5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 96

Versículo (Español)

[5:96] Es permitido [durante la peregrinación comer de] lo que pesquen en el mar, para los residentes y los viajeros. Pero está prohibida la caza mientras estén consagrados a la peregrinación. Tengan temor de Dios, ante Quien serán congregados [para ser juzgados por sus obras].

Tafsir de At-Tabari

{Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros; y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración. Y temed a Dios, hacia Quien seréis congregados.} (96) La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: {Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros; y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración. Y temed a Dios, hacia Quien seréis congregados.} . .

dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Se os ha hecho lícito, ¡oh creyentes!, el producto de la caza del mar, y ello es lo que se caza fresco. como:

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó ‘Umar ibn Abī Salama, de su padre, de Abū Hurayra, dijo: ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb dijo acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar: su caza es: lo que se caza de él.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Simāk, dijo: se me contó, de Ibn ‘Abbās, dijo: Abū Bakr pronunció un sermón ante la gente, y dijo: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar. dijo: y su caza es: lo que se toma.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: su caza es: lo que se caza de él.

Nos narró Sulaymān ibn ‘Umar ibn Khālid al-Barqī, dijo: nos narró Muḥammad ibn Salama al-Ḥarrānī, de Khuṣayf, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: su caza es lo fresco.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ, dijo: nos narró al-Hudhayl ibn Bilāl, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn ‘Ubayd ibn ‘Umayr, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: su caza es: lo que se caza.

Me lo contó Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: lo fresco.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró al-Ḥasan ibn ‘Alī al-Ja‘fī o al-Ḥusayn —Abū Ja‘far dudó—, de al-Ḥakam ibn Abān, de ‘Ikrima, dijo: Ibn ‘Abbās solía decir: la caza del mar es: lo que se caza.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: lo fresco.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ‘Anbasa, de al-Ḥajjāj, de al-‘Alā’ ibn Badr, de Abū Salama, dijo: la caza del mar es: lo que se caza.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: lo fresco.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ḥumayd ibn ‘Abd al-Raḥmān, de Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr, lo mismo.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān ibn Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: el pescado fresco.

Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar. En cuanto a la caza del mar: es el pescado fresco; son las ballenas.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Ma‘mar, de al-Zuhrī, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, dijo: su caza es: lo que cazas fresco. Dijo Ma‘mar: y Qatāda dijo: su caza es: lo que cazas.

Me lo contó Muḥammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar, dijo: sus peces grandes.

Nos narró Ibn al-Barqī, dijo: nos narró ‘Umar ibn Abī Salama, dijo: se preguntó a Sa‘īd acerca de la caza del mar, y dijo: Makhūl dijo: Zayd ibn Thābit dijo: su caza es: lo que cazas.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Layth, de Mujāhid, acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros, dijo: el consagrado y el no consagrado cazan del mar, y comen de su caza.

Nos narró ‘Amr ibn ‘Abd al-Ḥamīd, dijo: nos narró Ibn ‘Uyayna, de ‘Amr, de ‘Ikrima, dijo: Abū Bakr dijo: el alimento del mar es: todo lo que hay en él. Y Jābir ibn ‘Abd Allāh dijo: lo que deje al descubierto, cómelo. Y dijo: «todo lo que hay en él», es decir: todo lo que se caza.

Nos narró Sa‘īd ibn al-Rabī‘, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Amr, oyó a ‘Ikrima decir: Abū Bakr dijo: y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros, dijo: es todo lo que hay en él.

Y por «mar» en este lugar quiso decir: todos los ríos; y los árabes llaman «mares» a los ríos, como dijo —Exaltado sea Su recuerdo—: «Apareció la corrupción en la tierra y en el mar».

Así, la interpretación del discurso es: Se os ha hecho lícito, ¡oh creyentes!, el pescado fresco de los ríos que cazasteis, tanto en vuestro estado de licitud como en vuestro estado de consagración, y aquello de su alimento que no cazasteis: lo que él mató y luego fue arrojado a su orilla.

