5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 89

Versículo (Español)

[5:89] Dios no va a pedirles cuentas por los juramentos [que hagan] sin intención, pero sí [va a preguntarles] por los que hayan pronunciado reflexionando sobre su implicancia. En estos casos deberán expiarlos alimentando a diez pobres como alimentan a su familia, o dándoles vestimenta, o liberando a un esclavo. Quien no encuentre los medios [económicos para una de estas tres opciones] deberá ayunar tres días. Ésta es la expiación de los juramentos [si no los cumplen]. Sean cuidadosos con sus juramentos, pero cuando los hagan deben cumplirlos. Así es cómo Dios explica Su mensaje, para que sean agradecidos.

Tafsir de At-Tabari

{لَا يُؤَاخِذُكُمُ ٱللَّهُ بِٱللَّغۡوِ فِيٓ أَيۡمَٰنِكُمۡ وَلَٰكِن يُؤَاخِذُكُم بِمَا عَقَّدتُّمُ ٱلۡأَيۡمَٰنَۖ فَكَفَّـٰرَتُهُۥٓ إِطۡعَامُ عَشَرَةِ مَسَٰكِينَ مِنۡ أَوۡسَطِ مَا تُطۡعِمُونَ أَهۡلِيكُمۡ أَوۡ كِسۡوَتُهُمۡ أَوۡ تَحۡرِيرُ رَقَبَةٖۖ فَمَن لَّمۡ يَجِدۡ فَصِيَامُ ثَلَٰثَةِ أَيَّامٖۚ ذَٰلِكَ كَفَّـٰرَةُ أَيۡمَٰنِكُمۡ إِذَا حَلَفۡتُمۡۚ وَٱحۡفَظُوٓاْ أَيۡمَٰنَكُمۡۚ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمۡ ءَايَٰتِهِۦ لَعَلَّكُمۡ تَشۡكُرُونَ} (89) La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: {No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos; pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos. Su expiación es alimentar a diez pobres, con el término medio de lo que alimentáis a vuestras familias, o vestirles, o liberar un esclavo. Y quien no encuentre, entonces ayunar tres días. Esa es la expiación de vuestros juramentos cuando juráis. Y guardad vuestros juramentos. Así os aclara Dios Sus signos, para que seáis agradecidos}. . .

Dice —glorificado sea Su recuerdo— a quienes, de entre los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, se habían vedado a sí mismos las cosas buenas, y se las habían vedado mediante juramentos que habían pronunciado: les prohibió vedárselas, y les dijo: No os hará rendir cuentas vuestro Señor por el desliz en vuestros juramentos.

Como: Me narró Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, dijo: Cuando descendió: «¡Oh vosotros que creéis! No prohibáis las cosas buenas que Dios os ha hecho lícitas», acerca de la gente que se había prohibido a sí misma las mujeres y la carne, dijeron: «¡Mensajero de Dios! ¿Qué haremos con nuestros juramentos que hemos jurado?». Entonces hizo descender Dios —glorificado sea Su recuerdo—: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos…», la aleya.

Esto indica lo que hemos dicho: que aquella gente se había vedado a sí misma mediante juramentos que había pronunciado, y que esta aleya descendió a causa de ellos.

Los recitadores discreparon en la lectura de ello. La mayoría de los recitadores del Hiyāz y algunos de los basríes lo leyeron: «wa-lākin yu’ākhidhukum bimā ‘aqqadtumu l-aymān» con geminación de la qāf, con el sentido de: “afianzasteis los juramentos y los repetisteis”. Y los recitadores de Kūfa: «bimā ‘aqadtumu l-aymān» con qāf ligera, con el sentido de: “os los impusisteis a vosotros mismos, y vuestros corazones se resolvieron a ello”.

La lectura más acertada de ambas, a nuestro juicio, es la de quien la leyó con qāf ligera; pues los árabes apenas usan la forma “fa‘‘altu” en el habla sino en aquello en lo que hay reiteración una vez tras otra, como cuando dicen: “shaddadtu ‘alā fulān fī kadhā” (fui duro con fulano en tal) si le repitió la dureza una vez tras otra; pero si quieren informar de un solo acto, dicen: “shadadtu ‘alayhi” con aligeramiento. Y todos, sin discrepancia, han convenido en que el juramento cuya infracción obliga a expiación se hace vinculante por la infracción de un juramento pronunciado una sola vez, aunque el jurante no lo repita varias veces. Así se supo que Dios hace rendir cuentas al jurante cuyo corazón se ha ligado a su juramento, aunque no lo repita ni lo reitere. Siendo así, no hay para la geminación de la qāf en «‘aqqadtum» un sentido comprensible. Así pues, la interpretación del discurso es: Dios no os hará rendir cuentas —¡oh creyentes!— por aquello en lo que incurristeis en desliz de vuestros juramentos; pero sí os hará rendir cuentas por aquello que os impusisteis a vosotros mismos de ellos y a lo que vuestros corazones se ligaron. Ya hemos expuesto anteriormente en este libro nuestro cuál es el juramento que es desliz, cuál es aquel por el que Dios hace rendir cuentas al siervo, cuál es aquel en el que hay infracción y cuál aquel en el que no hay infracción; y no quisimos repetirlo en este lugar.

En cuanto a Su dicho: «bimā ‘aqadtumu l-aymān», pues Hannād nos narró, dijo: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «wa-lākin yu’ākhidhukum bimā ‘aqadtumu l-aymān», dijo: por lo que hicisteis deliberadamente.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, su semejante.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de al-Ḥasan: «wa-lākin yu’ākhidhukum bimā ‘aqadtumu l-aymān»: es decir, aquello en lo que deliberadamente incurriste en pecado; sobre ti recae en ello la expiación.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «Fa-kaffāratuhu iṭ‘āmu ‘asharati masākīn».

Los intérpretes discreparon acerca de la hā’ en Su dicho: «fa-kaffāratuhu»: a qué remite y de qué es mención. Unos dijeron: remite a «mā» en Su dicho: «bimā ‘aqadtumu l-aymān». Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de ‘Awf, de al-Ḥasan acerca de esta aleya: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos», dijo: es que jures sobre algo mientras se te figura que es tal como juraste, y no es así; Dios no os hará rendir cuentas: no hay expiación. Pero la rendición de cuentas y la expiación son por aquello sobre lo que juraste con conocimiento.

Nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Mughīra, de al-Sha‘bī, dijo: El desliz no tiene expiación; y «pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos», dijo: aquello en lo que ligó su juramento, sobre él recae la expiación.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ḥuṣayn, de Abī Mālik, dijo: Los juramentos son tres: un juramento que se expía, un juramento que no se expía, y un juramento por el que no se hace rendir cuentas a su autor. En cuanto al juramento que se expía: el hombre jura sobre un asunto que no hará, y luego lo hace; sobre él recae la expiación. En cuanto al juramento que no se expía: el hombre jura sobre un asunto en el que deliberadamente miente; no hay expiación. En cuanto al juramento por el que no se hace rendir cuentas a su autor: el hombre jura sobre un asunto creyendo que es tal como juró, y no resulta ser así; no hay expiación sobre él: ese es el desliz.

