5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 82

Versículo (Español)

[5:82] Verás que los peores enemigos de los creyentes son los judíos y los idólatras, y los más amistosos son quienes dicen: "Somos cristianos". Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes que no se comportan con soberbia.

Tafsir de At-Tabari

{۞لَتَجِدَنَّ أَشَدَّ ٱلنَّاسِ عَدَٰوَةٗ لِّلَّذِينَ ءَامَنُواْ ٱلۡيَهُودَ وَٱلَّذِينَ أَشۡرَكُواْۖ وَلَتَجِدَنَّ أَقۡرَبَهُم مَّوَدَّةٗ لِّلَّذِينَ ءَامَنُواْ ٱلَّذِينَ قَالُوٓاْ إِنَّا نَصَٰرَىٰۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّ مِنۡهُمۡ قِسِّيسِينَ وَرُهۡبَانٗا وَأَنَّهُمۡ لَا يَسۡتَكۡبِرُونَ} (82) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:

{ Ciertamente hallarás que los más intensos en enemistad hacia los que han creído son los judíos y los que han asociado; y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído son quienes dicen: “En verdad, somos nazarenos”. Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes, y porque ellos no se ensoberbecen } . .

Dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: Ciertamente hallarás, ¡oh Muḥammad!, que los más intensos en enemistad hacia quienes te han creído, te han seguido y han creído en lo que les trajiste de la gente del Islam, son los judíos y los que han asociado; es decir, los adoradores de ídolos que tomaron los ídolos como divinidades a las que adoran en lugar de Dios. Y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído, dice: ciertamente hallarás que los más cercanos de la gente en afecto y amor. Y la mawadda (afecto) es el patrón mafʿala, a partir de la expresión del hombre: «wadidtu tal cosa», «awudduhu» —wuddan, widdan, waddan— y mawadda: cuando lo amas. Hacia los que han creído, dice: para quienes han creído en Dios y en Su Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Quienes dijeron: “En verdad, somos nazarenos”. Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes, y porque no se ensoberbecen de aceptar la verdad, seguirla y someterse a ella. Y se dijo: que esta aleya y la que sigue descendieron acerca de un grupo que llegó ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de entre los nazarenos de Abisinia; y cuando oyeron el Corán, abrazaron el Islam y siguieron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y se dijo: que descendió acerca del Negus, rey de Abisinia, y de unos compañeros suyos que abrazaron el Islam con él.

Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAbd al-Malik b. Abī al-Shawārib, dijo: nos narró ʿAbd al-Wāḥid b. Ziyād, dijo: nos narró Khaṣīf, de Saʿīd b. Jubayr, dijo: el Negus envió una delegación al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— les recitó y ellos abrazaron el Islam. Dijo: entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender acerca de ellos: {y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído...} . . . hasta el final de la aleya. Dijo: regresaron al Negus y le informaron, y el Negus abrazó el Islam; y no dejó de ser musulmán hasta que murió. Dijo: y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Vuestro hermano el Negus ha muerto; rezad por él». Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó por él en Medina, mientras el Negus estaba en Abisinia.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de la palabra de Dios: {y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído son quienes dijeron: “En verdad, somos nazarenos”}, dijo: son la delegación que vino con Jaʿfar y sus compañeros desde la tierra de Abisinia.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: {y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído son quienes dijeron: “En verdad, somos nazarenos”}, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, estando en La Meca, temió por sus compañeros a causa de los asociadores; entonces envió a Jaʿfar b. Abī Ṭālib, a Ibn Masʿūd y a ʿUthmān b. Maẓʿūn, en un grupo de sus compañeros, al Negus, rey de Abisinia. Cuando eso llegó a oídos de los asociadores, enviaron a ʿAmr b. al-ʿĀṣ con un grupo de ellos; mencionó que se adelantaron a los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ante el Negus, y dijeron: «Ha surgido entre nosotros un hombre que ha declarado necias las mentes y los juicios de Quraysh; pretende que es profeta, y te ha enviado un grupo para corromperte a tu pueblo. Hemos querido venir a ti e informarte de su asunto». Dijo: «Si vienen a mí, consideraré lo que dicen». Llegaron los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se quedaron a la puerta del Negus, y dijeron: «¿Concedes permiso a los aliados de Dios?» Dijo: «Concededles permiso; bienvenidos sean los aliados de Dios». Cuando entraron ante él, saludaron, y el grupo de los asociadores le dijo: «¿No ves, oh rey, que te hemos dicho la verdad? No te han saludado con tu saludo con el que se te saluda». Él les dijo: «¿Qué os impidió saludarme con mi saludo?» Dijeron: «Te hemos saludado con el saludo de la gente del Paraíso y el saludo de los ángeles». Les dijo: «¿Qué dice vuestro compañero acerca de Jesús y de su madre?» Dijeron: «Dice: es siervo de Dios y palabra de Dios que Él arrojó a María, y espíritu procedente de Él; y dice acerca de María: que es la virgen, la pura». Dijo: entonces tomó un palito del suelo, y dijo: «Jesús y su madre no han añadido a lo que dijo vuestro compañero ni el valor de este palito». A los asociadores les desagradó su dicho y cambiaron sus rostros. Les dijo: «¿Conocéis algo de lo que se os hizo descender?» Dijeron: «Sí». Dijo: «Leed». Y leyeron; y allí había entre ellos presbíteros y monjes y el resto de los nazarenos; reconocieron todo lo que leyeron, y sus lágrimas se derramaron por lo que reconocieron de la verdad. Dijo Dios —Exaltado sea Su recuerdo—: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes, y porque ellos no se ensoberbecen. Y cuando oyen lo que se hizo descender al Mensajero...} . . . la aleya.

Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: me narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: {y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído son quienes dijeron: “En verdad, somos nazarenos”} . . . la aleya. Dijo: el Negus envió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a doce hombres de Abisinia: siete presbíteros y cinco monjes, para que lo observaran y le preguntaran. Cuando se encontraron con él y les recitó lo que Dios hizo descender, lloraron y creyeron. Entonces Dios hizo descender acerca de ellos: {y porque ellos no se ensoberbecen. Y cuando oyen lo que se hizo descender al Mensajero, ves que sus ojos rebosan de lágrimas por lo que han reconocido de la verdad; dicen: “¡Señor nuestro! Hemos creído; inscríbenos, pues, con los testigos”}. Creyeron, luego regresaron al Negus. El Negus emigró con ellos, pero murió en el camino; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y los musulmanes rezaron por él y pidieron perdón por él.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: ʿAṭāʾ dijo acerca de Su dicho: {y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído son quienes dijeron: “En verdad, somos nazarenos”} . . . la aleya: son gentes de Abisinia que creyeron cuando les llegó la emigración de los creyentes.

Y otros dijeron: antes bien, esta es la descripción de un pueblo que estaba sobre la ley de Jesús, de entre la gente de la fe; y cuando Dios —Exaltado sea Su recuerdo— envió a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, creyeron en él. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {y ciertamente hallarás que los más cercanos a ellos en afecto hacia los que han creído}, y recitó hasta llegar a: {inscríbenos, pues, con los testigos}: «Gentes de la Gente del Libro que estaban sobre una ley de verdad de lo que trajo Jesús; creían en él y se atenían a ello. Cuando Dios envió a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, lo tuvieron por veraz y creyeron en él, y reconocieron que lo que trajo era la verdad; y por eso se les elogió como oís».

Y lo correcto en ello, según mi parecer, es que Dios —Exaltado sea— describió la condición de un pueblo que dijo: «Somos nazarenos», que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— los halla como los más cercanos de la gente en afecto hacia la gente de la fe en Dios y en Su Mensajero; y no nos mencionó sus nombres. Y es posible que con ello se pretendiera a los compañeros del Negus; y es posible que se pretendiera a un pueblo que estaba sobre la ley de Jesús y al que alcanzó el Islam, y que abrazó el Islam cuando oyó el Corán y supo que era la verdad, y no se ensoberbeció ante ello.

