La Victoria
الفتح Al-FathVersículo (Español)
[48:1] Te he concedido [¡oh, Mujámmad!] una victoria evidente.
Tafsir de At-Tabari
{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta} (1)
بسم الله الرحمَن الرحيم
Dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta * para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó, y complete Su gracia sobre ti, y te guíe a un camino recto * y para que Allah te auxilie con un auxilio poderoso}.
Con Su dicho —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, quiere decir:
Ciertamente hemos dictado para ti, ¡oh Muḥammad!, un dictamen manifiesto para quien lo oiga o le llegue, contra quien te contradijo y se te enfrentó de entre los incrédulos de tu pueblo; y hemos decretado para ti sobre ellos la ayuda y el triunfo, para que agradezcas a tu Señor y Lo alabes por Su gracia, por Su decreto a tu favor contra ellos y por lo que te abrió de apertura; y para que Lo glorifiques y Le pidas perdón, y entonces tu Señor te perdone —por obrar tú así— lo que se adelantó de tu falta antes de que Él te abriera lo que te abrió, y lo que se retrasó después de que Él te abriera eso, en la medida en que Le agradezcas y Le pidas perdón.
Y solo hemos escogido esta opinión en la interpretación de esta aleya por la indicación del dicho de Allah —Poderoso y Majestuoso—: {Cuando llegue el auxilio de Allah y la victoria, y veas a la gente entrar en la religión de Allah en multitudes, entonces glorifica con la alabanza de tu Señor y pídele perdón; ciertamente Él es siempre Remisorio}, sobre su corrección: pues Él —Exaltado sea Su recuerdo— le ordenó que glorificara con la alabanza de su Señor cuando le llegara el auxilio de Allah y la conquista de La Meca, y que Le pidiera perdón, y le informó de que Él es Remisorio para quien haga eso.
En ello hay, pues, una exposición clara de que Su dicho —Exaltado sea Su recuerdo—: {para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó} no es sino una noticia de Allah —Glorificado sea Su elogio— a Su Profeta —sobre él la oración y la paz— acerca de Su retribución para él por haberle agradecido la gracia con la que lo favoreció al hacerle prevalecer mediante lo que abrió; porque la retribución de Allah —Exaltado sea— a Sus siervos es por sus obras y no por otra cosa.
Además, consta con autenticidad en la noticia acerca de él —Dios le bendiga y le conceda paz— que solía permanecer en oración hasta que se le hinchaban los pies.
Se le dijo:
«¡Mensajero de Allah! ¿Haces esto cuando ya se te ha perdonado lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó?»
Y dijo:
«¿Acaso no he de ser un siervo agradecido?»
Esto es una indicación evidente de que lo que hemos dicho al respecto es la opinión correcta, y de que Allah —Bendito y Exaltado sea— solo prometió a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— el perdón de sus faltas anteriores —antes de lo que se le abrió— y posteriores, a condición de su agradecimiento por Sus gracias con las que lo favoreció.
Y así decía —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Ciertamente, pido perdón a Allah y me vuelvo a Él en arrepentimiento cada día cien veces».
Y si la opinión al respecto fuera que se trata de una noticia de Allah —Exaltado sea— a Su Profeta de que ya le perdonó lo que se adelantó de su falta y lo que se retrasó de un modo distinto al que hemos mencionado, no tendría sentido inteligible ni Su orden de pedir perdón después de esta aleya, ni el que el Profeta de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— pidiera perdón a su Señor —Majestuosa sea Su grandeza— por sus faltas después de ella.
Pues el sentido del istighfār es: que el siervo pida a su Señor —Poderoso y Majestuoso— el perdón de sus faltas; y si no hubiera faltas que perdonar, no tendría sentido pedirle que las perdonara, porque es imposible que se diga: «¡Oh Allah, perdóname una falta que no he cometido!».
Y algunos lo interpretaron con el sentido de: «para que te perdone lo que se adelantó de tu falta antes de la misión profética, y lo que se retrasó hasta el momento en que dijo: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta, para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó}».
En cuanto a la victoria por la que Allah —Glorificado sea Su elogio— prometió a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— esta promesa, a condición de su agradecimiento por ella, es —según se ha mencionado— la tregua que tuvo lugar entre el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— y los idólatras de Quraysh en al-Ḥudaybiyya.
Y se mencionó que esta sura fue revelada al Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando regresaba de al-Ḥudaybiyya, después de la tregua que tuvo lugar entre él y su gente.
Y conforme a lo que hemos dicho acerca del sentido de Su dicho: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, hablaron los especialistas en interpretación.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, dijo: «Hemos decretado para ti un decreto manifiesto».
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}; y la victoria es: el decreto.
Mención de la transmisión de quien dijo:
«Esta sura fue revelada al Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— en el momento que he mencionado»:
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada,
dijo:
nos narró Bishr b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Dāwūd,
de ʿĀmir, acerca de {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, dijo:
«al-Ḥudaybiyya».
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca del dicho de Allah:
{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, dijo: «Su degüello en al-Ḥudaybiyya y su afeitado».