Nos narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ibn Abī Laylā, de ‘Aṭā’, dijo: Dijo ‘Ā’isha: El desliz del juramento es aquello a lo que el jurante no ligó su corazón.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos narró Hishām, dijo: nos narró Ḥammād, de Ibrāhīm, dijo: No hay expiación en el desliz del juramento.

Me narró Yūnus ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Yūnus, de Ibn Shihāb, que ‘Urwa le narró que ‘Ā’isha dijo: Los juramentos con expiación son todo juramento en el que el hombre jura, con seriedad en los asuntos, en ira o fuera de ella, que hará o que dejará; ese es el “ligar los juramentos” en el que Dios impuso la expiación. Y dijo —glorificado sea Su recuerdo—: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos; pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de Yaḥyā ibn Sa‘īd, y de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, dijeron: No hay expiación en el desliz del juramento.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Jāmi‘ ibn Ḥammād, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de al-Ḥasan: «Pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos»: es decir, aquello en lo que deliberadamente incurriste en pecado; sobre ti recae en ello la expiación. Dijo: Y dijo Qatāda: En cuanto al desliz, no hay expiación en él.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Abda, de Sa‘īd, de Qatāda, de al-Ḥasan, dijo: No hay expiación en el desliz del juramento.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Amr al-‘Abqarī, de Asbāṭ, de al-Suddī: No hay expiación en el desliz del juramento.

Así, el sentido del discurso según esta interpretación es: Dios no os hará rendir cuentas por el desliz en vuestros juramentos; pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos. La expiación de aquello a lo que os comprometisteis de ellos es: alimentar a diez pobres.

Otros dijeron: la hā’ en Su dicho «fa-kaffāratuhu» remite al desliz, y es un pronombre que lo sustituye. Dijeron: el sentido del discurso es: Dios no os hará rendir cuentas por el desliz en vuestros juramentos si lo expiáis; pero sí os hará rendir cuentas si ligáis los juramentos y persistís en seguir adelante con ellos, dejando la infracción y la expiación; y persistir en seguir adelante con ello no os es lícito. Así, la expiación del desliz de ellos, cuando lo infringís, es: alimentar a diez pobres. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās acerca de Su dicho: «Pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos», dijo: es el hombre que jura sobre un asunto dañino que lo hará, y no lo hace, y ve lo que es mejor que ello; entonces Dios le ordenó que expiase su juramento y que hiciese lo que es mejor. Y dijo en otra ocasión acerca de Su dicho: «No os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos…» hasta Su dicho: «por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos», dijo: el desliz del juramento es aquel que se expía: Dios no hace rendir cuentas por él; pero quien persiste en prohibirse lo que Dios le ha hecho lícito, sin apartarse de ello y sin expiar su juramento, ese es aquel por el que se hace rendir cuentas.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ḥafṣ ibn Ghiyāth, de Dāwūd ibn Abī Hind, de Sa‘īd ibn Jubayr, acerca de Su dicho: «Pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos», dijo: es quien jura sobre la desobediencia y no cumple; entonces expía.

Nos narró Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: nos narró Dāwūd, de Sa‘īd ibn Jubayr: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos», dijo: es el hombre que jura sobre la desobediencia; Dios —altísimo sea— no le hace rendir cuentas: expía su juramento y hace lo que es mejor. Pero «sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos»: el hombre jura sobre la desobediencia y luego persiste en ella; su expiación es alimentar a diez pobres.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos informó Dāwūd, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo acerca del desliz del juramento: Es el juramento en la desobediencia. Y dijo: ¿Acaso no lees y entiendes? Dijo: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos; pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos». Dijo: No le hace rendir cuentas por anularlo, sino que le hace rendir cuentas por persistir en ello. Dijo: Y dijo: «Y no hagáis de Dios un pretexto para vuestros juramentos».

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Abū Bishr, de Sa‘īd ibn Jubayr, acerca de Su dicho: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos», dijo: es el hombre que jura sobre la desobediencia; Dios no le hace rendir cuentas por dejarla, si la deja. Dije: ¿Y qué hace? Dijo: Expiará su juramento y dejará la desobediencia.

Me narró Yaḥyā ibn Ja‘far, dijo: nos narró Yazīd ibn Hārūn, dijo: nos informó Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos», dijo: el juramento que se expía.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: El desliz: un juramento por el que no se hace rendir cuentas a su autor, y en él hay expiación.

Lo más correcto, a mi juicio, es que la hā’ en Su dicho «fa-kaffāratuhu» remita a «mā» en Su dicho: «bimā ‘aqadtumu l-aymān», por lo que ya hemos expuesto antes: que a quien se le impone una expiación en su juramento y se le hace rendir cuentas por ella, no es lícito decirle —a quien ya se le ha hecho rendir cuentas—: “Dios no le hace rendir cuentas por el desliz”. Y en la palabra del Altísimo: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos» hay una prueba clara de que no se le hace rendir cuentas, de ningún modo, a aquel de quien el Altísimo nos informó que no se le hace rendir cuentas.

Si alguien supusiera que el Altísimo quiso decir con Su palabra: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos» “con el castigo por ello en la otra vida si infringís y expiáis”, y no que no les haga rendir cuentas en este mundo mediante expiación; entonces, el anuncio de Dios —altísimo sea— y Su mandato y prohibición en Su Libro, para nosotros, se entienden según el sentido aparente general —como ya hemos demostrado en otro lugar, lo cual hace innecesario repetirlo—, no según un sentido interno general del que no hay indicio de especificación ni por razón ni por transmisión, ni por indicio racional ni transmitido: que el Altísimo quiso decir con Su palabra: «No os hará rendir cuentas Dios por el desliz en vuestros juramentos» algunos sentidos de la rendición de cuentas, y no todos. Siendo así, y dado que quien tiene una expiación obligatoria por un juramento que infringió es hecho rendir cuentas por ella mediante una sanción inmediata en su hacienda, se sabe que no es aquel de quien el Altísimo nos informó que no le hace rendir cuentas por ello. Y siendo correcta la interpretación que hemos dicho, y sobre la que hemos aportado prueba, el sentido del discurso es: Dios no os hará rendir cuentas —¡oh gentes!— por el desliz de palabra y de juramentos, si con ello no pretendisteis desobedecer a Dios —altísimo sea— ni contravenir Su mandato, ni buscasteis con ello pecado; pero sí os hará rendir cuentas por aquello con lo que deliberadamente pretendisteis el pecado, os lo impusisteis a vosotros mismos y vuestros corazones se resolvieron a ello. Y expiará eso por vosotros, cubriendo lo malo que hubo de vosotros de mentira y falsedad de palabra, y lo borrará de vosotros, de modo que vuestro Señor no os lo siga, mediante alimentar a diez pobres con el término medio de lo que alimentáis a vuestras familias.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «Min awsaṭi mā tuṭ‘imūna ahlīkum».

