La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:112] Cuando los discípulos de Jesús dijeron: "¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Tu Señor podría hacernos descender del cielo una mesa servida?" Dijo: "Tengan temor de Dios, si es que son verdaderos creyentes".
Tafsir de At-Tabari
{إِذۡ قَالَ ٱلۡحَوَارِيُّونَ يَٰعِيسَى ٱبۡنَ مَرۡيَمَ هَلۡ يَسۡتَطِيعُ رَبُّكَ أَن يُنَزِّلَ عَلَيۡنَا مَآئِدَةٗ مِّنَ ٱلسَّمَآءِۖ قَالَ ٱتَّقُواْ ٱللَّهَ إِن كُنتُم مُّؤۡمِنِينَ} (112)
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ إِذْ قَالَ الْحَوَارِيّونَ يَعِيسَى ابْنَ مَرْيَمَ هَلْ يَسْتَطِيعُ رَبّكَ أَن يُنَزّلَ عَلَيْنَا مَآئِدَةً مّنَ السّمَآءِ قَالَ اتّقُواْ اللّهَ إِن كُنْتُم مّؤْمِنِينَ }
. .
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Y recuerda, ¡oh Jesús!, también Mi gracia sobre ti, cuando inspiré a los apóstoles que creyeran en Mí y en Mi Mensajero,
cuando dijeron a Jesús hijo de María:
«¿Puede tu Señor hacer descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?»
Pues el segundo «cuando» (إذ) depende de «inspiré» (أوحيت).
Los recitadores discreparon respecto de la lectura de Su dicho:
«يَسْتَطِيعُ رَبّكَ».
Un grupo de compañeros y seguidores lo leyó:
«هَلْ تَسْتَطِييِعُ»
con ت,
«رَبّكَ»
en acusativo,
con el sentido de:
¿puedes tú preguntar a tu Señor?, ¿puedes tú invocar a tu Señor?, o ¿puedes —y te parece bien— invocarlo?
Y dijeron:
los apóstoles no dudaban de que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— es capaz de hacerles descender eso;
antes bien dijeron a Jesús:
¿puedes tú hacer eso?
Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo:
nos narró Muḥammad ibn Bishr, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, de Ibn Abī Mulayka,
dijo:
ʿĀʾiša dijo: los apóstoles no dudaban de que Dios es capaz de hacerles descender una mesa,
pero dijeron:
¡oh Jesús!, ¿puede tu Señor?
Me narró Aḥmad ibn Yūsuf al-Ṯaʿlabī,
dijo:
nos narró al-Qāsim ibn Salām,
dijo:
nos narró Ibn Mahdī, de Jābir ibn Yazīd ibn Rifāʿa, de Ḥayyān ibn Muḫāriq,
de Saʿīd ibn Jubayr, que la leyó así:
«هَلْ تَسْتَطِيعُ رَبّكَ»
y dijo: ¿puedes preguntar a tu Señor?
Y dijo:
¿acaso no ves que son creyentes?
Y la generalidad de los recitadores de Medina y de Irak lo leyó:
«هَلْ يَسْتَطِيعُ» con ي,
«رَبّكَ» con el sentido de: que tu Señor haga descender sobre nosotros,
como cuando un hombre dice a su compañero:
¿puedes levantarte con nosotros para tal cosa?, sabiendo que puede,
pero lo que en realidad quiere decir es:
¿te levantarás con nosotros para ello?
Y también es posible que la intención de quien lo lee así sea:
¿acaso tu Señor te responde y te obedece para que haga descender sobre nosotros?
Y la más correcta de las dos lecturas, a mi juicio, es la lectura de quien lo leyó:
«هَلْ يَسْتَطِيعُ» con ي,
«رَبّكَ» con el sustantivo «Señor» en nominativo,
con el sentido de:
¿te responde si se lo pides y te obedece en ello?
Y dijimos que esta es la más correcta de las dos lecturas por lo que ya expusimos antes: que Su dicho:
«إذْ قالَ الحَوَارِيّونَ»
depende de
«إذ أوحيت»,
y que el sentido del discurso es:
Y cuando inspiré a los apóstoles que creyeran en Mí y en Mi Mensajero, cuando los apóstoles dijeron: ¡oh Jesús hijo de María!, ¿puede tu Señor…?
Pues, siendo así, queda claro que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— desaprobó lo que dijeron, lo consideró grave, y les ordenó arrepentirse y volver a la fe por haber dicho eso, y reconocer a Dios la capacidad sobre toda cosa, y creer a Su Mensajero en lo que les informó acerca de su Señor.
Y Jesús les dijo, cuando le dijeron eso, por considerarlo grave de lo que dijeron:
«Temed a Dios, si sois creyentes».
En el hecho de que Dios les pidiera que se retractaran, y los llamara a creer en Él y en Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando dijeron lo que dijeron, y en que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— considerara enorme su palabra,
hay una indicación suficiente, sin necesidad de otra, de la corrección de la lectura con ي y con «Señor» en nominativo; pues no hay sentido en que, si ellos hubieran dicho a Jesús:
«¿Puedes preguntar a tu Señor que haga descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?»,
él lo reprobara con tal reproche.
