53

La Estrella

النجم An-Najm
Aya 11

Versículo (Español)

[53:11] El corazón no desmintió lo que había visto.

Tafsir de At-Tabari

{مَا كَذَبَ ٱلۡفُؤَادُ مَا رَأَىٰٓ} (11) Y Su dicho: {مَا كَذَبَ ٱلۡفُؤَادُ مَا رَأَىٰٓ} (11) Y Su dicho: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», esto es, dice —exaltado sea Su recuerdo—: el corazón de Muḥammad no desmintió a Muḥammad respecto de lo que vio; antes bien, lo confirmó.

Los exégetas discreparon acerca de aquello que vio su corazón y no lo desmintió. Unos dijeron: Lo que vio su corazón fue al Señor de los mundos; y dijeron: puso su vista en su corazón, y lo vio con su corazón, y no lo vio con su ojo. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Saʿīd b. Yaḥyà, dijo: me transmitió mi tío Saʿīd ʿAbd al-Raḥmān b. Saʿīd, de Isrāʾīl b. Yūnus b. Abī Isḥāq al-Sabīʿī, de Sammāk b. Ḥarb, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: lo vio con su corazón —la paz y las bendiciones sean con él—.

Nos narró Jallād b. Aslam, dijo: nos informó al-Naḍr b. Šumayl, dijo: nos informó ʿAbbād —es decir, Ibn Manṣūr—, dijo: pregunté a ʿIkrima acerca de Su dicho: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», y dijo: «¿Quieres que te diga: ciertamente lo vio? Sí, ciertamente lo vio; luego, ciertamente lo vio; luego, ciertamente lo vio», hasta que se le cortó el aliento.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyà b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró ʿĪsà b. ʿUbayd, dijo: oí a ʿIkrima, y se le preguntó: «¿Vio Muḥammad a su Señor?», y dijo: «Sí; ciertamente vio a su Señor».

Dijo: nos narró Yaḥyà b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró Sālim, liberto de Muʿāwiya, de ʿIkrima, algo semejante.

Nos narró Aḥmad b. ʿĪsà al-Tamīmī, dijo: nos narró Sulaymān b. ʿAmr b. Sayyār, dijo: me transmitió mi padre, de Saʿīd b. Zarbay, de ʿAmr b. Sulaymān, de ʿAṭāʾ, de Ibn ʿAbbās, dijo: Dijo el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él—: «VI A MI SEÑOR EN LA FORMA MÁS HERMOSA». Y me dijo: «¡Oh Muḥammad! ¿Sabes sobre qué disputan la asamblea suprema?». Y dije: «No, ¡oh Señor!». Entonces puso Su mano entre mis omóplatos, y sentí su frescor entre mis pechos, y supe lo que hay en el cielo y en la tierra. Y dije: «¡Oh Señor! En los grados y las expiaciones, y en el traslado de los pies hacia las oraciones del viernes, y en la espera de la oración después de la oración». Y dije: «¡Oh Señor! Ciertamente Tú tomaste a Ibrāhīm como amigo íntimo, y hablaste a Mūsà con palabra directa, e hiciste e hiciste…». Dijo: «¿Acaso no te he ensanchado el pecho? ¿Acaso no te he aliviado de tu carga? ¿Acaso no he hecho contigo? ¿Acaso no he hecho?». Dijo: «Y me confió cosas que no se me permitió transmitiros». Dijo: «Y eso es Su dicho en Su Libro: os lo transmite»: «Luego se acercó y descendió, y estuvo a dos arcos de distancia o más cerca; y reveló a Su siervo lo que reveló. No mintió el corazón acerca de lo que vio». «Y puso la luz de mi vista en mi corazón, y lo miré con mi corazón».

Me narraron Muḥammad b. ʿUmāra y Aḥmad b. Hišām, dijeron: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsà, dijo: nos informó Isrāʾīl, de al-Suddī, de Abū Ṣāliḥ: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: lo vio dos veces con su corazón.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn ʿAṭiyya, de Qays, de ʿĀṣim al-Aḥwal, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: Ciertamente Dios escogió a Ibrāhīm con la amistad íntima, y escogió a Mūsà con la palabra, y escogió a Muḥammad con la visión —las oraciones de Dios sean sobre ellos—.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Mahrān, de Sufyān, de al-Aʿmaš, de Ziyād b. al-Ḥuṣayn, de Abū al-ʿĀliya, de Ibn ʿAbbās: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: lo vio con su corazón.

Dijo: nos narró Mahrān, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de quien oyó a Ibn ʿAbbās decir: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: Muḥammad vio a su Señor.

Dijo: nos narró Ḥakkām, de Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ: «No mintió el corazón —y no lo desmintió— acerca de lo que vio», dijo: vio a su Señor.

Dijo: nos narró Mahrān, de Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: Muḥammad vio a su Señor con su corazón.

Y otros dijeron: Antes bien, aquello que vio su corazón y no lo desmintió fue Gabriel —la paz sea con él—. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Ibn Bazīʿ al-Baġdādī, dijo: nos narró Isḥāq b. Manṣūr, dijo: nos narró Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de ʿAbd al-Raḥmān b. Yazīd, de ʿAbd Allāh: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: El Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él— vio a Gabriel con dos vestiduras, sobre un rafraf, que llenaba lo que hay entre el cielo y la tierra.

Nos narró Ibrāhīm b. Yaʿqūb al-Jawzajānī, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿĀṣim, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, de ʿĀṣim, de Razz, de ʿAbd Allāh, que el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— dijo: «VI A GABRIEL JUNTO AL LOTO DEL LÍMITE; TENÍA SEISCIENTAS ALAS; SACUDÍA DE SUS PLUMAS VISIONES TERRIBLES: PERLAS Y RUBÍES».

Nos narró Abū Hišām al-Rifāʿī e Ibrāhīm b. Yaʿqūb, dijeron: nos narró Zayd b. al-Ḥubāb, que al-Ḥusayn b. Wāqid le transmitió, dijo: me narró ʿĀṣim b. Abī al-Nujūd, de Abū Wāʾil, de ʿAbd Allāh, dijo: Dijo el Mensajero de Dios —la paz y las bendiciones sean con él—: «VI A GABRIEL JUNTO AL LOTO DEL LÍMITE; TENÍA SEISCIENTAS ALAS». Al-Rifāʿī añadió en su ḥadiz: pregunté a ʿĀṣim acerca de las alas, y no me informó; pregunté a mis compañeros, y dijeron: cada ala abarca lo que hay entre el oriente y el occidente.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «No mintió el corazón acerca de lo que vio», dijo: vio a Gabriel en su forma, la forma que es su forma. Dijo: Y es a quien vio en otra ocasión.

Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho: «No mintió el corazón acerca de lo que vio». La mayoría de los recitadores de Medina, La Meca, Kufa y Basora lo leyeron «kaḏaba» con aligeramiento (sin geminación), salvo ʿĀṣim al-Jaḥdarī, Abū Jaʿfar el recitador y al-Ḥasan al-Baṣrī, pues ellos lo leyeron: «kaḏḏaba» con geminación, con el sentido de: que el corazón no desmintió aquello que vio, sino que lo tuvo por verdadero y veraz. Y cabe que su sentido, si se lee así, sea: «No desmintió el poseedor del corazón aquello que vio». Ya hemos aclarado el sentido de quien lo leyó con aligeramiento.

Y la lectura que, a mi juicio, es más digna de ser tenida por correcta en esto es la de quien lo leyó con aligeramiento, por el consenso de la prueba entre los recitadores respecto de ella; y la otra no queda rechazada en su validez, por la corrección de su sentido.

Notas y Referencias

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