La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:54] ¡Oh, creyentes! Si apostatan de su religión, Dios los suplantará por otros a quienes amará y ellos Lo amarán, que serán compasivos con los creyentes, severos con los que niegan la verdad, y combatirán por la causa de Dios sin temor a los reproches. Esas son las cualidades de quienes Dios ha bendecido. Dios es Vasto, todo lo sabe.
Tafsir de At-Tabari
{¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama; humildes con los creyentes, firmes frente a los incrédulos; combaten en el camino de Dios y no temen la censura de ningún censor. Ese es el favor de Dios: lo concede a quien quiere. Y Dios es Vasto, Omnisciente} (54)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ ¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama; humildes con los creyentes, firmes frente a los incrédulos; combaten en el camino de Dios y no temen la censura de ningún censor. Ese es el favor de Dios: lo concede a quien quiere. Y Dios es Vasto, Omnisciente }
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Dice —exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes en Dios y en Su Mensajero:
«¡Oh vosotros que habéis creído!», es decir: los que habéis dado por veraz a Dios y a Su Mensajero, y habéis asentido a lo que os trajo vuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. «Quien de vosotros apostate de su religión»: dice: quien de vosotros se vuelva atrás respecto de su religión verdadera en la que hoy está, y la sustituya y la cambie entrando en la incredulidad, ya sea en el judaísmo, o en el cristianismo, o en otras clases de incredulidad, no perjudicará a Dios en nada. «Y Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama»: dice: Dios traerá, en lugar de ellos, a los creyentes que no sustituyeron, ni cambiaron, ni apostataron: un pueblo mejor que quienes apostataron y cambiaron su religión; Dios los ama y ellos aman a Dios. Y esta amenaza de Dios era para aquel de quien, en Su ciencia, había precedido que apostataría tras el fallecimiento de Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—; y asimismo Su promesa, en esta aleya, para aquel de los creyentes de quien, en Su ciencia, había precedido que no sustituiría ni cambiaría su religión ni apostataría. Cuando Dios tomó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, apostataron gentes de los beduinos y algunos de los sedentarios; y Dios sustituyó a los creyentes por otros mejores que ellos, como —exaltado sea Su recuerdo— dijo; cumplió a los creyentes Su promesa y ejecutó contra quienes apostataron de entre ellos Su amenaza.
Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó ʿAbd Allāh b. ʿAyyāsh, de Abū Ṣakhr,
de Muḥammad b. Kaʿb:
que ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz le envió a llamar un día —siendo entonces ʿUmar gobernador de Medina—,
y le dijo:
«¡Oh Abū Ḥamza! Una aleya me desveló anoche».
Dijo Muḥammad:
«¿Y cuál es, oh emir?».
Dijo:
la palabra de Dios: «¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión…», hasta llegar a: «…y no temen la censura de ningún censor».
Dijo Muḥammad:
«Oh emir: Dios, con “los que han creído”, no quiso sino a los gobernantes de Quraysh: quien se aparte de la verdad».
Luego discreparon los intérpretes acerca de la identidad del pueblo que Dios trajo para los creyentes y con el que sustituyó a los creyentes en lugar de quienes apostataron de entre ellos.
Unos dijeron:
se trata de Abū Bakr al-Ṣiddīq y sus compañeros, quienes combatieron a la gente de la apostasía hasta hacerlos entrar por la puerta por la que habían salido.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Hannād b. al-Sarī,
dijo:
nos narró Ḥafṣ b. Ghiyāth, de al-Faḍl b. Dalahm,
de al-Ḥasan, sobre Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», dijo:
«Por Dios, este es Abū Bakr y sus compañeros».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de al-Faḍl b. Dalahm, de al-Ḥasan, algo semejante.
Nos narró Hannād,
dijo:
nos narró ʿAbd b. Sulaymān, de Juwaybir, de Sahl,
de al-Ḥasan, sobre Su dicho:
«Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», dijo:
«Abū Bakr y sus compañeros».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ḥusayn b. ʿAlī, de Abū Mūsā,
dijo:
al-Ḥasan recitó: «Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», y dijo:
«Por Dios, es para Abū Bakr y sus compañeros».
Me contó Naṣr b. ʿAbd al-Raḥmān al-Awdī,
dijo:
nos narró Aḥmad b. Bashīr, de Hishām,
de al-Ḥasan, sobre Su dicho:
«Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», dijo:
«Fue revelada acerca de Abū Bakr y sus compañeros».
Me contó ʿAlī b. Saʿīd b. Masrūq al-Kindī,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Muḥammad al-Muḥāribī, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk,
sobre Su dicho:
«Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama; humildes con los creyentes, firmes frente a los incrédulos; combaten en el camino de Dios y no temen la censura de ningún censor», dijo:
«Es Abū Bakr y sus compañeros: cuando apostataron de entre los árabes quienes apostataron del islam, Abū Bakr y sus compañeros los combatieron hasta devolverlos al islam».
