La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:12] Dios celebró un pacto con los Hijos de Israel y designó de entre ellos doce jefes. Pero Dios les dijo: "Estaré con ustedes siempre que cumplan con la oración, paguen el zakat, crean y apoyen a [todos] Mis Mensajeros, gasten generosamente en Mi causa; entonces perdonaré sus ofensas y los introduciré en jardines en los que corren ríos. Pero quien [después de todo esto] niegue la verdad, se habrá extraviado del camino recto".
Tafsir de At-Tabari
{۞وَلَقَدۡ أَخَذَ ٱللَّهُ مِيثَٰقَ بَنِيٓ إِسۡرَـٰٓءِيلَ وَبَعَثۡنَا مِنۡهُمُ ٱثۡنَيۡ عَشَرَ نَقِيبٗاۖ وَقَالَ ٱللَّهُ إِنِّي مَعَكُمۡۖ لَئِنۡ أَقَمۡتُمُ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتَيۡتُمُ ٱلزَّكَوٰةَ وَءَامَنتُم بِرُسُلِي وَعَزَّرۡتُمُوهُمۡ وَأَقۡرَضۡتُمُ ٱللَّهَ قَرۡضًا حَسَنٗا لَّأُكَفِّرَنَّ عَنكُمۡ سَيِّـَٔاتِكُمۡ وَلَأُدۡخِلَنَّكُمۡ جَنَّـٰتٖ تَجۡرِي مِن تَحۡتِهَا ٱلۡأَنۡهَٰرُۚ فَمَن كَفَرَ بَعۡدَ ذَٰلِكَ مِنكُمۡ فَقَدۡ ضَلَّ سَوَآءَ ٱلسَّبِيلِ} (12)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ وَلَقَدْ أَخَذَ اللّهُ مِيثَاقَ بَنِيَ إِسْرَآئِيلَ وَبَعَثْنَا مِنهُمُ اثْنَيْ عَشَرَ نَقِيباً وَقَالَ اللّهُ إِنّي مَعَكُمْ لَئِنْ أَقَمْتُمُ الصّلاَةَ وَآتَيْتُمْ الزّكَاةَ وَآمَنتُمْ بِرُسُلِي وَعَزّرْتُمُوهُمْ وَأَقْرَضْتُمُ اللّهَ قَرْضاً حَسَناً لاُكَفّرَنّ عَنْكُمْ سَيّئَاتِكُمْ وَلاُدْخِلَنّكُمْ جَنّاتٍ تَجْرِي مِن تَحْتِهَا الأنْهَارُ فَمَن كَفَرَ بَعْدَ ذَلِكَ مِنْكُمْ فَقَدْ ضَلّ سَوَآءَ السّبِيلِ }
. .
Esta aleya fue revelada como información de parte de Dios —glorificado sea— a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y a los creyentes en él, acerca de las disposiciones de aquellos judíos que se propusieron extender sus manos contra ellos.
Como lo que:
Nos contó al-Ḥārith b. Muḥammad,
dijo:
nos contó ʿAbd al-ʿAzīz,
dijo:
nos contó Mubārak,
de al-Ḥasan, acerca de Su dicho:
{Y ciertamente Dios tomó el pacto de los Hijos de Israel}, dijo: los judíos de la Gente del Libro.
Y que aquello que se propusieron —la traición y la ruptura del pacto que había entre ellos y él— es de sus rasgos, de los rasgos de sus primeros, de sus costumbres y de las costumbres de sus antepasados desde antiguo; y como argumento para Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— contra los judíos, por haberle hecho conocer lo que ellos sabían —y no los árabes— de los asuntos ocultos y de los saberes guardados; y como reproche a los judíos por su persistencia en el extravío y su obstinación en la incredulidad, pese a saber el error de aquello en lo que permanecen.
Dios dice a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
No tengáis por enorme el asunto de aquellos judíos que se propusieron extender sus manos contra vosotros por lo que intentaron contra vosotros, ni el asunto de la traición que buscaron y quisieron contra vosotros; pues eso forma parte de las costumbres de sus primeros y de sus antepasados: no hacen sino seguir el método de los primeros y el camino de los predecesores. Luego —poderoso y majestuoso es Su recuerdo— comenzó a informar de algunas de sus traiciones, de sus deslealtades, de su osadía contra su Señor y de su ruptura del pacto con el que su Creador los comprometió, pese a los favores con que los distinguió y a las mercedes cuyo agradecimiento les impuso.
