El Hierro
الحديد Al-HadidVersículo (Español)
[57:29] Que la Gente del Libro sepan que carecen de privilegios ante Dios. Los favores están en manos de Dios, y Él los concede a quien quiere. Dios es el poseedor del favor inmenso.
Tafsir de At-Tabari
{Para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios, y que el favor está en la mano de Dios: Él lo concede a quien quiere. Y Dios es Dueño del favor inmenso} (29)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios, y que el favor está en la mano de Dios: Él lo concede a quien quiere. Y Dios es Dueño del favor inmenso }
dice —exaltado sea Su recuerdo— a los que creen en Él y en Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— de entre la Gente del Libro: vuestro Señor hace con vosotros esto para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios que Él os ha dado y con el que os ha distinguido, pues ellos solían considerar que Dios los había preferido sobre toda la creación; y Dios —glorificado sea— les hizo saber que ha concedido a la comunidad de Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— del favor y de la dignidad lo que no les concedió a ellos,
y que la Gente del Libro envidió a los creyentes cuando descendió Su dicho:
¡Oh vosotros que creéis! Temed a Dios y creed en Su Mensajero: Él os dará una doble porción de Su misericordia, os pondrá una luz con la que caminaréis y os perdonará. Y Dios es Perdonador, Misericordioso. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— dijo: hice eso para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios. Y en el sentido que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
sobre Su dicho:
¡Oh vosotros que creéis! Temed a Dios y creed en Su Mensajero... la aleya,
dijo:
cuando descendió esta aleya, la Gente del Libro envidió a los musulmanes por ella; entonces Dios —poderoso y majestuoso— hizo descender: {Para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder...} la aleya,
dijo:
se nos mencionó que el Profeta de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— solía decir:
«En verdad, nuestro ejemplo y el ejemplo de las dos Gentes del Libro anteriores a nosotros es como el ejemplo de un hombre que contrató a jornaleros para que trabajaran hasta la noche por un qīrāṭ; y cuando llegó la mitad del día se cansaron de su trabajo y se hastiaron, y él les ajustó la cuenta y les dio conforme a eso. Luego contrató a otros jornaleros hasta la noche por dos qīrāṭ, para que trabajaran para él el resto de su labor.
Entonces se le dijo:
¿Qué pasa con estos, siendo los que menos han trabajado y los que más salario han recibido?
Dijo:
Yo doy a quien quiero. Y espero que seamos nosotros los dueños de los dos qīrāṭ»
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar,
de Qatāda, sobre {una doble porción de Su misericordia}, dijo:
nos ha llegado que, cuando descendió, la Gente del Libro envidió a los musulmanes; entonces Dios hizo descender: {Para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios}.
Nos narró Abū ʿAmmār,
dijo:
nos narró al-Faḍl ibn Mūsā, de Sufyān, de ʿAṭāʾ ibn al-Sāʾib, de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās: {Para que la Gente del Libro, los que escuchan a escondidas, sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios}.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Mihrān, de Sufyān, de ʿAṭāʾ ibn al-Sāʾib, de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās, algo semejante.
Y se dijo:
{Para que no sepa} no es sino {para que sepa}. Y se mencionó que eso está en la lectura de ʿAbd Allāh:
«Para que sepa la Gente del Libro que no tienen poder»
porque los árabes hacen de «لا» un elemento de enlace en todo discurso en cuyo comienzo o final entra una negación no expresada explícitamente, como Su dicho en la negación precedente, que no fue explicitada: {¿Qué te impidió que no te postraras cuando te lo ordené?},
y Su dicho:
{¿Y qué os hará saber que, cuando llegue, no creerán?},
y Su dicho:
{Y está vedado a una ciudad que destruimos...} la aleya,
y el sentido de ello es: la destruimos [de modo que] no regresan. Y en el sentido que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos informó Abū Hārūn al-Ghanawī,
dijo:
dijo: Khaṭṭāb ibn ʿAbd Allāh, sobre {Para que la Gente del Libro sepa que no tienen poder sobre nada del favor de Dios}.
Dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Abū al-Muʿallā,
dijo:
Saʿīd ibn Jubayr solía decir:
«Para que sepa la Gente del Libro»
Y Su dicho:
{y que el favor está en la mano de Dios}, dice —exaltado sea Su recuerdo—: y para que sepan que el favor está en la mano de Dios, no en la de ellos,
ni en la de ningún otro de la creación. {Él lo concede a quien quiere}, dice:
Él da ese favor Suyo a quien quiere de Sus criaturas;
no compete eso a nadie fuera de Él. {Y Dios es Dueño del favor inmenso}, dice —exaltado sea Su recuerdo—:
Dios es Dueño del favor sobre Sus criaturas; inmenso es Su favor.
Notas y Referencias
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