5

La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 2

Versículo (Español)

[5:2] ¡Oh, creyentes! No profanen los ritos de Dios ni los meses sagrados ni los animales ofrendados ni los animales marcados para ofrenda ni perjudiquen a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando el favor y la complacencia de su Señor. [Solo] cuando hayan finalizado la peregrinación podrán cazar. Que el descontento que tengan hacia quienes les impedían el acceso a la Mezquita Sagrada no los lleve a transgredir [la ley], sino que cooperen con ellos a obrar el bien e impedir el mal, pero no cooperen en el pecado y la enemistad. Y tengan temor de Dios; Dios es severo en el castigo.

Tafsir de At-Tabari

{¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado, ni las ofrendas, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando favor de su Señor y complacencia. Y cuando hayáis salido del estado de consagración, cazad. Y que no os incite el odio de un pueblo —por haberos apartado de la Mezquita Sagrada— a transgredir. Y ayudaos mutuamente en la piedad y el temor de Dios, y no os ayudéis mutuamente en el pecado y la agresión. Y temed a Allah: ciertamente Allah es severo en el castigo.} (2) القول في تأويل قوله تعالى :

{ ¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado, ni las ofrendas, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando favor de su Señor y complacencia. Y cuando hayáis salido del estado de consagración, cazad. Y que no os incite el odio de un pueblo —por haberos apartado de la Mezquita Sagrada— a transgredir. Y ayudaos mutuamente en la piedad y el temor de Dios, y no os ayudéis mutuamente en el pecado y la agresión. Y temed a Allah: ciertamente Allah es severo en el castigo. } . .

Los exégetas discreparon acerca del sentido de la palabra de Allah: «No hagáis lícitos los ritos de Allah». Unos dijeron: su significado es: no hagáis lícitas las cosas sagradas de Allah ni traspaséis Sus límites. Como si hubieran orientado “los ritos” hacia “los hitos” (al-maʿālim), e interpretaron «no hagáis lícitos los ritos de Allah» como: los hitos de los límites de Allah, Su mandato, Su prohibición y Sus obligaciones. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb al-Thaqafī; dijo: nos narró Ḥabīb al-Muʿallim, de ʿAṭāʾ, que fue preguntado acerca de los ritos de Allah, y dijo: “Las cosas sagradas de Allah: evitar lo que provoca la ira de Allah y seguir Su obediencia; eso son los ritos de Allah”.

Otros dijeron: el sentido de Su palabra «no hagáis lícito» es: no hagáis lícito el ḥaram de Allah. Como si hubieran orientado el sentido de Su palabra «los ritos de Allah» a: los hitos del ḥaram de Allah entre las tierras. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah», dijo: “En cuanto a los ritos de Allah, son los ḥurumāt de Allah”.

Otros dijeron: el sentido de ello es: no hagáis lícitos los ritos del ḥaŷŷ, de modo que los descuidéis. Como si hubieran orientado la interpretación a: no hagáis lícitos los hitos de los límites de Allah que Él os delimitó en vuestro ḥaŷŷ. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ; dijo: dijo Ibn Ŷurayŷ: dijo Ibn ʿAbbās: «No hagáis lícitos los ritos de Allah», dijo: “Los ritos del ḥaŷŷ”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: nos narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah», dijo: “Los idólatras peregrinaban a la Casa Sagrada, ofrecían ofrendas y veneraban la sacralidad de los lugares rituales, y comerciaban en su peregrinación. Los musulmanes quisieron entonces atacarles, y Allah —poderoso y majestuoso— dijo: «No hagáis lícitos los ritos de Allah»”.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de la palabra de Allah: «los ritos de Allah»: “al-Ṣafā y al-Marwa, la ofrenda y los camellos (al-budn): todo eso forma parte de los ritos de Allah”.

Me narró al-Muthannā; dijo: me narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, su semejante.

Otros dijeron: el sentido de ello es: no hagáis lícito lo que Allah os ha prohibido mientras estáis en estado de consagración (iḥrām). Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «No hagáis lícitos los ritos de Allah», dijo: “Los ritos de Allah son aquello que Allah prohibió que se cometa mientras estás consagrado”.

Como si quienes dijeron esta afirmación hubieran orientado su interpretación a: no hagáis lícitos los hitos de los límites de Allah que Él os prohibió durante vuestro iḥrām.

La interpretación más digna de preferencia respecto a Su palabra «No hagáis lícitos los ritos de Allah» es la de ʿAṭāʾ que hemos mencionado: orientar su sentido a “no hagáis lícitas las cosas sagradas de Allah ni descuidéis Sus obligaciones”, porque “los ritos” (al-shaʿāʾir) es plural de “rito” (shaʿīra), y “shaʿīra” es el patrón فعيلة derivado de la expresión: “fulano ha percibido (shaʿara) este asunto”, es decir, cuando lo ha sabido; así, “los ritos” son los hitos (al-maʿālim) de ello. Siendo así, el sentido del discurso es: no consideréis lícitos —¡oh creyentes!— los hitos de Allah. Entra en ello, por tanto, todo cuanto es hito de Allah en los ritos del ḥaŷŷ: desde hacer lícito lo que Allah prohibió al consagrado tocar, hasta descuidar lo que prohibió descuidar en ellos; y también lo que prohibió de hacer lícitas las sacralidades que Él sacralizó, y otros de Sus límites, obligaciones, lícito e ilícito. Pues todo ello forma parte de Sus hitos y de Sus ritos, que Él estableció como señales entre la verdad y la falsedad, por las cuales se conoce Su lícito y Su ilícito, Su mandato y Su prohibición.

