La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:3] Les es prohibido [comer] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, el animal que haya sido sacrificado invocando otro en lugar de Dios, la del animal muerto por asfixia, golpe, caída, cornada o herido por las fieras, a menos que alcancen a degollarlo [antes de que muera], y lo que es inmolado en altares [en honor a un ídolo]. [También es prohibido] consultar la suerte echando flechas. [Violar alguna de estas leyes] es un pecado. Quienes se empeñan en negar la verdad han perdido la esperanza de [hacerlos renunciar a] su religión. No tengan temor de ellos, sino que tengan temor de Mí. Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión. Pero quien, [en caso extremo] por hambre, se vea forzado [y coma de lo prohibido] pero sin intención de transgredir la ley ni excederse, Dios es Perdonador, Misericordioso.
Tafsir de At-Tabari
{حُرِّمَتۡ عَلَيۡكُمُ ٱلۡمَيۡتَةُ وَٱلدَّمُ وَلَحۡمُ ٱلۡخِنزِيرِ وَمَآ أُهِلَّ لِغَيۡرِ ٱللَّهِ بِهِۦ وَٱلۡمُنۡخَنِقَةُ وَٱلۡمَوۡقُوذَةُ وَٱلۡمُتَرَدِّيَةُ وَٱلنَّطِيحَةُ وَمَآ أَكَلَ ٱلسَّبُعُ إِلَّا مَا ذَكَّيۡتُمۡ وَمَا ذُبِحَ عَلَى ٱلنُّصُبِ وَأَن تَسۡتَقۡسِمُواْ بِٱلۡأَزۡلَٰمِۚ ذَٰلِكُمۡ فِسۡقٌۗ ٱلۡيَوۡمَ يَئِسَ ٱلَّذِينَ كَفَرُواْ مِن دِينِكُمۡ فَلَا تَخۡشَوۡهُمۡ وَٱخۡشَوۡنِۚ ٱلۡيَوۡمَ أَكۡمَلۡتُ لَكُمۡ دِينَكُمۡ وَأَتۡمَمۡتُ عَلَيۡكُمۡ نِعۡمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ ٱلۡإِسۡلَٰمَ دِينٗاۚ فَمَنِ ٱضۡطُرَّ فِي مَخۡمَصَةٍ غَيۡرَ مُتَجَانِفٖ لِّإِثۡمٖ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (3)
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ حُرّمَتْ عَلَيْكُمُ الْمَيْتَةُ وَالْدّمُ وَلَحْمُ الْخِنْزِيرِ وَمَآ أُهِلّ لِغَيْرِ اللّهِ بِهِ وَالْمُنْخَنِقَةُ وَالْمَوْقُوذَةُ وَالْمُتَرَدّيَةُ وَالنّطِيحَةُ وَمَآ أَكَلَ السّبُعُ إِلاّ مَا ذَكّيْتُمْ وَمَا ذُبِحَ عَلَى النّصُبِ وَأَنْ تَسْتَقْسِمُواْ بِالأزْلاَمِ ذَلِكُمْ فِسْقٌ الْيَوْمَ يَئِسَ الّذِينَ كَفَرُواْ مِن دِينِكُمْ فَلاَ تَخْشَوْهُمْ وَاخْشَوْنِ الْيَوْمَ أَكْمَلْتُ لَكُمْ دِينَكُمْ وَأَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِي وَرَضِيتُ لَكُمُ الأِسْلاَمَ دِيناً فَمَنِ اضْطُرّ فِي مَخْمَصَةٍ غَيْرَ مُتَجَانِفٍ لإِثْمٍ فَإِنّ اللّهَ غَفُورٌ رّحِيمٌ }
. .
Con ello quiere decir —Glorificado sea—:
Dios os ha prohibido, ¡oh creyentes!, la carroña.
Y la carroña es:
Todo aquello que posee alma con sangre fluida, de las bestias terrestres y de sus aves, de entre lo que Dios ha permitido comer, tanto doméstico como salvaje, cuya alma se separó de él sin degüello ritual.
Algunos dijeron:
La carroña es todo aquello cuya vida se separó de las bestias terrestres y de sus aves, sin degüello ritual, de entre lo que Dios ha hecho lícito comer.
Ya hemos expuesto la causa que obliga a la corrección de lo que dijimos al respecto en nuestro libro: el libro «La sutileza del decir en las normas».
En cuanto a la sangre, se trata de la sangre derramada, no de la que no es derramada,
porque Dios —Glorificado sea— dijo:
قُلْ لا أجِدُ فيما أُوحِيَ إليّ مُحَرّما على طاعِمٍ يَطْعَمُهُ إلاّ أنْ يَكُونَ مَيْتَةً أوْ دَما مَسْفُوحا أوْ لَحْمَ خِنْزِيرٍ.
En cuanto a lo que ha pasado a tener el sentido de carne, como el hígado y el bazo, y lo que está en la carne sin estar derramado, eso no es ilícito, por el consenso de todos sobre ello.
En cuanto a Su dicho:
«y la carne de cerdo», quiere decir: y os ha prohibido la carne del cerdo, tanto doméstico como salvaje. La carroña y la sangre, su formulación aparente es de generalidad, pero lo pretendido con ambas es la especificidad. En cuanto a la carne de cerdo, su exterior es como su interior y su interior como su exterior: toda ella es ilícita; no se ha exceptuado de ella nada.
En cuanto a Su dicho: «y aquello sobre lo que se invocó a otro que Dios», quiere decir:
Aquello sobre lo que se mencionó un nombre distinto del de Dios. Su origen está en el istihlāl del niño, que es cuando grita al caer del vientre de su madre; y de ello el ihrāl del consagrado para la peregrinación cuando pronuncia la talbiya; y de ello el dicho de Ibn Aḥmar:
يُهلّ بالفَرْقَدِ رُكْبانُها ***كمَا يُهِلّ الرّاكِبُ المُعْتَمِرْ
Con Su dicho: «y aquello sobre lo que se invocó a otro que Dios» no quiso sino: lo que fue degollado para las divinidades y los ídolos, mencionándose sobre ello un nombre distinto del de Dios. En esto mismo se expresaron los exégetas; ya hemos mencionado anteriormente la transmisión de quienes lo dijeron, y no quisimos repetirla.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y la estrangulada».
Los exégetas discreparon acerca de la modalidad del estrangulamiento que Dios —Glorificado sea— quiso con Su dicho: «y la estrangulada».
Unos dijeron:
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
«y la estrangulada»: dijo: la que introduce su cabeza entre dos horquetas de un árbol, se estrangula y muere.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Khālid al-Aḥmar, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de «la estrangulada»; dijo: la que se estrangula y muere.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos transmitió Maʿmar, de Qatāda, sobre Su dicho:
«y la estrangulada»: la que muere en su estrangulamiento.
Otros dijeron:
Es la que es atada y su atadura la mata por estrangulamiento.
Mención de quienes dijeron eso:
Se me transmitió de al-Ḥasan; dijo: oyeron a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: «y la estrangulada»: dijo: la oveja es atada y su estrangulamiento la mata; es ilícita.
Otros dijeron:
Más bien es la bestia del ganado que los idólatras estrangulaban hasta que moría, y Dios prohibió comerla.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
«y la estrangulada»: la que es estrangulada y muere.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y la estrangulada»: la gente de la ignorancia preislámica estrangulaba la oveja; cuando moría, se la comían.
La opinión más correcta entre estas es la de quien dijo:
Es la que se estrangula, ya sea en su atadura, ya sea por introducir su cabeza en un lugar del que no puede liberarse, y se estrangula hasta morir.
Solo dijimos que esta interpretación es la más correcta,
porque «la estrangulada» es la descrita por el estrangulamiento, no por el hecho de que otro la estrangule.
Si se hubiera querido decir que es objeto de estrangulamiento, se habría dicho: «y la estrangulada (المخنوقة)», para que el sentido del discurso fuera el que ellos dijeron.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y la apaleada».
Con Su dicho «y la apaleada» quiere decir —Glorificado sea—:
La carroña apaleada.
Se dice: وَقَذَه يَقِذُهِ وَقْذا, cuando lo golpea hasta dejarlo al borde de la muerte.