Quiere decir —glorificado sea Su recuerdo— con Su dicho: {de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias}: lo más equitativo. Como:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos informó Ibn Jurayj, dijo: oí a ‘Aṭā’ decir acerca de esta aleya: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias, o vestirles», dijo ‘Aṭā’: su “término medio” es lo más equitativo. Los intérpretes discreparon sobre el sentido de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias». Unos dijeron: su sentido es: del término medio de lo que se alimenta, de los géneros de comida que constituyen el sustento de la gente del país del que expía, y de sus familias. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, dijo: nos informó Sharīk, de ‘Abd Allāh ibn Ḥanash, de al-Aswad, dijo: Le pregunté por: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias». Dijo: pan, dátiles, aceite y manteca; y lo mejor es la carne.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de ‘Abd Allāh ibn Ḥanash, dijo: Pregunté a al-Aswad ibn Yazīd por ello, y dijo: pan y dátiles. Hannād añadió en su ḥadīṯ: aceite. Dijo: Y creo que también el vinagre.

Nos narraron Hannād e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Āṣim al-Aḥwal, de Ibn Sīrīn, de Ibn ‘Umar acerca de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: del término medio de lo que alimenta a su familia: pan y dátiles; pan y manteca; pan y aceite. Y de lo mejor con que los alimenta: pan y carne.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Muḥammad ibn Fuḍayl, de Layth, de Ibn Sīrīn, de Ibn ‘Umar: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: pan y carne; pan y manteca; pan y queso; pan y vinagre.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Abd Allāh ibn Ḥanash, dijo: Pregunté a al-Aswad ibn Yazīd: ¿cuál es el término medio de lo que alimentáis a vuestras familias? Dijo: pan y dátiles.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyā, dijo: nos narró Sufyān, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ḥanash, dijo: Pregunté a al-Aswad ibn Yazīd, y mencionó lo mismo.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sa‘īd ibn ‘Abd al-Raḥmān, de Muḥammad ibn Sīrīn, de ‘Ubayda al-Salmānī: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: pan y manteca.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sa‘īd ibn ‘Abd al-Raḥmān, de Ibn Sīrīn, dijo: Pregunté a ‘Ubayda por ello, y mencionó lo mismo.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Azhar, dijo: nos informó Ibn ‘Awn, de Muḥammad ibn Sīrīn, de ‘Ubayda: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: pan y manteca.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Yazīd ibn Ibrāhīm, de Ibn Sīrīn, dijo: Solían decir: lo mejor es pan y carne; el término medio: pan y manteca; y lo más bajo: pan y dátiles.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de al-Rabī‘, de al-Ḥasan, dijo: Pan y carne, o pan y manteca, o pan y leche.

Nos narraron Hannād e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró ‘Umar ibn Hārūn, de Abī Muṣliḥ, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: pan, carne y caldo.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Zā’ida, de Yaḥyā ibn Ḥabbān al-Ṭā’ī, dijo: Estaba junto a Shurayḥ cuando le llegó un hombre y dijo: “He jurado un juramento y he incurrido en pecado”. Shurayḥ dijo: “¿Qué te llevó a ello?”. Dijo: “Se me impuso; ¿cuál es el término medio de lo que alimento a mi familia?”. Shurayḥ le dijo: “Pan, aceite y vinagre: es bueno”. El hombre se lo repitió, y Shurayḥ se lo dijo tres veces sin añadir nada. Entonces dijo: “¿Y si alimento con pan y carne?”. Dijo: “Eso es el alimento más elevado de tu familia y el alimento de la gente”.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Khālid al-Aḥmar, de Ḥajjāj, de Abī Isḥāq, de al-Ḥārith, de ‘Alī, dijo acerca de la expiación del juramento: Les da de comer por la mañana y por la tarde pan y aceite, o pan y manteca, o vinagre y aceite.

Nos narraron Hannād e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Abū Usāma, de Zabarqān, de Abī Razīn: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: pan, aceite y vinagre.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā, de Hishām ibn Muḥammad, dijo: Una sola comida: pan y carne. Dijo: Y eso es del término medio de lo que alimentáis a vuestras familias, mientras que vosotros coméis al-ḫabīṣ y fruta.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā; y nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Usāma, de Hishām, de al-Ḥasan, quien dijo acerca de la expiación del juramento: Te basta con alimentar a diez pobres con una sola comida de pan y carne; y si no encuentras, entonces pan, manteca y leche; y si no encuentras, entonces pan, vinagre y aceite, hasta que queden saciados.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Numayr, de Zabarqān, dijo: Pregunté a Abī Razīn sobre la expiación del juramento: ¿con qué se alimenta? Dijo: pan, vinagre y aceite, del término medio de lo que alimentáis a vuestras familias; y eso es la medida de su sustento por un solo día.

Luego discreparon quienes sostuvieron esto acerca de su cuantía. Unos dijeron: su cuantía es medio ṣā‘ de trigo, o un ṣā‘ de los demás granos distintos de él. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de ‘Abd Allāh ibn ‘Amr ibn Murra, de su padre, de Ibrāhīm, de ‘Umar, dijo: Juro un juramento y luego se me muestra otra cosa; si me veis haber hecho eso, alimentad por mí a diez pobres, a cada pobre dos mudd de trigo.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya y Ya‘lā, de al-A‘mash, de Shaqīq, de Yasār ibn Numayr, dijo: Dijo ‘Umar: “Juro no dar a cierta gente, y luego se me muestra que debo darles; si me veis haber hecho eso, alimentad por mí a diez pobres, entre cada dos pobres un ṣā‘ de trigo o un ṣā‘ de dátiles”.

