5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 51

Versículo (Español)

[5:51] ¡Oh, creyentes! No tomen a los judíos ni a los cristianos por aliados, porque ellos son aliados entre sí. Quien les dé lealtad se convierte en uno de ellos. Dios no guía a un pueblo opresor.

Tafsir de At-Tabari

{۞يَـٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ لَا تَتَّخِذُواْ ٱلۡيَهُودَ وَٱلنَّصَٰرَىٰٓ أَوۡلِيَآءَۘ بَعۡضُهُمۡ أَوۡلِيَآءُ بَعۡضٖۚ وَمَن يَتَوَلَّهُم مِّنكُمۡ فَإِنَّهُۥ مِنۡهُمۡۗ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهۡدِي ٱلۡقَوۡمَ ٱلظَّـٰلِمِينَ} (51) ال dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:

{ ¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados (awliyā’): unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos. En verdad, Dios no guía al pueblo de los injustos } . .

Los exégetas discreparon acerca del sentido de esta aleya, aunque con ella se ordena a todos los creyentes. Dijo un grupo: Con ello se quiso decir: ʿUbāda b. al-Ṣāmit y ʿAbd Allāh b. Ubayy b. Salūl, respecto de la desvinculación de ʿUbāda del pacto de los judíos, y del aferramiento de ʿAbd Allāh b. Ubayy b. Salūl al pacto de los judíos después de que se manifestara su enemistad hacia Dios y Su Enviado —Dios le bendiga y le conceda paz—; y Dios le informó de que, si los tomaba por aliados y se aferraba a su pacto, entonces él sería de ellos, en su desvinculación de Dios y de Su Enviado, como ellos se desvincularon de ambos. Relato de quienes dijeron eso:

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió Ibn Idrīs, dijo: oí a mi padre, de ʿAṭiyya b. Saʿd, dijo: ʿUbāda b. al-Ṣāmit, de Banū al-Ḥārith b. al-Khazraj, vino al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y dijo: «¡Oh Enviado de Dios! Tengo aliados entre los judíos, numerosos en cantidad; y me desligo ante Dios y Su Enviado de la alianza con los judíos, y tomo por aliado a Dios y a Su Enviado». Entonces dijo ʿAbd Allāh b. Ubayy: «Yo soy un hombre que teme los reveses; no me desligo de la alianza con mis aliados». El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a ʿAbd Allāh b. Ubayy: «¡Oh Abū al-Ḥubāb! Aquello que has rehusado ceder de la alianza con los judíos a favor de ʿUbāda b. al-Ṣāmit, es para ti, y no para él». Dijo: «Lo acepto». Entonces Dios hizo descender: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros...} hasta Su dicho: {Así verás a aquellos en cuyos corazones hay enfermedad...}.

Nos transmitió Hannād, dijo: nos transmitió Yūnus b. Bukayr, dijo: me transmitió ʿUthmān b. ʿAbd al-Raḥmān, de al-Zuhrī, dijo: Cuando los de Badr fueron derrotados, los musulmanes dijeron a sus aliados de entre los judíos: «Creed antes de que Dios os alcance con un día como el día de Badr». Entonces Mālik b. Ṣayf dijo: «Os ha engañado el hecho de que hayáis alcanzado a un grupo de Quraysh que no tenía conocimiento del combate. Pero si nosotros determináramos con firmeza reunirnos contra vosotros, no tendríais mano para combatirnos». Entonces dijo ʿUbāda: «¡Oh Enviado de Dios! Mis aliados entre los judíos eran de ánimo recio, de muchas armas, de fuerte poder; y me desligo ante Dios y ante Su Enviado de su alianza; y no tengo aliado sino Dios y Su Enviado». Y dijo ʿAbd Allāh b. Ubayy: «Pero yo no me desligo de la lealtad a los judíos; soy un hombre que no puede prescindir de ellos». El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh Abū Ḥubāb! ¿Has visto aquello que has codiciado de la lealtad a los judíos a costa de ʿUbāda? Pues es para ti, y no para él». Dijo: «Entonces lo acepto». Y Dios —Exaltado sea Su recuerdo— hizo descender: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros...} hasta que llegó a Su dicho: {Y Dios te protegerá de la gente}.