De ello es el dicho de al-Farazdaq:
شَغّارَةً تقِذُ الفَصِيلَ برِجْلها ***فَطّارَةً لِقَوَادِمِ الأبْكارِ
En el mismo sentido se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
«y la apaleada»: dijo: la apaleada es la que es golpeada con un palo hasta dejarla exánime y muere.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y la apaleada»: la gente de la ignorancia preislámica la golpeaba con un bastón; cuando moría, se la comían.
Nos transmitió Muḥammad b. Bashshār; dijo: nos transmitió Rūḥ; dijo: nos transmitió Shuʿba, de Qatāda, sobre Su dicho:
«y la apaleada»: dijo: la golpeaban hasta dejarla exánime, luego se la comían.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, sobre Su dicho:
«y la apaleada»: la que es apaleada y muere.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Khālid al-Aḥmar, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk; dijo:
«la apaleada»: la que es golpeada hasta morir.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
«y la apaleada»: dijo: es la que es golpeada y muere.
Se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd b. Salmān; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: «y la apaleada»: las ovejas u otros animales del ganado eran golpeados con palos para sus divinidades hasta matarlos, y se los comían.
Nos transmitió al-ʿAbbās b. al-Walīd; dijo: me informó ʿUqba b. ʿAlqama; me transmitió Ibrāhīm b. Abī ʿAbla; dijo: me transmitió Nuʿaym b. Salāma, de Abū ʿAbd Allāh al-Ṣunābiḥī; dijo:
La apaleada solo se da en el ganado; en la caza no hay apaleamiento.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y la despeñada».
Con ello quiere decir —Glorificado sea—:
Y os ha prohibido la carroña por despeñamiento desde una montaña, o en un pozo, o en otra cosa.
Y su despeñamiento es:
Arrojarse a sí misma desde un lugar elevado que domina hacia su parte baja.
En el mismo sentido se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās:
«y la despeñada»: dijo: la que se despeña desde la montaña.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y la despeñada»: se despeñaba en el pozo y moría, y se la comían.
Nos transmitió Ibn Bashshār; dijo: nos transmitió Rūḥ; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y la despeñada»: dijo: la que se despeñó en el pozo.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, sobre Su dicho:
«y la despeñada»: dijo: es la que se despeña desde la montaña o en el pozo, y muere.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Khālid al-Aḥmar, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk:
«y la despeñada»: la que se despeña desde la montaña y muere.
Se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos transmitió ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: «y la despeñada»: la que cae en un pozo o desde la cima de una montaña y muere.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y la corneada».
Con Su dicho «la corneada» quiere decir:
La oveja a la que otra embiste con los cuernos y muere por el corneamiento sin degüello ritual; Dios —Glorificado sea— lo prohibió a los creyentes si no alcanzan su degüello antes de su muerte.
El origen de «النطيحة» es:
«المنطوحة», y fue trasladada de la forma pasiva (مفعولة) a فعيلة.
Si alguien dijera:
¿Cómo se mantuvo en ella la hāʾ de feminidad, cuando sabes que los árabes apenas la mantienen en sus semejantes cuando los trasladan como el traslado de «النطيحة» de مفعول a فعيل? Pues dicen: «لحية دهين», «عين كحيل», «كفّ خضيب», y no dicen «كفّ خضيبة» ni «عين كحيلة».
Se responde:
Los gramáticos discreparon sobre ello.
Algunos gramáticos de Baṣra dijeron:
Se mantuvo la hāʾ —quiero decir, en «النطيحة»— porque se la hizo como un nombre, como «الطويلة» y «الطريقة»; como si quien dice esto orientara «النطيحة» al sentido de «الناطحة».
Así, la interpretación del discurso según su escuela sería:
Y se os ha prohibido la carroña por corneamiento,
como si hubiera querido decir: y se os ha prohibido la que cornea y muere por su corneamiento.
Y algunos gramáticos de Kūfa dijeron:
Los árabes solo suprimen la hāʾ de la فعيلة trasladada del pasivo cuando la hacen atributo de un nombre que la precede; así dicen: «رأينا كفا خضيبا وعينا كحيلاً». Pero si suprimen «الكفّ» y «العين» y el nombre del que «فعيل» es adjetivo, y se contentan con «فعيل» de él, entonces mantienen la hāʾ de feminidad para que, por su permanencia, se sepa que es atributo del femenino y no del masculino; así dicen: «رأينا كحيلة وخضيبة وأكيلة السبع».
Dijeron:
Por eso se introdujo la hāʾ en «النطيحة», porque es atributo del femenino; si se suprimiera, no se sabría si es atributo de femenino o de masculino.
Esta opinión es la más correcta de las dos, por ser la más extendida entre los dichos de los exégetas: que el sentido de «النطيحة» es «المنطوحة».
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho:
«y la corneada»: dijo: una oveja cornea a otra oveja.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Aḥmad al-Zubayrī, de Qays, de Abū Isḥāq, de Abū Maysara; dijo:
Solía recitar: «والمنطوحة».
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Khālid al-Aḥmar, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk:
«y la corneada»: dos ovejas se cornean y mueren.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
«y la corneada»: es la que el ganado ovino o bovino cornea y muere.
Dice: esto es ilícito, porque algunas gentes de los árabes lo comían.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y la corneada»: los dos carneros se corneaban; uno moría, y se lo comían.
Nos transmitió Ibn Bashshār; dijo: nos transmitió Rūḥ; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y la corneada»: los dos carneros se cornean y uno mata al otro, y se lo comen.
Se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: «y la corneada»: la oveja cornea a la oveja y muere.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y lo que comió la fiera».
Con Su dicho —Glorificado sea— «y lo que comió la fiera» quiere decir:
Y os ha prohibido lo que comió la fiera no adiestrada de entre las presas. Así lo dijeron también los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
«y lo que comió la fiera»: es decir, lo que la fiera apresó.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Khālid al-Aḥmar, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk:
«y lo que comió la fiera»: es decir, lo que la fiera apresó.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y lo que comió la fiera»: la gente de la ignorancia preislámica, si la fiera mataba algo de esto o comía de ello, comían lo que quedaba.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Abū Aḥmad al-Zubayrī, de Qays, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Abū al-Rabīʿ, de Ibn ʿAbbās, que recitó:
«وأكيلُ السّبُعِ».
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«excepto lo que degolléis».
Con Su dicho —Glorificado sea— «excepto lo que degolléis» quiere decir:
Excepto lo que purifiquéis mediante el degüello que Dios estableció como purificación.
Luego los exégetas discreparon acerca de aquello que Dios exceptuó con Su dicho «excepto lo que degolléis».
Unos dijeron:
Exceptuó de todo lo que Dios mencionó como prohibido, desde Su dicho «y aquello sobre lo que se invocó a otro que Dios», y «la estrangulada», «la apaleada», «la despeñada», «la corneada» y «lo que comió la fiera».
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
«excepto lo que degolléis»: es decir, lo que alcances a degollar de todo esto, mientras aún se le mueva la cola o parpadee el ojo: degüella y menciona sobre ello el nombre de Dios, y será lícito.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Ibn Fuḍayl, de Ashʿath, de al-Ḥasan:
{حُرّمَتْ عَلَيْكُمُ المَيْتَةُ والدّمُ ولَحْمُ الخِنْزِيرِ وَما أُهلّ لغيرِ اللّهِ بِهِ والمُنْخَنِقَةُ وَالمَوقُوذَةُ والمُتَرَدّيَةُ والنّطيحَة وَما أكَلَ السّبُعُ إلاّ ما ذَكّيْتُمْ}
Al-Ḥasan dijo: es decir, lo que alcances a degollar, degüéllalo y come.
Yo dije: ¡Abū Saʿīd!, ¿cómo lo reconozco?
Dijo: si parpadea con su ojo o golpea con su cola.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«excepto lo que degolléis»: todo esto que Dios —Poderoso y Majestuoso— mencionó aquí, salvo la carne de cerdo: si alcanzas de ello un ojo que parpadea, o una cola que se mueve, o una pata que patea, y lo degüellas, Dios te lo ha hecho lícito.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda:
«excepto lo que degolléis» de todo esto: si la encuentras parpadeando con su ojo o moviendo su oreja, de todo esto, entonces es lícita para ti.
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitieron Hushaym y ʿAbbād; dijeron: nos informó Ḥajjāj, de Ḥuṣayn, de al-Shaʿbī, de al-Ḥārith, de ʿAlī; dijo:
Si alcanzas el degüello de la apaleada, la despeñada y la corneada mientras mueve una mano o un pie, cómela.