En cuanto a Su dicho —Exaltado sea—: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes}, significa: se aproximó el afecto de estos, cuya condición Dios describió, hacia los creyentes, por el hecho de que entre ellos hay presbíteros y monjes. Y los qissīsūn (presbíteros) es el plural de qissīs; y también puede pluralizarse qissīs como «qusūs», porque al-qass y al-qissīs tienen un mismo significado. E Ibn Zayd decía acerca de qissīs lo siguiente:

Nos narró Yūnus, dijo: nos narró Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo: «al-qissīsīn: sus devotos».

En cuanto a al-ruhbān (monjes), puede ser singular y plural. Si es plural, su singular es rāhib; y entonces rāhib es un nombre de agente derivado de la expresión del que dice: «rahaba Dios a fulano», con el sentido de: «le temió», «yarhabuhu» —rahaban y rahban—. Luego se pluraliza rāhib como ruhbān, como rākib/ rukbān y fāris/ fursān. Y una prueba de que en árabe puede ser plural es el dicho del poeta:

«Los monjes de Madián, si te vieran, descenderían *** y las cabras montesas desde las cumbres de las alturas escarpadas»

Y ruhbān puede ser singular; y si es singular, su plural es rahābīn, como qurbān/ qarābīn y jurdān/ jarādīn. También es lícito pluralizarlo como rahābina si es así. Y una prueba de que en árabe puede ser singular es el dicho del poeta:

«Si viera a un monje de un monasterio en las cumbres *** el monje descendería caminando y bajaría»

Los exegetas discreparon acerca de a quién se refiere Su dicho: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes}. Unos dijeron: con ello se quiso a un pueblo que respondió a Jesús hijo de María cuando los llamó, y lo siguió en su ley. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, de Ḥuṣayn, de quien se lo narró, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes}, dijo: «Eran nawātiyy en el mar», es decir, marineros. Dijo: Jesús hijo de María pasó junto a ellos y los llamó al Islam, y ellos respondieron. Dijo: ese es el sentido de Su dicho: {presbíteros y monjes}.

Y otros dijeron: antes bien, con ello se quiso a la gente que el Negus envió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām b. Salm, dijo: nos narró ʿAnbasa, de quien se lo narró, de Abū Ṣāliḥ acerca de Su dicho: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes}, dijo: «Sesenta y seis, o sesenta y siete, o sesenta y dos de Abisinia; todos dueños de una celda; vestían ropas de lana».

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, de Sufyān, de Sālim, de Saʿīd b. Jubayr: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes}, dijo: el Negus envió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a cincuenta o setenta de sus mejores; se pusieron a llorar. Dijo: «Son esos».

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró Qays, de Sālim al-Afṭas, de Saʿīd b. Jubayr: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes}, dijo: son los emisarios del Negus que envió con su Islam y el Islam de su pueblo; eran setenta hombres, escogidos entre los mejores. Entraron ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y les recitó: {Yā Sīn. Por el Corán sabio}. Entonces lloraron y reconocieron la verdad, y Dios hizo descender acerca de ellos: {Eso es porque entre ellos hay presbíteros y monjes, y porque ellos no se ensoberbecen}. E hizo descender acerca de ellos: {Aquellos a quienes dimos el Libro antes de él, creen en él...} . . . hasta Su dicho: {se les dará su recompensa dos veces por lo que tuvieron paciencia}.

Y lo correcto en ello, según nosotros, es decir: que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— informó acerca del grupo de nazarenos a quienes elogió por la cercanía de su afecto hacia la gente de la fe en Dios y en Su Mensajero, que eso se debió a que entre ellos hay gente de esfuerzo en la adoración y de vida ascética en monasterios y celdas; y que entre ellos hay sabios de sus libros y gente de recitación de ellos. Por eso no se alejan de los creyentes, por su humildad ante la verdad cuando la conocen, y no se ensoberbecen de aceptarla cuando la comprenden con claridad, pues son gente de religión, de esfuerzo en ella y de consejo para sí mismos en lo que concierne a Dios; y no son como los judíos, que se han habituado a matar a los profetas y mensajeros, a oponerse a Dios en Su mandato y prohibición, y a tergiversar la revelación que hizo descender en Sus libros.

Notas y Referencias

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