Solo dijimos que esta opinión es la más adecuada para interpretar Su palabra «No hagáis lícitos los ritos de Allah» porque Allah prohibió hacer lícitos Sus ritos y los hitos de Sus límites con una prohibición general, sin especificar una cosa en detrimento de otra. No es lícito, pues, que nadie dirija su sentido a una particularización salvo con una prueba a la que deba rendirse asentimiento; y no hay tal prueba.

القول في تأويل قوله تعالى : وَلا الشّهْرَ الحَرَامَ .

Dice —exaltada sea Su alabanza— con Su palabra «ni el mes sagrado»: no hagáis lícito el mes sagrado combatiendo en él a vuestros enemigos de entre los idólatras. Es como Su palabra: {Te preguntan acerca del mes sagrado: combatir en él. Di: combatir en él es grave}.

En el mismo sentido que hemos dicho habló Ibn ʿAbbās y otros. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «ni el mes sagrado», dijo: “No hagáis lícito combatir en él”.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, que dijo: “En aquel tiempo no se impedía al idólatra [acceder] a la Casa; se les ordenó no combatir en el mes sagrado ni junto a la Casa”.

En cuanto al mes sagrado al que Allah se refirió con Su palabra «ni el mes sagrado», es Raŷab de Muḍar, un mes en el que Muḍar prohibía el combate. Y se ha dicho: en este lugar es Dhū al-Qaʿda. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de ʿIkrima, que dijo: “Es Dhū al-Qaʿda”.

Ya hemos expuesto anteriormente la indicación que prueba la corrección de lo que dijimos sobre ello, en la interpretación de Su palabra: {Te preguntan acerca del mes sagrado: combatir en él}.

القول في تأويل قوله تعالى : وَلا الهَدْيَ وَلا القَلائِدَ .

En cuanto a la ofrenda (al-hady): es aquello que una persona dedica —camello, vaca, oveja u otra cosa— a la Casa de Allah, como acercamiento a Allah y buscando Su recompensa. Dice Allah —poderoso y majestuoso—: no lo hagáis lícito, irritando a sus dueños por ello, ni les impidáis que lo que han dedicado llegue al lugar de inmolación que Allah estableció para ello junto a Su Kaʿba. Se ha transmitido de Ibn ʿAbbās que la ofrenda solo es “ofrenda” mientras no se le haya puesto guirnalda.

Me lo narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «ni la ofrenda», dijo: “La ofrenda es lo que no ha sido guirnaldado; y ya se ha impuesto a sí mismo dedicarla y guirnaldarla”.

En cuanto a Su palabra «ni las guirnaldas», significa: y no hagáis lícitas tampoco las guirnaldas.

Luego los exégetas discreparon acerca de cuáles guirnaldas son aquellas cuya profanación Allah —poderoso y majestuoso— prohibió. Unos dijeron: por “guirnaldas” se quiso decir las guirnaldas de la ofrenda. Dijeron: Allah solo pretendió con Su palabra «ni la ofrenda ni las guirnaldas» prohibir hacer lícitas las ofrendas, tanto las guirnaldadas como las no guirnaldadas: «ni la ofrenda» sería lo que no ha sido guirnaldado de las ofrendas, y «ni las guirnaldas» lo guirnaldado de ellas. Dijeron: con Su palabra «ni las guirnaldas» indicó el sentido de lo que pretendía al prohibir hacer lícitas las ofrendas guirnaldadas. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «ni las guirnaldas», dijo: “Las guirnaldas: las ofrendas guirnaldadas. Cuando un hombre guirnalda su ofrenda, ya ha entrado en iḥrām; si hace eso llevando su túnica, que se la quite”.

Otros dijeron: se refiere a las guirnaldas que los idólatras se colgaban cuando querían peregrinar, viniendo hacia La Meca, hechas de la corteza del samur; y cuando salían de ella hacia sus moradas, al regresar, [se colgaban guirnaldas] de pelo. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: «No hagáis lícitos los ritos de Allah ni el mes sagrado», dijo: “En la época de la ignorancia, cuando un hombre salía de su casa queriendo peregrinar, se colgaba [una guirnalda] de samur y nadie se interponía con él; y cuando regresaba, se colgaba una guirnalda de pelo y nadie se interponía con él”.

Otros dijeron: más bien, uno de ellos se colgaba, cuando quería salir del ḥaram o al salir, [una guirnalda] de la corteza de los árboles del ḥaram, y con ello quedaba a salvo de que las demás tribus árabes le causaran daño. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Mālik b. Mughūl, de ʿAṭāʾ, acerca de «ni las guirnaldas», dijo: “Se colgaban de la corteza de los árboles del ḥaram; con ello estaban a salvo cuando salían del ḥaram. Entonces descendió: «No hagáis lícitos los ritos de Allah… la aleya… ni la ofrenda ni las guirnaldas»”.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: «ni las guirnaldas», dijo: “Las guirnaldas: la corteza en los cuellos de las personas y de las bestias, como salvaguarda para ellos”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, su semejante.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su palabra: «ni la ofrenda ni las guirnaldas», dijo: “Los árabes se colgaban de la corteza de los árboles de La Meca. El hombre permanecía en su lugar; y cuando concluían los meses sagrados y quería regresar a su gente, se guirnaldaba a sí mismo y a su camella con la corteza del árbol, y quedaba a salvo hasta llegar a su gente”.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo Ibn Zayd acerca de Su palabra «ni las guirnaldas»: “Las guirnaldas: el hombre tomaba la corteza de un árbol de los árboles del ḥaram y se la colgaba; luego iba adonde quería y con ello quedaba a salvo. Eso son las guirnaldas”.