Dijo:
Y ciertamente Dios tomó el pacto de los antepasados de quienes se propusieron extender su mano contra vosotros, de entre los judíos de los Hijos de Israel —¡oh asamblea de creyentes!—, de que Le fueran fieles en Sus pactos y Le obedecieran en lo que les ordenó y les prohibió.
Como:
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos contó Ādam al-ʿAsqalānī,
dijo:
nos contó Abū Jaʿfar al-Rāzī, de al-Rabīʿ,
de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su dicho:
{Y ciertamente Dios tomó el pacto de los Hijos de Israel}, dijo: Dios tomó sus pactos de que fueran sinceros para con Él y no adoraran a otro fuera de Él.
{Y suscitamos de entre ellos a doce naqībs}: con ello quiere decir: suscitamos de entre ellos a doce garantes, que respondieron por ellos ante el cumplimiento, para Dios, de aquello a lo que se comprometieron mediante los pactos: en lo que Él les ordenó y en lo que les prohibió. Y el naqīb, en el habla de los árabes, es como el ʿarīf (jefe) sobre un grupo, salvo que está por encima del ʿarīf.
Se dice de ello: «Fulano naqaba sobre los Banū Fulān», y él «yanqubu» naqban. Y si se quiere decir que no era naqīb y pasó a serlo, se dice: «qad naquba», y él «yanqubu» naqābatan.
Y del ʿarīf: «ʿarufa ʿalayhim», «yaʿrifu» ʿirāfatan. En cuanto a los manākib, son como auxiliares que están con los ʿurafāʾ; el singular es mankib.
Y algunos de los sabios de la lengua árabe decían: es el depositario, el garante sobre el grupo. En cuanto a la gente de la interpretación, han discrepado entre sí acerca de su exégesis.
Unos dijeron: es el testigo sobre su gente.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos contó Bishr,
dijo:
nos contó Yazīd,
dijo:
nos contó Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{Y ciertamente Dios tomó el pacto de los Hijos de Israel y suscitamos de entre ellos a doce naqībs}: de cada tribu, un hombre, testigo sobre su gente.
Otros dijeron: el naqīb es el depositario.
Mención de quienes dijeron eso:
Se me transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan,
dijo:
nos contó Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ,
dijo: los naqībs son los depositarios.
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos contó Isḥāq,
dijo:
nos contó Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, lo mismo.
Y Dios no ordenó a Moisés, Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, enviar a los doce naqībs de su pueblo, los Hijos de Israel, a la tierra de los gigantes en el Šām, sino para que exploraran y averiguaran para Moisés sus noticias, cuando Él quiso destruirlos y hacer heredar su tierra y sus moradas a Moisés y a su pueblo, y convertirla en viviendas para los Hijos de Israel después de haberlos salvado de Faraón y de su gente y de haberlos sacado de la tierra de Egipto. Así envió Moisés a aquellos naqībs que Dios le ordenó enviar.
Como:
Me contó Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos contó ʿAmr b. Ḥammād,
dijo:
nos contó Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Dios ordenó a los Hijos de Israel marchar hacia Jericó, que es la tierra de Bayt al-Maqdis. Marcharon hasta que, cuando estuvieron cerca de ellos, Moisés envió a doce naqībs de todas las tribus de los Hijos de Israel. Partieron queriendo traerle noticias de los gigantes. Se encontraron con un hombre de los gigantes llamado ʿŪǧ, que tomó a los doce y los puso en su cintura; y sobre su cabeza, un haz de leña. Se los llevó a su mujer y dijo: «Mira a esta gente que afirma que quiere combatirnos», y los arrojó delante de ella. Dijo: «¿No los aplasto con mi pie?». Ella dijo: «Más bien déjalos, para que informen a su gente de lo que han visto». Y así lo hizo. Cuando el grupo salió, algunos dijeron a otros: «¡Gente! Si informáis a los Hijos de Israel de las noticias de este pueblo, apostatarán del Profeta de Dios —sobre él la paz—; más bien ocultadlo e informad a Moisés y a Aarón, para que ellos, en lo que vean, decidan su parecer». Entonces unos tomaron de otros el pacto de ocultarlo. Luego regresaron: diez de ellos quebrantaron el pacto, y el hombre comenzó a informar a su hermano y a su padre de lo que había visto de ʿŪǧ; y dos de ellos lo ocultaron. Fueron a Moisés y a Aarón y les informaron. Eso es cuando Dios dice: {Y ciertamente Dios tomó el pacto de los Hijos de Israel y suscitamos de entre ellos a doce naqībs}.
