El Humo
الدخان Ad-DukhanVersículo (Español)
[44:45] Similar al metal fundido, hierve en las entrañas,
Tafsir de At-Tabari
{COMO EL METAL FUNDIDO, HIERVE EN LOS VIENTRES} (45)
Y Su dicho:
{COMO EL METAL FUNDIDO, HIERVE EN LOS VIENTRES} (45)
Dice —exaltado sea Su recuerdo—: en verdad, el árbol del Zaqqūm, cuyo fruto hizo alimento del incrédulo en el Infierno, es como el plomo o la plata, o como aquello que se funde en el fuego cuando se lo funde en él, hasta que su calor llega al extremo y su ardor se intensifica en la negrura más severa.
Ya hemos aclarado anteriormente el significado de al-muhl de un modo que hace innecesario repetir en este lugar las pruebas, y hemos mencionado la discrepancia de la gente de la interpretación acerca de ello; pero nosotros mencionaremos aquí algunas de las palabras de la gente del saber que no mencionamos allí:
Nos transmitió Sulaymān ibn ʿAbd al-Jabbār,
dijo:
nos transmitió Muḥammad ibn al-Ṣalt,
dijo:
nos transmitió Abū Kudayna, de Qābūs, de su padre,
dijo:
pregunté a Ibn ʿAbbās
acerca de la palabra de Dios —glorificado sea Su elogio—:
«como al-muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Me transmitió ʿAlī ibn Sahl,
dijo:
nos transmitió Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
Su dicho:
«como al-muhl, hierve en los vientres», dice: «negro como el muhl del aceite».
Nos transmitieron Abū Kurayb, Abū al-Sāʾib y Yaʿqūb ibn Ibrāhīm,
dijeron:
nos transmitió Ibn Idrīs,
dijo:
oí a Muṭarrif, de ʿAṭiyya ibn Saʿd, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«como al-muhl»: «un agua espesa, como el poso del aceite».
Me transmitió Yaḥyā ibn Ṭalḥa,
dijo:
nos transmitió Sharīk, de Muṭarrif, de un hombre,
de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho:
«como al-muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Nos transmitió Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Ṣamad,
dijo:
nos transmitió Shuʿba,
dijo:
nos transmitió Khalīd, de al-Ḥasan, de Ibn ʿAbbās: que vio plata que había sido fundida,
y dijo:
«esto es el muhl».
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Abū Muʿāwiya,
dijo:
nos transmitió ʿAmr ibn Maymūn, de su padre, de ʿAbd Allāh,
acerca de Su dicho:
«como al-muhl, asa los rostros»; dijo: «ʿAbd Allāh entró en la Casa del Tesoro y sacó unos restos que había en ella, y encendió fuego sobre ellos hasta que relucieron»;
dijo:
«¿dónde está quien pregunta por el muhl? Esto es el muhl».
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitió Ibn Abī ʿAdīy; y (también) nos transmitió Muḥammad ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Khālid ibn al-Ḥārith, de ʿAwf, de al-Ḥasan,
dijo:
«me ha llegado que Ibn Masʿūd fue preguntado por el muhl del que dicen que, el Día de la Resurrección, será la bebida de la gente del Fuego, mientras él estaba en la Casa del Tesoro»;
dijo:
«entonces mandó traer oro y plata y los fundió, y dijo: esto es lo más parecido en el mundo al muhl, que es el color del cielo el Día de la Resurrección y la bebida de la gente del Fuego; salvo que aquello es más intenso en calor que esto». La formulación del ḥadīṯ es la de Ibn Bashshār, y el ḥadīṯ de Ibn al-Muthannā es semejante.
Nos transmitieron Abū Kurayb y Abū al-Sāʾib,
dijeron:
nos transmitió Ibn Idrīs,
dijo:
nos informó Ashʿath, de al-Ḥasan,
dijo:
«era parte de sus palabras que ʿAbd Allāh ibn Masʿūd es un hombre a quien Dios honró con la compañía de Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—; y que ʿUmar —Dios esté complacido con él— lo puso al frente de la Casa del Tesoro»;
dijo:
«entonces tomó mucha plata quebrada, le cavó una zanja, luego ordenó leña abundante y encendió fuego sobre ella, hasta que, cuando se licuó, espumó y tornó en colores»;
dijo:
«mirad quién está en la puerta»;
«y se hizo entrar a la gente, y les dijo: esto es lo más parecido que hemos visto en el mundo al muhl».