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. Buzayʿ,
dijo:
nos narró Abū Baḥr,
dijo:
nos narró Shuʿba,
dijo:
nos narró Jāmiʿ b. Shaddād, de ʿAbd al-Raḥmān b. Abī ʿAlqama,
dijo:
oí a ʿAbd Allāh b. Masʿūd decir: «Cuando regresábamos de al-Ḥudaybiyya, hicimos alto al anochecer y nos dormimos; y no despertamos sino cuando el sol ya había salido. Despertamos y el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba dormido.
Dijo: “Dijimos: ‘Despertadlo’. Y el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— despertó y dijo: ‘Haced como solíais hacer; así es para quien se duerme o se olvida’”.
Dijo: “Y echamos en falta la camella del Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—; la hallamos con su ronzal enganchado a un árbol. Se la llevé y montó. Y mientras caminábamos, le llegó la revelación”.
Dijo: “Cuando le llegaba, le resultaba penoso; y cuando se le alivió, nos informó de que se le había revelado: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}».
Nos narró Aḥmad b. al-Miqdām,
dijo:
nos narró al-Muʿtamir,
dijo:
oí a mi padre relatar de Qatāda, de Anas b. Mālik,
dijo:
«Cuando regresamos de la expedición de al-Ḥudaybiyya, y se nos impidió nuestro rito,
dijo: “Estábamos entre la tristeza y la aflicción”.
Dijo: “Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— reveló: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta, para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó, y complete Su gracia sobre ti, y te guíe a un camino recto}, o como Allah quiso”.
Y el Profeta de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Se me ha revelado una aleya más amada para mí que el mundo entero».
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd b. Abī ʿArūba, de Qatāda, de Anas b. Mālik,
acerca de Su dicho:
{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, dijo: «Fue revelada al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a su regreso de al-Ḥudaybiyya, cuando se les impidió su rito; degolló la ofrenda en al-Ḥudaybiyya, y sus compañeros estaban mezclados con la aflicción y la tristeza.
Entonces dijo:
«Se me ha revelado una aleya más amada para mí que el mundo entero».
Y recitó: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta. Para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó...}...
hasta Su dicho: {poderoso}.
Entonces sus compañeros dijeron: “Enhorabuena para ti, ¡Mensajero de Allah! Allah nos ha aclarado qué hará contigo; ¿y qué hará con nosotros?”.
Entonces Allah reveló esta aleya después de ella: {para que haga entrar a los creyentes y a las creyentes en jardines por debajo de los cuales corren los ríos, donde permanecerán eternamente...}...
hasta Su dicho: {y eso, ante Allah, es un triunfo inmenso}».
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd,
dijo:
nos narró Hammām,
dijo:
nos narró Qatāda, de Anas,
dijo:
«Fue revelada esta aleya», y mencionó algo semejante.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda, de Anas, con algo semejante,
solo que dijo en su ḥadīṯ:
«Entonces un hombre de la gente dijo: ‘Enhorabuena y que te sea grato, ¡Mensajero de Allah!’».
Y también dijo:
«Allah aclaró qué hará con Su Profeta —sobre él la oración y la paz— y qué hará con ellos».
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda,
dijo:
«Fue revelada al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: {para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó}, a su regreso de al-Ḥudaybiyya.
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Se me ha revelado una aleya más amada para mí que cuanto hay sobre la tierra».
Luego la recitó ante ellos.
Y dijeron: “Enhorabuena y que te sea grato, ¡Profeta de Allah! Allah —Exaltado sea Su recuerdo— te ha aclarado qué hará contigo; ¿y qué hará con nosotros?”.
Entonces se le reveló: {para que haga entrar a los creyentes y a las creyentes en jardines por debajo de los cuales corren los ríos...}...
hasta Su dicho: {un triunfo inmenso}».
Nos narraron Ibn Bashshār e Ibn al-Muthannā,
dijeron:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos narró Shuʿba, de Qatāda, de ʿIkrima,
dijo:
«Cuando fue revelada esta aleya: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta, para que Allah te perdone lo que se adelantó de tu falta y lo que se retrasó, y complete Su gracia sobre ti, y te guíe a un camino recto}, dijeron:
‘Enhorabuena y que te sea grato, ¡Mensajero de Allah! ¿Y qué hay para nosotros?’
Entonces fue revelada: {para que haga entrar a los creyentes y a las creyentes en jardines por debajo de los cuales corren los ríos, donde permanecerán eternamente, y les expíe sus malas obras}».
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos narró Shuʿba,
dijo:
oí a Qatāda relatar de Anas acerca de esta aleya {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta}, dijo: «al-Ḥudaybiyya».
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Ḥammād,
dijo:
nos narró Abū ʿAwāna, de al-Aʿmash, de Abū Sufyān,
de Jābir, dijo:
«No considerábamos la conquista de La Meca sino el día de al-Ḥudaybiyya».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yaʿlā b. ʿUbayd, de ʿAbd al-ʿAzīz b. Siyāh, de Ḥabīb b. Abī Thābit, de Abū Wāʾil,
dijo:
«Sahl b. Ḥunayf habló el día de Ṣiffīn y dijo: ‘¡Oh gente! Sospechad de vosotros mismos. Ciertamente, nos vi el día de al-Ḥudaybiyya —es decir, el pacto que hubo entre el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— y los asociadores—; si hubiéramos visto combate, habríamos combatido’.