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Hushaym; dijo: nos informó Maʿmar, de Ibrāhīm; dijo:
Si la fiera comió de la caza, o de la apaleada, o de la corneada, o de la despeñada, y alcanzas su degüello, come.
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió Muṣʿab b. Salām al-Tamīmī; dijo: nos transmitió Jaʿfar b. Muḥammad, de su padre, de ʿAlī b. Abī Ṭālib; dijo:
Si patea con su pata, o parpadea con su ojo, o mueve su cola, entonces basta.
Nos transmitieron Ibn al-Muthannā e Ibn Bashshār; dijeron: nos transmitió Abū ʿĀṣim; dijo: nos informó Ibn Jurayj; dijo: me informó Ibn Ṭāwūs, de su padre; dijo:
Si degüellas y sacude su cola o se mueve, entonces se te hace lícita.
O dijo: y eso le basta.
Nos transmitió Ibn al-Muthannā; dijo: nos transmitió al-Ḥajjāj b. al-Minhāl; dijo: nos transmitió Ḥammād, de Ḥumayd, de al-Ḥasan; dijo:
Si la apaleada parpadea con su vista, o patea con su pata, o sacude su cola, degüella y come.
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió al-Ḥajjāj; dijo: nos transmitió Ḥammād, de Qatāda, con algo semejante.
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Suwayd; dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ibn Jurayj, de Abū al-Zubayr, que oyó a ʿUbayd b. ʿUmayr decir:
Si parpadea con su ojo, o sacude su cola, o se mueve, entonces se te hace lícita.
Se me transmitió de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd b. Salmān; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir:
La gente de la ignorancia preislámica comía esto; Dios lo prohibió en el Islam, excepto lo que se degüelle de ello. Lo que alcances y se mueva de ello una pata, o una cola, o un parpadeo, y lo degüelles, es lícito.
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: Ibn Zayd dijo sobre Su dicho: {حُرّمَتْ عَلَيْكُمُ المَيْتَةُ وَالدّمُ وَلحْمُ الخَنْزِيرِ} y Su dicho: {وَالمُنْخَنِقَةُ وَالمَوْقُوذَةُ وَالمُتَرَدّيَةُ والنّطِيحَةُ ... وَما أكَلَ السّبُعُ إلاّ ما ذكيّتْمْ}:
Todo esto es ilícito, excepto lo que se degüelle de ello.
Así, la interpretación de la aleya según estos es:
Se prohibió la apaleada y la despeñada si mueren por el despeñamiento, el apaleamiento, el corneamiento o el desgarro de la fiera, salvo que alcancéis su degüello, es decir, que lo alcancéis antes de su muerte; entonces será lícito comerla.
Otros dijeron:
Es una excepción de la prohibición, pero no una excepción de las cosas prohibidas que Dios mencionó en Su dicho: {حُرّمَتْ عَلَيْكُمُ المَيْتَةُ}, porque la carroña no tiene degüello, ni tampoco el cerdo.
Dijeron:
El sentido de la aleya es: se os ha prohibido la carroña y la sangre, y el resto de lo que mencionamos junto con ello, excepto lo que degolléis de lo que Dios os ha hecho lícito mediante el degüello, pues eso es lícito para vosotros. Entre quienes dijeron eso hay un grupo de la gente de Medina.
Mención de algunos de quienes dijeron eso:
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Mālik fue preguntado acerca de la oveja a la que la fiera perfora el vientre hasta que salen sus intestinos.
Mālik dijo:
No considero que se degüelle ni que se coma nada de lo que se degüelle de ella.
Me transmitió Yūnus, de Ashhab; dijo:
Se preguntó a Mālik acerca de una fiera que se abalanza sobre un carnero y le aplasta el lomo: ¿consideras que se le puede degollar antes de que muera y comerse? Si alcanzó el «السّحْر», no considero que se coma; y si solo alcanzó sus extremidades, no veo inconveniente.
Se le dijo:
¿Se abalanzó sobre él y le aplastó el lomo?
Dijo:
No me agrada que se coma: de esto no sobrevive.
Se le dijo:
¿Y el lobo se abalanza sobre la oveja y le abre el vientre sin cortar los intestinos?
Dijo:
Si le abrió el vientre, no considero que se coma.
Según esta opinión, Su dicho «excepto lo que degolléis» debe ser una excepción discontinua,
siendo la interpretación de la aleya:
Se os ha prohibido la carroña y la sangre y el resto de lo que mencionamos; pero lo que degolléis de los animales que os he hecho lícitos mediante el degüello es lícito.
La más correcta de las dos opiniones para nosotros es la primera:
que Su dicho «excepto lo que degolléis» es una excepción de Su dicho: «y aquello sobre lo que se invocó a otro que Dios», «la estrangulada», «la apaleada», «la despeñada», «la corneada» y «lo que comió la fiera», porque todo ello merece la cualidad por la que se lo describe antes del momento de su muerte.
Así se dice:
Cuando los idólatras lo acercaron a sus divinidades y lo nombraron para ellas, es «lo que se invocó a otro que Dios», en el sentido de: fue nombrado como ofrenda para otro que Dios.
Y asimismo la estrangulada:
si se estrangula, aunque no muera, es estrangulada.
Y así el resto de lo que Dios —Poderoso y Majestuoso— prohibió tras Su dicho «y aquello sobre lo que se invocó a otro que Dios», salvo mediante el degüello: se describe por la cualidad que tiene antes de morir; Dios lo prohibió a Sus siervos salvo mediante el degüello que hace lícito, no mediante la muerte por la causa por la que se lo describía.
Siendo así,
la interpretación de la aleya es:
Y se os ha prohibido lo que se invocó a otro que Dios, y la estrangulada, y así sucesivamente, excepto lo que degolléis de ello.
Y «ما», dado que esta es su interpretación, está en acusativo por la excepción respecto de lo anterior; y también es posible el nominativo.
Y siendo el asunto como lo describimos,
todo aquello cuyo degüello alcances, de ave o bestia, antes de que salga su aliento y su alma se separe de su cuerpo, es lícito comerlo si es de lo que Dios ha hecho lícito a Sus siervos.
Si alguien nos dijera:
Si ese es su sentido según tú, ¿cuál es la razón de que repita lo que repitió con Su dicho: «y aquello sobre lo que se invocó a otro que Dios», «la estrangulada», «la apaleada», «la despeñada» y el resto de lo que enumeró como prohibido en esta aleya, cuando abrió la aleya con Su dicho: «se os ha prohibido la carroña»?
Y sabes que Su dicho «se os ha prohibido la carroña» abarca toda carroña cuya muerte sea natural, por una dolencia sin intervención de nadie, o cuya muerte sea por golpe de alguien, o por estrangulamiento, o por corneamiento, o por desgarro de una fiera.
¿Por qué no bastó Su dicho «se os ha prohibido la carroña», si el asunto es como describiste, para prohibir la que muere por estrangulamiento, corneamiento, apaleamiento, o por lo que comió la fiera, u otra cosa, sin que se pretendiera con ello prohibirla cuando se despeña o se estrangula o la desgarra la fiera, hasta el punto de saberse que no sobrevivirá a lo que le ocurrió salvo con un resto mínimo de vida?
La razón de su repetición —aunque la prohibición sea cuando muere por las causas por las que se la describe— es que quienes fueron interpelados por esta aleya no consideraban «carroña» del animal sino lo que moría por una dolencia sobrevenida, distinta del estrangulamiento, el despeñamiento, el corneamiento y el desgarro de la fiera: una enfermedad o daño que tuviera antes de perecer; pero la causa en ello era que no la degollaban con el sentido por el que se la hizo lícita.
Como lo que:
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, sobre Su dicho:
«y la estrangulada, y la apaleada, y la despeñada, y la corneada, y lo que comió la fiera, excepto lo que degolléis»: dice: esto es ilícito, porque algunas gentes de los árabes lo comían y no lo consideraban carroña; solo consideraban carroña lo que moría por dolor. Dios se lo prohibió, excepto aquello sobre lo que mencionaron el nombre de Dios y alcanzaron su degüello mientras aún tenía espíritu.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y lo que fue degollado sobre los altares (النّصُب)».
Con Su dicho —Glorificado sea— «y lo que fue degollado sobre los altares» quiere decir:
Y también os ha prohibido lo que fue degollado sobre los altares.
