El Humo
الدخان Ad-DukhanVersículo (Español)
[44:46] como si fuera agua hirviente.
Tafsir de At-Tabari
{كَغَلۡيِ ٱلۡحَمِيمِ} (46)
Y Su dicho:
«como el muhl, que hierve en los vientres»: dice —exaltada sea Su mención—: en verdad, el árbol del Zaqqūm, cuyo fruto hizo alimento del incrédulo en el Infierno, es como el plomo o la plata, o como aquello que se funde en el fuego cuando se funde en él, hasta que su calor llega al extremo y se intensifica su ardor en la negrura más severa.
Ya hemos aclarado anteriormente el significado de al-muhl, de modo que ello dispensa de repetir en este lugar las pruebas, y hemos mencionado la discrepancia de la gente de la interpretación acerca de ello; pero aquí citaremos, de las palabras de la gente del saber, lo que no citamos allí:
Nos narró Sulaymān b. ʿAbd al-Jabbār,
dijo:
nos narró Muḥammad b. al-Ṣalt,
dijo:
nos narró Abū Kudayna, de Qābūs, de su padre,
dijo:
pregunté a Ibn ʿAbbās
acerca de la palabra de Dios —glorificado sea Su elogio—:
«como el muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Me narró ʿAlī b. Sahl,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
Su dicho:
«como el muhl, que hierve en los vientres», dice: «negro como el muhl del aceite».
Nos narraron Abū Kurayb, Abū al-Sāʾib y Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijeron:
nos narró Ibn Idrīs,
dijo:
escuché a Muṭarrif, de ʿAṭiyya b. Saʿd, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«como el muhl»: «agua espesa, como el poso del aceite».
Me narró Yaḥyā b. Ṭalḥa,
dijo:
nos narró Sharīk, de Muṭarrif, de un hombre,
de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho:
«como el muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Ṣamad,
dijo:
nos narró Shuʿba,
dijo:
nos narró Khalīd, de al-Ḥasan, de Ibn ʿAbbās, que vio plata que había sido fundida,
y dijo:
«esto es el muhl».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Abū Muʿāwiya,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Maymūn, de su padre, de ʿAbd Allāh,
acerca de Su dicho:
«como el muhl, que asa los rostros»; dijo: «ʿAbd Allāh entró en la Casa del Tesoro, sacó unos restos que había en ella y encendió fuego sobre ellos hasta que relucieron; y dijo: “¿dónde está quien preguntaba por el muhl? Esto es el muhl”».
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdīy; y nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Khālid b. al-Ḥārith, de ʿAwf, de al-Ḥasan,
dijo:
me ha llegado que Ibn Masʿūd fue preguntado por el muhl del que dicen que, el Día de la Resurrección, será la bebida de la gente del Fuego, estando él en la Casa del Tesoro; dijo: “entonces pidió oro y plata y los fundió, y dijo: ‘esto es lo más parecido en el mundo al muhl, que es el color del cielo el Día de la Resurrección, y la bebida de la gente del Fuego; salvo que aquello es más intenso en calor que esto’”. La formulación del ḥadīṯ es la de Ibn Bashshār, y el ḥadīṯ de Ibn al-Muthannā es semejante.
