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La Mesa Servida

المائدة Al-Ma'idah
Aya 28

Versículo (Español)

[5:28] Aunque levantaras tu mano para matarme, yo no levantaría la mía para matarte, porque yo tengo temor de Dios, Señor del Universo.

Tafsir de At-Tabari

{لَئِنۢ بَسَطتَ إِلَيَّ يَدَكَ لِتَقۡتُلَنِي مَآ أَنَا۠ بِبَاسِطٖ يَدِيَ إِلَيۡكَ لِأَقۡتُلَكَۖ إِنِّيٓ أَخَافُ ٱللَّهَ رَبَّ ٱلۡعَٰلَمِينَ} (28) القول في تأويل قوله تعالى :

{ لَئِن بَسَطتَ إِلَيّ يَدَكَ لِتَقْتُلَنِي مَآ أَنَاْ بِبَاسِطٍ يَدِيَ إِلَيْكَ لأقْتُلَكَ إِنّيَ أَخَافُ اللّهَ رَبّ الْعَالَمِينَ } . .

Esto es una información de Dios —exaltado sea Su recuerdo— acerca del muerto de los dos hijos de Adán: que dijo a su hermano, cuando su hermano, el asesino, le dijo: «Te mataré»: Por Dios, si extiendes hacia mí tu mano —esto es: si alargas hacia mí tu mano— para matarme, yo no extenderé mi mano hacia ti. Dice: no alargaré mi mano hacia ti para matarte.

Se ha discrepado acerca de la causa por la cual el muerto dijo eso a su hermano y no se resistió a lo que éste le hizo. Unos dijeron: dijo eso para informar a su hermano, el asesino, de que no considera lícito matarlo ni extender su mano contra él en aquello para lo cual Dios no ha dado permiso. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró ʿAwf, de Abū al-Mughīra, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, que dijo: ¡Por Dios! El muerto era, ciertamente, el más fuerte de los dos hombres; pero lo que le impidió fue el escrúpulo de extenderse contra su hermano.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «Si extiendes hacia mí tu mano para matarme, yo no extenderé mi mano hacia ti»: es decir, no me defenderé; antes bien, retendré mi mano de ti.

Otros dijeron: no le impidió de lo que éste pretendía —matarlo—, ni le dijo lo que Dios ha relatado en Su Libro, sino que Dios —poderoso y majestuoso es Su recuerdo— les había impuesto que quien fuese objeto de un intento de homicidio no se resistiera a quien lo pretendiera. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos narró un hombre, que oyó a Mujāhid decir, acerca de Su dicho: «Si extiendes hacia mí tu mano para matarme, yo no extenderé mi mano hacia ti para matarte», dijo Mujāhid: Dios había prescrito para ellos que, si un hombre quería matar a otro, éste lo dejara y no se resistiera a él.

Y la más correcta de las dos opiniones en esto es decir: que Dios —poderoso y majestuoso es Su recuerdo— ya les había prohibido matar un alma sin [que fuese] por [otra] alma, injustamente; y que el muerto dijo a su hermano: «Yo no extenderé mi mano hacia ti, si tú extiendes hacia mí tu mano», porque le era ilícito matar a su hermano, del mismo modo que le era ilícito a su hermano, el asesino, matarlo. En cuanto a no resistirse a él cuando quiso matarlo: no hay indicio de que, cuando el asesino quiso matarlo y se determinó a ello, el muerto supiera lo que aquél se proponía y pretendía de matarlo, y por eso dejara de defenderse. Antes bien, un grupo de la gente de ciencia ha mencionado que lo mató a traición: lo atacó mientras dormía y le aplastó la cabeza con una roca. Así pues, siendo eso posible, y no habiendo en la aleya indicio de que se le hubiera ordenado dejar de impedir a su hermano matarlo, no es lícito pretender lo que no está en la aleya sino con una prueba cuya aceptación sea obligatoria.

En cuanto a la interpretación de Su dicho: «Ciertamente, yo temo a Dios, Señor de los mundos»: es decir, ciertamente temo a Dios en extender mi mano hacia ti, si la extendiera para matarte. «Señor de los mundos» significa: el Dueño de todas las criaturas, [temo] que me castigue por extender mi mano hacia ti.

Notas y Referencias

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