Y «ما» en Su dicho «y lo que fue degollado» está en nominativo, coordinado con «ما» en Su dicho: «y lo que comió la fiera».
Y «النّصُب» son:
Los objetos de culto de piedra: un conjunto de altares que se reunían en un lugar de la tierra; los idólatras ofrecían sacrificios para ellos, y no eran estatuas.
Ibn Jurayj solía decir acerca de su descripción lo que:
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj; dijo:
Ibn Jurayj dijo: «النّصُب» no son estatuas: la estatua se modela y se talla; estas son piedras erigidas: se erigen trescientas sesenta piedras; algunos dicen: trescientas de ellas eran de Khuzaʿa. Cuando degollaban, salpicaban la sangre hacia lo que daba a la Casa, cortaban la carne en tiras y la ponían sobre las piedras.
Los musulmanes dijeron: ¡Mensajero de Dios!, la gente de la ignorancia preislámica engrandecía la Casa con sangre; nosotros tenemos más derecho a engrandecerla. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no lo desaprobó, y entonces Dios reveló: {لَنْ يَنالَ اللّهَ لُحُومُها وَلا دِماؤها}.
Y de lo que confirma el dicho de Ibn Jurayj de que los altares no son estatuas está lo que:
Nos transmitió esto Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Ibn ʿUyayna, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid:
«y lo que fue degollado sobre los altares»: dijo: piedras sobre las que la gente de la ignorancia preislámica degollaba.
Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim; dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre el dicho de Dios:
«النّصُب»: dijo: piedras alrededor de la Kaʿba; la gente de la ignorancia preislámica degollaba sobre ellas, y las cambiaban si querían por piedras que les agradaran más.
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Abū Ḥudhayfa; dijo: nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.
Nos transmitió Bishr b. Muʿādh; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y lo que fue degollado sobre los altares»: y los altares eran piedras que la gente de la ignorancia preislámica adoraba y para las que degollaba; Dios lo prohibió.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, sobre Su dicho:
«y lo que fue degollado sobre los altares»: es decir, los altares de la ignorancia preislámica.
Nos transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās:
«y lo que fue degollado sobre los altares»: y los altares eran altares sobre los que degollaban e invocaban.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Ḥakkām, de ʿAnbasa, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān, de al-Qāsim b. Abī Bazza, de Mujāhid, sobre Su dicho:
«y lo que fue degollado sobre los altares»: dijo: alrededor de la Kaʿba había piedras sobre las que la gente de la ignorancia preislámica degollaba, y las cambiaban cuando querían por una piedra que les fuera más querida.
Se me transmitió de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim decir:
Los altares eran piedras para las que invocaban y sobre las que degollaban.
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Ibn Zayd dijo sobre Su dicho: «y lo que fue degollado sobre los altares»: lo que fue degollado sobre los altares y lo que fue invocado para otro que Dios es una sola cosa.
La explicación de la interpretación de Su dicho:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas (الأزلام)».
Con Su dicho «y que consultéis la suerte mediante las flechas» quiere decir:
Y que busquéis conocer lo que se os ha asignado o no se os ha asignado mediante las flechas.
Es la forma استفعلت de «القسم»: la asignación del sustento y de las necesidades.
Eso era porque, en la ignorancia preislámica, cuando uno de ellos quería viajar, o hacer una incursión, o algo semejante, hacía girar los «قِداح», que son las flechas.
Eran flechas en algunas de las cuales estaba escrito: «نهاني ربي», y en otras: «أمرني ربي».
Si salía la flecha en la que estaba escrito «أمرني ربي», seguía adelante con lo que quería: viaje, incursión, matrimonio u otra cosa.
Y si salía la que tenía escrito «نهاني ربي», se abstenía de seguir adelante y se detenía.
Se dijo: «y que consultéis la suerte mediante las flechas», porque al hacer eso era como si pidieran a sus flechas que les asignaran.
De ello es el dicho del poeta, jactándose de abandonar la consulta de suerte con ellas:
*** ولَمْ أَقْسِمْ فتَرْبُتَني القُسُومُ ***
En cuanto a «الأزلام», su singular es «زَلم», y también se dice «زُلَم»; son las flechas cuyo asunto hemos descrito.
En el mismo sentido se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitieron Muḥammad b. Bashshār e Ibn Wakīʿ; dijeron: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, de Sufyān, de Abū Ḥuṣayn, de Saʿīd b. Jubayr:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: dijo: las flechas; cuando querían salir de viaje, ponían flechas para quedarse y para salir: si caía «salir», salían; y si caía «quedarse», se quedaban.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió mi padre, de Sharīk, de Abū Ḥuṣayn, de Saʿīd b. Jubayr:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: dijo: guijarros blancos con los que echaban suertes.
Dijo Abū Jaʿfar:
Sufyān b. Wakīʿ nos dijo: es el ajedrez.
Me transmitió Yaʿqūb; dijo: nos transmitió Hushaym; dijo: nos informó ʿAbbād b. Rāshid al-Bazzār, de al-Ḥasan, sobre Su dicho:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: dijo: cuando querían un asunto o un viaje, acudían a tres flechas: en una estaba escrito «أُؤمرني», en otra «انهني», y dejaban la otra entre ambas como permisiva, sin nada escrito. Luego las hacían girar: si salía la que tenía «أُؤمرني», seguían adelante; si salía la que tenía «انهنى», se abstenían; y si salía la que no tenía nada, las repetían.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Ibn ʿUyayna, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: piedras sobre las que escribían, y las llamaban «las flechas».
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Abū Ḥudhayfa; dijo: nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Yaḥyā b. Ādam, de Zuhayr, de Ibrāhīm b. Muhājir, de Mujāhid:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: dijo: los dados de los persas con los que jugaban por apuestas, y las flechas de los árabes.
Me transmitió Aḥmad b. Ḥāzim al-Ghifārī; dijo: nos transmitió Abū Nuʿaym; dijo: nos transmitió Zuhayr, de Ibrāhīm b. Muhājir, de Mujāhid:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: dijo: las flechas de los árabes y los dados de persas y romanos con los que jugaban por apuestas.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, sobre Su dicho:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: cuando un hombre quería salir de viaje, escribía en flechas: esta me ordena quedarme, y esta me ordena salir; y ponía con ellas una «منيح», algo en lo que no escribía nada. Luego consultaba la suerte con ellas cuando quería salir: si salía la que ordena quedarse, se quedaba; si salía la que ordena salir, salía; y si salía la otra, las hacía girar por segunda vez hasta que saliera una de las dos flechas.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: cuando uno de ellos quería salir, tomaba una flecha y decía: esta ordena salir; si salía, era acertado en su viaje y obtenía bien. Y tomaba otra flecha y decía: esta ordena quedarse; no obtendrá bien en su viaje. Y la «منيح» estaba entre ambas. Dios lo prohibió y lo mencionó antes.
Se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: «y que consultéis la suerte mediante las flechas»: consultaban la suerte con ellas en los asuntos.
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Ibn Zayd dijo: las «flechas» eran flechas suyas; cuando uno de ellos quería algo de esos asuntos, escribía en esas flechas lo que quería, y echaba suertes con ellas; la flecha que salía —aunque fuera la más detestada de ellas— la acometía y actuaba conforme a ella.
Me transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
«y que consultéis la suerte mediante las flechas»: dijo: las flechas eran flechas que en la ignorancia preislámica estaban junto a los adivinos; cuando un hombre quería viajar, casarse o emprender un asunto, acudía al adivino y le daba algo; este echaba suertes por él con ellas: si salía algo que le agradaba, lo ordenaba y lo hacía; y si salía algo que le desagradaba, se lo prohibía y se detenía; como ʿAbd al-Muṭṭalib echó suertes sobre Zamzam, sobre ʿAbd Allāh y sobre los camellos.
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿAbd Allāh b. Kathīr; dijo:
Oímos que la gente de la ignorancia preislámica echaba suertes con las flechas para partir o permanecer, o para algo que querían: salía la flecha de partir y partían, y la de permanecer y permanecían.
Y Ibn Isḥāq dijo acerca de las flechas lo que:
Me lo transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq; dijo:
Me transmitió ʿUmar b. ʿAbd Allāh b. ʿUrwa, de su abuelo ʿUrwa b. al-Zubayr, de quien se lo transmitió:
Que un hombre de los beduinos vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para pedirle dictamen sobre lo que Dios le prohibió y lo que le permitió.
