Qaf
ق QafVersículo (Español)
[50:13] y los habitantes de ‘Ad, el pueblo del Faraón y los hermanos de Lot,
Tafsir de At-Tabari
{وَعَادٞ وَفِرۡعَوۡنُ وَإِخۡوَٰنُ لُوطٖ} (13)
Dice —exaltado sea Su recuerdo—: antes que estos idólatras que desmintieron a Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— de entre su gente, ya habían desmentido el pueblo de Noé, y los Compañeros de ar-Rass. Ya ha precedido nuestra mención, con anterioridad, acerca del asunto de los Compañeros de ar-Rass, y que eran un pueblo que arrojó a su profeta en un pozo.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Mahrān, de Sufyān, de Abū Bakr, de ʿIkrima, acerca de ello.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir, respecto a Su dicho: «los Compañeros de ar-Rass», y ar-Rass: «un pozo en el que fue muerto el Compañero de Yā Sīn».
Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos transmitió Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos transmitió ʿĪsā; y me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos transmitió Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
respecto a Su dicho:
«los Compañeros de ar-Rass», dijo: «un pozo».
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
nos informó ʿAmr b. al-Ḥārith, de Saʿīd b. Abī Hilāl, de ʿAmr b. ʿAbd Allāh,
de Qatāda, que dijo:
En verdad, los Compañeros de al-Ayka,
y al-Ayka:
el arbolado frondoso y entrelazado; y los Compañeros de ar-Rass eran dos comunidades; y Allah les envió a un solo profeta, Shuʿayb; y Allah los castigó con dos castigos. Y (también) Zamūd, y ʿĀd, y Faraón, y los hermanos de Lot, y los Compañeros de al-Ayka —y ellos son el pueblo de Shuʿayb—; y ya ha precedido su relato antes; y (también) el pueblo de Tubbaʿ.
Y el pueblo de Tubbaʿ era gente de ídolos que los adoraban, según:
nos transmitió ello Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq.
Y de su historia y la historia de su pueblo (hay) lo que:
nos transmitió, acerca de ello, Mujāhid b. Mūsā,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos informó ʿImrān b. Ḥudayr, de Abī Majlaz, de Ibn ʿAbbās: que preguntó a ʿAbd Allāh b. Salām acerca de Tubbaʿ: ¿qué fue?
Dijo:
Ciertamente, Tubbaʿ era un hombre de los árabes, y se impuso sobre la gente; y escogió a unos jóvenes de los mejores, y los tomó como íntimos y los hizo entrar en su círculo, hasta que los tomó (por suyos) y les prestó juramento de fidelidad.
Y su pueblo consideró aquello una arrogancia y dijeron:
«Ha abandonado vuestra religión y ha jurado fidelidad a los jóvenes». Cuando eso se divulgó, dijo a los jóvenes,
y los jóvenes dijeron:
«Entre nosotros y ellos está el fuego: quema al mentiroso y de él se salva el veraz». Y lo hicieron: los jóvenes colgaron sus ejemplares (de la Escritura) de sus cuellos; luego madrugaron hacia el fuego. Cuando estuvieron por entrar en él, el fuego les chamuscó los rostros y retrocedieron.
Entonces Tubbaʿ les dijo:
«Entraréis en él». Y cuando entraron, se abrió para ellos hasta que lo atravesaron. Y dijo a su pueblo: «Entrad en él». Cuando fueron a entrar en él, el fuego les chamuscó los rostros y retrocedieron.
Entonces Tubbaʿ les dijo:
«Entraréis en él». Y cuando entraron, se abrió para ellos; hasta que, cuando quedaron en medio, los cercó y los quemó. Entonces Tubbaʿ se sometió (al Islam), y Tubbaʿ era un hombre recto.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de Abī Mālik b. Thaʿlaba b. Abī Mālik al-Quraẓī,
dijo:
oí a Ibrāhīm b. Muḥammad al-Quraẓī,
dijo:
oí a Ibrāhīm b. Muḥammad b. Ṭalḥa b. ʿAbd Allāh relatar que, cuando Tubbaʿ se aproximó al Yemen para entrar en él, Ḥimyar se interpuso entre él y ello, y dijeron: «No entres en él contra nosotros, pues te has separado de nuestra religión». Entonces los llamó a su religión,
y dijo:
«Ciertamente, es una religión mejor que la vuestra».
Dijeron:
«Entonces sometámonos al juicio del fuego». Dijo: «Sí».