Entonces ʿUmar fue al Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
‘¡Mensajero de Allah! ¿No estamos en la verdad y ellos en la falsedad? ¿No están nuestros muertos en el Paraíso y los suyos en el Fuego?’
Dijo:
‘Sí’.
Dijo:
‘Entonces, ¿por qué aceptamos la humillación en nuestra religión y regresamos sin que Allah haya juzgado aún entre nosotros y ellos?’
Dijo:
‘¡Oh hijo de al-Khaṭṭāb! Ciertamente, yo soy el Mensajero de Allah, y Él no me abandonará jamás’.
Dijo: ‘Regresó airado, y no pudo contenerse hasta que fue a Abū Bakr y dijo:
‘¡Abū Bakr! ¿No estamos en la verdad y ellos en la falsedad? ¿No están nuestros muertos en el Paraíso y los suyos en el Fuego?’
Dijo: ‘Sí’.
Dijo: ‘Entonces, ¿por qué aceptamos la humillación en nuestra religión y regresamos sin que Allah haya juzgado aún entre nosotros y ellos?’
Dijo: ‘¡Hijo de al-Khaṭṭāb! Ciertamente, él es el Mensajero de Allah; Allah no lo abandonará jamás’.
Dijo: ‘Entonces descendió la sura de la Victoria. El Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— mandó llamar a ʿUmar y se la recitó.
Y él dijo: ‘¡Mensajero de Allah! ¿Es, pues, una victoria?’
Dijo:
‘Sí’».
Me narró Yaḥyā b. Ibrāhīm al-Masʿūdī,
dijo:
nos narró mi padre, de su padre, de su abuelo, de al-Aʿmash, de Abū Sufyān, de Jābir,
dijo:
«No considerábamos la victoria sino el día de al-Ḥudaybiyya».
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
«Vosotros consideráis que la victoria es la conquista de La Meca; y la conquista de La Meca fue una victoria. Pero nosotros consideramos que la victoria es la Bayʿat al-Riḍwān el día de al-Ḥudaybiyya. Éramos con el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— mil quinientos.
Y al-Ḥudaybiyya: es un pozo».
Me narró Mūsā b. Sahl al-Ramlī; nos narró Muḥammad b. ʿĪsā,
dijo:
nos narró Mujammaʿ b. Yaʿqūb al-Anṣārī,
dijo:
oí a mi padre relatar de su tío ʿAbd al-Raḥmān b. Yazīd, de su tío Mujammaʿ b. Jāriya al-Anṣārī —y era uno de los recitadores que recitaban el Corán—,
dijo:
«Presenciamos al-Ḥudaybiyya con el Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—. Cuando regresamos de ella, he aquí que la gente azuzaba los camellos.
Unos dijeron a otros: ‘¿Qué le pasa a la gente?’
Dijeron: ‘Se le ha revelado al Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz—: {Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta, para que Allah te perdone...}’.
Entonces un hombre dijo: ‘¿Es una victoria, ¡Mensajero de Allah!?’
Dijo:
‘Sí; por Aquel en cuya mano está mi alma, ciertamente es una victoria’.
Dijo: ‘Y Jaybar fue repartida entre la gente de al-Ḥudaybiyya; no entró con ellos en ella nadie sino quien presenció al-Ḥudaybiyya. El ejército era de mil quinientos, entre ellos trescientos jinetes. El Mensajero de Allah —Dios le bendiga y le conceda paz— la repartió en dieciocho partes: dio al jinete dos partes y dio al infante una parte’».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Mughīra, de al-Shaʿbī,
dijo:
«{Ciertamente, te hemos concedido una victoria manifiesta} fue revelada en al-Ḥudaybiyya; y en aquella expedición obtuvo lo que no obtuvo en ninguna expedición: obtuvo que se prestara el juramento de la Bayʿat al-Riḍwān, y se le perdonó lo que se adelantó de su falta y lo que se retrasó; y los romanos prevalecieron sobre los persas; y la ofrenda alcanzó su lugar de sacrificio; y se les dio a comer de las palmeras de Jaybar; y los creyentes se alegraron por la veracidad del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y por la victoria de los romanos sobre los persas».
Y Su dicho —Exaltado sea—: {y complete Su gracia sobre ti}: al hacerte prevalecer sobre tu enemigo y elevar tu mención en este mundo, y al perdonar tus faltas en la Otra Vida.
Y {y te guíe a un camino recto} quiere decir: y te encamine, en tu senda de la religión, sin desviación en ella; por ti se endereza hacia la complacencia de tu Señor.
Y {y para que Allah te auxilie con un auxilio poderoso} quiere decir: y te auxilie contra el resto de tus enemigos y contra quien te sea hostil, con un auxilio que ningún vencedor vence ni ningún repelente rechaza, por la fuerza con la que Allah te apoya y por el triunfo con el que te provee.
Notas y Referencias
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