Otros dijeron: Allah solo prohibió a los creyentes, con Su palabra «ni las guirnaldas», que arrancaran algo de los árboles del ḥaram para colgárselo, como hacían los idólatras en su ignorancia. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Ŷarīr, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, acerca de Su palabra: «ni la ofrenda ni las guirnaldas»: “Los idólatras tomaban de los árboles de La Meca la corteza del samur y se la colgaban; con ello estaban a salvo de la gente. Allah prohibió que se arrancaran sus árboles para colgárselos”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh, de Abū Ŷaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas, que dijo: “Nos sentamos junto a Muṭarrif b. al-Shikhkhīr, y con él había un hombre. Les habló acerca de Su palabra «ni las guirnaldas», y dijo: ‘Los idólatras tomaban de los árboles de La Meca la corteza del samur y se la colgaban; con ello estaban a salvo entre la gente. Allah —poderoso y majestuoso— prohibió que se arrancaran sus árboles para colgárselos’”.

La interpretación más digna de preferencia de Su palabra «ni las guirnaldas», dado que está coordinada con el inicio del discurso y no hay en el discurso nada que indique su separación del comienzo ni que con ella se pretendiera prohibir el colgarse o fabricar guirnaldas de algo, es que su sentido sea: “y no hagáis lícitas las guirnaldas”. Siendo esta su interpretación más adecuada, es sabido que se trata de una prohibición de Allah —glorificado sea— de hacer lícita la sacralidad de aquello que porta guirnalda, sea una ofrenda o una persona, no la sacralidad de la guirnalda misma; y que Allah —poderoso y majestuoso— solo indicó, al declarar inviolable la guirnalda, lo que hemos mencionado: la inviolabilidad de quien la porta. Se contentó con mencionar “las guirnaldas” en lugar de mencionar “al guirnaldado”, pues el sentido pretendido era comprendido por los destinatarios.

Así, el sentido de la aleya —siendo el asunto como hemos descrito— es: ¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni al guirnaldado en sus dos clases con las guirnaldas del ḥaram.

Ciertamente, uno de los poetas mencionó en su poesía lo que hemos referido de quienes interpretaron que “las guirnaldas” son las guirnaldas de la corteza de los árboles del ḥaram que la gente de la ignorancia solía colgarse, y dijo —censurando a dos hombres que mataron a dos hombres que se habían colgado aquello—:

«¿Acaso no matasteis a los dos ḥirŷayn cuando os expusieron su flanco, mientras pasaban con las manos la corteza trenzada?»

Y “al-ḥirŷān”: los dos muertos así. Y el sentido de su palabra “aʿwarākumā” es: os permitieron [acceder] a su parte vulnerable.

القول في تأويل قوله تعالى : وَلا آمّينَ البَيْتَ الحَرَامَ .

Con Su palabra —glorificado sea Su recuerdo— «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada» quiere decir: y no hagáis lícitos a quienes se encaminan hacia la Casa Sagrada con intención deliberada. Se dice: “ammamtu” tal cosa, cuando la has buscado y te has dirigido a ella; y algunos dicen: “yamamtu-hu”, como dijo el poeta:

«Yo soy así: cuando una tierra me desagrada, dirijo el pecho de mi camello hacia otra tierra».

Y la Casa Sagrada es la Casa de Allah en La Meca; ya he explicado anteriormente por qué se la llamó “sagrada”. «Buscando favor de su Señor» significa: buscan ganancias en su comercio procedentes de Allah. «Y complacencia» quiere decir: y que Allah se complazca de ellos por su rito. Se ha dicho que esta aleya descendió acerca de un hombre de Banū Rabīʿa llamado al-Ḥuṭam. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, que dijo: “Llegó al-Ḥuṭam b. Hind al-Bakrī —uno de Banū Qays b. Thaʿlaba— hasta el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, solo, y dejó su caballería fuera de Medina. El Profeta lo llamó y le dijo: ‘¿A qué llamas?’. Se lo informó. Y el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— había dicho a sus compañeros: ‘Hoy entrará ante vosotros un hombre de Rabīʿa que habla con lengua de demonio’. Cuando el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— se lo informó, él dijo: ‘Mirad, quizá me haga musulmán; tengo a quien consultar’. Salió de su presencia. Entonces el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: ‘Ha entrado con rostro de incrédulo y ha salido con talón de traidor’. Pasó junto a un rebaño de los rebaños de Medina y se lo arreó, y se marchó con él recitando en rajaz:

‘La noche lo ha envuelto con un arriero, Ḥuṭam; no es pastor de camellos ni de ovejas,

ni carnicero sobre el wadam; ellos durmieron, y el hijo de Hind no durmió,

pasó la noche bregando con ello un mozo como el zalam, de pantorrillas gruesas y planta alisada’.

