Los Ornamentos
الزخرف Az-ZukhrufVersículo (Español)
[43:57] Cuando se mencionó el ejemplo del hijo de María [Jesús], tu pueblo clamó indignado.
Tafsir de At-Tabari
{۞وَلَمَّا ضُرِبَ ٱبۡنُ مَرۡيَمَ مَثَلًا إِذَا قَوۡمُكَ مِنۡهُ يَصِدُّونَ} (57)
Y Su dicho:
«Y cuando se puso al hijo de María como ejemplo»: dice —exaltado sea Su recuerdo—: y cuando Dios comparó a Jesús, en su producción y creación —al crearlo sin varón—, con Adán, y lo puso como ejemplo de él, en que lo creó de tierra sin varón,
«he aquí que tu pueblo, ¡oh Muhammad!, por ello clama y dice:
“No pretende Muhammad de nosotros sino que lo tomemos por dios al que adoremos, como los cristianos adoraron al Mesías”.»
Los intérpretes discreparon acerca de la interpretación de ello. Algunos dijeron algo semejante a lo que hemos mencionado.
Relato de quienes dijeron eso:
Me contó Muhammad b. ‘Amr,
dijo:
nos transmitió Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos transmitió ‘Īsā; y me contó al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos transmitió Warqā’, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo: “claman”; dijo: Quraysh dijo: “Muhammad no pretende sino que lo adoremos como el pueblo de Jesús adoró a Jesús”.
Nos transmitió Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos transmitió Ibn Thawr, de Ma‘mar, de Qatāda,
dijo:
cuando se mencionó a Jesús hijo de María, Quraysh se alarmó por ello,
y dijeron:
“¡Oh Muhammad! Has mencionado a Jesús hijo de María”,
y dijeron:
“Muhammad no pretende sino que hagamos con él como hicieron los cristianos con Jesús hijo de María”,
y dijo Dios —poderoso y majestuoso—:
{ما ضَرَبُوهُ لَكَ إِلاّ جَدَلاً}.
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Sa‘īd, de Qatāda,
dijo:
cuando se mencionó a Jesús en el Corán, los idólatras de Quraysh dijeron: “¡Oh Muhammad! ¿Qué pretendiste al mencionar a Jesús?”,
dijo:
y dijeron: “Solo pretende que lo amemos como los cristianos amaron a Jesús”.
Y otros dijeron:
antes bien, con ello se quiso decir la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: {إِنّكُمْ وَما تَعْبُدُونَ مِنْ دُونِ اللّهِ حَصَبُ جَهَنّمَ أنْتُمْ لَهَا وَارِدُون} y lo que dijeron los idólatras cuando descendió: “Nos complace que nuestras divinidades estén junto con Jesús, ‘Uzayr y los ángeles, pues todos estos son de aquello que se adora fuera de Dios”.
Dijo Dios —poderoso y majestuoso—:
«Y cuando se puso al hijo de María como ejemplo, he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», y dijeron: “¿Son mejores nuestras divinidades o él?”.
Relato de quienes dijeron eso:
Me contó Muhammad b. Sa‘d, dijo: me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
«Y cuando se puso al hijo de María como ejemplo, he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo: es decir, Quraysh, cuando se les dijo: {إِنّكُمْ وَما تَعْبُدُونَ مِنْ دُونِ اللّهِ حَصَبُ جَهَنّمَ أنْتُمْ لَهَا وَارِدُون}; entonces Quraysh le dijo: “¿Y qué hay del hijo de María?”.
Dijo:
“Ese es siervo de Dios y Su mensajero”.
Entonces dijeron:
“¡Por Dios! Este no pretende sino que lo tomemos por señor, como los cristianos tomaron por señor a Jesús hijo de María”.
Entonces dijo Dios —poderoso y majestuoso—:
{ما ضَرَبُوهُ لَكَ إلاّ جَدَلاً بَلْ هُمْ قَوْمٌ خَصِمُونَ}.
Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho:
«yaṣiddūn». La mayoría de los recitadores de Medina, y un grupo de los recitadores de Kufa, lo leyeron: «yaṣuddūn»,
con ḍamma en la ṣād. Y algunos recitadores de Kufa y Basora lo leyeron «yaṣiddūn», con kasra en la ṣād.
