposo respecto de ella, y le pide el alivio. «Y Allah oye vuestro diálogo» significa: el diálogo del Mensajero de Allah, صلى الله عليه وسلم, y de la que discute, Jawla bint Thaʿlaba. «En verdad, Allah es Omnioyente, Omnividente». Dice —glorificado sea Su recuerdo—: ciertamente Allah oye lo que ambos se responden y dialogan, y (oye) además las palabras de Sus criaturas; y ve lo que saben y lo que hacen todos Sus siervos.

Notas y Referencias

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