Nos transmitió Hannād, dijo: nos transmitió Yūnus, dijo: nos transmitió Ibn Isḥāq, dijo: me transmitió mi padre Isḥāq b. Yasār, de ʿUbāda b. al-Walīd b. ʿUbāda b. al-Ṣāmit, dijo: Cuando Banū Qaynuqāʿ combatieron al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ʿAbd Allāh b. Ubayy se aferró a su asunto y se puso en su defensa. Y ʿUbāda b. al-Ṣāmit caminó hacia el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y él era uno de Banū ʿAwf b. al-Khazraj, que tenía con ellos un pacto como el que tenía ʿAbd Allāh b. Ubayy. Entonces los repudió ante el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se desligó ante Dios y ante Su Enviado de su pacto, y dijo: «¡Oh Enviado de Dios! Me desligo ante Dios y ante Su Enviado de su pacto, y tomo por aliados a Dios, a Su Enviado y a los creyentes; y me desligo del pacto de los incrédulos y de su alianza». Acerca de él y de ʿAbd Allāh b. Ubayy descendieron las aleyas de al-Mā’ida: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros...} la aleya.

Y otros dijeron: Más bien con ello se quiso decir a un grupo de creyentes que, cuando en Uḥud les sobrevino de sus enemigos idólatras lo que les sobrevino, estuvieron a punto de buscar amparo en los judíos; y Dios se lo prohibió, informándoles de que quien hiciera eso de entre ellos sería de ellos. Relato de quienes dijeron eso:

Me transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}. Dijo: Cuando tuvo lugar la batalla de Uḥud, se hizo duro para un grupo de gente y temieron que los incrédulos obtuvieran ventaja sobre ellos. Entonces un hombre dijo a su compañero: «En cuanto a mí, me uniré a Dahlak, el judío, para obtener de él seguridad y judaizar con él, pues temo que los judíos obtengan ventaja sobre nosotros». Y el otro dijo: «En cuanto a mí, me uniré a fulano, el cristiano, en alguna tierra del Šām, para obtener de él seguridad y cristianizar con él». Entonces Dios —Exaltado sea Su recuerdo— hizo descender, prohibiéndoselo a ambos: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos. En verdad, Dios no guía al pueblo de los injustos}.

Y otros dijeron: Más bien con ello se quiso decir Abū Lubāba b. ʿAbd al-Mundhir, por haber informado a Banū Qurayẓa, cuando aceptaron el juicio de Saʿd, de que sería el degüello. Relato de quienes dijeron eso:

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿIkrima, acerca de Su dicho: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}. Dijo: El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Abū Lubāba b. ʿAbd al-Mundhir, de al-Aws —y él era de Banū ʿAmr b. ʿAwf—; lo envió a Qurayẓa cuando rompieron el pacto. Y cuando obedecieron su orden de rendirse, señaló hacia su garganta: degüello, degüello.

Y lo correcto, en nuestra opinión, es decir: Que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— prohibió a todos los creyentes tomar a los judíos y a los cristianos como auxiliares y aliados contra la gente de la fe en Dios y en Su Enviado; e informó de que quien los tome por auxiliar, aliado y walī, en lugar de Dios, de Su Enviado y de los creyentes, ciertamente será de ellos en el partidismo contra Dios, contra Su Enviado y contra los creyentes; y que Dios y Su Enviado están desligados de él. Y es posible que la aleya haya descendido acerca de ʿUbāda b. al-Ṣāmit y ʿAbd Allāh b. Ubayy b. Salūl y sus aliados de entre los judíos; y es posible que haya descendido acerca de Abū Lubāba por causa de su acción con Banū Qurayẓa; y es posible que haya descendido acerca de los dos hombres que al-Suddī mencionó: que uno de ellos estuvo a punto de unirse a Dahlak, el judío, y el otro a un cristiano en el Šām. Pero no se ha confirmado, de ninguna de estas tres opiniones, un relato cuya fuerza probatoria permita asentir a su autenticidad y afirmar que fue tal como se dijo. Siendo así, lo correcto es juzgar conforme a la apariencia del descenso, en su generalidad, respecto de aquello que abarca; y es admisible lo que los exégetas dijeron al respecto, en un sentido del que no tenemos conocimiento de discrepancia. No obstante, no hay duda de que la aleya descendió acerca de un hipócrita que se aliaba con judíos o cristianos por temor, para sí mismo, a los reveses del tiempo, porque la aleya que sigue a esta lo indica. Y ello es Su dicho: {Así verás a aquellos en cuyos corazones hay enfermedad apresurarse hacia ellos, diciendo: “Tememos que nos alcance un revés”...} la aleya.