Los sabios del habla árabe discreparon acerca de la diferencia entre ambas cuando se lee con ḍamma en la ṣād y cuando se lee con kasra. Algunos gramáticos de Basora —y les dio la razón algunos de los kufíes— dijeron:
son dos variantes lingüísticas con un mismo significado, como yashudd y yashidd, y yanumm y yanim, de la maledicencia.
Y otro dijo:
quien pone kasra en la ṣād, su sentido es “claman”; y quien la pone con ḍamma, su sentido es “se apartan”.
Y algunos de quienes la leyeron con kasra dijeron:
pretendió “claman”; y quien la leyó con ḍamma pretendió el apartarse de la verdad.
Se me relató de al-Farrā’, quien dijo:
me transmitió Abū Bakr b. ‘Ayyāsh, que ‘Āṣim dejó «yaṣuddūn» de la lectura de Abū ‘Abd al-Raḥmān y recitó «yaṣiddūn».
Dijo:
Dijo Abū Bakr: me contó ‘Āṣim, de Abū Razīn, de Abū Yaḥyā, que Ibn ‘Abbās se encontró con el sobrino de ‘Ubayd b. ‘Umayr,
y le dijo:
“Tu tío es árabe;
¿cómo es que comete laḥn en su dicho:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣuddūn»,
siendo que es «yaṣiddūn»?”.
Y lo correcto, en nuestra opinión, es que ambas son dos lecturas conocidas y dos variantes lingüísticas célebres con un mismo significado. No hallamos que los intérpretes distinguieran entre el sentido de ello cuando se lee con ḍamm y cuando se lee con kasr; y si su significado fuese distinto, habría existido entre ellos discrepancia en su interpretación, como existe discrepancia en su lectura por la diferencia de las dos variantes.
Pero, como no difiere el significado, no discreparon en que su interpretación es:
“claman y se alarman”. Así pues, con cualquiera de las dos lecturas que recite el recitador, acierta.
Relato de lo que hemos dicho sobre la interpretación de ello:
Me contó ‘Alī,
dijo:
nos transmitió Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās,
Su dicho:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo: “claman”.
Me contó Muhammad b. Sa‘d,
dijo:
me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», quiere decir:
“claman”.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos transmitió Abū Ḥamza, de al-Mughīra al-Ḍabbī,
de al-Ṣa‘b b. ‘Uthmān, quien dijo:
Ibn ‘Abbās solía recitar: «he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn»,
y solía explicarla diciendo:
“claman”.
Nos transmitió Ibn Bashshār,
dijo:
nos transmitió ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos transmitió Sufyān, de ‘Āṣim, de Abū Razīn,
de Ibn ‘Abbās:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo:
“claman”.
Nos transmitió Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos transmitió Ibn Abī ‘Adī, de Shu‘ba, de ‘Āṣim, de Abū Razīn, de Ibn ‘Abbās, con el mismo sentido.
Me contó Muhammad b. ‘Amr,
dijo:
nos transmitió Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos transmitió ‘Īsā; y me contó al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos transmitió Warqā’, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo: “claman”.
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Sa‘īd,
de Qatāda:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn»:
es decir, “se alarman y claman”.
Nos transmitió Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos transmitió Ibn Thawr, de Ma‘mar, de ‘Āṣim b. Abī al-Nujūd, de Abū Ṣāliḥ,
de Ibn ‘Abbās, que la recitó «yaṣiddūn»:
es decir, “claman”; y ‘Alī —Dios esté complacido con él— recitó «yaṣiddūn».
Se me relató de al-Ḥusayn,
dijo:
oí a Abū Mu‘ādh decir: nos transmitió ‘Ubayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir,
sobre Su dicho:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo: “claman”.
Nos transmitió Muḥammad,
dijo:
nos transmitió Aḥmad,
dijo:
nos transmitió Asbāṭ,
de al-Suddī:
«he aquí que tu pueblo, por ello, yaṣiddūn», dijo:
“claman”.
Notas y Referencias
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