Los exégetas discreparon acerca del sentido de Su dicho: «y su alimento». Unos dijeron: con ello se quiso decir: lo que fue arrojado a su orilla muerto, conforme a lo que hemos dicho.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Simāk, dijo: se me contó, de Ibn ‘Abbās, dijo: Abū Bakr pronunció un sermón ante la gente, y dijo: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros, y su alimento: lo que es arrojado.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó ‘Umar ibn Abī Salama, de su padre, de Abū Hurayra, dijo: yo estaba en Baḥrayn y me preguntaron acerca de lo que el mar arroja, dijo: y les dictaminé que comieran. Cuando llegué ante ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él—, se lo mencioné, y me dijo: ¿con qué les dictaminaste? dijo: dije: les dictaminé que comieran. dijo: si les hubieras dictaminado otra cosa, te habría golpeado con la vara. dijo: luego dijo: ciertamente Dios —Exaltado sea— dijo en Su Libro: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros». Así, su caza es: lo que se caza de él, y su alimento: lo que arroja.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr, de Ibn ‘Abbās: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: su alimento: lo que arroja.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Sulaymān al-Taymī, de Abū Majlaz, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, dijo: su alimento: lo que arroja.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Abū Khālid al-Aḥmar, de Sulaymān al-Taymī, de Abū Majlaz, de Ibn ‘Abbās, lo mismo.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ḥusayn ibn ‘Alī, de Zā’ida, de Simāk, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, dijo: su alimento: todo lo que el mar arroja.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró al-Ḥasan ibn ‘Alī o al-Ḥusayn ibn ‘Alī al-Ja‘fī —Abū Ja‘far dudó—, de al-Ḥakam ibn Abān, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, dijo: su alimento: lo que expulsa de su animal muerto.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ, dijo: nos narró al-Hudhayl ibn Bilāl, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn ‘Ubayd ibn ‘Umayr, de Ibn ‘Abbās: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, dijo: su alimento: lo que se encuentra en la orilla muerto.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Sulaymān al-Taymī, de Abū Majlaz, de Ibn ‘Abbās, dijo: su alimento: lo que es arrojado.

Nos narró Sa‘īd ibn al-Rabī‘, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Amr, oyó a ‘Ikrima decir: Abū Bakr —Dios esté complacido con él— dijo: y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: su alimento: es todo lo que hay en él.

Me lo contó Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḍaḥḥāk ibn Makhlad, de Ibn Jurayj, dijo: me informó ‘Amr ibn Dīnār, de ‘Ikrima, liberto de Ibn ‘Abbās, dijo: Abū Bakr dijo: y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: su alimento: su animal muerto. Dijo ‘Amr: y oí a Abū al-Sha‘thā’ decir: no pensaba que su alimento fuera sino su salazón.

Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: me narró al-Ḍaḥḥāk ibn Makhlad, de Ibn Jurayj, dijo: me informó Abū Bakr ibn Ḥafṣ ibn ‘Umar ibn Sa‘d, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: su alimento: su animal muerto.

Nos narró Ḥumayd ibn Mas‘ada, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, de ‘Uthmān, de ‘Ikrima: y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: su alimento: lo que arroja.

Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Ma‘mar ibn Sulaymān, dijo: oí a ‘Ubayd Allāh, de Nāfi‘, dijo: ‘Abd al-Raḥmān vino a ‘Abd Allāh, y dijo: ¿el mar ha arrojado muchos peces grandes? dijo: y le prohibió comerlos, luego dijo: ¡oh Nāfi‘!, tráeme el muṣḥaf. Se lo llevé, y leyó esta aleya: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros». Dijo: dije: su alimento: es lo que él arrojó. Dijo: y se retractó, y le ordenó comerlo.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: nos narró Ayyūb, de Nāfi‘: que ‘Abd al-Raḥmān ibn Abī Hurayra preguntó a Ibn ‘Umar, y dijo: el mar ha arrojado muchos peces grandes muertos, ¿los comemos? dijo: no los comáis. Cuando ‘Abd Allāh regresó a su gente, tomó el muṣḥaf y leyó la sura de al-Mā’ida; y llegó a esta aleya: «y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros». Dijo: ve, y dile: que lo coma, pues ciertamente es su alimento.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos informó Ayyūb, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, en un sentido semejante.

Me lo contó al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḍaḥḥāk ibn Makhlad, de Ibn Jurayj, dijo: me informó ‘Amr ibn Dīnār, de ‘Ikrima, liberto de Ibn ‘Abbās, dijo: Abū Bakr —Dios esté complacido con él— dijo: «y su alimento, como disfrute para vosotros». Dijo: su animal muerto. Dijo ‘Amr: oí a Abū al-Sha‘thā’ decir: no pensaba que su alimento fuera sino su salazón.

Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḍaḥḥāk ibn Makhlad, de Ibn Jurayj, dijo: nos informó Nāfi‘ que ‘Abd al-Raḥmān ibn Abī Hurayra preguntó a Ibn ‘Umar acerca de muchos peces grandes que el mar había arrojado: ¿están muertos? dijo: sí; y se lo prohibió. Luego entró en la casa y pidió el muṣḥaf, y leyó esa aleya: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros». Dijo: su alimento: todo lo que salga de él, cómelo, no hay inconveniente; y todo lo que hay en él se come, muerto, o en su orilla.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Ma‘mar, dijo Qatāda: su alimento: lo que arroja de él.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Abū Khālid, de Layth, de Shahr, de Abū Ayyūb, dijo: lo que el mar expulsa es su alimento, aunque esté muerto.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Layth, de Shahr, dijo: se preguntó a Abū Ayyūb acerca de la palabra de Dios —Exaltado sea—: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros». Dijo: es lo que el mar expulsa.