Y si alguien supusiera que su dicho se consideró enorme únicamente porque era una petición de un signo, y que el signo solo lo piden a los profetas quienes lo desmienten, para que se establezca en ellos la realidad de su firmeza y la veracidad de su asunto —tal como la petición de Qurayš a nuestro Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— de que les convirtiera al-Ṣafā en oro y les hiciera brotar por los pasos de La Meca ríos, por parte de quienes se lo pidieron de entre los idólatras de su pueblo; y tal como la petición de Ṣāliḥ de la camella por parte de los desmentidores de su pueblo; y la petición a Šuʿayb de que hiciera caer un fragmento del cielo por parte de los incrédulos a quienes fue enviado—; y que quienes pidieron a Jesús que pidiera a su Señor que hiciera descender sobre ellos una mesa servida desde el cielo, lo hicieron de ese modo;
entonces quienes lo leyeron con ت y con «Señor» en acusativo los habrían colocado en una posición más grave que aquella de la que creyeron eximir a su Señor; o bien, que le hubieran pedido eso a Jesús estando convencidos de que él es, para Dios, un profeta enviado y un mensajero comisionado, y de que Dios —Exaltado sea— es capaz de lo que pidieron.
Pues si lo pidieron estando así, y su petición fue como la de uno de ellos a su profeta —si es pobre— para que pida a su Señor que lo enriquezca, o si le sobreviene una necesidad para que pida a su Señor que se la satisfaga,
¿qué tiene eso que ver con pedir un signo?
Antes bien, eso es la petición de alguien necesitado a su Señor, que pidió a su profeta que rogara a su Señor que se la cumpliera.
Pero el relato de Dios —Exaltado sea— acerca de la gente indica lo contrario; y ello es que dijeron a Jesús, cuando él les dijo:
«Temed a Dios, si sois creyentes»: «Queremos comer de ella, que se tranquilicen nuestros corazones, y saber que nos has dicho la verdad».
Esto informa, por lo que dijeron, que no sabían que Jesús les había dicho la verdad, ni se habían tranquilizado sus corazones respecto a la realidad de su profecía.
No hay, pues, aclaración más clara que este discurso de que la gente tenía en sus corazones una enfermedad y una duda en su religión y en la veracidad de su Mensajero, y que pidieron lo que pidieron como prueba.
Y en el sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Layṯ, de ʿAqīl, de Ibn ʿAbbās,
que solía relatar acerca de Jesús —la paz sea con él— que dijo a los Hijos de Israel:
¿queréis ayunar para Dios treinta días, y luego pedirle y os dará lo que pidáis?
Pues la recompensa del trabajador recae sobre aquel para quien trabajó.
Así lo hicieron, y luego dijeron:
¡oh maestro del bien!
Nos dijiste: «la recompensa del trabajador recae sobre aquel para quien trabajó», y nos ordenaste ayunar treinta días, y lo hicimos; y no solíamos trabajar para nadie treinta días sin que, al terminar, nos diera de comer una comida:
«¿Puede tu Señor hacer descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?»
Jesús dijo:
«Temed a Dios, si sois creyentes». Dijeron: «Queremos comer de ella, que se tranquilicen nuestros corazones, y saber que nos has dicho la verdad, y ser sobre ella de los testigos…»
Hasta Su dicho:
«No lo castigaré a nadie de los mundos».
Dijo: entonces vinieron los ángeles volando con una mesa servida desde el cielo, sobre la cual había siete peces y siete panes, hasta que la pusieron ante ellos; y comió de ella el último de la gente como comió de ella el primero.
Me narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«¿Puede tu Señor hacer descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?»
Dijeron: ¿acaso tu Señor te obedece si se lo pides?
Entonces Dios les hizo descender una mesa servida desde el cielo en la que había toda clase de comida excepto carne, y comieron de ella.
En cuanto a «la mesa servida» (المائدة), es el nombre del agente,
de «māda fulān al-qawm yamīduhum maydan»:
cuando los alimenta y les provee;
y de ello es el dicho de Ruʾba:
نُهْدِي رُءُوسَ المُتْرَفِينَ الأنْدادْ ***إلى أمِيرِ المُؤْمِنِينَ المُمْتادْ
Quiere decir con su dicho:
«al-mumtād»: el que pide que se le dé.
Así, a la mesa que alimenta se la llamó
«al-ḫiwān»
por eso, porque alimenta al que come de lo que hay sobre ella.
Y «al-māʾid»:
lo que es agitado en el mar;
se dice:
«māda yamīdu maydan».
Y en cuanto a Su dicho:
«Dijo: temed a Dios, si sois creyentes»,
significa: Jesús dijo a los apóstoles que le dijeron:
«¿Puede tu Señor hacer descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?»:
Vigilad a Dios, ¡oh gente!, y temed que os haga descender de parte de Dios un castigo por esta palabra vuestra; pues a Dios nada de lo que quiere le resulta imposible; y en vuestra duda acerca del poder de Dios para hacer descender una mesa servida desde el cielo hay incredulidad en Él.
Temed, pues, a Dios, no sea que haga descender sobre vosotros Su venganza, si sois creyentes; es decir:
si dais crédito a lo con que os amenazo: el castigo de Dios sobre vosotros por haber dicho:
«¿Puede tu Señor hacer descender sobre nosotros una mesa servida desde el cielo?».
Notas y Referencias
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