Luego, al año siguiente, llegó como peregrino, habiendo guirnaldado y ofrecido. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— quiso enviar contra él, y descendió esta aleya, hasta que llegó a: «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada». Unos de sus compañeros le dijeron: ‘¡Oh Mensajero de Allah! Déjanos con él, pues es nuestro hombre’. Él dijo: ‘Ciertamente, él ha guirnaldado’. Dijeron: ‘Eso era algo que hacíamos en la ignorancia’. Pero él se negó, y descendió esta aleya”.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de ʿIkrima, que dijo: “Llegó al-Ḥuṭam —hermano de Banū Ḍabīʿa b. Thaʿlaba al-Bakrī— a Medina con una caravana suya que transportaba alimento, y lo vendió. Luego entró ante el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, le prestó juramento y se hizo musulmán. Cuando se dio la vuelta para salir, el Profeta lo miró y dijo a quienes estaban con él: ‘Ha entrado ante mí con rostro de perverso y se ha marchado con nuca de traidor’. Cuando llegó a al-Yamāma, apostató del islam. Salió con una caravana suya que transportaba alimento en Dhū al-Qaʿda, queriendo ir a La Meca. Cuando los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— supieron de él, un grupo de emigrados y auxiliares se preparó para salir contra él y despojarlo en su caravana. Entonces Allah reveló: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah…» la aleya; y la gente se detuvo. Ibn Ŷurayŷ dijo: Su palabra «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada» significa: prohíbe cortar los caminos a los peregrinos. Dijo: “Eso fue porque al-Ḥuṭam llegó al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— para explorar y observar, y dijo: ‘Soy el convocante de mi pueblo; preséntame lo que dices’. Él le dijo: ‘Te llamo a Allah: a que Lo adores y no asocies nada con Él; a que establezcas la oración; a que entregues el zakāt; a que ayunes el mes de Ramaḍān; y a que peregrines a la Casa’. Al-Ḥuṭam dijo: ‘En este asunto tuyo hay dureza; regreso a mi pueblo y les mencionaré lo que has mencionado: si lo aceptan, vendré con ellos; y si se apartan, estaré con ellos’. Él le dijo: ‘Regresa’. Cuando salió, dijo: ‘Ha entrado ante mí con rostro de incrédulo y ha salido de mi presencia con talones de traidor; el hombre no es musulmán’. Pasó junto a un rebaño de la gente de Medina y se lo llevó. Los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo persiguieron, pero se les escapó. Llegó a al-Yamāma y asistió al ḥaŷŷ; se preparó para salir, y era de gran comercio. Pidieron permiso para salir a su encuentro y tomar lo que llevaba, y Allah —poderoso y majestuoso— reveló: «No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada»”.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su palabra «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada…» la aleya: “Esto fue el día de la conquista: llegaron unas gentes que se dirigían a la Casa de entre los idólatras, pronunciando la talbiya por una ʿumra. Los musulmanes dijeron: ‘¡Oh Mensajero de Allah! Estos son idólatras’. ‘A tales como estos no los dejaremos sino atacándolos’. Entonces descendió el Corán: «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada»”.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada» quiere decir: quien se encamina como peregrino.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo: nos informó Hushaym, de Ŷuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su palabra «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada», dijo: “El peregrino”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā, de Abū Ŷaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas, que dijo: “Nos sentamos junto a Muṭarrif b. al-Shikhkhīr y con él había un hombre; les habló y dijo: «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada»: los que quieren la Casa”.

Luego los sabios discreparon acerca de qué parte de esta aleya fue abrogada, tras su consenso en que en ella hay algo abrogado. Unos dijeron: fue abrogada en su totalidad. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Ŷarīr, de Bayān, de ʿĀm, que dijo: “No se abrogó de al-Māʾida sino esta aleya: «No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni las guirnaldas»”.

Nos narró Ibn Wajīʿ; dijo: nos narró Yazīd b. Hārūn, de Sufyān b. Ḥusayn, de al-Ḥakam, de Muŷāhid: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah» la abrogó: {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis}.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó al-Thawrī, de Bayān, de al-Shaʿbī, que dijo: “No se abrogó de la sura al-Māʾida sino esta aleya: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah»”.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su palabra: «No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado…» la aleya, dijo: “Abrogada. En aquel tiempo no se impedía al idólatra [acceder] a la Casa; se les ordenó no combatir en los meses sagrados ni junto a la Casa. La abrogó Su palabra: {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis}”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de Ŷuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk: «No hagáis lícitos los ritos de Allah…» hasta Su palabra «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada», dijo: “La abrogó Barāʾa: {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis}”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn; dijo: nos narró Hushaym, de al-Ḍaḥḥāk, su semejante.

Nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakīʿ; dijeron: nos narró Ŷarīr, de Manṣūr, de Ḥabīb b. Abī Thābit: «No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni las guirnaldas», dijo: “Esto es algo que fue prohibido, y se dejó tal como está”.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su palabra: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos… ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada», dijo: “Todo esto está abrogado; lo abrogó Su orden de combatirlos a todos”.