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Saʿīd, de Qatāda,
Su dicho:
{EN VERDAD, EL ÁRBOL DEL ZAQQŪM ES EL ALIMENTO DEL PECADOR...} la aleya: se nos ha mencionado que a Ibn Masʿūd le fue regalada una vasija para beber de oro y plata; y ordenó que se cavara una zanja en la tierra, luego se arrojó en ella leña abundante, y después se arrojó en ella aquella vasija;
hasta que, cuando espumó y se licuó, dijo a su muchacho:
«llama a quienes estén presentes de la gente de Kūfa»; y llamó a un grupo.
Cuando entraron, dijo:
«¿veis esto?» Dijeron: «sí».
Dijo:
«no hemos visto en el mundo nada más semejante al muhl, ni más cercano, que el oro y la plata cuando espuman y se licuan».
Nos transmitió Abū Hishām al-Rifāʿī,
dijo:
nos transmitió Ibn Yamān,
dijo:
nos transmitió Sufyān, de al-Aʿmash, de ʿAbd Allāh ibn Sufyān al-Asadī,
dijo:
«ʿAbd Allāh ibn Masʿūd fundió plata, luego dijo: quien quiera mirar el muhl, que mire esto».
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd, de Qābūs, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«el día en que el cielo sea como al-muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Me transmitió Yaḥyā ibn Ṭalḥa,
dijo:
nos transmitió Sharīk, de Sālim,
de Saʿīd:
«como al-muhl»; dijo: «como el poso del aceite».
Nos transmitió Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Yaʿmar ibn Bishr,
dijo:
nos transmitió Ibn al-Mubārak,
dijo:
nos transmitió Abū al-Ṣabāḥ,
dijo:
oí a Yazīd ibn Abī Sumayya decir: oí a Ibn ʿUmar decir: «¿sabéis qué es el muhl? El muhl es el muhl del aceite», es decir, su poso.
Dijo:
nos transmitió Ibrāhīm Abū Isḥāq al-Ṭāliqānī,
dijo:
nos transmitió Ibn al-Mubārak,
dijo:
nos informó Abū al-Ṣabāḥ al-Aylī, de Yazīd ibn Abī Sumayya, de Ibn ʿUmar, con el mismo sentido.
Nos transmitió Abū Kurayb,
dijo:
nos transmitió Rushdīn ibn Saʿd, de ʿAmr ibn al-Ḥārith, de Darrāj Abū al-Samḥ, de Abū al-Haytham, de Abū Saʿīd,
del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de Su dicho:
{CON UN AGUA COMO AL-MUHL}:
«como el poso del aceite; y cuando lo acerca a su rostro, la piel de su rostro cae en él».
Dijo:
nos transmitió Muḥammad ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Yaʿmar ibn Bishr,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak,
dijo:
nos informó Rushdīn ibn Saʿd,
dijo:
me transmitió ʿAmr ibn al-Ḥārith, de Abū al-Samḥ, de Abū al-Haytham, de Abū Saʿīd al-Khudrī, del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Y Su dicho:
«en los vientres»: los recitadores discreparon respecto de la recitación de ello. La mayoría de los recitadores de Medina, Basora y Kufa lo recitaron:
«tغlī»
con tāʾ, con el sentido de que el árbol del Zaqqūm hierve en sus vientres; y feminizaron «hierve» por la feminidad de «árbol».
Y algunos recitadores de la gente de Kufa lo recitaron «yaghlī», con el sentido de: «el alimento del pecador hierve», o «el muhl hierve»; y algunos lo masculinizaron por la masculinidad de «alimento», orientando su sentido a que el alimento es lo que hierve en sus vientres; y otros por la masculinidad de «muhl», orientándolo a que es un atributo del muhl que hierve.
Y lo correcto en esto es que ambas son dos lecturas conocidas, de sentido válido; de modo que, con cualquiera de ellas que recite el recitador, acierta. «Como el hervor del agua hirviente»: dice: eso hierve en los vientres de estos desdichados como hierve el agua recalentada, que es la calentada sobre la que se ha encendido fuego hasta que llega al extremo la intensidad de su calor.
Y se dijo:
«ḥamīm» es «maḥmūm»; porque se ha trasladado de la forma «mafʿūl» a «faʿīl», como se dice:
«qatīl» a partir de «maqtūl».
Notas y Referencias
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