Otros dijeron: con Su dicho: «y su alimento» se quiso decir: el pescado salado. Así, la interpretación del discurso, según su interpretación, sería: Se os ha hecho lícito el pescado del mar y su salazón en toda circunstancia: en vuestro estado de licitud y en vuestro estado de consagración.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Sulaymān ‘Amr ibn Khālid al-Barqī, dijo: nos narró Muḥammad ibn Salama, de Khuṣayf, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās: y su alimento, dijo: su alimento es lo salado de él.

Me lo contó al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās: y su alimento, como disfrute para vosotros, es decir: por «su alimento» quiso decir: su salazón, y lo que el mar arroja de su salazón.

Me lo contó Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: y su alimento, como disfrute para vosotros: y es lo salado.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Mujamma‘ al-Taymī, de ‘Ikrima, acerca de Su dicho: como disfrute para vosotros, dijo: lo salado.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Sālim al-Afṭas y Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: lo salado.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm: y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: lo salado y lo que expulsa.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ‘Anbasa, de Sālim, de Sa‘īd ibn Jubayr, acerca de Su dicho: Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: el hombre va a la gente del mar y dice: «dadme de comer»; y si dice: «fresco», echan su red y cazan para él; y si dice: «dadme de vuestro alimento», le dan de su pescado salado.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Fuḍayl: de ‘Aṭā’, de Sa‘īd: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento», dijo: lo arrojado, el pescado salado.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr: «y su alimento», dijo: lo salado.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm: «y su alimento», dijo: es su salazón. Luego dijo: lo que arroja.

Nos narró Ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Jāmi‘ ibn Ḥammād, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: «y su alimento», dijo: el pescado salado.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, dijo: me informó al-Thawrī, de Manṣūr, dijo: Ibrāhīm solía decir: su alimento: el pescado salado. Luego, después, dijo: lo que es arrojado.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, dijo: nos informó al-Thawrī, de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: su alimento: lo salado.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, dijo: nos informó Isrā’īl, de ‘Abd al-Karīm, de Mujāhid, dijo: «su alimento»: el pescado salado.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far, dijo: nos narró Shu‘ba, de Abū Bishr, de Sa‘īd ibn Jubayr acerca de esta aleya: «y su alimento, como disfrute para vosotros», dijo: al-ṣīr. Dijo Shu‘ba: y dije a Abū Bishr: ¿qué es al-ṣīr? Dijo: lo salado.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Hishām ibn al-Walīd, dijo: nos narró Shu‘ba, de Abū Bishr, de Ja‘far ibn Abī Waḥshiyya, de Sa‘īd ibn Jubayr, acerca de Su dicho: «y su alimento, como disfrute para vosotros», dijo: al-ṣīr. Dijo: dije: ¿qué es al-ṣīr? Dijo: lo salado.

Me lo contó Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «y su alimento, como disfrute para vosotros», dijo: en cuanto a su alimento, es lo salado.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Ma‘mar, de al-Zuhrī, de Sa‘īd ibn al-Musayyib: «y su alimento, como disfrute para vosotros», dijo: su alimento: lo que te aprovisionas salado en tu viaje.

Nos narraron ‘Amr ibn ‘Abd al-Ḥamīd y Sa‘īd ibn al-Rabī‘ al-Rāzī, dijeron: nos narró Sufyān, de ‘Amr, dijo: Jābir ibn Zayd dijo: solíamos decir que su alimento es su salazón, y detestábamos lo que flota de él.

Otros dijeron: «su alimento»: lo que hay en él. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn ‘Uyayna, de ‘Amr, de ‘Ikrima, dijo: el alimento del mar: lo que hay en él.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Ḥurayth, de ‘Ikrima: «y su alimento, como disfrute para vosotros», dijo: lo que el mar trae de cualquier modo.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ḥumayd ibn ‘Abd al-Raḥmān, de Ḥasan ibn Ṣāliḥ, de Layth, de Mujāhid, dijo: su alimento: todo lo que se caza de él.

Y la más digna de estas opiniones de ser la correcta, a nuestro juicio, es la de quien dijo: «su alimento»: lo que el mar arroja o deja al descubierto y se encuentra muerto en su orilla. Pues Dios —Exaltado sea Su recuerdo— mencionó antes la caza que se caza, y dijo: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar»; por lo cual, lo que debe coordinarse con ello, en el sentido, es lo que no se caza de él. Así dijo: Se os ha hecho lícito el producto de lo que cazasteis del mar y lo que no cazasteis de él. En cuanto a lo salado, no es sino lo que se sala después de la captura; y ya ha entrado en el conjunto de Su dicho: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar»; no hay, pues, razón para repetirlo, ya que no hay beneficio en ello. Dios —Exaltado sea— ya informó a Sus siervos de la licitud de lo que se caza del mar con Su dicho: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar»; no hay beneficio en decirles después: «y su salazón, que fue cazada, os es lícita», porque lo que se caza de él ya quedó aclarada su licitud, sea fresco o salado, con Su dicho: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar». Y Dios —Exaltado sea— está por encima de dirigirse a Sus siervos con algo que no les aporte beneficio.