Me contó Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos contó Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos contó ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid, acerca del dicho de Dios:
{a doce naqībs}: de cada tribu de los Hijos de Israel, un hombre; Moisés los envió a los gigantes. Los encontraron de tal modo que en la manga de uno de ellos cabían dos de ellos, envolviéndolos por completo; y no cargaban un racimo de sus uvas sino cinco personas entre todos, en una vara; y en la mitad de una granada, cuando se le quitaban los granos, cabían cinco personas o cuatro. Los naqībs regresaron: cada uno disuadía a su tribu de combatirlos, excepto Yūšaʿ b. Nūn y Kālib b. Yūqanā, que ordenaban a las tribus combatir a los gigantes y hacerles la guerra santa. Desobedecieron a estos dos y obedecieron a los otros.
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos contó Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos contó Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, de manera semejante, salvo que dijo: «de los Hijos de Israel, hombres», y también dijo: «los envolvían».
Nos contó Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos contó Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
Se ordenó a Moisés marchar con los Hijos de Israel hacia la Tierra Santa, y dijo: «Ciertamente la he escrito para vosotros como morada, asentamiento y residencia; salid hacia ella y combatid a quienes están en ella de entre el enemigo, pues yo os daré la victoria sobre ellos. Y toma de tu pueblo a doce naqībs: de cada tribu, un naqīb que sea responsable sobre su gente del cumplimiento, por parte de ellos, de lo que se les ordenó». Y diles que Dios os dice: «Ciertamente Yo estoy con vosotros: si establecéis la oración y dais el zakāt...», hasta Su dicho: {pues ciertamente se ha extraviado del camino recto}. Moisés tomó de ellos a doce naqībs, los escogió de las tribus como garantes sobre su gente en aquello en lo que estaban: el cumplimiento de Su pacto y Su alianza. Y tomó de cada tribu al mejor de ellos y al más fiel, un hombre.
Dice Dios —poderoso y majestuoso—: {Y ciertamente Dios tomó el pacto de los Hijos de Israel y suscitamos de entre ellos a doce naqībs}. Moisés marchó con ellos hacia la Tierra Santa por orden de Dios, hasta que descendieron al desierto entre Egipto y el Šām, una región sin árboles ni sombra. Moisés invocó a su Señor cuando el calor los dañó, y Él los cubrió con nubes; y pidió para ellos sustento, y Dios hizo descender sobre ellos el maná y las codornices.
Dios ordenó a Moisés diciendo: «Envía hombres que exploren la tierra de Canaán que he otorgado a los Hijos de Israel: de cada tribu, un hombre». Moisés envió a todos los jefes que había entre ellos. Estos son los nombres del grupo que Dios envió de entre los Hijos de Israel a la tierra del Šām —según mencionan los de la Torá— para recorrerla en favor de los Hijos de Israel: de la tribu de Rūbīl: Šāmūn b. Rakūn; de la tribu de Šamʿūn: Sāfāṭ b. Ḥarbī; de la tribu de Yahūḏā: Kālib b. Yūqanā; de la tribu de Kāḏ: Mīḫāʾīl b. Yūsuf; de la tribu de Yūsuf, que es la tribu de Ifrāʾīm: Yūšaʿ b. Nūn; de la tribu de Baynāmīn: Falṭ b. Ḏanūn; de la tribu de Rabālūn: Karābīl b. Sūdī; de la tribu de Manšā b. Yūsuf: Ḥadī b. Sūšā; de la tribu de Dān: Ḥamlāʾīl b. Ḥaml; de la tribu de Ašār: Sābūr b. Malkīl; de la tribu de Naftālī: Muḥarr b. Waqsī; de la tribu de Yasāḫar: Ḥūlāʾīl b. Mankad. Estos son los nombres de quienes Moisés envió a explorarle la tierra.