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«Se te hacen lícitas las cosas buenas, y se te prohíben las cosas repugnantes, salvo que caigas en necesidad de un alimento para ti y comas de él hasta que prescindas de él».
El hombre dijo:
¿Cuál es mi pobreza que me lo hace lícito, y cuál es mi riqueza que me dispensa de ello?
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Si esperas un parto y puedes subsistir con las carnes de tu ganado hasta tu parto, o si esperas una riqueza que buscas y puedes alcanzar algo de ello, entonces alimenta a tu familia con lo que se te presente hasta que prescindas de ello».
El beduino dijo:
¿Cuál es mi riqueza por la que lo dejo cuando la encuentre?
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cuando hayas dado a tu familia un ‘ghabūq’ nocturno, evita lo que Dios te ha prohibido de la comida de tu propiedad, pues todo ello es accesible: no hay en ello nada ilícito».
Me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Ibn ʿAwn; dijo:
Encontré junto a al-Ḥasan el libro de Samura, y se lo leí; en él estaba:
Y basta, en caso de necesidad, un ghabūq o un ṣabūḥ.
Nos transmitieron Hannād y Abū Hishām al-Rifāʿī; dijeron: nos transmitió Yaḥyā b. Abī Zāʾida, de Ibn ʿAwn; dijo:
Leí en el libro de Samura b. Jundub: basta, en caso de necesidad o de apremio, un ghabūq o un ṣabūḥ.
Me transmitieron ʿAlī b. Saʿīd al-Kindī y Abū Kurayb; dijeron: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Idrīs, de Hishām b. Ḥassān, de al-Ḥasan; dijo:
Si un hombre se ve obligado a la carroña, come de ella su sustento, es decir, lo que lo mantiene.
Nos transmitió Hannād b. al-Sarī; dijo: nos transmitió Ibn Mubārak, de al-Awzāʿī, de Ḥassān b. ʿAṭiyya; dijo:
Un hombre dijo: ¡Mensajero de Dios!, estamos en una tierra de hambruna: ¿qué se nos hace lícito de la carroña? ¿Y cuándo se nos hace lícita la carroña?
Dijo:
«Si no tomáis ṣabūḥ, ni ghabūq, ni recogéis verduras, entonces asunto vuestro con ella».
Nos transmitió Hannād b. al-Sarī; dijo: nos transmitió ʿĪsā b. Yūnus, de al-Awzāʿī, de Ḥassān b. ʿAṭiyya, de un hombre cuyo nombre se nos mencionó:
Que un hombre dijo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
Estamos en una tierra de hambruna: ¿cuándo se nos hace lícita la carroña?
Dijo:
«Si no tomáis ghabūq, ni ṣabūḥ, ni recogéis verduras, entonces asunto vuestro con ella».
Dijo Abū Jaʿfar:
Esto se transmite de cuatro maneras:
«تحتفئوا» con hamza,
«وتحتفيوا» con aligeramiento de la yāʾ y la ḥāʾ,
«تحتفّوا» con intensificación de la fāʾ,
y «تَجْتَفوا» con ḥāʾ y aligeramiento; y es posible la hamza.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«eso es perversidad (فِسْق)».
Con Su dicho —Glorificado sea— «eso» quiere decir:
Estos asuntos que mencionó: comer la carroña, la sangre, la carne de cerdo y el resto de lo mencionado en esta aleya de lo que prohibió comer; y la consulta de suerte mediante las flechas.
«Perversidad» quiere decir:
Salir de la orden de Dios y de Su obediencia hacia lo que prohibió y vedó, y hacia Su desobediencia.
Como:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
«eso es perversidad»: es decir, quien coma de todo eso es perversidad.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión».
Con Su dicho —Glorificado sea— «Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión» quiere decir:
Ahora se ha cortado la esperanza de las facciones y de la gente de incredulidad y negación, ¡oh creyentes!, respecto de vuestra religión;
es decir: respecto de que abandonéis vuestra religión y apostatéis de ella, volviendo al politeísmo.
Como:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
Su dicho: «Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión»: es decir, de que volváis a su religión jamás.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, sobre Su dicho:
«Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión»: creo que desesperaron de que volváis de vuestra religión.
Si alguien dijera:
¿Y qué día es este «hoy» en el que Dios informó que los que no creyeron desesperaron de la religión de los creyentes?
Se responde:
Se mencionó que fue el día de ʿArafa, el año en que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— realizó la Peregrinación de Despedida, y ello después de la entrada de los árabes en el Islam.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo:
Mujāhid dijo: «Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión; hoy os he perfeccionado vuestra religión»: esto, cuando lo hice.
Ibn Jurayj dijo:
Otros dijeron: fue el día de ʿArafa, en viernes, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— miró y no vio sino a un monoteísta y no vio a ningún idólatra; alabó a Dios, y entonces Gabriel —la paz sea con él— descendió sobre él:
«Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión», de volver a ser como eran.
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Ibn Zayd dijo sobre Su dicho «Hoy desesperaron los que no creyeron de vuestra religión»: este es el día de ʿArafa.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«No les temáis, y temedme a Mí».
Con ello quiere decir:
No temáis, ¡oh creyentes!, a esos incrédulos que ya desesperaron de que abandonéis vuestra religión; no los temáis por si prevalecen sobre vosotros, os someten y os apartan de vuestra religión.
Y «temedme a Mí» quiere decir:
Temedme, si contradecís Mi orden, os atrevéis a desobedecerme y transgredís Mis límites, no sea que haga caer sobre vosotros Mi castigo y haga descender sobre vosotros Mi tormento.
Como:
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj:
«No les temáis, y temedme a Mí»: no los temáis por si prevalecen sobre vosotros.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión».
Los exégetas discreparon sobre su interpretación.
Unos dijeron:
Con Su dicho —Glorificado sea— «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» quiere decir: hoy os he completado, ¡oh creyentes!, Mis obligaciones sobre vosotros y Mis límites, Mi orden y Mi prohibición, Mi lícito y Mi ilícito, y Mi revelación de ello en Mi Libro, y Mi aclaración de lo que os he explicado por Mi revelación en la lengua de Mi Mensajero, y las pruebas que os he establecido para todo aquello que necesitáis en los asuntos de vuestra religión; os he completado todo ello, y no habrá aumento en ello después de este día.
Dijeron:
Eso fue el día de ʿArafa, el año en que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— realizó la Peregrinación de Despedida.
Y dijeron:
No descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— después de esta aleya nada de obligaciones, ni la licitud o ilicitud de cosa alguna; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no vivió tras el descenso de esta aleya sino ochenta y una noches.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión», y es el Islam.
Dijo:
Dios informó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y a los creyentes que les ha perfeccionado la fe, de modo que no necesitan aumento jamás; Dios —Poderoso es Su recuerdo— la ha completado, de modo que no la disminuirá jamás; y Dios la ha aceptado, de modo que no la detestará jamás.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, sobre Su dicho:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión»: esto descendió el día de ʿArafa; después de ello no descendió lícito ni ilícito. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— regresó y murió.
Asmáʾ bint ʿUmays dijo:
Realicé esa peregrinación con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Mientras caminábamos, Gabriel —Dios le bendiga y le conceda paz— se le manifestó sobre la montura; la montura no soportó el peso de lo que llevaba del Corán y se arrodilló. Fui hacia él y lo cubrí con un manto que yo llevaba.
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— permaneció tras el descenso de esta aleya ochenta y una noches: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión».
Nos transmitió Sufyān; dijo: nos transmitió Ibn Fuḍayl, de Hārūn b. ʿAntara, de su padre; dijo:
Cuando descendió «Hoy os he perfeccionado vuestra religión», y fue el día de la gran peregrinación, ʿUmar lloró.
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«¿Qué te hace llorar?»
Dijo:
Me hace llorar que estábamos en aumento de nuestra religión; pero cuando se perfecciona, nada se perfecciona sino que luego disminuye.
Dijo:
«Has dicho verdad».
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Aḥmad b. Bashīr, de Hārūn b. Abī Wakīʿ, de su padre; y mencionó algo semejante.