Se ha transmitido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— un relato conforme a lo que hemos dicho, aunque algunos de sus transmisores lo detienen en quien lo transmitió de entre los Compañeros; y ello es lo que:

nos narró Hannād ibn al-Sarī, dijo: nos narró ‘Abda ibn Sulaymān, de Muḥammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū Salama, de Abū Hurayra, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros». Dijo: «su alimento: lo que expulsa muerto, eso es su alimento».

Y algunos detuvieron este ḥadiz en Abū Hurayra.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, de Muḥammad ibn ‘Amr, de Abū Salama, de Abū Hurayra acerca de Su dicho: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento», dijo: su alimento: lo que expulsa muerto.

La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: «como disfrute para vosotros y para los viajeros».

Quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: «como disfrute para vosotros»: beneficio para quien de vosotros esté residente o presente en su tierra, que se deleita comiéndolo y se beneficia de ello. Y «para los viajeros», dice: y también beneficio y disfrute para quienes viajan de una tierra a otra, y para los que están de viaje, que se aprovisionan de ello en su viaje, salado. Y «los viajeros» (al-sayyāra): plural de sayyār.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho hablaron los exégetas.

Mención de quienes dijeron eso:

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: me informó Abū Isḥāq, de ‘Ikrima, que dijo acerca de Su dicho: como disfrute para vosotros y para los viajeros, dijo: para quien está junto al mar, y para los viajeros: el viaje.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Sa‘īd ibn Abī ‘Arūba, de Qatāda, acerca de Su dicho: «y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros»: lo que el mar arroja, y lo que se aprovisionan en sus viajes de esta salazón. La interpreta así.

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Jāmi‘ ibn Ḥammād, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: «y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros»: el pescado salado, de lo que se aprovisionan en sus viajes.

Nos narró Sulaymān ibn ‘Amr ibn Khālid al-Barqī, dijo: nos narró Miskīn ibn Bukayr, dijo: nos narró ‘Abd al-Salām ibn Ḥabīb al-Najjārī, de al-Ḥasan acerca de Su dicho: y para los viajeros, dijo: son los consagrados.

Me lo contó Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros»: en cuanto a su alimento, es lo salado de él, provisión de la que comen los viajeros en los viajes.

Me lo contó al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās: «y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros», dijo: su alimento: su salazón y lo que el mar arroja de él, de lo cual se aprovisiona el viajero. Y dijo otra vez: su salazón y lo que el mar arroja; pues su salazón se la aprovisiona el viajero.

Me lo contó Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros: es decir, lo salado, y se aprovisiona de ello.

Y Mujāhid solía decir acerca de ello lo que:

me lo contó Muḥammad ibn ‘Umar, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: y su alimento, como disfrute para vosotros, dijo: la gente de las aldeas, y para los viajeros: la gente de las ciudades.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, acerca de Su dicho: como disfrute para vosotros, dijo: para la gente de las aldeas, y para los viajeros: dijo: la gente de las ciudades y todas las clases de gentes.

Y lo que dijo Mujāhid, de que los viajeros son la gente de las ciudades, no tiene sentido plausible, salvo que con su dicho «son la gente de las ciudades» pretendiera: los viajeros de entre la gente de las ciudades; entonces debe entrar en ello todo viajero, sean de las ciudades o de las aldeas. En cuanto a «los viajeros», no abarca a los residentes en sus ciudades.

La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis en estado de consagración».

Quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo—: Y se os ha prohibido, ¡oh creyentes!, la caza de la tierra mientras estéis consagrados; es decir: mientras estéis en estado de iḥrām, sin haber salido de vuestra consagración.

Luego los sabios discreparon acerca del sentido que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— quiso con Su dicho: «y se os ha prohibido la caza de la tierra». Unos dijeron: con ello quiso decir: que se nos ha prohibido todo lo que entra en los significados de la caza de la tierra: cazar, comer, matar, vender, comprar, retener, poseer y adquirir.

Mención de quienes dijeron eso:

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, de Yazīd ibn Abī Ziyād, de ‘Abd Allāh ibn al-Ḥārith, de Nawfal, de su padre, dijo: ‘Uthmān ibn ‘Affān realizó la peregrinación, y ‘Alī peregrinó con él. Dijo: se trajo carne de caza que un no consagrado había cazado; ‘Uthmān comió de ella y ‘Alī no comió. Entonces ‘Uthmān dijo: por Dios, no cazamos, ni ordenamos, ni señalamos. Y ‘Alī dijo: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn ibn al-Mughīra, de ‘Amr ibn Abī Qays, de Simāk, de Ṣubayḥ ibn ‘Ubayd Allāh al-‘Absī, dijo: ‘Uthmān ibn ‘Affān envió a Abū Sufyān ibn al-Ḥārith a al-‘Arūḍ. Se alojó en Qudayd, y pasó por allí un hombre de la gente de al-Shām con un halcón y un azor; se lo pidió prestado y cazó con él unas perdices; las puso en un cercado. Cuando pasó por allí ‘Uthmān, las cocinó y luego se las presentó. ‘Uthmān dijo: comed. Y algunos dijeron: hasta que venga ‘Alī ibn Abī Ṭālib. Cuando llegó y vio lo que tenían delante, ‘Alī dijo: ciertamente no comeremos de ello. ‘Uthmān dijo: ¿qué te pasa, que no comes? Dijo: es caza, y no es lícito comerla mientras estoy consagrado. ‘Uthmān dijo: acláranos. ‘Alī dijo: «¡Oh vosotros que creéis! No matéis la caza mientras estéis consagrados». ‘Uthmān dijo: ¿acaso la matamos nosotros? Entonces le recitó: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros; y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados».

