La Mesa Servida
المائدة Al-Ma'idahVersículo (Español)
[5:106] ¡Oh, creyentes! Ante la inminencia de la muerte deben declarar su testamento ante dos testigos confiables conocidos, o bien dos extraños si están de viaje y les sobreviene la [agonía de la] muerte. Si dudan [del testimonio] de los testigos, reténganlos hasta después de la oración para que juren por Dios: "No pretendemos, con nuestro testimonio, ningún provecho personal ni beneficiar a un pariente. No ocultamos el testimonio que Dios nos ordenó declarar, porque de hacerlo nos contaríamos entre los pecadores".
Tafsir de At-Tabari
{¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte al tiempo de hacer testamento, será de dos hombres justos de entre vosotros, o de otros dos de fuera de vosotros, si estáis de viaje por la tierra y os alcanza la calamidad de la muerte. Los retendréis después de la oración, y jurarán por Allah, si dudáis: No venderemos con ello precio alguno, aunque se trate de un pariente cercano, ni ocultaremos el testimonio de Allah; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los pecadores.} (106)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ يِا أَيّهَا الّذِينَ آمَنُواْ شَهَادَةُ بَيْنِكُمْ إِذَا حَضَرَ أَحَدَكُمُ الْمَوْتُ حِينَ الْوَصِيّةِ اثْنَانِ ذَوَا عَدْلٍ مّنْكُمْ أَوْ آخَرَانِ مِنْ غَيْرِكُمْ إِنْ أَنتُمْ ضَرَبْتُمْ فِي الأرْضِ فَأَصَابَتْكُم مّصِيبَةُ الْمَوْتِ تَحْبِسُونَهُمَا مِن بَعْدِ الصّلاَةِ فَيُقْسِمَانِ بِاللّهِ إِنِ ارْتَبْتُمْ لاَ نَشْتَرِي بِهِ ثَمَناً وَلَوْ كَانَ ذَا قُرْبَىَ وَلاَ نَكْتُمُ شَهَادَةَ اللّهِ إِنّآ إِذَاً لّمِنَ الاثِمِينَ }
. .
Dice —exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes en Él:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros»;
dice: que atestigüen entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte, al tiempo del testamento; dice: en el momento del testamento,
«dos, justos, de entre vosotros»; dice:
dotados de rectitud, entendimiento y juicio, de entre los musulmanes.
Como:
Nos narraron Muḥammad b. Bashshār y ʿUbayd Allāh b. Yūsuf al-Jubayrī;
dijeron:
nos narró Muʾammal b. Ismāʿīl;
dijo:
nos narró Shuʿbah, de Qatādah, de Saʿīd b. al-Musayyab,
acerca de Su dicho:
«Y haced testificar a dos justos de entre vosotros»;
dijo: dos dotados de entendimiento.
Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros». Unos dijeron: con ello se quiso decir: de la gente de vuestra religión.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ḥumayd b. Masʿadah;
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatādah, de Saʿīd b. al-Musayyab;
dijo:
dos testigos justos de entre vosotros, de entre los musulmanes.
Nos narró ʿImrān b. Mūsā al-Qazzāz;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd;
dijo:
nos narró Isḥāq b. Suwayd, de Yaḥyā b. Yaʿmur,
acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros: de entre los musulmanes».
Nos narraron Ibn Bashshār e Ibn al-Muthannā;
dijeron:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatādah, de Saʿīd b. al-Musayyab,
acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros»;
dijo: dos de la gente de vuestra religión.
Nos narró Abū Kurayb;
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Ashʿath, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah;
dijo:
le pregunté
acerca del dicho de Allah —exaltado sea—:
«dos justos de entre vosotros»;
dijo: de la comunidad religiosa.
Nos narró Abū Kurayb;
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah, con el mismo sentido,
solo que dijo en ello:
de la gente de la comunidad religiosa.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayyah, de Hishām, de Ibn Sīrīn;
dijo:
pregunté a ʿUbaydah acerca de esta aleya:
«dos justos de entre vosotros»;
dijo: de la gente de la comunidad religiosa.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró mi padre, de Ibn ʿAwn, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah, con el mismo sentido.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Ḥusayn, de Zāʾidah, de Hishām, de Ibn Sīrīn;
dijo:
pregunté a ʿUbaydah, y mencionó lo mismo.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Ibn Mahdī, de Ḥammād, de Ibn Abī Najīḥ;
y dijo:
nos narró Mālik b. Ismāʿīl, de Ḥammād b. Zayd, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con el mismo sentido.
Me narró Muḥammad b. Saʿd;
dijo:
me narró mi padre;
dijo:
me narró mi tío;
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
«dos justos de entre vosotros»;
dijo: dos justos de la gente del Islam.
Me narró Yūnus;
dijo:
nos informó Ibn Wahb;
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros»;
dijo: de entre los musulmanes.
Nos narró Bishr b. Muʿādh;
dijo:
nos narró Yazīd;
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatādah;
dijo:
Saʿīd b. al-Musayyab solía decir: «dos justos de entre vosotros», es decir, de la gente del Islam.
Y otros dijeron:
con ello se quiso decir: dos justos del clan del testador; y esa es una opinión transmitida de ʿIkrimah y ʿUbaydah y varios otros.
Y discreparon acerca de cuál es la condición de los dos mencionados por Allah en esta aleya, y quiénes son.
Unos dijeron:
son dos testigos que atestiguan sobre el testamento del testador.
