Detallados
فصلت FussilatVersículo (Español)
[41:23] Eso que pensaban de su Señor es lo que los ha llevado a la ruina, y ahora son de los perdedores.
Tafsir de At-Tabari
{Y ese es vuestro pensamiento, el que pensasteis acerca de vuestro Señor, que os ha llevado a la perdición; y habéis amanecido entre los perdedores} (23)
El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y ese es vuestro pensamiento, el que pensasteis acerca de vuestro Señor, que os ha llevado a la perdición; y habéis amanecido entre los perdedores}.
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
Y esto que hubo de vosotros en la vida mundanal, de pensar que Dios no sabe mucho de lo que hacéis de las acciones reprobables y de sus fealdades, es vuestro pensamiento que pensasteis acerca de vuestro Señor en la vida mundanal, el cual os ha llevado a la perdición; es decir, os ha destruido.
Se dice de ello:
«Ardà fulano tal cosa y tal»: cuando lo destruye;
y «radiya» él: cuando perece;
«fa-huwa yarda radan». Y de ello es el dicho de al-A‘shà:
«¿Acaso en el rodeo temiste por mí la perdición? *** ¡Y cuántos perecidos, cuyos familiares no se movieron!»
Es decir:
«Y cuántos muertos, cuyos familiares no se movieron». Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muhammad,
dijo:
nos narró Ahmad,
dijo:
nos narró Asbāt, de al-Suddī,
acerca de Su dicho:
«os ha llevado a la perdición», dijo: os ha destruido.
Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā,
dijo:
nos narró Muhammad ibn Thawr, de Ma‘mar,
dijo:
al-Hasan recitó: «Y ese es vuestro pensamiento, el que pensasteis acerca de vuestro Señor, que os ha llevado a la perdición», y dijo: La gente no ha obrado sino conforme a la medida de sus pensamientos acerca de su Señor. En cuanto al creyente, tiene buen pensamiento de Dios, y obra bien; y en cuanto al incrédulo y el hipócrita, tienen mal pensamiento, y obran mal.
Dijo vuestro Señor:
«Y no os ocultabais de que atestiguaran contra vosotros vuestro oído ni vuestras vistas…»
hasta que llegó a:
«los perdedores».
Dijo Ma‘mar:
Y me contó un hombre: que se ordena con un hombre hacia el Fuego, y él se vuelve y dice:
¡Señor mío! No era este mi pensamiento acerca de Ti.
Él dice:
¿Y cuál era tu pensamiento acerca de Mí?
Dice:
Mi pensamiento era que me perdonarías y no me castigarías.
Dice:
Pues ciertamente Yo estoy conforme a tu pensamiento acerca de Mí.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
dijo:
El pensamiento es de dos clases: un pensamiento salvador y un pensamiento perdedor.
Dijo:
«los que piensan que han de encontrarse con su Señor»; dijo: «Ciertamente yo pensé que habría de encontrar mi cuenta». Y este pensamiento salvador es un pensamiento de certeza.
Y dijo aquí:
«Y ese es vuestro pensamiento, el que pensasteis acerca de vuestro Señor, que os ha llevado a la perdición»: este es un pensamiento perdedor.
Y Su dicho:
«Y dijeron los que no creen: no pensamos sino un pensamiento, y no estamos convencidos». Y se nos ha mencionado que el Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir, y lo transmitía de su Señor:
«Mi siervo está conforme a su pensamiento acerca de Mí, y Yo estoy con él cuando Me invoca».
Y el lugar de «ese» (dhalikum) es nominativo por Su dicho «vuestro pensamiento». Y siendo ello así, Su dicho «os ha llevado a la perdición» está en lugar acusativo con el sentido de: «causándoos perdición». Y cabe también que esté en lugar nominativo por inicio (isti’nāf), con el sentido de: «perdedor para vosotros», como en Su dicho: «Esas son las aleyas del Libro sabio: guía y misericordia», según la lectura de quien lo recita en nominativo.
Así, el sentido del discurso es:
Este pensamiento que pensasteis acerca de vuestro Señor —de que Él no sabe mucho de lo que hacéis— es lo que os destruyó, porque a causa de este pensamiento os atrevisteis contra las cosas vedadas de Dios y os lanzasteis a ellas, y cometisteis aquello que Dios os prohibió; y eso os destruyó y os llevó a la perdición. «Y habéis amanecido entre los perdedores», dice:
habéis amanecido hoy entre los perecidos, pues habéis perdido al vender vuestras moradas del Paraíso por las moradas de la gente del Paraíso en el Fuego.
Notas y Referencias
(No se generaron)