Nos narraron Tamīm ibn al-Muntaṣir y ‘Abd al-Ḥamīd ibn Bayān al-Qannād, dijeron: nos informó Abū Isḥāq al-Azraq, de Sharīk, de Simāk ibn Ḥarb, de Ṣubayḥ ibn ‘Ubayd Allāh al-‘Absī, dijo: ‘Uthmān ibn ‘Affān nombró a Abū Sufyān ibn al-Ḥārith sobre al-‘Arūḍ. Luego mencionó algo semejante, y añadió: Dijo: y ‘Uthmān permaneció cuanto Dios quiso que permaneciera. Luego llegó y se le dijo en La Meca: ¿quieres que a Ibn Abī Ṭālib se le regale carne seca de asno, y él come de ella? Entonces ‘Uthmān envió por él y le preguntó acerca de comer la carne seca. Dijo: tú comes, ¿y a nosotros nos lo prohíbes? Dijo: es caza del año pasado, y yo estoy en estado de licitud, así que no hay inconveniente para mí en comerla; pero esa caza —es decir, las perdices— fue cazada mientras yo estaba consagrado, y fueron degolladas mientras yo estaba consagrado.

Nos narró ‘Imrān ibn Mūsā al-Qazzāz, dijo: nos narró ‘Abd al-Wārith ibn Sa‘īd, dijo: nos narró Yūnus, de al-Ḥasan: que ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb no veía inconveniente en la carne de caza para el consagrado, mientras que ‘Alī ibn Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— la detestaba.

Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd Allāh ibn Bazī‘, dijo: nos narró Bishr ibn al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de Sa‘īd ibn al-Musayyib: que ‘Alī detestaba la carne de caza para el consagrado en toda circunstancia.

Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far, dijo: nos narró Shu‘ba, de Yazīd ibn Abī Ziyād, de ‘Abd Allāh ibn al-Ḥārith: que presenció que a ‘Uthmān y a ‘Alī se les trajo carne; ‘Uthmān comió y ‘Alī no comió. ‘Uthmān dijo: ¿acaso cazamos nosotros o se cazó para nosotros? Entonces ‘Alī recitó esta aleya: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros; y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados».

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó ‘Umar ibn Abī Salama, de su padre, dijo: ‘Uthmān ibn ‘Affān realizó la peregrinación y ‘Alī peregrinó con él. Se trajo carne de caza que un no consagrado había cazado; ‘Uthmān comió de ella estando consagrado, y ‘Alī no comió. ‘Uthmān dijo: se cazó antes de que nos consagráramos. ‘Alī le dijo: y nosotros, si se nos mostrara y nuestras familias nos fueran lícitas, ¿se nos harían lícitas hoy?

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn, de ‘Amr, de ‘Abd al-Karīm, de Mujāhid, de ‘Abd Allāh ibn al-Ḥārith ibn Nawfal: que a ‘Alī se le trajo un trozo de la grupa de un asno mientras estaba consagrado, y dijo: ciertamente estoy consagrado.

Nos narró Ibn Bazī‘, dijo: nos narró Bishr ibn al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Sa‘īd, de Ya‘lā ibn Ḥakīm, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās: que él lo detestaba en toda circunstancia mientras estuviera consagrado.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró Ibn Jurayj, dijo: nos informó Nāfi‘ que Ibn ‘Umar detestaba toda cosa de caza mientras estaba consagrado, se hubiera tomado para él o no se hubiera tomado para él: carne seca y otras.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Sa‘īd al-Qaṭṭān, de ‘Abd Allāh, dijo: me informó Nāfi‘: que Ibn ‘Umar no comía caza estando consagrado, aunque la hubiera cazado el no consagrado.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos informó Ibn Jurayj, dijo: me informó al-Ḥasan ibn Muslim ibn Yanāq: que Ṭāwūs prohibía al consagrado comer caza, carne seca y otras, se hubiera cazado para él o no.