Y otros dijeron:
son dos albaceas.
La interpretación de quienes sostuvieron que son dos testigos es que Su dicho:
«El testimonio entre vosotros» significa: que dos testigos justos de entre vosotros atestigüen sobre vuestro testamento.
Y la interpretación de quienes dijeron:
son dos albaceas, no dos testigos, es que Su dicho:
«El testimonio entre vosotros» tiene el sentido de presencia y asistencia a aquello que el enfermo les encomienda en su testamento; como cuando dices:
«Presencié el testamento de fulano», con el sentido de: asistí a él.
Y la más correcta de las dos interpretaciones respecto a Su dicho:
«dos justos de entre vosotros» es la de quien lo interpretó con el sentido de: que son de la gente de la comunidad religiosa, y no la de quien lo interpretó como que son del clan del testador.
Solo dijimos que esa es la más correcta de las dos interpretaciones de la aleya,
porque Allah —exaltado sea— generalizó a los creyentes en Su خطاب en Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte al tiempo del testamento, será de dos justos de entre vosotros».
No es lícito desviar aquello que Allah —exaltado sea— ha generalizado hacia lo particular sino con una prueba a la que sea obligatorio someterse. Y siendo así,
lo obligatorio es que el retorno de la mención de ellos sea sobre la generalidad, tal como su mención al inicio fue sobre la generalidad.
Y el más correcto de los dos sentidos en Su dicho:
«El testimonio entre vosotros» es el juramento, no el testimonio por el cual quien posee un testimonio para otro lo establece ante los jueces, a favor de quien lo tiene, contra quien lo debe; pues no conocemos que Allah —exaltado sea— haya establecido un dictamen en el que el juramento sea obligatorio para el testigo, de modo que fuese lícito desviar el término «testimonio» en este lugar hacia el testimonio que algunas personas prestan ante jueces e imames. Y en el dictamen de la aleya, respecto a este juramento sobre los justos,
y sobre quienes los sustituyan en el juramento, en Su dicho:
«Los retendréis después de la oración, y jurarán por Allah»,
hay la prueba más clara de la corrección de lo que hemos dicho: que el «testimonio» aquí son juramentos, no el testimonio por el cual se falla a favor del testificado contra el testificado; y de la invalidez de lo que lo contradice.
Si alguien dijera:
«¿Has hallado en el dictamen de Allah —exaltado sea— un juramento que sea obligatorio para el demandante, de modo que tu afirmación sobre el “testimonio” en este lugar resulte correcta?»
Si dijeras:
«No», quedaría manifiesta la invalidez de tu interpretación según lo que has interpretado,
pues, conforme a esa interpretación, sería necesario que los que juran en Su dicho:
«Y si se descubre que ambos han incurrido en pecado, entonces otros dos se levantarán en su lugar, de entre aquellos contra quienes se ha hecho valer el derecho de los dos primeros, y jurarán por Allah: Nuestro testimonio es más digno que el testimonio de ellos dos»
sean los demandantes. Y si dijeras: «Sí»,
se te diría:
«¿En qué dictamen de Allah —exaltado sea— hallaste eso?»
Se diría:
«Lo hallamos en muchos supuestos; como en el dictamen del hombre que reclama a otro un bien: el demandado lo reconoce, pero alega haberlo pagado; entonces la palabra es la del acreedor. Y como cuando un hombre reconoce que la mercancía está en mano de otro, y el que la tiene alega haberla comprado al demandante o que el demandante se la regaló; y otros casos semejantes, cuya enumeración sería extensa». Y de este modo Allah —exaltado sea— impuso aquí el juramento a los dos demandantes que descubrieron a los dos culpables en aquello en lo que delinquieron.
Los gramáticos discreparon acerca de lo que eleva (rafʿ) Su dicho:
«El testimonio entre vosotros»,
y Su dicho:
«dos justos de entre vosotros».
Algunos gramáticos de Baṣra dijeron:
el sentido de Su dicho «El testimonio entre vosotros» es: el testimonio de dos justos; luego se omitió «testimonio» y se hizo que «los dos» ocupasen su lugar, y así se elevaron por aquello por lo que «testimonio» se habría elevado si se hubiese puesto en el discurso.
Dijo:
esto ocurre al suprimir lo suprimido y hacer que lo establecido ocupe el lugar de lo omitido,
como Su dicho:
«Y pregunta a la aldea», cuando en realidad quiere decir: «pregunta a la gente de la aldea»; y «aldea» se puso en acusativo por el acusativo de «gente» y ocupó su lugar.
Luego coordinó Su dicho:
«o otros dos»
a
«los dos».
Y algunos gramáticos de Kūfa dijeron:
se elevó «los dos» por «testimonio», es decir: que os atestigüen dos de los musulmanes, o dos otros de fuera de vosotros.
Y otro de ellos dijo:
se elevó «testimonio» por «cuando sobrevenga».
Y dijo:
solo se elevó por eso porque dijo «cuando sobrevenga», y lo convirtió en un «testimonio» elíptico, reiniciado, que no es el testimonio que se ha elevado para toda la creación; porque Allah —exaltado sea— dijo:
«o dos otros de fuera de vosotros»,
y este testimonio no tiene lugar sino en este estado, y no es de lo establecido.
Y el más correcto de estos dichos, a mi juicio, es el de quien dijo:
«testimonio» está elevado por Su dicho «cuando sobrevenga», porque «cuando sobrevenga» significa: en el momento en que a uno de vosotros le sobrevenga la muerte; y «los dos» está elevado por el sentido sobreentendido, que es: que atestigüen dos.