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
«Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama…», hasta Su dicho: «Y Dios es Vasto, Omnisciente». Dios reveló esta aleya, sabiendo que apostatarían apóstatas de entre la gente. Cuando Dios tomó a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, la mayoría de los árabes apostató del islam, salvo tres mezquitas: la gente de Medina, la gente de La Meca y la gente de Baḥrayn de ʿAbd al-Qays. Dijeron: «Rezamos, pero no damos el zakāt; por Dios, no se atarán nuestros bienes». Se habló con Abū Bakr sobre ello y se le dijo: «Si comprendieran esto, lo darían e incluso lo aumentarían». Dijo: «No, por Dios: no separaré lo que Dios ha unido. Si negaran siquiera un ʿiqāl de lo que Dios y Su Mensajero han impuesto, los combatiríamos por ello». Entonces Dios envió una partida junto a Abū Bakr, y combatió por aquello por lo que combatió el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, hasta que tomó cautivos, mató y quemó con fuego a gentes que apostataron del islam y negaron el zakāt; los combatió hasta que reconocieron el maʿūn —que es el zakāt—, humillados y abatidos. Le llegaron delegaciones de los árabes, y les dio a elegir entre un plan ignominioso o una guerra devastadora; escogieron el plan ignominioso —y era más llevadero para ellos—: que considerasen que sus muertos estaban en el Fuego y que los muertos de los creyentes estaban en el Paraíso; y que lo que hubiesen tomado de los musulmanes en bienes se lo devolvieran, y que lo que los musulmanes hubiesen tomado de sus bienes les era lícito.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
sobre Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama». Dijo Ibn Jurayj:
«Apostataron cuando falleció el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y Abū Bakr los combatió».
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Hishām,
dijo:
nos informó Sayf b. ʿUmar, de Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Abū Ayyūb,
de ʿAlī, sobre Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión», dijo:
«Dios instruyó a los creyentes y hizo recaer el sentido del mal sobre el relleno que había en ellos: los hipócritas y aquellos de quienes, en Su ciencia, sabía que apostatarían».
Dijo:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a los apóstatas de su religión un pueblo al que Él ama y que Le ama: Abū Bakr y sus compañeros».
Otros dijeron:
con ello se refiere a un pueblo de la gente del Yemen.
Y algunos de quienes dijeron eso afirmaron:
son el grupo de Abū Mūsā al-Ashʿarī, ʿAbd Allāh b. Qays.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos narró Shuʿba, de Simāk b. Ḥarb, de ʿIyāḍ al-Ashʿarī,
dijo:
cuando descendió esta aleya: «¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hizo un gesto hacia Abū Mūsā con algo que llevaba consigo y dijo:
«SON LA GENTE DE ESTE».
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū al-Walīd,
dijo:
nos narró Shuʿba, de Simāk b. Ḥarb,
dijo:
oí a ʿIyāḍ relatar de Abū Mūsā que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó esta aleya: «Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», y dijo:
«es decir, la gente de Abū Mūsā».
Me contó Abū al-Sāʾib Salm b. Junāda,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Shuʿba. Dijo Abū al-Sāʾib:
dijeron nuestros compañeros que es de Simāk b. Ḥarb, y yo no conservo (en mi memoria) a Simāk de ʿIyāḍ al-Ashʿarī.
Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«SON LA GENTE DE ESTE»,
queriendo decir Abū Mūsā.
Nos narró Sufyān b. Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Shuʿba, de Simāk, de ʿIyāḍ al-Ashʿarī,
que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Abū Mūsā:
«SON LA GENTE DE ESTE»,
respecto de Su dicho: «Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama».
Nos narró Mujāhid b. Mūsā,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos informó Shuʿba, de Simāk b. Ḥarb,
dijo:
oí a ʿIyāḍ al-Ashʿarī decir: cuando descendió: «Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«SON TU GENTE, OH ABŪ MŪSĀ»,
o dijo:
«SON LA GENTE DE ESTE»,
queriendo decir Abū Mūsā.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Sufyān al-Ḥimyarī, de Ḥuṣayn,
de ʿIyāḍ o de Ibn ʿIyāḍ:
«Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», dijo:
«son la gente del Yemen».
Nos narró Muḥammad b. ʿAwf,
dijo:
nos narró Abū al-Mughīra, dijo: nos narró Ṣafwān,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Jubayr, de Shurayḥ b. ʿUbayd,
dijo:
cuando Dios reveló: «¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión…», hasta el final de la aleya, dijo ʿUmar:
«¿Somos yo y mi gente, oh Mensajero de Dios?».
