Qaf
ق QafVersículo (Español)
[50:35] Tendrán en él cuanto anhelen, y les tengo reservada una recompensa aun mayor".
Tafsir de At-Tabari
{لَهُم مَّا يَشَآءُونَ فِيهَا وَلَدَيۡنَا مَزِيدٞ} (35)
Y Su dicho:
لَهُمْ ما يَشاءُونَ فِيها, es decir: para esos temerosos de Dios habrá, en este Jardín que se les ha acercado, todo cuanto deseen sus almas y en lo que se deleiten sus ojos.
Y Su dicho:
وَلَدَيْنا مَزِيدٌ, es decir: y junto a Nosotros hay para ellos, además de lo que les hemos otorgado de esta nobleza cuya descripción —glorificado sea— ha expuesto, un incremento con el que los aumentará.
Y se dijo:
que ese incremento es: la contemplación de Dios —glorificado sea—.
Relato de quienes dijeron eso:
Me contó Aḥmad b. Suhayl al-Wāsiṭī,
dijo:
nos transmitió Qurra b. ʿĪsā,
dijo:
nos transmitió al-Naḍr b. ʿArabī, de su abuelo, de Anas: que Dios —poderoso y majestuoso—, cuando haga habitar a la gente del Paraíso en el Paraíso y a la gente del Fuego en el Fuego, descenderá a una pradera del Paraíso, amplia y espaciosa; y tenderá entre Él y Su creación velos de perlas y velos de luz. Luego se dispondrán púlpitos de luz, lechos de luz y asientos de luz. Después se dará permiso, ante Dios —poderoso y majestuoso—, a un hombre delante del cual habrá como montañas de luz; se oirá el estruendo del tasbīḥ de los ángeles junto con él y el batir de sus alas. Entonces la gente del Paraíso alzará sus cuellos,
y se dirá:
¿quién es este a quien se le ha dado permiso ante Dios?
Y se dirá:
este es el creado por Su mano, el enseñado de los nombres, aquel para quien se ordenó a los ángeles y se postraron, y aquel para quien fue permitido el Paraíso: Adán —la paz sea con él—; se le ha dado permiso ante Dios —Altísimo—.
Dijo:
se dará permiso a otro hombre, delante del cual habrá como montañas de luz; se oirá el estruendo del tasbīḥ de los ángeles junto con él y el batir de sus alas. Entonces la gente del Paraíso alzará sus cuellos,
y se dirá:
¿quién es este a quien se le ha dado permiso ante Dios?
Y se dirá:
este es aquel a quien Dios tomó como amigo íntimo (jalīl), y para quien hizo del fuego frescor y paz: Ibrāhīm; se le ha dado permiso ante Dios.
Dijo:
luego se dará permiso a otro hombre ante Dios, delante del cual habrá como montañas de luz; se oirá el estruendo del tasbīḥ de los ángeles junto con él y el batir de sus alas. Entonces la gente del Paraíso alzará sus cuellos,
y se dirá:
¿quién es este a quien se le ha dado permiso ante Dios?
Y se dirá:
este es aquel a quien Dios escogió con Su mensaje, lo acercó como confidente y le habló
( con palabra )
Mūsā —la paz sea con él—; se le ha dado permiso ante Dios.
Dijo:
luego se dará permiso a otro hombre, con él como la totalidad de las comitivas de los profetas anteriores a él; delante del cual habrá como montañas,
( de luz )
se oirá el estruendo del tasbīḥ de los ángeles junto con él y el batir de sus alas. Entonces la gente del Paraíso alzará sus cuellos,
y se dirá:
¿quién es este a quien se le ha dado permiso ante Dios?
Y se dirá:
este es el primero en interceder y el primero cuya intercesión es aceptada; el que más hará llegar a la gente; el señor de los hijos de Adán; el primero de quien la tierra se abrirá por sus dos guedejas; el portador del estandarte de la alabanza: Aḥmad —Dios le bendiga y le conceda paz—; se le ha dado permiso ante Dios.