Y aquel día llamó a Yūšaʿ b. Nūn: «Yūšaʿ b. Nūn». Los envió y les dijo: «Ascended antes de la salida del sol, apartaos del monte y mirad lo que hay en la tierra y qué pueblo es el que la habita: ¿son fuertes o débiles? ¿son pocos o son muchos? Y mirad su tierra en la que habitan: ¿es soleada o arbolada? Y traednos de los frutos de esa tierra». Y lo primero que les mencionó de ello fue el fruto de la uva.
Me contó Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me contó mi padre,
dijo:
me contó mi tío,
dijo:
me contó mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{Y suscitamos de entre ellos a doce naqībs}: eran de los Hijos de Israel; Moisés los envió para que miraran por él hacia la ciudad. Partieron, miraron la ciudad y trajeron un solo fruto de los suyos como carga de un hombre.
Dijeron: «Calculad la fuerza y el poderío de un pueblo cuya fruta es esta». Entonces fueron puestos a prueba y dijeron: «No podemos combatir. {Vete tú y tu Señor y combatid; nosotros aquí estamos sentados}».
Se me transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraǧ al-Marwazī,
dijo:
oyó a Abū Muʿāḏ al-Faḍl b. Ḫālid decir, acerca de Su dicho: {Y suscitamos de entre ellos a doce naqībs}: Dios ordenó a los Hijos de Israel marchar hacia la Tierra Santa con su profeta Moisés —Dios le bendiga y le conceda paz—. Cuando estuvieron cerca de la ciudad, Moisés les dijo: «Entrad en ella», pero se negaron y se acobardaron. Enviaron a doce naqībs para que los observaran. Partieron, miraron y trajeron un solo fruto de los suyos como carga de un hombre.
Dijeron: «Calculad la fuerza y el poderío de un pueblo: esta es su fruta». Entonces dijeron a Moisés: «{Vete tú y tu Señor y combatid}».
القول في تأويل قوله تعالى :
وَقالَ اللّهُ إنّي مَعَكُمْ لَئِنْ أقَمْتُمُ الصّلاةَ وآتَيْتُمُ الزّكاةَ وآمَنْتُمْ بِرُسُلِي وَعَزّرْتمُوهُمْ وأقْرَضْتُمُ اللّهَ قَرْضا حَسَنَا .
Dice Dios —exaltado sea Su recuerdo—: Y dijo Dios a los Hijos de Israel: {Ciertamente Yo estoy con vosotros}, es decir: ciertamente os daré la victoria sobre vuestro enemigo y el Mío —aquellos a quienes os ordené combatir— si los combatís y cumplís Mi pacto y Mi alianza que tomé de vosotros. En el discurso hay una elipsis, de la que se prescindió por lo que el propio discurso hace evidente.
El sentido es: «Y Dios les dijo: ciertamente Yo estoy con vosotros», pero se omitió la mención de «les», por bastar Su dicho: {Y ciertamente Dios tomó el pacto de los Hijos de Israel}, dado que la noticia precedente era acerca de un pueblo nombrado explícitamente, y era sabido que el curso de lo que sigue en el discurso es noticia sobre ellos, pues el discurso no se desvió de ellos hacia otros.
Luego nuestro Señor —glorificado sea— inició el juramento y dijo:
Juramento: si establecéis —¡oh asamblea de los Hijos de Israel!— la oración y dais el zakāt, es decir, si lo entregáis a quienes os ordené entregarlo; y {creéis en Mis mensajeros}, es decir, si dais por veraz lo que Mis mensajeros os trajeron de las leyes de Mi religión.
Al-Rabīʿ b. Anas decía: esto es un خطاب de Dios dirigido a los doce naqībs.
Se me transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan,
dijo:
nos contó ʿAbd Allāh b. Abī Jaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ b. Anas:
que Moisés —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a los doce naqībs: «Id hacia ellos —es decir, hacia los gigantes— y contadme sus noticias y su situación; y no temáis: ciertamente Dios está con vosotros mientras establezcáis la oración, deis el zakāt, creáis en Mis mensajeros, los apoyéis y prestéis a Dios un préstamo bueno».