Otros dijeron: lo que fue abrogado de esta aleya es Su palabra: «ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada». Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿAbda b. Sulaymān; dijo: leí ante Ibn Abī ʿArūba, y dijo: “Así lo oí de Qatāda: se abrogó de al-Māʾida: «a quienes se dirigen a la Casa Sagrada»; la abrogó Barāʾa. Dijo Allah: {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis}. Y dijo: {No corresponde a los idólatras mantener las mezquitas de Allah, dando testimonio contra sí mismos de incredulidad}. Y dijo: {Ciertamente los idólatras son impuros; que no se acerquen a la Mezquita Sagrada después de este año suyo}. Y ese fue el año en que Abū Bakr peregrinó y proclamó allí el adhān”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró al-Ḥaŷŷāŷ b. al-Minhāl; dijo: nos narró Hammām b. Yaḥyā, de Qatāda, acerca de Su palabra: «¡Oh vosotros que habéis creído! No hagáis lícitos los ritos de Allah…» la aleya, dijo: “Se abrogó de ella: «a quienes se dirigen a la Casa Sagrada»; la abrogó Barāʾa. Dijo: {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis}”, y mencionó algo semejante al ḥadiz de ʿAbda.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn; dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal; nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, que dijo: “Descendió acerca del asunto de al-Ḥuṭam: «ni la ofrenda, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada». Luego Allah lo abrogó y dijo: {Matadlos dondequiera que los halléis}”.

Me narró —me narró— al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «No hagáis lícitos los ritos de Allah…» hasta Su palabra «ni a quienes se dirigen a la Casa», todo ello: “Allah prohibió a los creyentes impedir a nadie peregrinar a la Casa o interponerse contra él, fuera creyente o incrédulo. Luego Allah reveló después de esto: {Ciertamente los idólatras son impuros; que no se acerquen a la Mezquita Sagrada después de este año suyo}. Y dijo: {No corresponde a los idólatras mantener las mezquitas de Allah}. Y dijo: {Solo mantiene las mezquitas de Allah quien cree en Allah y en el Último Día}. Así expulsó a los idólatras de la Mezquita Sagrada”.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su palabra: «No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado…» la aleya, dijo: “Abrogada. En la ignorancia, cuando un hombre salía de su casa queriendo peregrinar, se colgaba [una guirnalda] de samur y nadie se interponía con él; y cuando regresaba, se colgaba una guirnalda de pelo y nadie se interponía con él. En aquel tiempo no se impedía al idólatra [acceder] a la Casa; se les ordenó no combatir en los meses sagrados ni junto a la Casa. La abrogó Su palabra: {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis}”.

Otros dijeron: no se abrogó nada de ello salvo las guirnaldas que en la ignorancia se colgaban de la corteza de los árboles. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de Su palabra: «No hagáis lícitos los ritos de Allah, ni el mes sagrado…» la aleya, dijo: “Los compañeros de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijeron: ‘Todo esto es de las prácticas de la ignorancia: su realización y su mantenimiento’. Allah lo prohibió todo con el islam, excepto la corteza de las guirnaldas; eso lo dejó. Y «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada»: Allah prohibió a cualquiera atemorizarlos”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, su semejante.

La opinión más correcta en esto es la de quien dijo: Allah abrogó de esta aleya Su palabra: «ni el mes sagrado, ni la ofrenda, ni las guirnaldas, ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada», por el consenso de todos en que Allah ha hecho lícito combatir a la gente de la idolatría en los meses sagrados y en los demás meses del año, todos ellos; y asimismo por su consenso en que, si un idólatra se colgara del cuello o de los brazos la corteza de todos los árboles del ḥaram, eso no le otorgaría seguridad frente a la muerte, si no le hubiera precedido un pacto de protección (dhimma) por parte de los musulmanes o un salvoconducto. Ya hemos expuesto anteriormente el sentido de “las guirnaldas” en otro lugar.

En cuanto a Su palabra «ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada», su apariencia admite: “no hagáis lícita la inviolabilidad de quienes se dirigen a la Casa Sagrada, de entre la gente de la idolatría y del islam”, por la generalidad de todo el que se dirige a la Casa. Si admite eso, entonces los idólatras entran en su conjunto; no hay duda de que Su palabra {Matad a los idólatras dondequiera que los encontréis} la abroga, pues no es lícito que se reúnan la orden de matarlos y la de no matarlos en un mismo estado y un mismo tiempo. Y en el consenso de todos en que el juicio de Allah respecto a los beligerantes de entre los idólatras es matarlos —se dirijan a la Casa Sagrada o a Bayt al-Maqdis, en los meses sagrados o en otros— hay conocimiento de que la prohibición de matarlos cuando se dirigen a la Casa Sagrada está abrogada. También admite: “ni a quienes se dirigen a la Casa Sagrada de entre los idólatras”, y la mayoría de los exégetas se inclina por ello. Si con ello se quiso decir a los idólatras beligerantes, también es, sin duda, abrogado. Siendo así, y no habiendo entre ellos discrepancia manifiesta al respecto, y siendo lo difundido entre ellos una prueba evidente, lo obligatorio —aunque admita un sentido distinto del que dijeron— es someterse a lo que su transmisión difundida estableció como correcto.

القول في تأويل قوله تعالى : يَبْتَغُونَ فَضْلاً مِنْ رَبّهِمْ وَرِضْوَانا .

Con Su palabra «buscan» quiere decir: solicitan y pretenden. Y “el favor” es la ganancia en el comercio; y “la complacencia” es la complacencia de Allah con ellos, de modo que no haga caer sobre ellos un castigo en este mundo como el que hizo caer sobre otras comunidades, en lo inmediato de su vida mundana, por su peregrinación a Su Casa.