Nos narraron Hannād y Muḥammad ibn al-‘Alā’, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Ibn Abī Laylā, de ‘Amr ibn Murra, de ‘Abd Allāh ibn Salama, de ‘Alī, dijo: La expiación del juramento es alimentar a diez pobres: a cada pobre, medio ṣā‘ de trigo.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Mughīra, de Ibrāhīm: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: medio ṣā‘ de trigo para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ḥafṣ, de ‘Abd al-Karīm al-Jazarī, dijo: Dije a Sa‘īd ibn Jubayr: “¿Los reúno?”. Dijo: “No; dales dos mudd de trigo: un mudd para su comida y un mudd para su condimento”.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de ‘Abd al-Karīm al-Jazarī, dijo: Dije a Sa‘īd, y mencionó algo semejante.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Zayd, de Ḥuṣayn, dijo: Pregunté a al-Sha‘bī sobre la expiación del juramento, y dijo: dos makūk: un makūk para su comida y un makūk para su condimento.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Hishām, de ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, dijo: A cada pobre, dos mudd.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Usāma, de Hishām, de ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, dijo: A cada pobre, dos mudd de trigo en la expiación del juramento.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: Dos mudd de alimento para cada pobre.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos narró Sa‘d ibn Yazīd Abū Salama, dijo: Pregunté a Jābir ibn Zayd sobre alimentar al pobre en la expiación del juramento, y dijo: una comida. Dije: Pero al-Ḥasan dice: un makūk de trigo y un makūk de dátiles; ¿qué opinas de un makūk de trigo? Dijo: Un makūk de trigo no; ni un makūk de dátiles no. Dijo Ya‘qūb: Dijo Ibn ‘Ulayya: y Abū Salama hizo un gesto con su mano, como si lo viera bien, y luego volvió su mano.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Usāma, de Hishām, de al-Ḥasan: que solía decir acerca de la expiación del juramento, en aquello en lo que se hace obligatorio el alimento: un makūk de dátiles y un makūk de trigo para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de al-Rabī‘, de al-Ḥasan, dijo: Si los reúne, los sacia con una sola saciedad; y si les da, les da makūk por makūk.

Nos narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Yūnus, dijo: Al-Ḥasan solía decir: si se lo entrega en sus manos, entonces un makūk de trigo y un makūk de dátiles.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh, de Isrā’īl, de al-Suddī, de Abī Mālik acerca de la expiación del juramento: Medio ṣā‘ para cada pobre.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de su padre, de al-Ḥakam, acerca de Su dicho: «Alimentar a diez pobres, de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: alimentar medio ṣā‘ a cada pobre.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Zā’ida, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: medio ṣā‘.

Se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: oí a Abū Mu‘ādh al-Faḍl ibn Khālid, dijo: nos narró ‘Ubayd ibn Sulaymān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk ibn Muzāḥim decir acerca de Su dicho: «Su expiación es alimentar a diez pobres», dijo: el alimento para cada pobre: medio ṣā‘ de dátiles o de trigo.

Otros dijeron: más bien la cuantía de ello, de cualquier grano, es un solo mudd. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Hishām al-Dastuwā’ī, de Yaḥyā ibn Abī Kathīr, de Abī Salama, de Zayd ibn Thābit, que dijo acerca de la expiación del juramento: Un mudd de trigo para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya, de Dāwūd ibn Abī Hind, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, dijo acerca de la expiación del juramento: Un mudd de trigo para cada pobre; su cuarto es su condimento.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Dāwūd ibn Abī Hind, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, algo semejante.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Jarīr, de Ibn ‘Ajlān, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar: Alimentar a diez pobres: a cada pobre, un mudd.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘, dijo: nos narró al-‘Umarī, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, dijo: Un mudd de trigo para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Yaḥyā ibn Sa‘īd, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar: que solía expiar el juramento con diez amdad, con el mudd menor.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Mahdī, de Ḥammād ibn Salama, de ‘Ubayd Allāh, de al-Qāsim y Sālim acerca de la expiación del juramento: ¿con qué se alimenta? Dijeron: Un mudd para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Yaḥyā ibn Sa‘īd, de Sulaymān ibn Yasār, dijo: La gente, cuando uno de ellos expiaba, expiaba con diez amdad, con el mudd menor.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Umar ibn Hārūn, de Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’ acerca de Su dicho: «Alimentar a diez pobres», dijo: diez amdad para diez pobres.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Jāmi‘ ibn Ḥammād, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de al-Ḥasan: «Alimentar a diez pobres, de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: se decía: trigo y dátiles; para cada pobre, un mudd de dátiles y un mudd de trigo.

Nos narraron Abū Kurayb y Hannād, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Mālik ibn Mighwal, de ‘Aṭā’, dijo: Un mudd para cada pobre.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: del término medio de aquello con lo que los mantenéis. Dijo: Los musulmanes consideraban que el término medio era un mudd, con el mudd del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, de trigo. Dijo Ibn Zayd: Es el término medio de aquello con lo que sustenta a su familia: ni lo más bajo ni lo más alto.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Yaḥyā ibn ‘Abd Allāh ibn Sālim, de Yaḥyā ibn Sa‘īd, de Sa‘īd ibn al-Musayyib: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: un mudd.

Otros dijeron: más bien eso es desayuno y cena. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Khālid al-Aḥmar, de Ḥajjāj, de Abī Isḥāq, de al-Ḥārith, de ‘Alī, dijo acerca de la expiación del juramento: Les da de comer por la mañana y por la tarde.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Umar ibn Hārūn, de Mūsā ibn ‘Ubayda, de Muḥammad ibn Ka‘b al-Quraẓī acerca de la expiación del juramento, dijo: Desayuno y cena.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: Les da de comer por la mañana y por la tarde.

Otros dijeron: con Su dicho «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias» quiso decir: del término medio de lo que el que expía alimenta a su familia. Dijo: Si es de quienes sacian a su familia, que sacie a los diez pobres; y si es de quienes no los sacian por su incapacidad, que alimente a los pobres según la medida con que alimenta a su familia en su estrechez y en su holgura. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «Su expiación es alimentar a diez pobres, de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: si sacias a tu familia, entonces sacia a los pobres; y si no, entonces según lo que alimentas a tu familia, en su medida.

Me narró Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: «Su expiación es alimentar a diez pobres, de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: es que alimentes a cada pobre con algo semejante a lo que alimentas a tu familia en cuanto a saciedad, o medio ṣā‘ de trigo.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Isrā’īl, de Jābir, de ‘Āmir, de Ibn ‘Abbās, dijo: De su estrechez y su holgura.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘, de Isrā’īl, de Jābir, de ‘Āmir, dijo: De su estrechez y su holgura.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, de Sulaymān ibn Abī al-Mughīra, de Sa‘īd ibn Jubayr: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: su sustento.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Sulaymān al-‘Absī, de Sa‘īd ibn Jubayr, acerca de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: su sustento.

Nos narró Abū Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥukkām ibn Salm, dijo: nos narró ‘Anbasa, de Sulaymān ibn ‘Ubayd al-‘Absī, de Sa‘īd ibn Jubayr acerca de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: solían preferir al libre sobre el esclavo y al mayor sobre el pequeño; entonces descendió: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias».