Nos narró ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Khālid ibn al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ash‘ath, dijo: al-Ḥasan dijo: si cazó la presa y luego entró en iḥrām, no comerá de su carne hasta salir de la consagración. Pero si comió de ella estando consagrado, al-Ḥasan no veía que hubiera nada contra él.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narraron Ḥakkām y Hārūn, de ‘Anbasa, de Sālim, dijo: pregunté a Sa‘īd ibn Jubayr acerca de la caza que caza el no consagrado: ¿come de ella el consagrado? Dijo: te mencionaré algo sobre ello. Ciertamente Dios —Exaltado sea— dijo: «¡Oh vosotros que creéis! No matéis la caza mientras estéis consagrados»; prohibió matarla. Luego dijo: «y quien de vosotros la mate deliberadamente, su compensación será un equivalente de lo que mató, de ganado». Luego dijo —Exaltado sea—: «Se os ha hecho lícito el producto de la caza del mar y su alimento, como disfrute para vosotros y para los viajeros». Dijo: el hombre va a la gente del mar y dice: dadme de comer; y si dice: «fresco», echan su red y cazan para él; y si dice: dadme de vuestro alimento, le dan de su pescado salado. Luego dijo: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados»; y ello te es ilícito, la hayas cazado tú o la haya cazado un no consagrado.

Otros dijeron: Dios —Exaltado sea— quiso con Su dicho: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados» lo que el consagrado haya iniciado su caza en estado de consagración, o lo haya degollado, o se haya iniciado para él en ese estado. En cuanto a lo que un no consagrado degolló para un no consagrado, no hay inconveniente en que el consagrado lo coma; y asimismo, lo que estaba en su propiedad antes de entrar en consagración no le está prohibido retenerlo.

Mención de quienes dijeron eso:

Me lo contó Muḥammad ibn ‘Abd Allāh ibn Bazī‘, dijo: nos narró Bishr ibn al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Sa‘īd, dijo: nos narró Qatāda: que Sa‘īd ibn al-Musayyib le contó, de Abū Hurayra, que se le preguntó acerca de una caza que un no consagrado cazó: ¿la come el consagrado? Dijo: y él dictaminó que la comiera. Luego se encontró con ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb y le informó de lo sucedido, y dijo: si les hubieras dictaminado otra cosa, te habría hecho doler la cabeza.

Nos narró Aḥmad ibn ‘Abda al-Ḍabbī, dijo: nos narró Abū ‘Awāna, de ‘Umar ibn Abī Salama, de su padre, dijo: ‘Uthmān ibn ‘Affān se alojó en al-‘Arj estando consagrado, y el dueño de al-‘Arj le regaló unas perdices. Dijo: y dijo a sus compañeros: comed, pues ciertamente solo se cazó en mi nombre. Dijo: y ellos comieron y él no comió.

Nos narraron Ibn Bashshār e Ibn al-Muthannā, dijeron: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de Sa‘īd, de Qatāda, de Sa‘īd ibn al-Musayyib: que Abū Hurayra estaba en al-Rabdha y le preguntaron acerca de carne de caza que un no consagrado había cazado. Luego mencionó algo semejante al ḥadiz de Ibn Bazī‘ de Bishr.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far, dijo: nos narró Shu‘ba, de Qatāda, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, de Abū Hurayra, de ‘Umar, algo semejante.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de Shu‘ba, de Abū Isḥāq, de Abū al-Sha‘thā’, dijo: pregunté a Ibn ‘Umar acerca de carne de caza que el no consagrado regala al consagrado, y dijo: ‘Umar la comía y no veía inconveniente en ello. Dijo: le dije: ¿tú la comes? Dijo: ‘Umar es mejor que yo.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Sa‘īd, de Shu‘ba, dijo: nos narró Abū Isḥāq, de Abū al-Sha‘thā’, dijo: pregunté a Ibn ‘Umar acerca de una caza que un no consagrado cazó: ¿come de ella el consagrado? Dijo: ‘Umar la comía. Dijo: le dije: ¿y tú? Dijo: ‘Umar era mejor que yo.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de Hishām, de Yaḥyā, de Abū Salama, de Abū Hurayra, dijo: un hombre de la gente de al-Shām me pidió dictamen acerca de carne de caza que obtuvo estando consagrado, y le ordené que la comiera. Luego fui ante ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb y le dije: ciertamente un hombre de la gente de al-Shām me pidió dictamen acerca de carne de caza que obtuvo estando consagrado. Dijo: ¿y qué le dictaminaste? Dijo: dije: le dictaminé que la comiera. Dijo: por Aquel en Cuya mano está mi alma, si le hubieras dictaminado otra cosa, te habría golpeado con la vara. Y ‘Umar dijo: solo se te prohibió cazarla.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Muṣ‘ab ibn al-Miqdām, dijo: nos narró Khārija, de Zayd ibn Aslam, de ‘Aṭā’, de Ka‘b, dijo: venía con gente consagrada y obtuvimos carne de asno salvaje. La gente me preguntó acerca de comerla, y les dictaminé que la comieran estando consagrados. Llegamos ante ‘Umar y le informaron de que yo les había dictaminado comer asno salvaje estando consagrados, y ‘Umar dijo: ya lo he puesto al mando de vosotros hasta que regreséis.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Yaḥyā ibn Sa‘īd, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, de Abū Hurayra, dijo: pasé por al-Rabdha y su gente me preguntó si el consagrado come lo que el no consagrado cazó; les dictaminé que lo comieran. Luego me encontré con ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb y se lo mencioné. Dijo: ¿con qué les dictaminaste? Dijo: les dictaminé que comieran. Dijo: si les hubieras dictaminado otra cosa, te habría contrariado.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ, de Yūnus, de Abū al-Sha‘thā’ al-Kindī, dijo: le dije a Ibn ‘Umar: ¿qué opinas de gente consagrada que se encuentra con gente no consagrada que tiene carne de caza, y o bien se la venden o bien se la dan de comer? Dijo: lícito.