Y se consideró suficiente, en lugar de decir «que atestigüen», con lo ya mencionado de «testimonio» en Su dicho:
«El testimonio entre vosotros».
Solo dijimos que esto es lo más correcto,
porque «testimonio» es un maṣdar en este lugar, mientras que «los dos» es un nombre; y el nombre no es un maṣdar, aunque los árabes colocan a veces los nombres en lugar de los verbos. Y siendo así,
orientar todo ello hacia su forma más sólida, siempre que hallemos un camino para ello, es más apropiado que orientarlo hacia su forma más débil.
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —exaltado sea—:
«o dos otros de fuera de vosotros».
Dice —exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes:
que atestigüen entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte, dos justos de entre los musulmanes, o dos otros de entre los no musulmanes.
Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho:
«o dos otros de fuera de vosotros».
Unos dijeron: su sentido es: o dos otros de fuera de la gente de vuestra religión, como lo que hemos dicho.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narraron Ḥumayd b. Masʿadah y Bishr b. Muʿādh;
dijeron:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatādah,
de Saʿīd b. al-Musayyab:
«o dos otros de fuera de vosotros»: de la gente de la Escritura.
Nos narraron Muḥammad b. Bashshār y Muḥammad b. al-Muthannā;
dijeron:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar;
dijo:
nos narró Shuʿbah;
dijo:
oí a Qatādah relatar,
de Saʿīd b. al-Musayyab:
«o dos otros de fuera de vosotros»: de la gente de la Escritura.
Me narró Abū Ḥafṣ al-Jubayrī ʿUbayd Allāh b. Yūsuf;
dijo:
nos narró Muʾammal b. Ismāʿīl;
dijo:
nos narró Shuʿbah, de Qatādah, de Saʿīd b. al-Musayyab, con el mismo sentido.
Nos narró Muḥammad b. Bashshār;
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatādah, de Saʿīd, con el mismo sentido.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó Mughīrah, de Ibrāhīm y Sulaymān al-Taymī, de Saʿīd b. al-Musayyab,
que ambos dijeron acerca de Su dicho:
«o dos otros de fuera de vosotros»:
dijeron: de fuera de la gente de vuestra religión.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó Mughīrah;
dijo:
me narró quien oyó a Saʿīd b. Jubayr decir lo mismo.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó al-Taymī, de Abū Majlaz;
dijo:
de fuera de la gente de vuestra religión.
Nos narró Ibn Bashshār;
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar;
dijo:
nos narró Shuʿbah, de Mughīrah, de Ibrāhīm, con el mismo sentido.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Jarīr, de Mughīrah, de Ibrāhīm;
dijo:
si tenía cerca a alguien de los musulmanes, los hacía testigos; y si no, hacía testigos a dos hombres de los idólatras.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró Qutaybah;
dijo:
nos narró Hushaym, de al-Mughīrah, de Ibrāhīm y Saʿīd b. Jubayr,
acerca de Su dicho:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijeron: de fuera de la gente de vuestra religión.
Nos narró ʿAmr;
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd;
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatādah,
de Saʿīd:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de la gente de la Escritura.
Nos narró ʿAmr;
dijo:
nos narró Muḥammad b. Sawāʾ;
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatādah, de Saʿīd b. al-Musayyab, con el mismo sentido.
Nos narró Hannād;
dijo:
nos narró Wakīʿ; y nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró mi padre, de Shuʿbah, de Qatādah, de Saʿīd b. al-Musayyab, con el mismo sentido.
Nos narró ʿImrān b. Mūsā;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd;
dijo:
nos narró Isḥāq b. Suwayd, de Yaḥyā b. Yaʿmur,
acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros»: de entre los musulmanes; y si no encontráis de entre los musulmanes, entonces de entre los no musulmanes.
Nos narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā;
dijo:
nos narró Dāwūd, de ʿĀmir, de Shurayḥ,
acerca de esta aleya:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte al tiempo del testamento, será de dos justos de entre vosotros, o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: cuando el hombre está en tierra extraña y no encuentra a un musulmán que atestigüe su testamento, entonces hace testigo a un judío, o a un cristiano, o a un mago; y su testimonio es válido. Si luego vienen dos hombres musulmanes y atestiguan en contra de su testimonio, se admite el testimonio de los musulmanes y se invalida el testimonio de los otros dos.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó al-Aʿmash, de Ibrāhīm,
de Shurayḥ:
que no admitía el testimonio de judíos y cristianos contra un musulmán salvo en el testamento; y no admitía su testimonio sobre el testamento sino cuando estaban de viaje.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narraron Abū Muʿāwiyah y Wakīʿ;
dijeron:
nos narró al-Aʿmash, de Ibrāhīm, de Shurayḥ;
dijo:
no es válido el testimonio de judíos y cristianos sino en viaje; y no es válido en viaje sino en testamento.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró mi padre, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, de Shurayḥ, algo semejante.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. al-Zubayr al-Asadī;
dijo:
nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm;
dijo:
Hishām b. Hubayrah escribió a Maslamah acerca del testimonio de los idólatras contra los musulmanes, y él respondió por escrito:
no es válido el testimonio de los idólatras contra los musulmanes sino en testamento; y no es válido en testamento sino cuando el hombre está de viaje.
Nos narró Abū Kurayb;
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Ashhab, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah;
dijo:
le pregunté acerca del dicho de Allah —exaltado sea—:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de la comunidad religiosa.