Dijo:
entonces los profetas se sentarán en los púlpitos de luz,
( y los veraces en los lechos de luz y los mártires en los asientos de luz )
y el resto de la gente se sentará sobre dunas de almizcle blanco, fragante.
Luego el Señor —Altísimo— los llamará desde detrás de los velos:
Bienvenidos, siervos Míos, visitantes Míos, vecinos Míos y delegación Mía. ¡Oh, Mis ángeles!, levantaos hacia Mis siervos y dadles de comer.
Dijo:
y se les acercarán carnes de ave, como si fueran camellos bactrianos, sin plumas ni hueso; y comerán.
Dijo:
luego el Señor los llamará desde detrás del velo: Bienvenidos, siervos Míos, visitantes Míos, vecinos Míos y delegación Mía: han comido, dadles de beber.
Dijo:
y se levantarán hacia ellos muchachos como perlas resguardadas, con jarros de oro y plata, con bebidas diversas, deliciosas: el deleite de su final como el deleite de su comienzo;
no les causarán dolor de cabeza por ellas ni quedarán exhaustos. Luego el Señor los llamará desde detrás de los velos:
Bienvenidos, siervos Míos, visitantes Míos, vecinos Míos y delegación Mía: han comido y bebido, entretenedlos.
Dijo:
y se les acercará, en bandejas engastadas con rubí y coral, y de los dátiles frescos que Dios ha nombrado, más blancos que la leche y de dulzura más agradable que la miel.
Dijo:
y comerán. Luego el Señor los llamará desde detrás de los velos: Bienvenidos, siervos Míos, visitantes Míos, vecinos Míos y delegación Mía: han comido y bebido y han sido entretenidos, vestidlos. Dijo: y se les abrirán los frutos del Paraíso en forma de vestiduras pulidas con la luz del Compasivo, y se les vestirá con ellas.
Dijo:
luego el Señor —bendito y exaltado— los llamará desde detrás de los velos: Bienvenidos, siervos Míos, visitantes Míos, vecinos Míos y delegación Mía: han comido y bebido y han sido entretenidos y vestidos, perfumadlos.
Dijo:
y se levantará sobre ellos un viento llamado al-Muthīra, con jarros de almizcle
( blanco )
fragante, y soplará sobre sus rostros sin polvo ni humo.
Dijo:
luego el Señor —poderoso y majestuoso— los llamará desde detrás de los velos: Bienvenidos, siervos Míos, visitantes Míos, vecinos Míos y delegación Mía: han comido y bebido y se han entretenido, y han sido vestidos y perfumados;
por Mi poder, ciertamente Me manifestaré ante ellos hasta que Me contemplen. Dijo:
y ese es el término del don y la excelencia del incremento. Dijo: entonces el Señor —poderoso y majestuoso— se manifestó ante ellos,
y luego dijo:
La paz sea con vosotros, siervos Míos: miradme, pues he quedado complacido con vosotros.
Dijo:
entonces los palacios del Paraíso y sus árboles se respondieron unos a otros: «¡Gloria a Ti!» cuatro veces,
y la gente cayó postrada. Dijo:
y el Señor —bendito y exaltado— los llamó: Siervos Míos, alzad vuestras cabezas, pues no es morada de obra ni morada de fatiga; es, más bien, morada de retribución y recompensa. Por Mi poder y Mi majestad, no la he creado sino por vosotros; y no hay hora en la que Me hayáis recordado en la morada de este mundo sin que Yo os haya recordado por encima de Mi Trono.
Nos transmitió ʿAlī b. al-Ḥusayn b. Abjar,
dijo:
nos transmitió ʿUmar b. Yūnus al-Yamāmī,
dijo:
nos transmitió Jahḍam b. ʿAbd Allāh b. Abī al-Ṭufayl, dijo: me transmitió Abū Ṭayba, de Muʿāwiya al-ʿAbsī, de ʿUthmān b. ʿUmayr, de Anas b. Mālik,
dijo:
dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Vino a mí Ŷibrīl —la paz sea con él— y en su palma había un espejo blanco,
en el que había un punto negro. Y dije:
¡Oh, Ŷibrīl! ¿qué es esto?