Nos narró Sa‘īd ibn Yaḥyā al-Umawī, dijo: nos narró Muḥammad ibn Sa‘īd, dijo: nos narró Hishām —es decir, Ibn ‘Urwa—, dijo: nos narró ‘Urwa, de Yaḥyā ibn ‘Abd al-Raḥmān ibn Ḥāṭib, que ‘Abd al-Raḥmān le contó: que realizó la ‘umra con ‘Uthmān ibn ‘Affān en una caravana en la que estaba ‘Amr ibn al-‘Āṣ, hasta que se alojaron en al-Rawḥā’. Se les acercó un ave mientras estaban consagrados. ‘Uthmān les dijo: comed, pues yo no comeré. ‘Amr ibn al-‘Āṣ dijo: ¿nos ordenas algo que tú no comes? ‘Uthmān dijo: si no pensara que fue cazada por mi causa, la comería. Y la gente comió.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ja‘far, dijo: nos narró Shu‘ba, de Hishām ibn ‘Urwa, de su padre: que al-Zubayr solía aprovisionarse de carne de caza salvaje estando consagrado.

Nos narró ‘Abd al-Ḥamīd ibn Bayān, dijo: nos informó Isḥāq, de Sharīk, de Simāk ibn Ḥarb, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, dijo: lo que se cace o se degüelle mientras tú estás en estado de licitud, te es lícito; y lo que se cace o se degüelle mientras tú estás consagrado, te es ilícito.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn, de ‘Amr, de Simāk, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, dijo: lo que se cace de cualquier cosa mientras tú estás consagrado, te es ilícito; y lo que se cace de cualquier cosa mientras tú estás en estado de licitud, te es lícito.

Me lo contó Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados»: hizo, pues, la caza ilícita para el consagrado —cazarla y comerla— mientras esté consagrado; pero si la caza fue cazada antes de que el hombre se consagrara, entonces es lícita; y si un consagrado la cazó para un no consagrado, no le es lícito comerla.

Me lo contó Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: pregunté a Abū Bishr acerca de si el consagrado come de lo que el no consagrado cazó. Dijo: Sa‘īd ibn Jubayr y Mujāhid solían decir: lo que se cazó antes de que se consagrara, come de ello; y lo que se cazó después de que se consagrara, no come de ello.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró Ibn Jurayj, dijo: ‘Aṭā’ solía decir, cuando se le preguntaba en público si el consagrado come carne seca y cosa seca: decía entre él y el consultante: no puedo aclarártelo en una asamblea: si fue degollada antes de que se consagrara, come; si no, entonces no vendas su carne ni la compres.

Otros dijeron: Dios —Exaltado sea— quiso con Su dicho: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados» que se os ha prohibido cazarla. Dijeron: en cuanto a comprarla de un propietario que la posee, degollarla y comerla después de que haya pasado a ser de su propiedad por una vía distinta de cazarla para él, y venderla y comprarla, es lícito. Dijeron: y la prohibición de Dios —Exaltado sea— se refiere a cazarla en estado de consagración, no a los demás significados.

Mención de quienes dijeron eso:

Me lo contó ‘Abd Allāh ibn Aḥmad ibn Shabawayh, dijo: nos narró Ibn Abī Maryam, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Ayyūb, dijo: me informó Yaḥyā: que Abū Salama compró unas perdices en al-‘Arj estando consagrado, y con él estaba Muḥammad ibn al-Munkadir, y las comió. La gente le reprochó eso.

Y lo correcto en ello, a nuestro juicio, es decir: que Dios —Exaltado sea— generalizó la prohibición de todos los significados de la caza de la tierra para el consagrado en estado de consagración, sin especificar nada de ello excluyendo algo; así, todos los significados de la caza son ilícitos para el consagrado mientras esté consagrado: venderla, comprarla, cazarla, matarla y otros de sus significados; salvo que la encuentre ya degollada, degollada por un no consagrado para un no consagrado: entonces le es lícito comerla, por lo establecido en el relato del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, el cual:

nos narraron Ya‘qūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Sa‘īd, de Ibn Jurayj. Y me lo contó ‘Abd Allāh ibn Abī Ziyād, dijo: nos narró Makkī ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró ‘Abd al-Malik ibn Jurayj, dijo: me informó Muḥammad ibn al-Munkadir, de Mu‘ādh ibn ‘Abd al-Raḥmān ibn ‘Uthmān, de su padre ‘Abd al-Raḥmān ibn ‘Uthmān, dijo: estábamos con Ṭalḥa ibn ‘Ubayd Allāh estando consagrados, y se nos regaló un ave; algunos comieron y otros se abstuvieron por escrúpulo y no comieron. Cuando Ṭalḥa despertó, coincidió con quienes comieron, y dijo: lo comimos con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Si alguien dijera: ¿qué dices, entonces, acerca de lo transmitido de al-Ṣa‘b ibn Jaththāma: que regaló al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— una pierna de asno salvaje de la que goteaba sangre, y él la rechazó diciendo: «ciertamente estamos consagrados»; y acerca de lo transmitido de ‘Ā’isha: «que se regaló al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— carne seca de gacela mientras estaba consagrado, y la rechazó»; y otros relatos semejantes? Se responde: no hay en ninguno de estos relatos que vinieron con este sentido indicación de que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rechazara lo que rechazó habiéndolo degollado quien lo degolló estando en estado de licitud para un no consagrado, y luego se lo regalara al Mensajero de Dios estando él consagrado y lo rechazara diciendo: «no nos es lícito porque estamos consagrados». Solo se menciona en ellos que se regaló al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— carne de caza y la rechazó. Y es posible que la rechazara porque quien la degolló la degolló —o quien la cazó la cazó— por causa de él —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras él estaba consagrado. Y el relato de Jābir del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— aclaró con su dicho: «la carne de la caza de la tierra es lícita para el consagrado, salvo lo que él cace o se cace para él». Ese es el sentido de todo ello. Así, puesto que ambos relatos son auténticos en su transmisión, es obligatorio creer en ambos y orientar cada uno de ellos hacia lo correcto por una vía: se dirá que rechazó lo que rechazó porque fue cazado por su causa; y que permitió comer de lo que permitió porque no fue cazado para un consagrado ni lo cazó un consagrado. Así se hace correcto el sentido de ambos relatos.

Y discreparon acerca de la cualidad de la caza que Dios —Exaltado sea— quiso con la prohibición en Su dicho: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados». Unos dijeron: la caza de la tierra es todo lo que vive en la tierra y en el mar; y la caza del mar es lo que vive en el agua, no en la tierra, y se refugia en ella. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād ibn al-Sarī, dijo: nos narró Wakī‘. Y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de ‘Imrān ibn Ḥudayr, de Abū Majlaz: «y se os ha prohibido la caza de la tierra mientras estéis consagrados», dijo: lo que vive en la tierra y en el mar no lo caza; y lo que su vida está en el agua, eso es.

Me lo contó Ya‘qūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó al-Ḥajjāj, de ‘Aṭā’, dijo: lo que vive en la tierra: si el consagrado lo alcanza, debe su compensación; como la tortuga, el cangrejo y las ranas.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn ibn al-Mughīra, de ‘Amr ibn Abī Qays, de al-Ḥajjāj, de ‘Aṭā’, dijo: toda cosa que viva en la tierra y en el mar: si el consagrado la alcanza, debe expiación.

Nos narraron Abū Kurayb y Abū al-Sā’ib, dijeron: nos narró Ibn Idrīs, dijo: nos narró Yazīd ibn Abī Ziyād, de ‘Abd al-Malik, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: salimos en peregrinación y con nosotros iba un hombre de la gente de al-Sawād con unos anzuelos para aves acuáticas. Mi padre le dijo cuando entramos en iḥrām: aparta eso de nosotros

y Abū Kurayb nos lo narró otra vez, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: oí a Yazīd ibn Abī Ziyād, dijo: nos narró al-Ḥajjāj, de ‘Aṭā’: que detestaba que el consagrado degollara el pollo negro, porque tiene un origen en la tierra.

Y algunos dijeron: la caza de la tierra es aquello cuya existencia en la tierra es mayor que su existencia en el mar.

Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim. Ibn Jurayj dijo: nos lo informó, dijo: pregunté a ‘Aṭā’ acerca del «hijo del agua»: ¿es caza de tierra o de mar?, y acerca de sus semejantes. Dijo: donde esté más, esa es su caza.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Wakī‘, de Sufyān, de un hombre, de ‘Aṭā’ ibn Abī Rabāḥ, dijo: donde más está es donde pone huevos; de ahí es.

La explicación del sentido de Su dicho —Exaltado sea—: «Y temed a Dios, hacia Quien seréis congregados».

Esto es una advertencia previa de Dios —Exaltado sea Su recuerdo— a Su creación para que se guarden de Su castigo por desobedecerle. Dice —Exaltado sea—: Temed a Dios, ¡oh gentes!, y guardaos de Él obedeciéndole en lo que os ordenó de Sus obligaciones y en lo que os prohibió en estas aleyas que reveló a vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: la prohibición del vino, el juego de azar, las piedras erigidas y las flechas adivinatorias; y la de alcanzar la caza de la tierra y matarla en vuestro estado de consagración; y en otras. Pues Dios es vuestro destino y vuestro retorno: os castigará por desobedecerle y os retribuirá, recompensándoos por vuestra obediencia a Él.

Notas y Referencias

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