Nos narró Abū Kurayb;
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah, con el mismo sentido.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayyah, de Hishām, de Ibn Sīrīn;
dijo:
pregunté a ʿUbaydah
acerca de ello, y dijo:
de fuera de la gente de la comunidad religiosa.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Jarīr, de Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah;
dijo:
de fuera de la gente de la oración.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah;
dijo:
de fuera de la gente de vuestra religión.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Ḥusayn, de Zāʾidah, de Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah;
dijo:
de fuera de la gente de la comunidad religiosa.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró Abū Dāwūd;
dijo:
nos narró Abū Ḥurrah, de Muḥammad b. Sīrīn,
de ʿUbaydah:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de la gente de vuestra religión.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. ʿUthmān;
dijo:
nos narró Hishām b. Muḥammad;
dijo:
pregunté a Saʿīd b. Jubayr acerca del dicho de Allah:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de la gente de vuestra religión.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Mālik b. Ismāʿīl, de Ḥammād b. Zayd, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con el mismo sentido.
Nos narró ʿAmr;
dijo:
nos narró Abū Dāwūd;
dijo:
nos narró Ḥammād b. Zayd, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid;
dijo:
de fuera de la gente de vuestra religión.
Me narró Muḥammad b. Saʿd;
dijo:
me narró mi padre;
dijo:
me narró mi tío;
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de la gente del Islam.
Nos narró Abū Kurayb;
dijo:
nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh;
dijo:
dijo Abū Isḥāq:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de los judíos y los cristianos.
Dijo:
Shurayḥ dijo: no es válido el testimonio del judío y del cristiano sino en testamento; y no es válido en testamento sino en viaje.
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó Zakariyyā,
de al-Shaʿbī:
que a un hombre de los musulmanes le sobrevino la muerte en Daqūqā, y no encontró a nadie de los musulmanes que atestiguase su testamento, así que hizo testigos a dos hombres de la gente de la Escritura. Llegaron a Kūfa y acudieron a al-Ashʿarī, informándole, y trajeron su herencia y su testamento.
Al-Ashʿarī dijo:
esto es algo que no había ocurrido después de lo que hubo en tiempos del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Entonces les hizo jurar y dio curso a su testimonio.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró Abū Dāwūd;
dijo:
nos narró Shuʿbah, de Mughīrah al-Azraq,
de al-Shaʿbī:
que Abū Mūsā falló conforme a ello en Daqūqā.
Nos narró ʿAmr;
dijo:
nos narró ʿUthmān b. al-Haytham;
dijo:
nos narró ʿAwf, de Muḥammad;
que solía decir acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros, o dos otros de fuera de vosotros»:
dos testigos de entre los musulmanes y de entre los no musulmanes.
Me narró Yūnus;
dijo:
nos informó Ibn Wahb;
dijo:
dijo Ibn Zayd:
«o dos otros de fuera de vosotros»: de fuera de la gente del Islam.
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró Isḥāq;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Saʿd;
dijo:
nos informó Abū Ḥafṣ, de Layth, de Mujāhid;
dijo:
de fuera de la gente del Islam.
Me narró Yūnus;
dijo:
nos informó Ibn Wahb;
dijo:
me informó ʿAbd Allāh b. ʿAyyāsh;
dijo:
Zayd b. Aslam dijo acerca de esta aleya:
«El testimonio entre vosotros...», toda la aleya.
Dijo:
esto fue respecto de un hombre que murió sin que hubiera junto a él nadie de la gente del Islam; y ello fue al comienzo del Islam, cuando la tierra era guerra y la gente era incrédula, salvo que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros estaban en Medina. Y la gente se heredaba mediante el testamento; luego el testamento fue abrogado, se prescribieron las cuotas obligatorias, y los musulmanes obraron conforme a ellas.
Y otros dijeron:
antes bien, su sentido es: o dos otros de fuera de vuestro clan y vuestra parentela.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró ʿUthmān b. al-Haytham b. al-Jahm;
dijo:
nos narró ʿAwf, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros, o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: dos testigos de vuestro pueblo y de fuera de vuestro pueblo.
Nos narró ʿAmr;
dijo:
nos narró Abū Dāwūd;
dijo:
nos narró Ṣāliḥ b. Abī al-Akhḍar, de al-Zuhrī;
dijo:
la sunna ha quedado establecida en que no es válido el testimonio de un incrédulo ni en residencia ni en viaje; solo es entre musulmanes.
Nos narró Bishr b. Muʿādh;
dijo:
nos narró Yazīd;
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatādah;
dijo:
al-Ḥasan solía decir:
«dos justos de entre vosotros», es decir, de su parentela;
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de su parentela.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Abū Usāmah, de Thābit b. Zayd, de ʿĀṣim,
de ʿIkrimah:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de la gente de vuestro barrio.
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Ibn Mahdī, de Thābit b. Zayd, de ʿĀṣim,
de ʿIkrimah:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de vuestro barrio.
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró Abū Dāwūd;
dijo:
nos narró Thābit b. Zayd, de ʿĀṣim al-Aḥwal,
de ʿIkrimah, acerca del dicho de Allah —exaltado sea—:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de la gente de su barrio, es decir, de entre los musulmanes.