Nos narraron Abū Kurayb y Abū al-Sāʾib,
dijeron:
nos narró Ibn Idrīs,
dijo:
nos informó Ashʿath, de al-Ḥasan,
dijo:
formaba parte de sus palabras que ʿAbd Allāh b. Masʿūd era un hombre a quien Dios honró con la compañía de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y que ʿUmar —Dios esté complacido con él— lo puso al frente de la Casa del Tesoro; dijo: “tomó entonces mucha plata fragmentada, le hizo una zanja, luego ordenó leña abundante y encendió fuego sobre ella, hasta que, cuando se licuó, espumó y tomó diversos colores, dijo: ‘mirad quién está en la puerta’; se hizo entrar a la gente y les dijo: ‘esto es lo más parecido que hemos visto en el mundo al muhl’”.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
Su dicho:
{إِنَّ شَجَرَةَ الزَّقُّومِ طَعَامُ الْأَثِيمِ ...} la aleya: se nos ha mencionado que a Ibn Masʿūd se le regaló una vasija para beber de oro y plata; ordenó que se hiciera una zanja en la tierra, luego se arrojó en ella leña abundante, y después se arrojó en ella aquella vasija; y cuando espumó y se licuó, dijo a su muchacho: “llama a quienes estén presentes de la gente de Kūfa”; y llamó a un grupo. Cuando entraron, dijo: “¿veis esto?”. Dijeron: “sí”. Dijo: “no hemos visto en el mundo nada más semejante al muhl que el oro y la plata cuando espuman y se licuan”.
Nos narró Abū Hishām al-Rifāʿī,
dijo:
nos narró Ibn Yamān,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de ʿAbd Allāh b. Sufyān al-Asadī,
dijo:
ʿAbd Allāh b. Masʿūd fundió plata, luego dijo: “quien quiera mirar el muhl, que mire esto”.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd, de Qābūs, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«el día en que el cielo sea como el muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Me narró Yaḥyā b. Ṭalḥa,
dijo:
nos narró Sharīk, de Sālim,
de Saʿīd:
«como el muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Yaʿmar b. Bishr,
dijo:
nos narró Ibn al-Mubārak,
dijo:
nos narró Abū al-Ṣabāḥ,
dijo:
escuché a Yazīd b. Abī Sumayya decir: escuché a Ibn ʿUmar decir: “¿sabéis qué es el muhl? El muhl es el muhl del aceite”, es decir, su poso.
Dijo:
nos narró Ibrāhīm Abū Isḥāq al-Ṭāliqānī,
dijo:
nos narró Ibn al-Mubārak,
dijo:
nos informó Abū al-Ṣabāḥ al-Aylī, de Yazīd b. Abī Sumayya, de Ibn ʿUmar, con el mismo sentido.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Rushdīn b. Saʿd, de ʿAmr b. al-Ḥārith, de Darrāj Abī al-Samḥ, de Abū al-Haytham, de Abū Saʿīd,
del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de Su dicho:
«con un agua como el muhl»:
«como el poso del aceite; y cuando lo acerque a su rostro, se le desprenderá la piel del rostro en él».
Dijo:
nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Yaʿmar b. Bishr,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak,
dijo:
nos informó Rushdīn b. Saʿd,
dijo:
me transmitió ʿAmr b. al-Ḥārith, de Abī al-Samḥ, de Abū al-Haytham, de Abū Saʿīd al-Khudrī, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con el mismo sentido.
Y Su dicho:
«en los vientres»: los recitadores discreparon respecto a su lectura. La mayoría de los recitadores de Medina, Basora y Kufa lo leyeron «تَغْلِي» con tāʾ, con el sentido de que el árbol del Zaqqūm hierve en sus vientres; y feminizaron «hierve» por la feminidad de «árbol».
Y algunos recitadores de la gente de Kufa lo leyeron «يَغْلِي» con el sentido de: “hierve el alimento del pecador”, o “hierve el muhl”; y algunos lo masculinizaron por la masculinidad de “alimento”, orientando su sentido a que el alimento es lo que hierve en sus vientres; y otros por la masculinidad de “muhl”, orientándolo a que es un atributo del muhl que hierve.
Lo correcto en esto es que ambas son dos lecturas conocidas, de sentido válido; así pues, cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta. «como la ebullición del ḥamīm», es decir: eso hierve en los vientres de esos desdichados como hierve el agua recalentada, esto es, la calentada sobre la que se ha encendido fuego hasta que su calor llega al extremo.
Y se dijo: ḥamīm es “maḥmūm” (recalentado), porque se ha trasladado de la forma mafʿūl a faʿīl, como se dice: “qatīl” a partir de “maqtūl”.
Notas y Referencias
(No se generaron)