Nos narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Qays ibn al-Rabī‘, de Sālim al-Afṭas, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: Solían alimentar al mayor con lo que no alimentaban al pequeño, y alimentar al libre con lo que no alimentaban al esclavo; entonces dijo: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos narró Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: si sacias a tu familia, entonces saciadlos; y si no los sacias, entonces según esa medida.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Shaybān al-Naḥwī, de Jābir, de ‘Āmir, de Ibn ‘Abbās: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias», dijo: de su estrechez y su holgura.

Nos narró Yūnus, dijo: nos narró Sufyān, de Sulaymān, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: Dijo Ibn ‘Abbās: el hombre solía sustentar a parte de su familia con un sustento inferior y a parte con un sustento amplio; entonces dijo Dios: «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias»: pan y aceite.

La opinión más preferible, a nuestro juicio, en la interpretación de Su dicho «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias» es la de quien dijo: del término medio de lo que alimentáis a vuestras familias en la escasez y en la abundancia. Pues los dictámenes del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en todas las expiaciones vinieron conforme a ello; como su dictamen —Dios le bendiga y le conceda paz— en la expiación del coito en el mes de Ramaḍān: quince ṣā‘ repartidos entre sesenta pobres, a cada pobre un cuarto de ṣā‘. No se conoce de él —Dios le bendiga y le conceda paz— en ninguna expiación que ordenase alimentar con pan y condimento, ni con desayuno y cena. Siendo así, y siendo la expiación del juramento una de las expiaciones obligatorias para quien la contrae, su norma debe seguir la norma de aquello sobre lo que él —Dios le bendiga y le conceda paz— dictaminó: que lo obligatorio para quien expía es una cantidad de alimento para los diez pobres, delimitada por medida, no reunirlos para un desayuno o una cena con pan cocido y condimento, dado que su Sunna —Dios le bendiga y le conceda paz— en las demás expiaciones es así. Y siendo correcto lo que hemos dicho, por aquello con lo que hemos dado testimonio, queda claro que la interpretación del discurso es: “pero sí os hará rendir cuentas por aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos; su expiación es alimentar a diez pobres con lo más equitativo de vuestro sustento a vuestras familias”; y que «mā» en Su dicho «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias» tiene sentido de masdar (nombre de acción), no de nombre. Siendo así, el sustento más equitativo del holgado con su familia es dos mudd —esto es, medio ṣā‘—, cuyo cuarto es su condimento; y ese es lo más alto que dictaminó el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en una expiación respecto a alimentar pobres. Y el sustento más equitativo del estrecho con su familia es un mudd —esto es, un cuarto de ṣā‘—, y ese es lo más bajo que dictaminó en una expiación respecto a alimentar pobres. En cuanto a quienes opinaron que alimentar a los pobres en la expiación del juramento es pan y carne y lo que hemos transmitido de ellos antes, y quienes opinaron que es darles desayuno y cena, ellos fueron a la interpretación de Su dicho «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias» como: del término medio del alimento con que alimentáis a vuestras familias; e hicieron de «mā» en Su dicho «de lo medio de lo que alimentáis a vuestras familias» un nombre, no un masdar; y obligaron al que expía a alimentar a los pobres con lo más equitativo de lo que alimenta a su familia de comidas. Ese es un enfoque que, de no ser por lo que hemos mencionado de las Sunan en otras expiaciones —a las que deben anexarse sus semejantes—, y por que la expiación del juramento tiene análoga y semejante a la que debe anexarse, sería admisible.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «aw kiswatuhum».

Quiere decir —glorificado sea Su recuerdo— con ello: la expiación de aquello a lo que os comprometisteis en los juramentos es alimentar a diez pobres o vestirles. Es decir: o bien los alimentáis o bien los vestís; y la elección en ello corresponde a quien expía.

Los intérpretes discreparon acerca de la vestidura que Dios quiso decir con Su palabra: «o vestirles». Unos dijeron: quiso decir con ello vestir con una sola prenda. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca de vestir a los pobres en la expiación del juramento: Lo mínimo es una prenda.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: Lo mínimo es una prenda, y lo máximo lo que quieras.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘, de al-Rabī‘, de al-Ḥasan, dijo acerca de la expiación del juramento en Su dicho: «o vestirles»: una prenda para cada pobre.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Mahdī, de Wuhayb, de Ibn Ṭāwūs, de su padre: «o vestirles», dijo: una prenda.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Ubayda; y nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Jarīr, todos, de Manṣūr, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: una prenda.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: prenda por prenda. Dijo Manṣūr: La camisa, o el manto, o el izār.

Nos narraron Abū Kurayb y Hannād, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Isrā’īl, de Jābir, de Abī Ja‘far, acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: vestidura de invierno y de verano, prenda por prenda.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Umar ibn Hārūn, de Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’ acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: prenda por prenda para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Abda ibn Salmān, de Sa‘īd ibn Abī ‘Arūba, de Abī Ma‘shar, de Ibrāhīm, acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: si les viste prenda por prenda, le basta.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Isḥāq ibn Sulaymān al-Rāzī, de Ibn Sinān, de Ḥammād, dijo: Una prenda o dos prendas; y una prenda es indispensable.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’ al-Khurāsānī, de Ibn ‘Abbās, dijo: Prenda por prenda para cada persona; y la ‘abā’a bastaba entonces como vestidura.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, de Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās: «o vestirles», dijo: la vestidura: una ‘abā’a para cada pobre, o una šamla.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Isrā’īl, de al-Suddī, de Abī Mālik, dijo: Una prenda, o una camisa, o un manto, o un izār.

Me narró Muḥammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, dijo: Si el autor del juramento elige la vestidura, viste a diez personas: a cada una, una ‘abā’a.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos informó Ibn Jurayj, dijo: oí a ‘Aṭā’ decir acerca de Su dicho: «o vestirles»: la vestidura es prenda por prenda.

Otros dijeron: quiso decir con ello: vestirles con dos prendas por persona. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Ubayda; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya, todos, de Dāwūd ibn Abī Hind, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: una ‘abā’a y un turbante.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Dāwūd ibn Abī Hind, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, dijo: Un turbante con el que se envuelva la cabeza, y una ‘abā’a con la que se cubra.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Muḥammad ibn ‘Abd Allāh al-Anṣārī, de Ash‘ath, de al-Ḥasan e Ibn Sīrīn, dijeron: Dos prendas por persona.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: Dos prendas.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Yūnus, de al-Ḥasan, su semejante.