Me narró al-Ḥārith b. Muḥammad;
dijo:
nos narró ʿAbd al-ʿAzīz;
dijo:
nos narró Mubārak,
de al-Ḥasan:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: de fuera de tu parentela y de fuera de todo tu pueblo, todos ellos de entre los musulmanes.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā;
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq;
dijo:
nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Ibn Sīrīn, de ʿUbaydah,
acerca de Su dicho:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: musulmanes de fuera de vuestro barrio.
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ;
dijo:
me narró al-Layth;
dijo:
me narró ʿAqīl;
dijo:
pregunté a Ibn Shihāb acerca del dicho de Allah —exaltado sea—:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte... hasta Su dicho: Y Allah no guía al pueblo de los perversos».
Dije:
¿qué te parece de los dos que Allah mencionó como “de fuera de la gente del testador”: son de los musulmanes o son de la gente de la Escritura? Y ¿qué te parece de los otros dos que se levantan en su lugar: son de fuera de la gente del testador, o son de los no musulmanes?
Ibn Shihāb dijo:
no hemos oído acerca de esta aleya, del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— ni de los imames de la gente común, una sunna que yo pueda mencionar. Solíamos recordarla a veces con algunos de nuestros sabios, y no mencionaban en ella una sunna conocida ni un fallo de un imam justo; más bien, discrepaban en su opinión.
Y la opinión que más les agradaba —y a nosotros— era la de quienes decían:
es acerca de lo que ocurre entre los herederos musulmanes: algunos de ellos presencian al difunto al que heredarán, y otros están ausentes; y quienes lo presencian atestiguan lo que él ha dispuesto para los parientes cercanos, e informan a los ausentes de entre ellos de lo que presenciaron del testamento. Si lo aceptan, su testamento es válido; y si dudan de que hayan alterado las palabras del difunto y hayan favorecido con el testamento a quien quisieron de entre aquellos a quienes el difunto no había dispuesto nada, entonces los dos que atestiguan sobre ello juran después de la oración —que es la oración de los musulmanes—,
y juran por Allah:
«si dudáis, no venderemos con ello precio alguno, aunque se trate de un pariente cercano; ni ocultaremos el testimonio de Allah; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los pecadores».
Si juran eso, su testimonio y sus juramentos son válidos mientras no se descubra que han incurrido en pecado en algo de ello. Y si se descubre, otros dos se levantan en su lugar, de entre los herederos del adversario que niegan lo atestiguado por los dos primeros, a quienes se les hizo jurar la primera vez,
y juran por Allah:
«Nuestro testimonio para desmentiros o para invalidar lo que atestiguasteis, y no hemos transgredido; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los injustos. Eso es más cercano a que aporten el testimonio conforme a su forma correcta, o a que teman que los juramentos sean devueltos después de sus juramentos...» la aleya.
Y la más correcta de las dos interpretaciones, a nuestro juicio, es la de quien lo interpretó como:
«o dos otros de fuera de la gente del Islam»; pues Allah —exaltado sea— dio a conocer a Sus siervos creyentes, en el momento del testamento, el testimonio de dos justos creyentes o de dos no creyentes. Y no hay sentido en que se diga en el discurso: “la condición del testimonio de creyentes de entre vosotros o de dos hombres de fuera de vuestra parentela”; sino que se dice:
“la condición del testimonio de dos hombres de vuestra parentela o de fuera de vuestra parentela”, o “dos hombres de los creyentes o de los no creyentes”. Y puesto que no hay sentido para ello en el discurso,
no es lícito desviar el discurso cerrado de Allah —exaltado sea— sino hacia sus mejores sentidos.
Ya hemos demostrado antes que Su dicho —exaltado sea—:
«dos justos de entre vosotros»
solo significa: de la gente de vuestra religión y vuestra comunidad, con lo que basta para quien sea guiado a comprenderlo. Y si eso es correcto según lo que hemos demostrado,
es sabido que el sentido de Su dicho:
«o dos otros de fuera de vosotros»
solo puede ser: o dos otros de fuera de la gente de vuestra religión y vuestra comunidad. Y siendo así,
es lo mismo que esos dos, de fuera de nuestra religión, sean judíos, cristianos, magos, adoradores de ídolos o de cualquier religión, porque Allah —exaltado sea— no especificó a “otros” de una comunidad determinada con exclusión de otra, con tal de que no sean de
( fuera )
de la gente del Islam.
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —exaltado sea—:
«si estáis de viaje por la tierra y os alcanza la calamidad de la muerte».
Dice —exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes:
la condición del testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte al tiempo del testamento, es que atestigüen dos justos de entre vosotros —oh creyentes—, o dos hombres otros de fuera de la gente de vuestra religión, si viajáis yendo y volviendo por la tierra. Ya hemos explicado anteriormente la causa por la cual se dijo del viajero que “golpea la tierra”.
«y os alcanza la calamidad de la muerte»;
dice: y os sobreviene la muerte.
La mayoría orientó la interpretación de este pasaje al sentido de sucesión (taʿqīb) y no al de opción (takhyīr), y dijeron:
su sentido es: “El testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte al tiempo del testamento, será de dos justos de entre vosotros, si se encuentran; y si no se encuentran, entonces de otros dos de fuera de vosotros”. Y quien lo hizo así lo hizo
porque orientó el sentido de «testimonio» en Su dicho «El testimonio entre vosotros» hacia el testimonio que obliga a su portador a comparecer ante el juez, o lo invalida.