En cuanto a Su dicho: {Unos de ellos son aliados de otros}, con ello quiso decir que algunos judíos son auxiliares de otros contra los creyentes, y que son una sola mano contra todos ellos; y que los cristianos, asimismo, algunos de ellos son auxiliares de otros contra quien se opone a su religión y a su comunidad confesional. Con ello hace saber a Sus siervos creyentes que quien sea walī de ellos —o de algunos de ellos— no es sino su walī contra quien se opone a su comunidad y a su religión de entre los creyentes, tal como los judíos y los cristianos están en guerra. Así dijo —Exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes: Sed vosotros también, unos aliados de otros; y tened al judío y al cristiano por enemigos, como ellos os tienen por enemigos. Y unos de ellos son aliados de otros, porque quien se alía con ellos ha manifestado contra la gente de la fe la guerra y la desvinculación, y ha mostrado la ruptura de su alianza.

El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}.

Quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: {Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}: quien tome por aliados a los judíos y a los cristianos en lugar de los creyentes, ciertamente será de ellos. Dice: Quien los tome por aliados y los auxilie contra los creyentes, es de la gente de su religión y de su comunidad confesional; pues nadie toma por aliado a alguien sino estando complacido con él, con su religión y con lo que profesa. Y cuando está complacido con él y con su religión, ha enemistado lo que se le opone, lo ha detestado, y su norma pasa a ser su norma. Por eso, quienes de la gente del saber juzgaron respecto de los cristianos de Banū Taghlib, en sus sacrificios, el matrimonio con sus mujeres y otros asuntos suyos, conforme a las normas de los cristianos de Banū Isrā’īl, por su alianza con ellos, su complacencia con su comunidad y su auxilio en ella, aunque sus linajes difieran de los suyos y el origen de su religión sea distinto del origen de la religión de aquellos. En ello hay una indicación clara de la corrección de lo que decimos: que todo aquel que profesa una religión tiene el estatuto jurídico de la gente de esa religión, ya sea que su profesión de ella fuera antes de la venida del Islam o después; salvo que sea un musulmán de nuestra religión que haya pasado a otra comunidad: a este no se le deja en lo que profesa y a lo que se ha trasladado, sino que se le da muerte por su apostasía del Islam y su separación de la religión de la verdad, a menos que regrese, antes de la ejecución, a la religión de la verdad. Y (en ello) la invalidez de la opinión contraria de quien pretendió que no se juzga con el estatuto de la gente de las dos Escrituras a quien profesa su religión, salvo que sea israelita o que se haya trasladado a su religión desde otros antes del descenso del Furqān. En cuanto a quien profesa su religión después del descenso del Furqān, sin ser de ellos, y siendo su linaje distinto del suyo y su estirpe distinta de la suya, su estatuto difiere del suyo. Relato de quienes dijeron lo que nosotros decimos en la interpretación:

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Ḥumayd b. ʿAbd al-Raḥmān al-Ruwāsī, de Ibn Abī Laylā, de al-Ḥakam, de Saʿīd b. Jubayr, dijo: Se preguntó a Ibn ʿAbbās acerca de los sacrificios de los cristianos árabes, y recitó: {Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me transmitió Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās acerca de esta aleya: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}. Dijo: Es acerca de los sacrificios: quien entra en la religión de un pueblo, es de ellos.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Ḥajjāj, dijo: nos transmitió Ḥammād, de ʿAṭā’ b. al-Sā’ib, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: Comed de los sacrificios de Banū Taghlib y casaos con sus mujeres, pues Dios dice en Su Libro: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}. Y si no fueran de ellos sino por la alianza, ya serían de ellos.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Ḥusayn b. ʿAlī, de Zā’ida, de Hišām, dijo: Al-Ḥasan no veía inconveniente en los sacrificios de los cristianos árabes ni en casarse con sus mujeres, y recitaba esta aleya: {¡Oh vosotros que habéis creído! No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados: unos de ellos son aliados de otros. Y quien de vosotros los tome por aliados, ciertamente será de ellos}.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Hārūn b. Ibrāhīm, dijo: Se preguntó a Ibn Sīrīn acerca de un hombre que vende su casa a unos cristianos para que la tomen como iglesia, y dijo: Entonces recitó esta aleya: {No toméis a los judíos y a los cristianos como aliados}.

El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {En verdad, Dios no guía al pueblo de los injustos}.

Quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo— con ello: que Dios no concede el acierto a quien pone la alianza fuera de su lugar, aliándose con los judíos y los cristianos —pese a su enemistad hacia Dios, Su Enviado y los creyentes— contra los creyentes, y siendo para ellos apoyo y auxilio; porque quien los toma por aliados es enemigo de Dios, de Su Enviado y de los creyentes. Ya hemos explicado el sentido de la injusticia (ẓulm) en otro lugar: que es poner una cosa fuera de su lugar, de modo que no hay necesidad de repetirlo.

Notas y Referencias

(No se generaron)