Lo que dijo al-Rabīʿ en esto no está lejos de lo correcto; sin embargo, es decreto de Dios respecto de toda Su creación que Él da la victoria a quien Le obedece, y es Protector de quien sigue Su mandato, evita Su desobediencia y se aparta de sus pecados. Siendo esto así, y siendo de Su obediencia el establecimiento de la oración, la entrega del zakāt, la fe en los mensajeros y todo lo demás a lo que se exhortó al pueblo, era sabido que la expiación de las malas obras por ello y la entrada en los jardines por ello no se restringió a los naqībs excluyendo al resto de los Hijos de Israel; por tanto, que sea exhortación para todo el pueblo y estímulo para lo que se les estimuló es más justo y más apropiado que que sea exhortación para algunos y estímulo para un grupo particular, excluyendo al común.
Los intérpretes discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: {y los apoyasteis}. Unos dijeron: su interpretación es: «y los socorristeis».
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos contó Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos contó ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid, acerca del dicho de Dios:
{y los apoyasteis}, dijo: los socorristeis.
Me contó al-Muthannā,
dijo:
nos contó Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos contó Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.
Me contó Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos contó Aḥmad b. Mufaḍḍal,
dijo:
nos contó Asbāṭ,
de al-Suddī:
acerca de Su dicho: {y los apoyasteis}, dijo: los socorristeis con la espada.
Otros dijeron: es la obediencia y el auxilio.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
oí a ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd decir acerca de Su dicho: {y los apoyasteis}, dijo: el taʿazzur y el tawqīr son la obediencia y el auxilio.
Los arabistas discreparon acerca de su sentido. Se mencionó de Yūnus al-Ḥirmirī que decía: su interpretación es: «los elogiasteis».
Se me transmitió eso de Abū ʿUbayda Maʿmar b. al-Muthannā, de él.
Y Abū ʿUbayda decía: su sentido es: los socorristeis, los ayudasteis, los reverenciasteis, los engrandecisteis y los apoyasteis. Y citó como prueba:
وكَمْ مِنْ ماجِدٍ لَهُمُ كَرِيمٍ ***ومِنْ لَيْثٍ يُعَزّزُ في النّدِيّ
Y al-Farrāʾ decía: al-ʿazr es el rechazo; «ʿazzartuhu» significa «lo rechacé»: cuando lo ves cometer injusticia y le dices: «Teme a Dios», o lo reprendes; eso es al-ʿazr.
La más correcta de estas opiniones, a mi juicio, es la de quien dijo: su sentido es «los socorristeis». Pues Dios —glorificado sea— dijo en la sura de al-Fatḥ: {Ciertamente te enviamos como testigo, anunciador de buenas nuevas y amonestador, para que creáis en Dios y en Su Mensajero, y lo apoyéis y lo reverenciéis}. El tawqīr es la exaltación. Siendo esto así, el dicho en ello no es sino una parte de lo que hemos mencionado de las opiniones que transmitimos de quienes las transmitimos. Y si se invalida que su sentido sea «exaltación», y dado que el auxilio puede ser con la mano y con la lengua: con la mano, defendiéndolo con la espada y otras cosas; y con la lengua, con el buen elogio y la defensa del honor; queda establecido que es el auxilio, pues el auxilio abarca el sentido de todo cuanto dijo cada uno de los que opinaron con alguna de las expresiones que hemos transmitido.
En cuanto a Su dicho: {y prestasteis a Dios un préstamo bueno}, significa: y gastasteis en el camino de Dios, y ello en la lucha contra Su enemigo y el vuestro. «Préstamo bueno» significa: y gastasteis lo que gastasteis en Su camino, acertando con la verdad en vuestro gasto, sin traspasar en ello los límites de Dios ni apartaros de aquello a lo que os exhortó y os incitó.
Si alguien nos dijera: ¿cómo dijo {y prestasteis a Dios un préstamo bueno} y no dijo «un préstamo (iqrāḍ) bueno», siendo sabido que el maṣdar de «aqraḍta» es «al-iqrāḍ»?
Se responde: si se dijera eso, sería correcto; pero Su dicho {un préstamo bueno} hace salir un maṣdar de su significado, no de su forma verbal. Pues en «aqraḍa» está el significado de «qaraḍa», como en el significado de «aʿṭā» está «aḫaḏa». Así, el sentido del discurso es: «y prestasteis a Dios un préstamo bueno».