Dijo:
Y había en el Yemen —según afirman los yemeníes— un fuego que juzgaba entre ellos en aquello en lo que discrepaban: devoraba al injusto y no dañaba al oprimido. Cuando dijeron eso a Tubbaʿ,
dijo:
«Habéis sido justos». Y salió su pueblo con sus ídolos y con aquello con lo que buscaban acercarse (a ellos) en su religión.
Dijo:
Salieron los dos rabinos con sus ejemplares (de la Escritura) colgados de sus cuellos, ceñidos con ellos, hasta que se sentaron ante el fuego, junto a su salida por la que salía. El fuego salió hacia ellos; cuando se dirigió hacia ellos, se apartaron de él y le temieron. Entonces quienes estaban presentes de la gente los increparon y les ordenaron tener firmeza ante él. Se mantuvieron firmes hasta que los cubrió: devoró los ídolos y lo que habían ofrecido junto con ellos, y a quienes llevaban aquello de entre los hombres de Ḥimyar. Y salieron los dos rabinos con sus ejemplares (de la Escritura) colgados de sus cuellos; sudaban sus frentes, pero no les dañó. Entonces Ḥimyar, en ese momento, se plegó a su religión. De ahí y de otras cosas fue el origen del judaísmo en el Yemen.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de algunos de sus compañeros: que los dos rabinos, y quienes salieron con ellos de Ḥimyar, no siguieron al fuego sino para hacerlo volver.
Y dijeron:
«Quien lo haga volver es más digno de la verdad». Se acercaron a ellos hombres de Ḥimyar con sus ídolos para hacerlo volver; el fuego se acercó a ellos para devorarlos, y se apartaron, sin poder hacerlo volver. Luego se acercaron los dos rabinos, y se pusieron a recitar la Torá; y (el fuego) retrocedió hasta que lo devolvieron a su salida de la que había salido. Entonces (Ḥimyar) se plegó, en ese momento, a la religión de ambos.
Y Rīʾām era una casa (santuario) suya que veneraban, y sacrificaban junto a ella, y desde ella recibían oráculos, cuando estaban en su idolatría. Entonces los dos rabinos dijeron a Tubbaʿ: «No es sino un demonio que los ayuda y juega con ellos; así pues, déjanos a nosotros con él».
Dijo:
«Entonces, asunto vuestro con él». Y extrajeron de él —según afirman los yemeníes— un perro negro; lo degollaron; luego demolieron aquella casa. Sus restos están hoy en el Yemen, según se me ha mencionado.
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Lahīʿa, de ʿAmr b. Jābir al-Ḥaḍramī:
le transmitió, dijo:
oí a Sahl b. Saʿd as-Sāʿidī
relatar del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— que dijo:
«No maldigáis a Tubbaʿ, pues ciertamente él había abrazado el Islam».
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Ibn Lahīʿa, de al-Ḥārith b. Yazīd: que Shuʿayb b. Zurʿa al-Maʿāfirī le transmitió,
dijo:
oí a ʿAbd Allāh b. ʿAmr b. al-ʿĀṣ, y un hombre le dijo: «Ḥimyar afirma que Tubbaʿ es de ellos».
Dijo:
«Sí, por Aquel en cuya mano está mi alma: en verdad, él está entre los árabes como la nariz entre los dos ojos; y de ellos hubo setenta reyes».
Y Su dicho:
«كُلّ كَذّب الرّسُلَ فَحَق وَعَيِدِ». Dice —exaltado sea Su recuerdo—: todos estos que hemos mencionado desmintieron a los mensajeros de Allah que Él envió; «فَحَق وَعِيدِ», es decir: se hizo obligatorio para ellos el castigo con que los amenazamos por su incredulidad en Allah, y cayó sobre ellos el tormento y la venganza.
Y nuestro Señor —glorificado sea Su elogio— no describió en esta aleya lo que describió acerca de hacer recaer Su castigo sobre esos desmentidores de los mensajeros sino para amedrentar con ello a los idólatras de Quraysh, e informarles de que, si no se vuelven de su desmentida a Su Mensajero Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—, hará recaer sobre ellos un castigo semejante al que hizo recaer sobre aquellos.
Y conforme a lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos transmitió Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos transmitió ʿĪsā; y me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos transmitió Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
respecto a Su dicho:
«فَحَقّ وَعِيدِ», dijo: «aquello con lo que fueron destruidos, como advertencia para estos».
Notas y Referencias
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