Mención de algunos de quienes lo interpretaron así:
Nos narró ʿImrān b. Mūsā al-Qazzāz;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd;
dijo:
nos narró Isḥāq b. Suwayd, de Yaḥyā b. Yaʿmur,
acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros»: de entre los musulmanes; y si no encontráis de entre los musulmanes, entonces de entre los no musulmanes.
Nos narraron Muḥammad b. Bashshār y Muḥammad b. al-Muthannā;
dijeron:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatādah,
de Saʿīd b. al-Musayyab, acerca de Su dicho:
«dos justos de entre vosotros, o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: dos de la gente de vuestra religión, o dos otros de fuera de vosotros, de la gente de la Escritura, cuando está en tierras donde no encuentra a otros.
Nos narró Ibn al-Muthannā;
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā;
dijo:
nos narró Dāwūd, de ʿĀmir,
de Shurayḥ, acerca de esta aleya:
«El testimonio entre vosotros... hasta Su dicho: o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: cuando el hombre está en tierra extraña y no encuentra a un musulmán que atestigüe su testamento, entonces hace testigo a un judío, o a un cristiano, o a un mago; y su testimonio es válido.
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn;
dijo:
nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal;
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte al tiempo del testamento, será de dos justos de entre vosotros»;
dijo: esto es en residencia.
«o dos otros de fuera de vosotros» es en viaje.
«si estáis de viaje por la tierra y os alcanza la calamidad de la muerte»: esto es respecto del hombre a quien la muerte alcanza en su viaje y no tiene junto a sí a nadie de los musulmanes; entonces llama a dos hombres de los judíos, los cristianos y los magos, y les encomienda el testamento.
Nos narró al-Qāsim;
dijo:
nos narró al-Ḥusayn;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó Mughīrah, de Ibrāhīm y Saʿīd b. Jubayr,
que ambos dijeron acerca de esta aleya:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros...», la aleya;
dijo:
cuando al hombre le sobreviene la muerte en viaje, hace testigos a dos hombres de los musulmanes; y si no encuentra a dos hombres de los musulmanes, entonces a dos hombres de la gente de la Escritura.
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ;
dijo:
me narró Muʿāwiyah, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥah,
de Ibn ʿAbbās:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros... hasta Su dicho: dos justos de entre vosotros»;
esto es para quien muere teniendo junto a sí a musulmanes: Allah le ordenó que hiciera testigos de su testamento a dos justos de entre los musulmanes.
Luego dijo:
«o dos otros de fuera de vosotros, si estáis de viaje por la tierra y os alcanza la calamidad de la muerte»;
esto es para quien muere sin que haya junto a él nadie de los musulmanes: Allah —exaltado sea— le ordenó el testimonio de dos hombres de entre los no musulmanes.
Y otros lo orientaron al sentido de opción,
y dijeron:
con «testimonio» en este lugar solo se quiso decir los juramentos sobre el testamento que se les encomendó, y la confianza del difunto en ambos respecto de aquello en lo que los depositó de bienes, para que lo entregasen a sus herederos tras su muerte, si se sospechaba de ellos.
Dijeron:
el hombre puede confiar su bien a quien vea como lugar de confianza, sea creyente o incrédulo, en viaje y en residencia. Ya hemos mencionado anteriormente la transmisión de algunos de quienes sostuvieron esta opinión, y mencionaremos el resto —si Allah —exaltado sea— quiere— después.
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —exaltado sea—:
«Los retendréis después de la oración, y jurarán por Allah, si dudáis: No venderemos con ello precio alguno, aunque se trate de un pariente cercano».
Dice —exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes en Él y en Su Mensajero:
la condición del testimonio entre vosotros, cuando a uno de vosotros le sobrevenga la muerte: si atestiguan dos justos de entre vosotros, o si se les encomendó el testamento, o si son otros dos de fuera de vosotros, si estáis de viaje y os sobreviene la muerte y les encomendáis el testamento y les entregáis lo que lleváis de bienes y herencia para vuestros herederos; entonces, si les encomendáis el testamento y les entregáis lo que lleváis de bienes y os alcanza la calamidad de la muerte, y ellos entregan a vuestros herederos lo que les confiasteis, pero se les acusa de una traición en aquello en lo que se les confió, entonces el dictamen respecto de ambos, en ese momento, es que los retengáis;
dice:
que los detengáis después de la oración. En el discurso hay una elipsis, y se consideró suficiente, por la indicación de lo manifiesto, respecto de lo omitido; y es:
«y os alcanza la calamidad de la muerte, habiendo encomendado vuestro testamento a ambos y entregado a ambos lo que llevabais de bienes; entonces los retendréis después de la oración».
«y jurarán por Allah, si dudáis»;
dice: juran por Allah si los acusáis de traición en aquello en lo que se les confió, por haber alterado un testamento que se les encomendó, o por haberlo cambiado.
Y la duda (irtiyāb)
es la acusación.
«No venderemos con ello precio alguno»;
dice: juran por Allah que no venderemos, con nuestros juramentos por Allah, precio alguno;
dice:
no juraremos en falso por una compensación que tomemos, ni por un bien que nos apropiemos, ni por un derecho que neguemos a esta gente a la que se nos encomendó —a nosotros y a ellos— su testamento. Y el pronombre en Su dicho
«con ello»
remite a la mención de Allah; y lo que se quiere decir con ello es el juramento y la jura; pero, como ya había precedido la mención de jurar por Él, se entiende por el sentido del discurso, y se consideró suficiente sin repetir la mención del juramento y la jura.