Nos narraron Abū Kurayb y Hannād, dijeron: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Yūnus ibn ‘Ubayd, de al-Ḥasan, dijo: Dos prendas por persona para cada pobre.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, de ‘Āṣim al-Aḥwal, de Ibn Sīrīn, de Abī Mūsā: que juró un juramento y vistió con dos prendas de mu‘aqqada de Baḥrayn.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘, de Yazīd ibn Ibrāhīm, de Ibn Sīrīn: que Abū Mūsā vistió con dos prendas de mu‘aqqada de Baḥrayn.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Usāma, de Hishām, de Muḥammad ibn ‘Abd al-A‘lā: que Abū Mūsā al-Ash‘arī juró un juramento, y vio que debía expiar, y lo hizo, y vistió a diez con dos prendas por persona.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā, de Hishām, de Muḥammad: que Abū Mūsā juró un juramento y expió, y vistió a diez pobres con dos prendas por persona.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Hushaym, de Dāwūd ibn Abī Hind, de Sa‘īd ibn al-Musayyib, dijo: Una ‘abā’a y un turbante para cada pobre.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, su semejante.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos narró Dāwūd ibn Abī Hind, dijo: Un hombre dijo ante Sa‘īd ibn al-Musayyib: «aw ka’uswatihim». Sa‘īd dijo: No; sino que es: «aw kiswatuhum». Dijo: Entonces le dije: “¡Abū Muḥammad! ¿Qué es ‘kiswatuhum’?”. Dijo: Para cada pobre, una ‘abā’a y un turbante: una ‘abā’a con la que se cubra, y un turbante con el que se ciña la cabeza.

Se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: oí a Abū Mu‘ādh al-Faḍl ibn Khālid, dijo: nos narró ‘Ubayd ibn Salmān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: la vestidura para cada pobre: manto e izār, según lo que encuentre en holgura o en penuria.

Otros dijeron: más bien quiso decir con ello: vestirles con una prenda envolvente, como la colcha, el manto y aquello que sirve para vestir y dormir. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād ibn al-Sarī, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Mughīra, de Ḥammād, de Ibrāhīm, dijo: La vestidura: una prenda envolvente.

Nos narraron Hannād e Ibn Wakī‘, dijeron: nos narró Ibn Fuḍayl, de Mughīra, de Ibrāhīm, acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: una prenda envolvente. Dijo: Y dijo Mughīra: la prenda envolvente es la colcha o el manto o algo semejante; y no consideramos envolventes la cota, la camisa, el velo y lo semejante.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: Una prenda envolvente.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn Idrīs, de su padre, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: Una prenda envolvente.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm: «o vestirles», dijo: una prenda envolvente para cada pobre.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narraron Sufyān y Shu‘ba, de al-Mughīra, de Ibrāhīm acerca de Su dicho: «o vestirles», dijo: una prenda envolvente.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de Shu‘ba, de al-Mughīra, su semejante.

Otros dijeron: quiso decir con ello vestir con izār, manto y camisa. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā, de Burda, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, dijo acerca de la vestidura en la expiación: Izār, manto y camisa.

Otros dijeron: todo aquello con lo que vista, basta; y la aleya permanece en su generalidad. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, dijo: nos narró ‘Abd al-Salām ibn Ḥarb, de Layth, de Mujāhid, dijo: Basta en la expiación del juramento cualquier cosa excepto el tabān.

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ash‘ath, de al-Ḥasan, dijo: Basta un turbante en la expiación del juramento.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Uways al-Ṣayrafī, de Abī al-Haytham, dijo: Dijo Salmān: Sí, qué buena prenda es el tabān.

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz, dijo: nos narró Sufyān, de al-Shaybānī, de al-Ḥakam, dijo: Un turbante con el que se envuelva la cabeza.

La opinión más correcta, a nuestro juicio, y la más semejante a la interpretación del Corán, es la de quien dijo: quiso decir con Su palabra «o vestirles» aquello a lo que se aplica el nombre de “vestidura”, de lo que sea prenda y más; pues respecto a lo que está por debajo de una prenda no hay discrepancia entre toda la gente de prueba en que no entra en el dictamen de la aleya. Así, lo inferior a esa medida queda fuera de que Dios —altísimo sea— lo haya querido por transmisión ampliamente difundida; y la prenda y lo que está por encima entra en el dictamen de la aleya, pues no ha venido de Dios —altísimo sea— revelación, ni de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— noticia, ni hubo consenso de la comunidad, de que no entre en su dictamen. Y no es lícito sacar de la norma de la aleya aquello que el sentido aparente de la aleya admite, sino con una prueba a la que sea obligatorio someterse; y no hay prueba de ello.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «aw taḥrīru raqaba».

Quiere decir —glorificado sea Su recuerdo— con ello: o liberar a un siervo del cautiverio de la esclavitud y su humillación. El أصل (origen) de “taḥrīr” es: desatar de la cautividad; y de ello es el dicho de al-Farazdaq ibn Ghālib:

Abanī Ghudāna innānī ḥarrartukum *** fa-wahabtukum li-‘Aṭiyya ibn Ji‘āl

Quiere decir con su dicho «ḥarrartukum»: he liberado vuestras cervices de la humillación de la sátira y de la adhesión a la infamia. Y se dijo: “liberar una raqaba”, y el liberado es el dueño de la raqaba, porque era costumbre de los árabes, cuando capturaban a un cautivo, juntar sus manos a su cuello con un grillete o cuerda u otra cosa; y cuando lo soltaban del cautiverio, soltaban sus manos y las desataban de aquello con lo que estaban atadas a la raqaba. Así, el habla, cuando liberaban al cautivo, discurrió informando de “desatar sus manos de su raqaba”, queriendo informar de su liberación del cautiverio; como se dice: “fulano قبض (retuvo) su mano de fulano” cuando retuvo su mano de darle, y “extendió su lengua contra él” cuando dijo de él mal. Se atribuye el acto al miembro con el que se realiza, en lugar de atribuirlo al agente, por el uso de la gente y su conocimiento del sentido. Así también en la palabra de Dios —glorificado sea Su recuerdo—: «o liberar una raqaba»: se atribuyó la liberación a la raqaba aunque no hubiera grillete en su cuello ni manos atadas a ella; y lo querido por “liberación” era el propio siervo, según lo que hemos descrito, por el curso del uso de la gente entre sí y su conocimiento de su sentido.

Si alguien dijera: ¿se pretende con ello toda raqaba o solo algunas? Se dirá: más bien se pretende con ello toda raqaba que esté libre de invalidez, ceguera, mudez, amputación de ambas manos o su parálisis, locura permanente, y cosas semejantes. Pues quien tenga eso, o algo de ello, de entre las raqabas, no hay discrepancia entre toda la gente de prueba en que no basta en la expiación del juramento. Así se supo que Dios —altísimo sea— no lo quiso con la liberación en esta aleya. En cuanto al pequeño y el grande, el musulmán y el incrédulo, todos están incluidos en ello.

