Los Ornamentos
الزخرف Az-ZukhrufVersículo (Español)
[43:41] Aun cuando te haga morir [y no veas el tormento que les tengo reservado], debes saber que los castigaré como se merecen.
Tafsir de At-Tabari
{فَإِمَّا نَذۡهَبَنَّ بِكَ فَإِنَّا مِنۡهُم مُّنتَقِمُونَ} (41)
Y Su dicho:
«Y si ciertamente te hacemos desaparecer, entonces, de ellos, ciertamente Nos vengaremos». Los intérpretes discreparon acerca de los dos sentidos implicados por esta amenaza.
Algunos dijeron:
Con ello se quiso decir a la gente del islam, de la comunidad de nuestro Profeta —sobre él la oración y la paz—.
Se mencionó a quienes dijeron eso:
Nos narró Suwār ibn ʿAbd Allāh al-ʿAnbarī,
dijo:
me narró mi padre, de Abū al-Ashhab, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho:
«Y si ciertamente te hacemos desaparecer, entonces, de ellos, ciertamente Nos vengaremos», dijo: Ciertamente, después del Profeta de Dios hubo una venganza severa; y Dios —glorificado sea Su elogio— honró a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no haciéndole ver, en su comunidad, lo que hubo de venganza después de él.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«Y si ciertamente te hacemos desaparecer, entonces, de ellos, ciertamente Nos vengaremos»: Dios se llevó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y no vio en su comunidad sino aquello con lo que se aquietaba su ojo; y Dios dejó la venganza para después de él. No hay profeta sino que ha visto en su comunidad el castigo —o dijo: lo que no desea—. Se nos ha mencionado que al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se le hizo ver lo que su comunidad encontraría después de él; y no cesó de estar contraído, sin mostrarse distendido y risueño, hasta que encontró a Dios —Bendito y Altísimo—.
Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar,
dijo:
Qatāda recitó: «Y si ciertamente te hacemos desaparecer, entonces, de ellos, ciertamente Nos vengaremos», y dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se fue y la venganza permaneció; y Dios no hizo ver a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, en su comunidad, nada que le desagradara hasta que partió. Y jamás hubo profeta alguno sino que vio el castigo en su comunidad, excepto vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
Y se nos ha mencionado que al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se le hizo ver lo que alcanzaría a su comunidad después de él; y no se le vio risueño y distendido hasta que Dios lo tomó.
Y otros dijeron:
Más bien con ello se quiso decir a la gente de la idolatría, de Quraysh.
Y dijeron:
Dios ya hizo ver a Su Profeta —sobre él la oración y la paz— lo que habría en ellos.
Se mencionó a quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad,
dijo:
nos narró Aḥmad,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
acerca de Su dicho:
«Y si ciertamente te hacemos desaparecer, entonces, de ellos, ciertamente Nos vengaremos», es decir: como Nos vengamos de las comunidades pasadas; «o ciertamente te haremos ver aquello que les hemos prometido»: pues Dios se lo hizo ver y lo manifestó para él y por medio de él. Y esta segunda opinión es la más digna, entre las dos interpretaciones, de ser la correcta; y ello porque esto se halla en el contexto del relato de Dios acerca de los idólatras, de modo que sea una amenaza para ellos es más apropiado que sea una advertencia dirigida a quien no ha sido mencionado.
Así, el sentido del discurso —puesto que es así— es:
Si te hacemos desaparecer, ¡oh Muḥammad!, de entre estos idólatras, y te sacamos de en medio de ellos, entonces, de ellos, ciertamente Nos vengaremos, como hicimos eso con otras comunidades que desmintieron a sus enviados; o ciertamente te haremos ver, ¡oh Muḥammad!, aquello que les hemos prometido: el prevalecer sobre ellos y el elevarte por encima de ellos; pues sobre ellos somos poderosos: para hacerte prevalecer sobre ellos y humillarlos por tu mano y por las manos de los creyentes en ti.
Notas y Referencias
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