«aunque se trate de un pariente cercano»;
dice: juran por Allah que no buscamos, mediante nuestro jurar por Allah, una compensación, mintiendo en ello por alguien, aunque aquel por quien juramos sea un pariente cercano nuestro.
Y en el sentido de lo que hemos dicho se transmitió el relato de Ibn ʿAbbās.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannā;
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ;
dijo:
me narró Muʿāwiyah b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥah, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«o dos otros de fuera de vosotros, si estáis de viaje por la tierra y os alcanza la calamidad de la muerte»;
esto es para quien muere sin que haya junto a él nadie de los musulmanes: Allah le ordenó el testimonio de dos hombres de entre los no musulmanes.
Y si se sospecha de su testimonio, se les hace jurar después de la oración por Allah:
«no hemos vendido con nuestro testimonio un precio vil».
Y Su dicho:
«Los retendréis después de la oración»
se refiere a la oración de los otros dos.
Y el sentido del discurso es:
«o dos otros de fuera de vosotros: los retendréis después de la oración, si dudáis de ellos; y jurarán por Allah: no venderemos con ello precio alguno, aunque se trate de un pariente cercano».
Discreparon acerca de la oración que Allah —exaltado sea— mencionó en esta aleya, al decir:
«Los retendréis después de la oración».
Unos dijeron: es la oración de ʿaṣr.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yaʿqūb;
dijo:
nos narró Hushaym;
dijo:
nos informó Zakariyyā,
de al-Shaʿbī:
que a un hombre de los musulmanes le sobrevino la muerte en Daqūqā, y no encontró a nadie de los musulmanes que atestiguase su testamento, así que hizo testigos a dos hombres de la gente de la Escritura.
Dijo:
llegaron a Kūfa y acudieron a al-Ashʿarī, informándole, y trajeron su herencia y su testamento.
Al-Ashʿarī dijo:
esto es algo que no había ocurrido después de lo que hubo en tiempos del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
entonces les hizo jurar después del ʿaṣr por Allah: que no traicionaron, ni mintieron, ni alteraron, ni ocultaron, ni cambiaron; y que ese era el testamento del hombre y su herencia.
Dijo:
y dio curso a su testimonio.
Nos narraron Ibn Bashshār y ʿAmr b. ʿAlī;
dijeron:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar;
dijo:
nos narró Shuʿbah, de Abū Bishr,
de Saʿīd b. Jubayr:
«o dos otros de fuera de vosotros»;
dijo: cuando el hombre está en tierra de politeísmo y encomienda su testamento a dos hombres de la gente de la Escritura, entonces ambos juran después del ʿaṣr.
Nos narró Ibn Bashshār;
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar;
dijo:
nos narró Shuʿbah, de Mughīrah, de Ibrāhīm, con el mismo sentido.
Nos narró Bishr;
dijo:
nos narró Yazīd;
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatādah,
acerca de Su dicho:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros... hasta: y os alcanza la calamidad de la muerte»;
dijo:
esto es respecto de un hombre que murió en tierra extraña, dejó su herencia, encomendó su testamento y dos hombres atestiguaron su testamento; si se sospecha de su testimonio, se les hace jurar después del ʿaṣr. Y se decía entonces: “en ese momento se vuelven los juramentos”.
Nos narró al-Qāsim;
dijo:
nos narró al-Ḥusayn;
dijo:
me narró Hushaym;
dijo:
nos informó Mughīrah, de Ibrāhīm y Saʿīd b. Jubayr,
que ambos dijeron acerca de esta aleya:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros»;
dijeron: cuando al hombre le sobreviene la muerte en viaje, que haga testigos a dos hombres de los musulmanes; y si no encuentra, entonces a dos hombres de la gente de la Escritura. Cuando llegan con su herencia, si los herederos les creen, aceptan su palabra; y si los acusan, ambos juran después de la oración del ʿaṣr:
«por Allah: no mentimos, ni ocultamos, ni traicionamos, ni cambiamos».
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī;
dijo:
nos narró Yaḥyā b. al-Qaṭṭān;
dijo:
nos narró Zakariyyā;
dijo:
nos narró ʿĀmir:
que un hombre murió en Daqūqā y no encontró quien atestiguase su testamento sino dos hombres cristianos de su gente; entonces Abū Mūsā les hizo jurar tras la oración del ʿaṣr en la mezquita de Kūfa:
«por Allah: no ocultaron ni cambiaron, y que este es el testamento»; y lo admitió.
Y otros dijeron:
antes bien, se les hace jurar después de la oración de la gente de su religión y su comunidad.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. al-Ḥusayn;
dijo:
nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal;
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«¡Oh vosotros que habéis creído! El testimonio entre vosotros... hasta Su dicho: dos justos de entre vosotros»;
dijo: esto es respecto del testamento en el momento de la muerte: dispone y hace testigos a dos hombres de los musulmanes sobre lo que tiene y lo que debe.
Dijo:
esto es en residencia.
«o dos otros de fuera de vosotros» es en viaje.
«si estáis de viaje por la tierra y os alcanza la calamidad de la muerte»: esto es respecto del hombre a quien la muerte alcanza en su viaje y no tiene junto a sí a nadie de los musulmanes; entonces llama a dos hombres de los judíos, los cristianos y los magos, y les encomienda el testamento y les entrega su herencia; y ambos la aceptan. Si la familia del difunto queda satisfecha con el testamento y reconoce los bienes de su compañero, dejan a los dos hombres; y si dudan, los elevan ante la autoridad.
Eso es Su dicho:
«Los retendréis después de la oración... si dudáis».