Y su semejante es: {Y Dios os hizo crecer de la tierra, un crecimiento}, pues en «os hizo crecer» está el significado de «crecisteis». Y como dijo Imruʾ al-Qays:
*** وَرُضْتُ فَذَلّتْ صَعْبَةً أيّ إذْلالِ ***
pues en «raḍtu» está el significado de «aḏlaltu», y así «iḏlāl» salió como maṣdar de su significado, no de su forma.
القول في تأويل قوله تعالى :
لأُكَفّرَنّ عَنْكُمْ سَيّئاتِكُمْ وَلأُدْخِلَنّكُمْ جَنّاتٍ تَجْرِي مِنْ تَحْتِها الأنهَارُ .
Con ello —glorificado sea— se refiere a los Hijos de Israel. Les dice —glorificado sea—: si establecéis la oración, ¡oh pueblo que me dio su pacto de fidelidad en obedecerme y seguir Mi mandato!, y dais el zakāt, y hacéis todo lo demás por lo que os prometí Mi Jardín, ciertamente expiaré de vosotros vuestras malas obras; es decir: cubriré, con Mi perdón y Mi indulgencia, el castigo que os corresponde por vuestros delitos pasados —los que cometisteis entre Yo y vosotros—, por vuestros pecados anteriores, como la adoración del becerro y otras de vuestras faltas mortales. Y ciertamente os haré entrar, junto con Mi cobertura sobre ello por Mi favor el Día de la Resurrección, en jardines bajo los cuales corren los ríos. Los jardines son los vergeles.
Y solo dije que el sentido de Su dicho {ciertamente expiaré} es «ciertamente cubriré», porque el kufr significa negación y cobertura, ocultamiento y velo. Como dijo Labīd:
*** فِي لَيْلَةٍ كَفَرَ النّجومَ غَمامُها ***
es decir: «las cubrió». Es el tafʿīl derivado de al-kafr.
Los arabistas discreparon acerca del sentido de la «lām» en Su dicho {ciertamente expiaré}. Algunos gramáticos de Baṣra dijeron: la primera lām es con sentido de juramento —es decir, la lām de {si establecéis}—; y la segunda tiene el sentido de otro juramento.
Y algunos gramáticos de Kūfa dijeron: más bien la primera lām ocupa el lugar del juramento, y basta con ella en lugar del juramento —es decir, la primera lām de {si establecéis la oración}—. Dijo: y la segunda lām —es decir, Su dicho {ciertamente expiaré de vosotros vuestras malas obras}— es respuesta a ella, es decir, a la lām de {si establecéis la oración}.
Y argumentó para ello que Su dicho {si establecéis la oración} no está completo ni es autosuficiente sin Su dicho {ciertamente expiaré de vosotros vuestras malas obras}. Siendo esto así, no es lícito que Su dicho {ciertamente expiaré de vosotros vuestras malas obras} sea un juramento iniciado, sino que necesariamente ha de ser respuesta al juramento, puesto que este no es autosuficiente sin él.
Y Su dicho {bajo los cuales corren los ríos} significa: corren ríos por debajo de los árboles de esos vergeles en los que os hice entrar.
القول في تأويل قوله تعالى :
فَمَنْ كَفَرَ بَعْدَ ذَلِكَ مِنْكُمْ فَقَدْ ضَلّ سَوَاءَ السّبِيلِ .
Dice —poderoso es Su recuerdo—: quien de vosotros —¡oh asamblea de los Hijos de Israel!— niegue algo de lo que le ordené, y lo abandone, o cometa lo que le prohibí y lo haga, después de que tomé de él el pacto de fidelidad en obedecerme y evitar desobedecerme, {ciertamente se ha extraviado del camino recto}; es decir: ha errado el propósito del camino claro y ha resbalado fuera del método del sendero recto.
El extravío es tomar un camino sin guía; ya lo hemos explicado con su testimonio en otro lugar.
Y Su dicho {recto} significa: el centro del camino. Ya hemos expuesto la interpretación de todo ello en otro lugar, y eso dispensa de repetirlo aquí.
Notas y Referencias
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