En el sentido de lo que hemos dicho habló un grupo de gente de conocimiento. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Mughīra, de Ibrāhīm, que solía decir: Quien tenga una raqaba obligatoria y compre una nasama, dijo: si la rescata del trabajo, le basta; y no es válido manumitir a quien no trabaja. En cuanto a quien trabaja, como el tuerto y semejantes; pero quien no trabaja no basta, como el ciego y el inválido.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Hushaym, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: Solía desaprobar manumitir al trastornado en cualquiera de las expiaciones.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm: que no consideraba que la manumisión del dominado en su razón bastase en ninguna expiación.

Algunos dijeron: no basta en la expiación, de las raqabas, sino una sana; y basta en ella el pequeño. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’, dijo: No basta en la raqaba sino una sana.

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’, dijo: Basta, como raqaba, el nacido en el Islam.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘, de al-A‘mash, de Ibrāhīm, dijo: Lo que en el Corán sea “raqaba creyente”, no basta sino quien haya ayunado y orado; y lo que no sea “creyente”, el niño basta.

Algunos dijeron: no se llama al recién nacido “raqaba” sino tras un tiempo que pase sobre él. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad ibn Yazīd al-Rifā‘ī, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Zakariyyā ibn Abī Zā’ida, de Muḥammad ibn Shu‘ayb ibn Shābūr, de al-Nu‘mān ibn al-Mundhir, de Sulaymān, dijo: Cuando nace el niño es una nasama; cuando se da la vuelta de espalda a vientre es una raqaba; y cuando ora es creyente.

La opinión correcta, a nuestro juicio, es decir: Dios —altísimo sea— generalizó al mencionar la raqaba toda raqaba; así, cualquier raqaba que libere quien expía su juramento en su expiación, habrá cumplido lo que se le impuso, excepto aquello que hemos mencionado respecto a lo cual la gente de prueba está unánimemente de acuerdo en que Dios —altísimo sea— no lo quiso con la liberación: eso queda fuera del dictamen de la aleya. Y lo demás es lícito liberarlo en la expiación, por el sentido aparente de la revelación. Y quien expía tiene elección, en la expiación de su juramento que infringió, entre una de estas tres modalidades que Dios mencionó en Su Libro: alimentar a diez pobres del término medio de lo que alimenta a su familia, o vestirles, o liberar una raqaba; por consenso de todos, sin discrepancia entre ellos en ello. Si alguien supusiera que lo que hemos dicho —que eso es consenso de todos— no es como hemos dicho, por lo que:

Nos narró Muḥammad ibn ‘Abd al-Malik ibn Abī al-Shawārib, dijo: nos narró ‘Abd al-Wāḥid ibn Ziyād, dijo: nos narró Sulaymān al-Shaybānī, dijo: nos narró Abū al-Ḍuḥā, de Masrūq, dijo: Vino al-Nu‘mān ibn Muqarrin a ‘Abd Allāh y dijo: “He hecho īlā’ respecto a las mujeres y el lecho”. Entonces ‘Abd Allāh recitó esta aleya: «No prohibáis las cosas buenas que Dios os ha hecho lícitas, y no transgredáis; ciertamente Dios no ama a los transgresores». Dijo: al-Nu‘mān dijo: “Solo te pregunté porque he pasado por esta aleya”. ‘Abd Allāh dijo: “Ve a las mujeres, duerme, y libera una raqaba, pues eres pudiente”.

Me narró Yūnus, nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró Jarīr ibn Ḥāzim que Sulaymān al-A‘mash le narró, de Ibrāhīm ibn Yazīd al-Nakha‘ī, de Hammām ibn al-Ḥārith: que al-Nu‘mān ibn Muqarrin preguntó a ‘Abd Allāh ibn Mas‘ūd y dijo: “He jurado no dormir en mi lecho durante un año”. Ibn Mas‘ūd dijo: «¡Oh vosotros que creéis! No prohibáis las cosas buenas que Dios os ha hecho lícitas». “Expiad vuestro juramento y dormid en vuestro lecho”. Dijo: “¿Con qué expío mi juramento?”. Dijo: “Libera una raqaba, pues eres pudiente”.

Y noticias semejantes a estas, transmitidas de Ibn Mas‘ūd, Ibn ‘Umar y otros: eso por su parte fue a modo de recomendación para quien ordenaron expiar con lo que ordenaron expiar, de entre las raqabas; no porque, a su juicio, no bastase para el pudiente expiar sino con una raqaba. Pues no se transmitió de ninguno de ellos que dijera: “No basta al pudiente expiar sino con una raqaba”. Y todos los sabios de las ciudades, antiguos y modernos, están unánimemente de acuerdo en que expiar con algo distinto de las raqabas es lícito para el pudiente. En ello hay suficiencia, sin necesidad de aportar otra prueba, para la corrección de lo que hemos dicho.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «Fa-man lam yajid fa-ṣiyāmu thalāthati ayyām».

Dice —glorificado sea Su recuerdo—: Quien no encuentre, para la expiación de su juramento que se le hizo obligatorio expiar, de alimento, vestidura o raqabas con qué expiarlo, según lo que le hemos impuesto y hecho obligatorio en Nuestro Libro y en la lengua de Nuestro Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, entonces ayunar tres días; es decir: sobre él recae ayunar tres días.

Luego los sabios discreparon acerca del sentido de Su dicho «quien no encuentre», y cuándo merece el infractor de su juramento —a quien se le hizo obligatoria la expiación— el nombre de “no encontrador”, de modo que sea de quienes tienen el ayuno en ello. Unos dijeron: si el infractor, en el momento de expiar su juramento, no tiene sino la medida de su sustento y el sustento de sus dependientes para su día y su noche, entonces puede expiar ayunando. Pero si en ese momento tiene su sustento y el sustento de sus dependientes para su día y su noche, y además un excedente con el que alimentar a diez pobres o vestirles, entonces le es obligatorio expiar alimentando o vistiendo, y no le basta el ayuno entonces. Entre quienes dijeron eso está al-Shāfi‘ī; al-Rabī‘ nos lo transmitió de él.

Este dicho —si Dios quiere— apunta a quien impuso el alimento a quien tiene dos dirhams, como lo impuso a quien tiene tres dirhams. Y en un sentido semejante:

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, de Ḥammād ibn Salama, de ‘Abd al-Karīm, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: Si no tiene sino tres dirhams, alimenta. Dijo: Se refiere a la expiación.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Mu‘tamir ibn Sulaymān, dijo: Dije a ‘Umar ibn Rāshid: el hombre jura y no tiene de alimento sino lo que bastaría para expiar. Dijo: Qatāda solía decir: ayuna tres días.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró al-Mu‘tamir ibn Sulaymān, dijo: nos narró Yūnus ibn ‘Ubayd, de al-Ḥasan, que dijo: Si tiene dos dirhams.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Mu‘tamir, de Ḥammād, de ‘Abd al-Karīm ibn Abī Umayya, de Sa‘īd ibn Jubayr, dijo: Tres dirhams.