En un sentido semejante a lo que hemos dicho hablaron los exégetas. Se menciona a quienes dijeron esto:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos narró Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su palabra: «buscando favor de su Señor y complacencia», dijo: “Son los idólatras: buscan el favor de Allah y Su complacencia en lo que mejora para ellos su vida mundana”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿAbda b. Sulaymān; dijo: leí ante Ibn Abī ʿArūba, y dijo: “Así lo oí de Qatāda acerca de Su palabra: «buscando favor de su Señor y complacencia»: el favor y la complacencia son aquello que buscan: que se arreglen sus medios de vida en este mundo y que no se les adelante el castigo en él”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: «buscando favor de su Señor y complacencia» significa: que buscan complacer a Allah con su peregrinación.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh, de Abū Ŷaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ b. Anas, que dijo: “Nos sentamos junto a Muṭarrif b. al-Shikhkhīr, y con él había un hombre; les habló acerca de Su palabra: «buscando favor de su Señor y complacencia», y dijo: ‘El comercio en el ḥaŷŷ, y la complacencia en el ḥaŷŷ’”.

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; dijo: nos narró Shuʿba, de Abū Umāma, que dijo: Ibn ʿUmar fue preguntado acerca del hombre que peregrina llevando consigo mercancía, y dijo: “No hay inconveniente”. Y recitó esta aleya: «buscando favor de su Señor y complacencia».

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: «buscando favor de su Señor y complacencia», dijo: “Buscan la recompensa y el comercio”.

القول في تأويل قوله تعالى : وَإذَا حَلَلْتُمْ فاصْطادُوا .

Con ello —exaltado sea— quiere decir: y cuando hayáis salido del iḥrām, cazad la presa cuya licitud os prohibí mientras estabais en estado de consagración. Dice: no hay falta sobre vosotros en cazarla; cazad si queréis entonces, porque la causa por la cual os la había prohibido durante vuestro iḥrām ha desaparecido.

En lo que hemos dicho coincidieron todos los exégetas. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Hushaym; dijo: nos narró Ḥuṣayn, de Muŷāhid, que dijo: “Es una concesión”. Es decir, Su palabra: «y cuando hayáis salido [del iḥrām], cazad».

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Abū Khālid al-Aḥmar, de Ḥaŷŷāŷ, de al-Qāsim, de Muŷāhid, que dijo: “Cinco [pasajes] en el Libro de Allah son concesión, no obligación estricta”. Y mencionó: «y cuando hayáis salido [del iḥrām], cazad», y dijo: “Quien quiera lo hace, y quien quiera no lo hace”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Abū Khālid, de Ḥaŷŷāŷ, de ʿAṭāʾ, su semejante.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ḥuṣayn, de Muŷāhid: «y cuando hayáis salido [del iḥrām], cazad», dijo: “Cuando sale, si quiere caza y si quiere no caza”.

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Ibn Idrīs, de Ibn Ŷurayŷ, de un hombre, de Muŷāhid: “No consideraba obligatorio comer de la ofrenda de tamattuʿ, e interpretaba esta aleya: «y cuando hayáis salido [del iḥrām], cazad» como: {Y cuando se haya cumplido la oración, dispersaos por la tierra}”.

القول في تأويل قوله تعالى : وَلا يَجْرِمَنّكُمْ .

Con Su palabra —exaltado sea— «y que no os incite» quiere decir: y que no os lleve. Como:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «y que no os incite el odio de un pueblo», dijo: “Que no os lleve el odio de un pueblo”.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su palabra: «y que no os incite el odio de un pueblo», es decir: que no os lleve.

En cuanto a los conocedores de la lengua, discreparon en su interpretación. Algunos de los basríes dijeron: el sentido de Su palabra «y que no os incite» es: “que no os haga merecedores”, porque la expresión «lā ŷarama anna lahumu al-nār» significa: “es verdad que para ellos es el Fuego”. Algunos de los kufíes dijeron: su sentido es “que no os lleve”, y dijeron: se dice “ŷaramanī fulān ʿalā an ṣanaʿtu kadhā wa-kadhā”, es decir, me llevó a ello. Todos ellos adujeron como prueba el verso del poeta:

«Y ciertamente heriste a Abū ʿUyayna con una estocada que hizo que Fazāra, después de ella, se enfureciera».

Cada grupo lo interpretó conforme al sentido que dio al Corán. Quienes dijeron “que no os haga merecedores” interpretaron en el verso “ŷaramat Fazāra” como: la estocada hizo merecer a Fazāra el enfado. Quienes dijeron “que no os lleve” interpretaron: “ŷaramat Fazāra an yaġḍabū”: llevó a Fazāra a enfurecerse. Otro de los kufíes dijo: el sentido de «que no os incite» es: que no os haga adquirir el odio de un pueblo. Interpretó el verso “ŷaramat Fazāra” como: Fazāra adquirió [motivo] para enfurecerse. Dijo: oí a los árabes decir: “fulān ŷarīmat ahlihi”, con el sentido de: quien les adquiere [ganancia]; y “salió yajrimu-hum”: les adquiere [ganancia]. Estas opiniones que hemos transmitido son cercanas en significado: quien lleva a un hombre a odiar a otro le hace adquirir ese odio; y quien se lo hace adquirir, se lo hace merecer.