Otros dijeron:
El sentido de «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» es: vuestro ḥaŷŷ, pues fuisteis los únicos en peregrinar al Territorio Sagrado, vosotros los creyentes, sin que os mezclara en vuestra peregrinación ningún idólatra.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Yaḥyā b. Abī ʿAbla, de su padre, de al-Ḥakam:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión»: perfeccionó para ellos su religión al peregrinar, sin que peregrinara con ellos ningún idólatra.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión»: Dios les purificó su religión y apartó a los idólatras de la Casa.
Nos transmitió Aḥmad b. Ḥāzim; dijo: nos transmitió Abū Nuʿaym; dijo: nos transmitió Qays, de Abū Ḥuṣayn, de Saʿīd b. Jubayr:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión»: la culminación del ḥaŷŷ y el apartamiento de los idólatras de la Casa.
La opinión más correcta es decir:
Que Dios —Poderoso y Majestuoso— informó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y a los creyentes en él que les perfeccionó su religión el día en que hizo descender esta aleya, al reservarles el Territorio Sagrado y expulsar de él a los idólatras, hasta que los musulmanes peregrinaron sin ellos, sin mezclarse con ellos idólatras.
En cuanto a las obligaciones y normas, se discrepó sobre si fueron completadas ese día o no. Se transmitió de Ibn ʿAbbās y de al-Suddī lo que ya mencionamos.
Y se transmitió de al-Barāʾ b. ʿĀzib que la última aleya revelada del Corán fue:
{يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ في الكَلالَةِ}.
Nadie con conocimiento puede negar que la revelación no se interrumpió del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta que fue tomado; antes bien, la revelación, antes de su muerte, fue lo más continuo que fue.
Siendo así,
y siendo Su dicho {يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ} el último en descender, y siendo ello de las normas y obligaciones,
se supo que el sentido de Su dicho «Hoy os he perfeccionado vuestra religión» es distinto del sentido que le dieron quienes lo interpretaron como la perfección de los actos de culto, las normas y las obligaciones.
Si alguien dijera:
¿Por qué se considera más fuerte el dicho de quien afirma que descendió después una obligación que el de quien afirma que no descendió?
Se responde:
Porque quien dijo «no descendió» informa de que no sabe del descenso de una obligación; y la negación no es testimonio.
El testimonio es el dicho de quien afirma que descendió; y no es lícito rechazar la noticia del veraz cuando es posible que sea veraz.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y he completado sobre vosotros Mi gracia».
Con ello quiere decir —Glorificado sea—:
He completado Mi gracia sobre vosotros, ¡oh creyentes!, al haceros prevalecer sobre Mi enemigo y vuestro enemigo de entre los idólatras, al expulsarlos de vuestras tierras, y al cortar su esperanza de que volváis y retornéis a lo que estabais de politeísmo.
En el mismo sentido se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās; dijo:
Los idólatras y los musulmanes peregrinaban juntos; cuando descendió «Barāʾa», se expulsó a los idólatras de la Casa, y los musulmanes peregrinaron sin que nadie de los idólatras participara con ellos en la Casa Sagrada.
Eso fue como parte de la completitud de la gracia: «y he completado sobre vosotros Mi gracia».
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia...»: se nos mencionó que esta aleya descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el día de ʿArafa, en viernes, cuando Dios expulsó a los idólatras de la Mezquita Sagrada y purificó para los musulmanes su peregrinación.
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió Ibn Idrīs; dijo: nos transmitió Dāwūd, de al-Shaʿbī; dijo:
Esta aleya descendió en ʿArafāt, cuando se derribaron los hitos de la ignorancia preislámica, se desvaneció el politeísmo, y no peregrinó con ellos ese año ningún idólatra.
Nos transmitió Ibn al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos transmitió Dāwūd, de ʿĀmir, sobre esta aleya:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia»: dijo: descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras estaba de pie en ʿArafāt, rodeado de gente; se derrumbaron los hitos de la ignorancia preislámica y sus ritos, se desvaneció el politeísmo, y nadie circunvaló la Casa desnudo.
Entonces Dios reveló: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión».
Me transmitió Yaʿqūb; dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Dāwūd, de al-Shaʿbī, con algo semejante.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y he aceptado para vosotros el Islam como religión».
Con ello quiere decir —Glorificado sea—:
He aceptado para vosotros la sumisión a Mi orden y la obediencia a Mi mandato, conforme a lo que os he legislado de sus límites, obligaciones y señales, como religión; es decir: obediencia vuestra a Mí.
Si alguien dijera:
¿Acaso Dios no aceptaba el Islam para Sus siervos sino el día en que descendió esta aleya?
Se responde:
Dios no ha dejado de aceptar para Su creación el Islam como religión; pero —Glorificado sea— no ha dejado de hacer transitar a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y a sus compañeros por los grados y rangos del Islam, grado tras grado, rango tras rango, estado tras estado, hasta completar para ellos sus leyes y señales y llevarlos al extremo de sus grados y rangos.
Luego dijo, cuando hizo descender sobre ellos esta aleya:
«y he aceptado para vosotros el Islam como religión» con la cualidad que hoy tiene y el estado en que hoy estáis respecto de él como religión; aferraos a él y no os separéis de él.
Qatāda solía decir sobre ello lo que:
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda; dijo:
Se nos mencionó que a la gente de cada religión se le representará su religión el Día de la Resurrección. En cuanto a la fe, anuncia buenas nuevas a sus compañeros y a su gente, y les promete el bien hasta que llega el Islam.
Entonces dice:
Señor, Tú eres la Paz y yo soy el Islam.
Él dice:
A ti hoy acepto, y por ti hoy recompenso.
Y considero que Qatāda orientó el sentido de «fe» en este relato al sentido de la confirmación y la confesión con la lengua, porque ese es el sentido de la fe entre los árabes; y orientó el sentido de «Islam» a la sumisión del corazón y su humillación ante Dios mediante el monoteísmo, y la obediencia del cuerpo mediante la práctica en lo que ordenó y prohibió.
Por eso se dijo al Islam:
A ti hoy acepto, y por ti hoy recompenso.
Mención de quienes dijeron:
Esta aleya descendió en ʿArafa, en la Peregrinación de Despedida, sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
Nos transmitieron Muḥammad b. Bashshār e Ibn Wakīʿ; dijeron: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān; dijo: nos transmitió Sufyān, de Qays b. Muslim, de Ṭāriq b. Shihāb; dijo:
Los judíos dijeron a ʿUmar: vosotros recitáis una aleya que, si hubiera descendido sobre nosotros, la habríamos tomado como festividad.
ʿUmar dijo:
Yo sé cuándo descendió, dónde descendió, y dónde estaba el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando descendió: descendió el día de ʿArafa, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba de pie en ʿArafa.
Sufyān dijo:
Y dudo si fue viernes o no: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia y he aceptado para vosotros el Islam como religión».
Nos transmitieron Abū Kurayb e Ibn Wakīʿ; dijeron: nos transmitió Ibn Idrīs; dijo: oí a mi padre, de Qays b. Muslim, de Ṭāriq b. Shihāb; dijo:
Un judío dijo a ʿUmar: si nosotros, la comunidad de los judíos, hubiéramos sabido cuándo descendió esta aleya: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia y he aceptado para vosotros el Islam como religión», habríamos tomado ese día como festividad.
ʿUmar dijo:
Sé el día en que descendió y la hora, y dónde estaba el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando descendió: descendió la noche del viernes, y nosotros estábamos con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ʿArafāt.
La formulación del ḥadiz es la de Abū Kurayb; la de Ibn Wakīʿ es semejante.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió Jaʿfar b. ʿAwn, de Abū al-ʿUmays, de Qays b. Muslim, de Ṭāriq, de ʿUmar, algo semejante.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió mi padre, de Ḥammād b. Salama, de ʿAmmār, liberto de Banū Hāshim; dijo:
Ibn ʿAbbās recitó: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión», y junto a él había un hombre de la Gente del Libro.
Este dijo:
Si hubiéramos sabido qué día descendió esta aleya, lo habríamos tomado como festividad.
Ibn ʿAbbās dijo:
Descendió el día de ʿArafa, en viernes.
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió Qabīṣa; dijo: nos transmitió Ḥammād b. Salama, de ʿAmmār:
Que Ibn ʿAbbās recitó: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia y he aceptado para vosotros el Islam como religión». Un judío dijo: si esta aleya hubiera descendido sobre nosotros, habríamos tomado su día como festividad.