Otros dijeron: es lícito para quien no tenga doscientos dirhams ayunar, y es de quienes “no encuentran”.

Otros dijeron: es lícito para quien no tenga excedente sobre su capital con el que gestionar su sustento, con qué expiar alimentando, que ayune; salvo que tenga suficiencia de bienes con los que gestionar su sustento y, además, excedente con el que expiar su juramento. Este era un dicho que sostenían algunos juristas tardíos.

La opinión correcta, a nuestro juicio, es que quien, en el momento de infringir su juramento, no tenga sino la medida de su sustento y el sustento de sus dependientes para su día y su noche, sin excedente sobre ello, ayuna tres días, y entra en el conjunto de quienes no encuentran con qué alimentar, vestir o liberar. Pero si en ese momento tiene excedente sobre su sustento y el sustento de sus dependientes para su día y su noche con el que alimentar o vestir a diez pobres o liberar una raqaba, entonces no le basta el ayuno; pues una de las tres modalidades —alimentar, vestir o manumitir— es entonces un derecho que Dios —altísimo sea— ha hecho obligatorio en su hacienda con obligatoriedad de deuda. Y ya se ha establecido la prueba de que el insolvente, cuando reparte su hacienda entre sus acreedores, no se le deja ese día sino lo indispensable de su sustento y el sustento de sus dependientes para su día y su noche; así también es el dictamen del indigente respecto a la deuda que Dios —altísimo sea— ha hecho obligatoria en su hacienda por causa de la expiación que se hizo obligatoria sobre su hacienda.

Los sabios discreparon acerca de la modalidad del ayuno que Dios hizo obligatorio en la expiación del juramento. Unos dijeron: su modalidad es que sea consecutivo entre los tres días, sin separarlos. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad ibn al-‘Alā’, dijo: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Layth, de Mujāhid, dijo: Todo ayuno en el Corán es consecutivo, excepto la reposición de Ramaḍān, pues es “un número de otros días”.

Nos narraron Abū Kurayb y Hannād, dijeron: nos narró Wakī‘; y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Abī Ja‘far, de al-Rabī‘ ibn Anas, dijo: Ubayy ibn Ka‘b solía recitar: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró ‘Abd al-A‘lā ibn Wāṣil al-Asadī, dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh ibn Mūsā, de Abī Ja‘far al-Rāzī, de al-Rabī‘ ibn Anas, de Abī al-‘Āliya, de Ubayy ibn Ka‘b, que solía recitar: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Yazīd ibn Hārūn, de Qaz‘a ibn Suwayd, de Sayf ibn Sulaymān, de Mujāhid, dijo: En la recitación de ‘Abd Allāh: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró Hannād, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, de Ibn ‘Awn, de Ibrāhīm, dijo: En nuestra recitación: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ibn ‘Awn, de Ibrāhīm, su semejante.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Ibrāhīm: En la recitación de los compañeros de ‘Abd Allāh: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narraron Hannād y Abū Kurayb, dijeron: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Jābir, de ‘Āmir, dijo: En la recitación de ‘Abd Allāh: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ḥumayd, de Ma‘mar, de Abī Isḥāq: En la recitación de ‘Abd Allāh: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró Muḥammad ibn Ḥumayd, de Ma‘mar, de al-A‘mash, dijo: Los compañeros de ‘Abd Allāh solían recitar: «entonces ayunar tres días consecutivos».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘, dijo: Oí a Sufyān decir: Si separa el ayuno de tres días, no le basta. Dijo: Y le oí decir acerca de un hombre que ayunó en la expiación de un juramento y luego rompió el ayuno: Debe reiniciar el ayuno.

Nos narró Bishr ibn Mu‘ādh, dijo: nos narró Jāmi‘ ibn Ḥammād, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «entonces ayunar tres días», dijo: si no encuentra alimento; y en algunas recitaciones era: «entonces ayunar tres días consecutivos». Y así lo tomaba Qatāda.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, dijo: Tiene elección en estas tres primeras, una tras otra; y si no encuentra nada de ello, entonces ayunar tres días consecutivos.

Otros dijeron: es lícito para quien las ayune, ayunarlas como quiera: juntas o separadas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ashhab, dijo: Dijo Mālik: todo lo que Dios menciona en el Corán de ayuno, que se ayune consecutivamente es más querido; pero si lo separa, espero que le baste.

La opinión correcta, a nuestro juicio, es decir: Dios —altísimo sea— hizo obligatorio a quien se le impone la expiación de un juramento, si no encuentra vía para expiarla mediante alimentar, vestir o manumitir, que la expíe ayunando tres días; y no condicionó en ello que fueran consecutivos. Así, comoquiera que los ayune quien expía —separados o consecutivos— le basta, porque Dios —altísimo sea— solo le hizo obligatorio ayunar tres días; y comoquiera que cumpla su ayuno, le basta. En cuanto a lo transmitido de Ubayy e Ibn Mas‘ūd acerca de su recitación «entonces ayunar tres días consecutivos», eso contradice lo que hay en nuestros muṣḥaf; y no nos es lícito atestiguar que algo que no está en nuestros muṣḥaf, de palabras, sea del Libro de Dios. Sin embargo, yo prefiero para quien ayuna en la expiación del juramento que haga consecutivos los tres días y no los separe, porque no hay discrepancia entre todos en que, si hace eso, le basta de su expiación; mientras que en lo otro discrepan. Hacer lo que no se discute en su validez me es más querido, aunque lo otro sea lícito.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «Esa es la expiación de vuestros juramentos cuando juráis; y guardad vuestros juramentos. Así os aclara Dios Sus signos, para que seáis agradecidos».

Quiere decir —glorificado sea Su recuerdo— con Su dicho: «Esa»: esto que os he mencionado, que es la expiación de vuestros juramentos —alimentar a los diez pobres, o vestirles, o liberar la raqaba, y ayunar tres días si no encontráis nada de ello— es la expiación de vuestros juramentos que ligasteis cuando juráis. Y «guardad», ¡oh vosotros que creéis!, vuestros juramentos: no los infringáis y luego descuidéis la expiación de ellos, según lo que os he descrito. «Así os aclara Dios Sus signos»: como os aclaró la expiación de vuestros juramentos, así Dios os aclara todos Sus signos; es decir: los emblemas de Su religión, y os los hace claros, para que el negligente que descuida lo que Dios le impuso no diga: “No conocía el dictamen de Dios en ello”. «Para que seáis agradecidos»: es decir, para que agradezcáis a Dios por haberos guiado y haberos concedido éxito.

Notas y Referencias

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