Siendo así, lo mejor para expresar el sentido de la partícula es lo que dijeron Ibn ʿAbbās y Qatāda: orientar el sentido de Su palabra «y que no os incite el odio de un pueblo» a: que no os lleve el odio de un pueblo a la agresión.

Los recitadores discreparon en su lectura. La mayoría de los recitadores de las ciudades lo leyó: «wa-lā yaŷrimannakum» con apertura de la yāʾ, de “ŷaramtu-hu aŷrimu-hu”. Algunos recitadores de Kufa —Yaḥyā b. Waththāb y al-Aʿmash— lo leyeron:

Nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakīʿ; dijeron: nos narró Ŷarīr, de al-Aʿmash, que leyó: «wa-lā yuŷrimannakum», elevando la yāʾ, de “aŷramtu-hu uŷrimu-hu”, “wa-huwa yuŷriminī”.

La lectura más correcta es la de quien lo leyó «wa-lā yaŷrimannakum» con apertura de la yāʾ, por ser la lectura difundida entre los recitadores de las ciudades y por la rareza de lo que la contradice, y porque es la lengua conocida y corriente entre los árabes, aunque se haya oído de algunos: “aŷrama yuŷrimu”, pese a su rareza. Recitar el Corán con las lenguas más elocuentes es más apropiado y más merecedor que hacerlo con otras. Y de la lengua de quien dice “ŷaramtu” es el dicho del poeta:

«¡Oh tú que te quejas de ʿUkl! ¿Y qué crímenes han causado a las tribus, de muerte y de miseria?»

القول في تأويل قوله تعالى : شَنَآنُ قَوْمٍ .

Los recitadores discreparon en la lectura de ello. Algunos lo leyeron “shanāʾānu” moviendo la shīn y la nūn hacia la apertura, con el sentido de: el odio de un pueblo, orientándolo al nombre de acción que viene en el patrón faʿalān, como al-ṭayarān, al-naslān, al-ʿasalān y al-ramalān. Otros lo leyeron “shanʾānu qawmin” con nūn en sukūn y shīn abierta, con sentido nominal, orientándolo a: que no os lleve el odio de un pueblo; así “shanʾān” saldría en la estimación de faʿlān, porque su verbo viene en faʿila, como se dice: “sakrān” de “sakira”, “ʿaṭshān” de “ʿaṭisha”, y semejantes.

La lectura más correcta es la de quien lo leyó “shanāʾān” con la nūn abierta y movida, por ser común la interpretación de los exégetas de que su sentido es “odio de un pueblo”, y por orientar ello al sentido del nombre de acción, no al del nombre. Si se orienta al sentido del nombre de acción, lo elocuente en el habla árabe en los nombres de acción sobre faʿalān es abrir la fāʾ y mover la segunda letra, no dejarla en sukūn, como he descrito en su dicho: al-darajān y al-ramalān de daraja y ramala. Así también “al-shanāʾān” de shaniʾtu ashnaʾuhu shanāʾānan. Entre los árabes hay quien dice “shanān” en el patrón faʿāl; no conozco recitador que lo haya leído así. De ello es el dicho del poeta:

«La vida no es sino lo que deleita y se desea, aunque lo censure el dueño del shanān y el que desvaría».

Esto está en la lengua de quien omite la hamza de “shanāʾān”, quedando en el patrón faʿāl, aunque en origen es faʿalān.

Se menciona a quienes dijeron de entre los exégetas: «el odio de un pueblo» significa: el odio de un pueblo.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «y que no os incite el odio de un pueblo»: “que no os lleve el odio de un pueblo”.

Y me lo narró al-Muthannā otra vez con su cadena, de Ibn ʿAbbās, y dijo: “que no os lleve la enemistad de un pueblo a transgredir”.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «y que no os incite el odio de un pueblo»: que no os incite el odio de un pueblo.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su palabra: «y que no os incite el odio de un pueblo», dijo: “Su odio, hasta que transgredáis”.

القول في تأويل قوله تعالى : أنْ صَدّوكُمْ عنْ المَسْجِدِ الحَرَامِ أنْ تَعْتَدُوا .

Los recitadores discreparon en la lectura de ello. Algunos de la gente de Medina y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron: «an ṣaddūkum» con apertura de la alif de “an”, con el sentido: que no os incite el odio de un pueblo, por haberos apartado de la Mezquita Sagrada, a transgredir. Algunos recitadores del Ḥiŷāz y de Basora lo leyeron: «in ṣaddūkum» con kasra de la alif de “in”, con el sentido: que no os incite el odio de un pueblo, si ellos os causan un apartamiento de la Mezquita Sagrada, a transgredir. Alegaron que en la lectura de Ibn Masʿūd está: «in yaṣuddakum», y por ello lo leyeron así, tomándolo en consideración.