Ibn ʿAbbās dijo:
Descendió en un día de dos festividades: día de festividad y día de viernes.
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió al-Ḥajjāj b. al-Minhāl; dijo: nos transmitió Ḥammād, de ʿAmmār b. Abī ʿAmmār, de Ibn ʿAbbās, algo semejante.
Me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya; dijo: nos transmitió Rajāʾ b. Abī Salama; dijo: nos informó ʿUbāda b. Nasīʾ; dijo: nos transmitió nuestro emir Isḥāq.
Dijo Abū Jaʿfar: Isḥāq es Ibn Kharasha, de Qabīṣa; dijo:
Kaʿb dijo: si esta aleya hubiera descendido sobre una comunidad distinta de esta, habrían mirado el día en que descendió sobre ellos y lo habrían tomado como festividad en la que se reunirían.
ʿUmar dijo:
¿Qué aleya, Kaʿb?
Dijo:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión».
ʿUmar dijo:
Sé el día en que descendió y el lugar en que descendió: un viernes y el día de ʿArafa; y ambos, gracias a Dios, son para nosotros festividad.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Ḥakkām, de ʿAnbasa, de ʿĪsā b. Ḥāritha al-Anṣārī; dijo:
Estábamos sentados en el dīwān, y un cristiano nos dijo:
¡Gente del Islam! Ha descendido sobre vosotros una aleya que, si hubiera descendido sobre nosotros, habríamos tomado ese día y esa hora como festividad mientras quedaran de nosotros dos: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión».
Ninguno de nosotros le respondió. Me encontré con Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī y le pregunté por ello.
Dijo:
¿Por qué no le respondisteis?
Dijo:
ʿUmar b. al-Khaṭṭāb dijo: descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras estaba de pie sobre la montaña el día de ʿArafa; ese día no dejará de ser festividad para los musulmanes mientras quede de ellos uno.
Nos transmitió Ḥumayd b. Masʿada; dijo: nos transmitió Bishr b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Dāwūd, de ʿĀmir; dijo:
Descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado sobre vosotros Mi gracia y he aceptado para vosotros el Islam como religión», la tarde de ʿArafa, mientras estaba en el lugar de la parada.
Nos transmitió Ibn al-Muthannā; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wahhāb; dijo: nos transmitió Dāwūd; dijo:
Dije a ʿĀmir: los judíos dicen: ¿cómo no preservaron los árabes este día en el que Dios les perfeccionó su religión?
ʿĀmir dijo:
¿Acaso no lo preservaron?
Le dije:
¿Y qué día?
Dijo:
El día de ʿArafa: Dios reveló en el día de ʿArafa.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda; dijo:
Nos llegó que descendió el día de ʿArafa, y coincidió con viernes.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Ḥabīb, de Ibn Abī Najīḥ, de ʿIkrima:
Que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb dijo:
La sura de al-Māʾida descendió el día de ʿArafa, y coincidió con viernes.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, de Layth, de Shahr b. Ḥawshab; dijo:
La sura de al-Māʾida descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras estaba de pie en ʿArafa sobre su montura; esta se arrodilló por temor a que se le quebrara el antebrazo.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Jarīr, de Layth, de Shahr b. Ḥawshab, de Asmāʾ bint Yazīd; dijo:
La sura de al-Māʾida descendió entera mientras yo sostenía la rienda de la camella del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, al-ʿAḍbāʾ. Dijo: por su peso, casi se le quebró el brazo a la camella.
Me transmitió Abū ʿĀmir Ismāʿīl b. ʿAmr al-Sukūnī; dijo: nos transmitió Hishām b. ʿAmmār; dijo: nos transmitió Ibn ʿAyyāsh; dijo: nos transmitió ʿAmr b. Qays al-Sukūnī, que oyó a Muʿāwiya b. Abī Sufyān en el púlpito recitar esta aleya: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión...» hasta el final.
Dijo:
Descendió el día de ʿArafa, en viernes.
Otros dijeron:
Más bien descendió esta aleya —quiero decir, Su dicho «Hoy os he perfeccionado vuestra religión»— el lunes.
Y dijeron:
La sura de al-Māʾida fue revelada en Medina.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Isḥāq; dijo: nos informó Muḥammad b. Ḥarb; dijo: nos transmitió Ibn Lahīʿa, de Khālid b. Abī ʿImrān, de Ḥanash, de Ibn ʿAbbās:
Vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— nació un lunes, salió de La Meca un lunes, entró en Medina un lunes, y la sura de al-Māʾida descendió un lunes: «Hoy os he perfeccionado vuestra religión»; y el recuerdo fue elevado un lunes.
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió al-Ḥajjāj b. al-Minhāl; dijo: nos transmitió Hammām, de Qatāda; dijo:
Al-Māʾida es medinense.
Otros dijeron:
Descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— durante su marcha en la Peregrinación de Despedida.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Isḥāq; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ b. Anas; dijo:
La sura de al-Māʾida descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— durante la marcha en la Peregrinación de Despedida, mientras iba montado; su montura se arrodilló por su peso.
Otros dijeron:
No es un día conocido por la gente; su sentido es: el día que Yo conozco, no Mi creación, os he perfeccionado vuestra religión.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió Muḥammad b. Saʿd; dijo: me transmitió mi padre; dijo: me transmitió mi tío; dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās:
«Hoy os he perfeccionado vuestra religión»: es decir, no es un día conocido que la gente conozca.
La opinión más correcta sobre el momento del descenso de la aleya es la que se transmitió de ʿUmar b. al-Khaṭṭāb: que descendió el día de ʿArafa, en viernes, por la solidez de su cadena y la debilidad de las cadenas de las otras.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«Y quien se vea obligado en una hambruna».
Con Su dicho —Exaltado sea— «Y quien se vea obligado» quiere decir:
Quien sufra una necesidad en una «مخمصة», es decir, en una hambruna.
Es una forma «مفعلة», como «المجبنة», «المبخلة» y «المنجبة», de «خمص البطن», que es su retraimiento.
Creo que aquí se quiere decir su retraimiento por hambre y severidad de la inanición; y en otros lugares puede ser retraimiento por otra causa distinta del hambre y la inanición, por constitución.
Como dijo al-Nābigha de Banū Dhubyān al describir a una mujer de vientre retraído:
والبَطْنُ ذو عُكَنٍ خَميصٌ لَيّنٌ ***والنّحرُ تَنْفُجُه بثَدْيٍ مُقْعَدِ
Es sabido que no quiso describirla con «خميص» como delgadez por hambre, sino que quiso describirla por la delicadeza del pliegue de lo que hay sobre las caderas y los muslos de su cuerpo, pues eso es alabado en las mujeres.
Pero lo que tiene el sentido de retraimiento y delgadez por necesidad es, de ello, el dicho de Aʿshā b. Thaʿlaba:
تَبيتُونَ فِي المَشْيَتى مِلاءً بطونُكُمْ ***وجارَاتُكمْ غَرْثَي يَبِتْنَ خَمائِصَا
Quiere decir:
Pasan la noche con los vientres retraídos por hambre, inanición y necesidad.
De este sentido es Su dicho: «en una hambruna».
Algunos gramáticos de Baṣra decían:
«المخمصة» es el maṣdar de «خمصه الجوع».
Otros arabistas consideraban que es un nombre del maṣdar y no un maṣdar; por eso la forma «مفعلة» puede funcionar como nombre en los maṣādir para el femenino y el masculino.
En el mismo sentido se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
«Y quien se vea obligado en una hambruna»: es decir, en una hambruna.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho:
«Y quien se vea obligado en una hambruna»: es decir, en una hambruna.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; (dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq); dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, algo semejante.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
«Y quien se vea obligado en una hambruna»: mencionó la carroña y lo que hay en ella, y la hizo lícita en caso de necesidad.
«En una hambruna»: es decir, en una hambruna.
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Oí a Ibn Zayd decir sobre Su dicho «Y quien se vea obligado en una hambruna»: «المخمصة» es el hambre.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«sin inclinarse al pecado».
Con ello quiere decir —Glorificado sea—:
Quien se vea obligado en una hambruna a comer lo que os he prohibido, ¡oh creyentes!, de la carroña, la sangre, la carne de cerdo y el resto de lo que le he prohibido en esta aleya,
«sin inclinarse al pecado» quiere decir:
No inclinándose al pecado.