ʿAbd Allāh b. ʿAbbās dijo:
como si estuviera viendo al ʿiljīn cuando fue llevado con ambos ante Abū Mūsā al-Ashʿarī en su casa: abrió el documento, y la familia del difunto lo rechazó y los acusó de traición. Abū Mūsā quiso hacerles jurar después del ʿaṣr,
y yo le dije:
ellos no dan importancia a la oración del ʿaṣr; más bien, hazles jurar después de su oración en su religión. Entonces se detiene a los dos hombres después de su oración en su religión, y juran por Allah:
«no venderemos un precio vil, aunque se trate de un pariente cercano; ni ocultaremos el testimonio de Allah; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los pecadores»;
que su compañero dispuso eso, y que esta es su herencia.
Entonces el imam les dice, antes de que juren:
si habéis ocultado o traicionado, os avergonzaré ante vuestro pueblo, no se admitirá vuestro testimonio y os castigaré. Cuando les dice eso,
es más cercano a que aporten el testimonio conforme a su forma correcta.
Y el más correcto de los dos dichos, a nuestro juicio, es el de quien dijo:
«Los retendréis después de la oración» se refiere a la oración del ʿaṣr; porque Allah —exaltado sea— determinó la oración en este lugar introduciendo el artículo (alif y lām), y los árabes no los introducen sino en algo conocido: o bien en un género, o bien en una unidad determinada y conocida por los interlocutores. Siendo así, y estando acordado en este lugar que no se quiso decir con «la oración» todas las oraciones,
no es lícito que se pretenda con ello la oración del que es hecho jurar, de entre judíos y cristianos, porque ellos tienen oraciones que no son una sola, de modo que se sepa que esa es la pretendida. Siendo así,
queda establecido que es una oración determinada de entre las oraciones de los musulmanes. Y siendo así, y siendo auténtico del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— que cuando realizó el liʿān entre los ʿAjlānīyayn lo realizó después del ʿaṣr y no tras otra oración,
se supo que la pretendida por Su dicho:
«Los retendréis después de la oración»
es la oración que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— solía escoger para hacer jurar a quien quería agravarle el juramento. Esto, junto con la veneración que la gente de la incredulidad en Allah tiene por ese tiempo, por su cercanía a la puesta del sol.
Y Ibn Zayd solía decir acerca de Su dicho:
«No venderemos con ello precio alguno», lo siguiente:
Me lo narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā;
dijo:
nos informó Ibn Wahb;
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho:
«No venderemos con ello precio alguno»;
dijo: tomamos con ello un soborno.
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —exaltado sea—:
«ni ocultaremos el testimonio de Allah; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los pecadores».
Hubo اختلاف en la recitación de ello.
La mayoría de los recitadores de las ciudades lo recitó:
«ni ocultaremos el testimonio de Allah», añadiendo «testimonio» a Allah,
y poniendo el nombre de Allah —exaltado sea— en genitivo; es decir:
no ocultaremos el testimonio de Allah que está en nuestro poder.
Y se mencionó de al-Shaʿbī que lo recitaba como lo siguiente:
Nos narró Ibn Wakīʿ;
dijo:
nos narró Abū Usāmah, de Ibn ʿAwn, de ʿĀmir,
que lo recitaba:
«y no ocultaremos un testimonio: ¿por Allah?; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los pecadores»,
con corte de la alif y el nombre de Allah en genitivo. Así nos lo narró Ibn Wakīʿ.
Y como si al-Shaʿbī hubiera orientado el sentido del discurso a que ambos juran por Allah: no venderemos con ello precio alguno ni ocultaremos un testimonio que está en nuestro poder; luego inició un juramento con interrogación por Allah: que si vendieran con sus juramentos un precio o ocultaran un testimonio que está en su poder, serían de los pecadores. Y se transmitió de al-Shaʿbī, acerca de la recitación de ello, una transmisión que contradice esta transmisión; y es lo siguiente:
Me narró Aḥmad b. Yūsuf al-Thaʿlabī;
dijo:
nos narró al-Qāsim b. Salām;
dijo:
nos narró ʿAbbād b. ʿAbbād, de Ibn ʿAwn, de al-Shaʿbī,
que recitó:
«y no ocultaremos un testimonio de Allah; pues, de hacerlo, seríamos ciertamente de los pecadores».
Aḥmad dijo:
Abū ʿUbayd dijo:
se pone tanwīn en «testimonio», y «Allah» se pone en genitivo por conexión.
Dijo:
y algunos lo transmitieron con corte de la alif como interrogación.
Y mi memoria de la recitación de al-Shaʿbī es sin interrogación.
Y algunos lo recitaron:
«y no ocultaremos un testimonio de Allah»,
con tanwīn en «testimonio» y el nombre «Allah» en acusativo,
con el sentido de:
y no ocultaremos a Allah un testimonio que está en nuestro poder.
Y la más correcta de las recitaciones, a nuestro juicio, es la recitación de quien recitó:
«y no ocultaremos el testimonio de Allah»,
añadiendo «testimonio» al nombre «Allah» y poniendo el nombre «Allah» en genitivo,
porque es la recitación difundida en las ciudades, cuya corrección la comunidad no rechaza.
Y Ibn Zayd solía decir acerca de su sentido:
no ocultaremos el testimonio de Allah aunque su titular esté lejos.
Me lo narró Yūnus;
dijo:
nos informó Ibn Zayd acerca de ello.
Notas y Referencias
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