Lo correcto en esto, a mi juicio, es que son dos lecturas conocidas y célebres en la recitación de las ciudades, y el sentido de cada una es válido. Pues el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— fue apartado de la Casa, él y sus compañeros, el día de al-Ḥudaybiya, y la sura al-Māʾida le fue revelada después de eso. Quien lee «an ṣaddūkum» con apertura de la alif de “an”, su sentido es: que no os lleve el odio de un pueblo —es decir, esa gente—, por haberos apartado el día de al-Ḥudaybiya de la Mezquita Sagrada, a transgredir contra ellos. Quien lee «in ṣaddūkum» con kasra de la alif, su sentido es: que no os incite el odio de un pueblo si os apartan de la Mezquita Sagrada cuando queráis entrar en ella, porque quienes combatieron al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y a sus compañeros de entre Quraysh el día de la conquista de La Meca habían intentado apartarlos de la Mezquita Sagrada antes de que eso proviniera de los que apartan. Sin embargo, aunque el asunto sea como he descrito, la lectura con apertura de la alif es más clara en significado, porque no hay disputa entre los sabios en que esta sura descendió después del día de al-Ḥudaybiya. Siendo así, el apartamiento ya había ocurrido por parte de los idólatras; Allah prohibió a los creyentes transgredir contra quienes los apartaron por el hecho de haberlos apartado de la Mezquita Sagrada. En cuanto a Su palabra «a transgredir», significa: que sobrepaséis el límite que Allah os ha fijado respecto a ellos. Así, la interpretación de la aleya es: que no os lleve —¡oh creyentes!— el odio de un pueblo, por haberos apartado de la Mezquita Sagrada, a transgredir el juicio de Allah respecto a ellos, sobrepasándolo hacia lo que Él os ha prohibido; antes bien, aferraos a la obediencia de Allah en lo que améis y en lo que detestéis. Y se mencionó que descendió prohibiendo reclamar las venganzas de la ignorancia. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de la palabra de Allah «a transgredir»: “Un hombre creyente de los aliados de Muḥammad mató a un aliado de Abū Sufyān de Hudhayb el día de la conquista, en ʿArafa, porque él solía matar a los aliados de Muḥammad. Entonces Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: ‘Allah maldiga a quien mata por una venganza de la ignorancia’”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, su semejante. Otros dijeron: esto está abrogado. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su palabra: «y que no os incite el odio de un pueblo a transgredir», dijo: “Su odio, hasta que cometáis lo que no os es lícito”. Y leyó: «por haberos apartado de la Mezquita Sagrada, a transgredir; y ayudaos mutuamente…». Dijo: “Todo esto ha sido abrogado; lo abrogó el yihād”.

La opinión más correcta es la de Muŷāhid: que no está abrogado, por admitir el sentido: “que transgredáis la verdad en aquello que os he ordenado”. Si admite eso, no es lícito decir que está abrogado sino con una prueba a la que deba rendirse asentimiento.

القول في تأويل قوله تعالى : وَتَعاوَنُوا على البِرّ وَالتّقْوَى وَلا تَعاوَنُوا على الإثْمِ وَالعُدْوَانِ .

Con Su palabra —exaltado sea— «y ayudaos mutuamente en la piedad y el temor de Dios» quiere decir: que unos a otros —¡oh creyentes!— os auxiliéis en la piedad, que es obrar conforme a lo que Allah ordenó obrar; y el temor de Dios (al-taqwā) es guardarse de lo que Allah ordenó temer y evitar de Sus desobediencias. Y Su palabra «y no os ayudéis mutuamente en el pecado y la agresión» significa: que unos a otros no os auxiliéis en el pecado, es decir, en abandonar lo que Allah os ordenó hacer. Y “la agresión” quiere decir: no [os auxiliéis] en sobrepasar lo que Allah os ha delimitado en vuestra religión y lo que os ha impuesto respecto a vosotros mismos y respecto a otros. El sentido del discurso es: que no os lleve el odio de un pueblo, por haberos apartado de la Mezquita Sagrada, a transgredir; antes bien, que unos a otros os auxiliéis ordenándoos ateneros a lo que Allah os ha delimitado respecto al pueblo que os apartó de la Mezquita Sagrada y respecto a otros, y a absteneros de lo que Allah os prohibió hacer respecto a ellos y respecto a otros, y en todo lo que os prohibió; y que no os auxiliéis mutuamente en lo contrario. En el sentido que hemos dicho de “piedad” y “temor de Dios” hablaron los exégetas. Se menciona a quienes dijeron esto:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra: «y ayudaos mutuamente en la piedad y el temor de Dios»: “La piedad: lo que se te ordenó; y el temor de Dios: lo que se te prohibió”.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ŷaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su palabra: «y ayudaos mutuamente en la piedad y el temor de Dios», dijo: “La piedad: lo que se te ordenó; y el temor de Dios: lo que se te prohibió”.

القول في تأويل قوله تعالى : وَاتّقُوا اللّهَ إنّ اللّهَ شَدِيدُ العِقابِ .

Esto es una amenaza de Allah —exaltado sea— y una intimidación para quien transgrede Su límite y sobrepasa Su mandato. Dice —glorificado sea Su recuerdo—: «y temed a Allah», es decir: guardaos —¡oh creyentes!— de encontraros con Allah en vuestro retorno habiendo transgredido Su límite en lo que os delimitó y habiendo contravenido Su mandato en lo que os ordenó y Su prohibición en lo que os prohibió, de modo que merezcáis Su castigo y os hagáis acreedores a Su doloroso tormento. Luego describió Su castigo con severidad, y dijo —glorificado sea—: ciertamente Allah es severo en Su castigo para quien castiga de entre Sus criaturas, pues es un fuego cuyo calor no se apaga, cuyas brasas no se extinguen y cuya llama no se aquieta. Buscamos refugio en Allah de él y de toda obra que nos acerque a él.

Notas y Referencias

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