Por eso «غيرَ» está en acusativo, por salir del nombre en Su dicho «quien se vea obligado», y con el sentido de «no»; así se puso en acusativo por el sentido por el que habría estado en acusativo «المتجانف» si el discurso hubiera venido: «لا متجانفا».
En cuanto a «el que se inclina al pecado», es el que se inclina hacia él y se desvía hacia él; aquí se quiere decir el que lo hace deliberadamente, el que lo busca, de «جنف القوم عليّ» cuando se inclinan.
Todo lo torcido es «أجنف» entre los árabes.
Ya hemos explicado el sentido de «الجنف» con sus testimonios en Su dicho: {فَمَنْ خافَ منْ مُوصٍ جَنَفا}, de modo que no es necesario repetirlo aquí.
En cuanto a la inclinación del que come carroña —en comerla y en lo demás que Dios prohibió comer a los creyentes en esta aleya— hacia el pecado en el momento de comer, es que coma deliberadamente no para repeler la necesidad que le ha sobrevenido, sino por desobedecer a Dios y contradecir Su orden de abandonar ese comer.
En el mismo sentido se expresaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ; dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho:
«Quien se vea obligado en una hambruna, sin inclinarse al pecado»: es decir, a lo que fue prohibido de lo que se mencionó al inicio de esta aleya.
«Sin inclinarse al pecado»: es decir, sin cometerlo deliberadamente.
Me transmitió al-Muthannā; dijo: nos transmitió Abū Ḥudhayfa; dijo: nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid:
«sin inclinarse al pecado»: sin cometerlo deliberadamente.
Dijo:
Respecto a lo sagrado de Dios, lo que Él prohibió: concedió licencia al necesitado, si no comete pecado deliberadamente, para que lo coma por apremio. Pero quien se rebela o transgrede o sale en desobediencia a Dios, le está prohibido comerlo.
Nos transmitió Bishr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho:
«sin inclinarse al pecado»: es decir, sin exponerse a desobediencia.
Nos transmitió al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda:
«sin inclinarse al pecado»: sin cometerlo deliberadamente, sin exponerse.
Nos transmitió Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos transmitió Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
«sin inclinarse al pecado»: es decir, sin exponerse al pecado: esto es, buscando en ello deseo, o excediéndose en su comer.
Me transmitió Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Ibn Zayd dijo sobre Su dicho «sin inclinarse al pecado»: no come eso buscando el pecado, ni por atrevimiento a ello.
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«pues Dios es Perdonador, Misericordioso».
En este discurso hay una elipsis, bastando la indicación de lo mencionado para lo omitido.
El sentido del discurso es:
Quien se vea obligado en una hambruna a lo que le he prohibido de lo que mencioné en esta aleya, sin inclinarse al pecado, y lo coma, entonces Dios es Perdonador, Misericordioso.
Se omitió la mención de «y lo coma», y se mencionó «para él», por la indicación del resto del discurso sobre ambos.
En cuanto a Su dicho «pues Dios es Perdonador, Misericordioso», su sentido es:
Dios, para quien coma lo que le he prohibido en esta aleya en una hambruna, sin inclinarse al pecado, es Perdonador y Misericordioso;
es decir: le cubre el hecho de haber comido eso, por Su perdón al no tomarlo en cuenta y por Su indulgencia hacia él.
«Misericordioso» quiere decir:
Es con él benigno; por Su misericordia y Su benevolencia hacia él, le permitió comer lo que le permitió de la carroña y lo demás mencionado con ella en esta aleya, cuando teme por sí mismo la voracidad del hambre y la necesidad que sobreviene a su cuerpo.
Si alguien dijera:
¿Y cuál es la cantidad de comer de la carroña y de las demás prohibiciones junto con ella, respecto de la cual Dios prometió al necesitado Su perdón si come de ello?
Se responde:
Lo que:
Me transmitió ʿAbd al-Aʿlā b. Wāṣil al-Asadī; dijo: nos transmitió Muḥammad b. al-Qāsim al-Asadī, de al-Awzāʿī, de Ḥassān b. ʿAṭiyya, de Abū Wāqid al-Laythī; dijo:
Dijimos: ¡Mensajero de Dios!, estamos en una tierra en la que nos alcanza la hambruna: ¿qué nos es adecuado de la carroña?
Dijo:
«Si no tomáis ṣabūḥ, ni ghabūq, ni recogéis verduras, entonces asunto vuestro con ella».
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió Hushaym, de al-Khuṣayb b. Zayd al-Tamīmī; dijo:
Nos transmitió al-Ḥasan: que un hombre preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
¿Hasta cuándo se me hace lícito lo ilícito?
Dijo:
«Hasta que vuestra familia se sacie de leche, o llegue su provisión».
Me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Hushaym; dijo: nos informó Khuṣayb b. Zayd al-Tamīmī; dijo:
Nos transmitió al-Ḥasan: que un hombre preguntó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y mencionó algo semejante, salvo que dijo:
«o llegue su provisión».
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq; dijo:
Me transmitió ʿUmar b. ʿAbd Allāh b. ʿUrwa, de su abuelo ʿUrwa b. al-Zubayr, de quien se lo transmitió:
Que un hombre de los beduinos vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para pedirle dictamen sobre lo que Dios le prohibió y lo que le permitió.
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«Se te hacen lícitas las cosas buenas, y se te prohíben las cosas repugnantes, salvo que caigas en necesidad de un alimento para ti y comas de él hasta que prescindas de él».
El hombre dijo:
¿Cuál es mi pobreza que me lo hace lícito, y cuál es mi riqueza que me dispensa de ello?
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Si esperas un parto y puedes subsistir con las carnes de tu ganado hasta tu parto, o si esperas una riqueza que buscas y puedes alcanzar algo de ello, entonces alimenta a tu familia con lo que se te presente hasta que prescindas de ello».
El beduino dijo:
¿Cuál es mi riqueza por la que lo dejo cuando la encuentre?
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Cuando hayas dado a tu familia un ghabūq nocturno, evita lo que Dios te ha prohibido de la comida de tu propiedad, pues todo ello es accesible: no hay en ello nada ilícito».
Me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Ibn ʿAwn; dijo:
Encontré junto a al-Ḥasan el libro de Samura, y se lo leí; en él estaba:
Y basta, en caso de necesidad, un ghabūq o un ṣabūḥ.
Nos transmitieron Hannād y Abū Hishām al-Rifāʿī; dijeron: nos transmitió Yaḥyā b. Abī Zāʾida, de Ibn ʿAwn; dijo:
Leí en el libro de Samura b. Jundub: basta, en caso de necesidad o de apremio, un ghabūq o un ṣabūḥ.
Me transmitieron ʿAlī b. Saʿīd al-Kindī y Abū Kurayb; dijeron: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Idrīs, de Hishām b. Ḥassān, de al-Ḥasan; dijo:
Si un hombre se ve obligado a la carroña, come de ella su sustento, es decir, lo que lo mantiene.
Nos transmitió Hannād b. al-Sarī; dijo: nos transmitió Ibn Mubārak, de al-Awzāʿī, de Ḥassān b. ʿAṭiyya; dijo:
Un hombre dijo: ¡Mensajero de Dios!, estamos en una tierra de hambruna: ¿qué se nos hace lícito de la carroña? ¿Y cuándo se nos hace lícita la carroña?
Dijo:
«Si no tomáis ṣabūḥ, ni ghabūq, ni recogéis verduras, entonces asunto vuestro con ella».
Nos transmitió Hannād b. al-Sarī; dijo: nos transmitió ʿĪsā b. Yūnus, de al-Awzāʿī, de Ḥassān b. ʿAṭiyya, de un hombre cuyo nombre se nos mencionó:
Que un hombre dijo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
Estamos en una tierra de hambruna: ¿cuándo se nos hace lícita la carroña?
Dijo:
«Si no tomáis ghabūq, ni ṣabūḥ, ni recogéis verduras, entonces asunto vuestro con ella».
Dijo Abū Jaʿfar:
Esto se transmite de cuatro maneras:
«تحتفئوا» con hamza,
«وتحتفيوا» con aligeramiento de la yāʾ y la ḥāʾ,
«تحتفّوا» con intensificación de la fāʾ,
y «تَجْتَفوا» con ḥāʾ y aligeramiento; y es posible la hamza.
NOTAS (árabe, diccionario):
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Notas y Referencias
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