Dijo:
Esta es la ŷumʿa.
Dije:
¿y qué es ese punto negro que hay en ella?
Dijo:
Es la Hora: tendrá lugar en día de ŷumʿa, y es el señor de los días para nosotros; y nosotros lo llamamos en la Otra Vida el Día del Incremento.
Dije:
¿y por qué lo llamáis el Día del Incremento?
Dijo:
Tu Señor —bendito y exaltado— ha tomado en el Paraíso un valle amplio de almizcle blanco; y cuando llega el día de ŷumʿa, desciende desde ʿIlliyyīn a Su Kursī; luego rodea el Kursī con púlpitos de luz.
Luego vienen los profetas hasta sentarse en ellos; luego viene la gente del Paraíso hasta sentarse sobre las dunas; y su Señor —poderoso y majestuoso— se les manifiesta hasta que contemplan Su Rostro, mientras Él dice:
Yo soy Quien os he cumplido Mi promesa y he completado sobre vosotros Mi gracia; este es el lugar de Mi generosidad: pedidme.
Y le piden la complacencia.
Y Él dice:
Mi complacencia os ha hecho habitar Mi morada, y Yo soy para vosotros Mi generosidad: pedidme.
Y le piden hasta que se agota su deseo; y entonces se les abre lo que ningún ojo ha visto, ni ningún oído ha oído, ni ha pasado por el corazón de ser humano, hasta el tiempo en que la gente se retira de la ŷumʿa; luego asciende a Su Kursī, y ascienden con Él los veraces y los mártires; y la gente del Paraíso regresa a sus estancias: una perla blanca, sin engarce ni fisura, o un rubí rojo, o un zabarŷada verde; de ella son sus estancias y sus puertas. Y no hay cosa a la que tengan mayor necesidad que del día de ŷumʿa, para que se les aumente con ello la generosidad y se les aumente la contemplación de Su Rostro; y por eso se llamó el Día del Incremento».
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Ŷarīr, de Layth b. Abī Sulaym, de ʿUthmān b. ʿUmayr, de Anas b. Mālik, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante al ḥadiz de ʿAlī b. al-Ḥusayn.
Nos transmitió al-Rabīʿ b. Sulaymān,
dijo:
nos transmitió Asad b. Mūsā,
dijo:
nos transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm, de Ṣāliḥ b. Ḥayyān, de Abū Burayda, de Anas b. Mālik, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, en términos semejantes.
Me contó Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos transmitió Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos informó Ibn ʿAwn, de Muḥammad,
dijo:
nos transmitió,
o dijo:
dijeron: el de menor rango entre la gente del Paraíso es aquel a quien se le dice: «Desea», y sus compañeros se lo recuerdan y entonces desea; y sus compañeros se lo recuerdan, y se le dice: eso y otro tanto con ello.
Dijo:
dijo Ibn ʿUmar: eso es para ti y diez veces lo mismo; y junto a Dios hay incremento.
Me contó Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
nos informó ʿAmr b. al-Ḥārith que Darrāŷ Abū al-Samḥ le transmitió de Abū al-Haytham, de Abū Saʿīd al-Judrī,
que dijo, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Ciertamente, el hombre en el Paraíso se recuesta setenta años antes de cambiar de postura; luego viene a él su esposa y le golpea en los hombros, y él mira y ve su rostro en su mejilla más puro que el espejo. Y ciertamente la perla más pequeña que lleva ilumina lo que hay entre el oriente y el occidente. Ella le saluda, y él devuelve el saludo, y le pregunta: “¿quién eres?”.
Y ella dice:
Yo soy del Incremento. Y ciertamente ella llevará setenta vestidos: el más humilde de ellos es como el an-Nuʿmān de Ṭūbā; y su vista los atraviesa hasta ver la médula de su pantorrilla desde detrás de ello. Y ciertamente ella llevará coronas; y ciertamente la perla más pequeña que haya en ellas ilumina lo que hay entre el oriente y el occidente».
Notas y Referencias
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