Dijo:
«NO; MÁS BIEN ESTE Y SU GENTE»,
queriendo decir Abū Mūsā al-Ashʿarī.
Otros de ellos dijeron:
más bien son toda la gente del Yemen.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, sobre la palabra de Dios:
«Él los ama y ellos Le aman», dijo:
«gentes de la gente del Yemen».
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Layth, de Mujāhid,
dijo:
«son el pueblo de Sabaʾ».
Nos narró Maṭar b. Muḥammad al-Ḍabbī,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd,
dijo:
nos informó Shuʿba,
dijo:
me informó quien oyó a Shahr b. Ḥawshab,
dijo:
«son la gente del Yemen».
Me contó Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó ʿAbd Allāh b. ʿAyyāsh, de Abū Ṣakhr,
de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī:
que ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz le envió a llamar un día —siendo gobernador de Medina— para preguntarle por ello.
Dijo Muḥammad:
«Dios traerá a un pueblo, y son la gente del Yemen».
Dijo ʿUmar:
«Ojalá fuera yo de ellos».
Dijo:
«Amén».
Otros dijeron:
son los Anṣār del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama», sostiene que son los Anṣār.
La interpretación de la aleya, según quien dijo que Dios quiso con Su dicho: «Dios traerá a un pueblo al que Él ama y que Le ama» a Abū Bakr y sus compañeros en su combate contra la gente de la apostasía tras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, es: «¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión no perjudicará a Dios en nada; y Dios traerá, para quien de vosotros apostate de su religión, un pueblo al que Él ama y que Le ama, con el que se vengará de ellos por sus manos». Y así vino la noticia y la transmisión de algunos de quienes lo interpretaron de ese modo.
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Hishām,
dijo:
nos informó Sayf b. ʿUmar, de Abū Rūq, de Abū Ayyūb,
de ʿAlī, sobre Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a un pueblo al que Él ama», dijo:
«es decir: Dios traerá a los apóstatas, en sus moradas, un pueblo al que Él ama y que Le ama: Abū Bakr y sus compañeros».
En cuanto a la opinión de quien dijo que con ello se quiso decir la gente del Yemen, su interpretación es: «¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión, Dios traerá a los creyentes que no apostataron un pueblo al que Él ama y que Le ama, como auxiliares y partidarios». Y así vino la transmisión de algunos de quienes lo interpretaban de ese modo.
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās:
«¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión…»: la aleya es una amenaza de Dios de que quien de vosotros apostate, Él lo sustituirá por otros mejores que ellos.
Y en cuanto a la opinión de quien dijo que con ello se quiso decir los Anṣār, su interpretación es, en esto, semejante a la interpretación de quien la interpretó como referida a Abū Bakr y sus compañeros.
Y la más correcta de las opiniones para nosotros es la que se transmitió en la noticia del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: que son la gente del Yemen, el pueblo de Abū Mūsā al-Ashʿarī.
Y de no ser por la noticia transmitida al respecto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, no habría sido para mí, en esto, sino la opinión de quien dijo: «son Abū Bakr y sus compañeros», pues él no combatió a un pueblo que hubiera manifestado el islam en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y luego apostatara volviendo sobre sus talones como incrédulos, sino Abū Bakr y quienes estaban con él de los que combatieron con él a la gente de la apostasía tras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Pero abandonamos esa opinión por la noticia transmitida al respecto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, pues él —Dios le bendiga y le conceda paz— es el manantial de la elucidación de la interpretación de lo que Dios hizo descender de Su revelación y de las aleyas de Su Libro.
Si alguien nos dijera:
«Si el pueblo que Dios mencionó que traerá cuando apostate quien apostate de su religión —de entre quienes habían abrazado el islam en tiempos del Mensajero de Dios— son la gente del Yemen, ¿acaso la gente del Yemen, en los días en que Abū Bakr combatió a la gente de la apostasía, fueron auxiliares de Abū Bakr en combatirlos, para que te permitas orientar la interpretación de la aleya hacia lo que la has orientado? ¿O no fueron sus auxiliares contra ellos? Entonces, ¿cómo te permitiste orientar la interpretación de la aleya hacia eso, sabiendo que no hay incumplimiento en la promesa de Dios?».
Se le diría:
Dios —exaltado sea Su recuerdo— no prometió a los creyentes que los sustituiría entonces, por los apóstatas de entre ellos, con otros mejores que los apóstatas para combatir a los apóstatas; sino que informó de que les traerá otros mejores que ellos en sustitución de ellos, y que eso será pronto, no lejano. Y los trajo en tiempos de ʿUmar: su posición respecto del islam y de su gente fue mejor posición, y fueron auxiliares de la gente del islam y más beneficiosos para ellos que aquellos que apostataron tras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de entre la chusma de los beduinos y los rudos de las estepas, que para la gente del islam eran una carga sin provecho.
Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho: «¡Oh vosotros que habéis creído! Quien de vosotros apostate de su religión». Los recitadores de la gente de Medina lo recitaron: «…quien de vosotros apostate de su religión», haciendo patente la geminación con dos dāl, quedando en sujūn la última dāl por ser apocopada; y así está en sus códices.
En cuanto a los recitadores de la gente de Irak, lo recitaron: «…quien de vosotros apostate de su religión», con idghām, con una sola dāl y moviéndola a la fatḥa, construyéndolo sobre la forma dual; porque el apocopado cuya geminación se hace patente en el singular, cuando se pone en dual se asimila.
Se dice al singular: «اردد يا فلان إلى فلان حقه» (devuelve, oh fulano, a fulano su derecho);
pero cuando se pone en dual se dice: «ردّ إليه حقه» (devolvedle su derecho),
y no se dice: «ارددا».
Y del mismo modo en plural: «ردّوا» (devolved),
y no se dice: «ارددوا».
Los árabes a veces construyen el singular sobre el dual; y a veces hacen patente en el singular la geminación por el sukūn de la lām del verbo. Ambas lenguas son elocuentes y conocidas en el uso. Y la lectura que para nosotros es la correcta es la que está en nuestros códices y en los códices de la gente de Oriente: con una sola dāl con shadda, sin hacer patente la geminación, y con fatḥa en la dāl, por la causa que he descrito.
القول في تأويل قوله تعالى :
أذِلّةٍ على المُؤْمِنِينَ أعِزّةٍ على الكافِرِينَ .
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: «humildes con los creyentes»: dóciles con ellos, misericordiosos con ellos; como en la expresión: «fulano se humilló ante fulano», cuando se somete a él y se abaja.
Y quiere decir con Su dicho: «firmes frente a los incrédulos»: duros con ellos, severos con ellos; como en la expresión: «fulano me mostró ʿizza», cuando manifiesta su firmeza ante él y le muestra aspereza y dureza.
Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Hāshim,
dijo:
nos informó Sayf b. ʿUmar, de Abū Rūq, de Abū Ayyūb,
de ʿAlī, sobre Su dicho:
«humildes con los creyentes»: gente de ternura con la gente de su religión;
«firmes frente a los incrédulos»: gente de dureza con quien les contradice en su religión.
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās:
«humildes con los creyentes, firmes frente a los incrédulos»: por “humildad” quiso decir: la misericordia.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj, sobre Su dicho:
«humildes con los creyentes», dijo:
«misericordiosos entre ellos»;
«firmes frente a los incrédulos», dijo:
«duros con ellos».
Nos narró al-Ḥārith b. Muḥammad,
dijo:
nos narró ʿAbd al-ʿAzīz,
dijo:
dijo Sufyān:
«oí a al-Aʿmash decir sobre Su dicho: “humildes con los creyentes, firmes frente a los incrédulos”: débiles con los creyentes».
القول في تأويل قوله تعالى :
يُجاهِدُونَ فِي سَبِيلِ اللّهِ وَلا يَخافُونَ لَوْمَةَ لائمٍ ذَلِكَ فَضْلُ اللّهِ يُؤْتِيهِ مَنْ يَشاءُ وَاللّهُ وَاسِعٌ عَلِيمٌ .
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: «combaten en el camino de Dios»: estos creyentes a quienes Dios prometió a los creyentes que les traería, si apostataba de entre ellos algún apóstata, en sustitución de ellos; combaten en la lucha contra los enemigos de Dios, conforme al modo en que Dios ordenó combatirlos y al aspecto en que les dio permiso; y combaten a su enemigo: esa es su lucha en el camino de Dios.
«Y no temen la censura de ningún censor»: dice: no temen, por causa de Dios, a nadie; y no los aparta de obrar conforme a lo que Dios les ordenó —en cuanto a combatir a su enemigo— la censura de quien los censure por ello.
En cuanto a Su dicho: «Ese es el favor de Dios», quiere decir: este atributo con el que —exaltado sea Su recuerdo— los describió, de que son humildes con los creyentes, firmes frente a los incrédulos, combaten en el camino de Dios y no temen, por Dios, la censura de ningún censor, es el favor de Dios con el que los ha agraciado; y Dios concede Su favor a quien quiere de Sus criaturas, como gracia y liberalidad.
«Y Dios es Vasto»: dice: Dios es generoso con Su favor para con quien es generoso con él; no teme el agotamiento de Sus tesoros y por ello no se abstiene de dar.
«Omnisciente»: conocedor del lugar de Su generosidad y de Su don; no lo prodiga sino a quien lo merece, y no lo prodiga a quien lo merece sino en la medida del beneficio, por Su conocimiento del lugar de su rectitud para él frente al lugar de su perjuicio.
Notas y Referencias
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