41

Detallados

فصلت Fussilat
Aya 21

Versículo (Español)

[41:21] Dirán a sus pieles: "¿Por qué atestiguan contra nosotros?" Les responderán: "Nos hizo hablar Dios, Quien hace hablar a todas las cosas". Sepan que Él los creó la primera vez, y que ante Él volverán.

Tafsir de At-Tabari

{وَقَالُواْ لِجُلُودِهِمۡ لِمَ شَهِدتُّمۡ عَلَيۡنَاۖ قَالُوٓاْ أَنطَقَنَا ٱللَّهُ ٱلَّذِيٓ أَنطَقَ كُلَّ شَيۡءٖۚ وَهُوَ خَلَقَكُمۡ أَوَّلَ مَرَّةٖ وَإِلَيۡهِ تُرۡجَعُونَ} (21) La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَقَالُواْ لِجُلُودِهِمْ لِمَ شَهِدتّمْ عَلَيْنَا قَالُوَاْ أَنطَقَنَا اللّهُ الّذِي أَنطَقَ كُلّ شَيْءٍ وَهُوَ خَلَقَكُمْ أَوّلَ مَرّةٍ وَإِلَيْهِ تُرْجَعُونَ * وَمَا كُنتُمْ تَسْتَتِرُونَ أَن يَشْهَدَ عَلَيْكُمْ سَمْعُكُمْ وَلاَ أَبْصَارُكُمْ وَلاَ جُلُودُكُمْ وَلََكِن ظَنَنتُمْ أَنّ اللّهَ لاَ يَعْلَمُ كَثِيراً مّمّا تَعْمَلُونَ }

** Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: Y estos que son congregados hacia el Fuego, de entre los enemigos de Dios —Glorificado sea—, dirán a sus pieles, cuando estas testifiquen contra ellos acerca de lo que hacían en la vida mundanal: «¿Por qué habéis testificado contra nosotros sobre lo que hacíamos en la vida mundanal?». Entonces sus pieles les responderán: «Nos ha hecho hablar Dios, Aquel que ha hecho hablar a toda cosa; así hablamos». Y se ha mencionado que estos miembros testifican contra sus dueños cuando Dios los hace comparecer como testigos contra ellos, si ellos niegan las acciones que cometieron en la vida mundanal de aquello que provoca la ira de Dios; y en tal sentido ha venido la noticia del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—. Mención de las noticias que se han transmitido del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—.

Nos narró Aḥmad b. Ḥāzim al-Ġifārī, dijo: Nos informó ʿAlī b. Qādim al-Fazārī, dijo: Nos informó Šarīk, de ʿUbayd al-Muktib, de al-Šaʿbī, de Anas, dijo: El Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— rió un día hasta que se le vieron los molares; luego dijo: «¿Acaso no me preguntáis de qué me he reído?». Dijeron: «¿De qué te has reído, Mensajero de Dios?». Dijo: «Me asombra la disputa del siervo con su Señor el Día de la Resurrección. Dice: “¡Señor mío! ¿No me prometiste que no me oprimirías?”. Dice: “Ciertamente, eso te corresponde”. Dice: “Pues yo no acepto contra mí testigo sino de mí mismo”. Dice: “¿No basta conmigo como testigo, y con los nobles ángeles escribas?”. Entonces se sella su boca y hablan sus miembros acerca de lo que solía hacer. Entonces les dice: “¡Lejos de vosotras y ruina para vosotras! Por vosotras era por quienes yo disputaba”».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: Nos narró Mihrān, de Sufyān, de ʿUbayd al-Muktib, de Fuḍayl b. ʿAmr, de al-Šaʿbī, de Anas, del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.

Me narró ʿAbbās b. Abī Ṭālib, dijo: Nos narró Yaḥyà b. Abī Bakr, de Šibl, dijo: Oí a Abā Qazʿa relatar a ʿAmr b. Dīnār, de Ḥakīm b. Muʿāwiya, de su padre, del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo —e hizo un gesto con su mano hacia el Šām—: Dijo: «De aquí hasta aquí seréis congregados, montados y a pie, sobre vuestros rostros, el Día de la Resurrección; en vuestras bocas habrá el freno; completaréis setenta comunidades: vosotros sois la última de ellas y la más noble ante Dios; y lo primero que articulará de uno de vosotros será su muslo».

Nos narró Muǧāhid b. Mūsà, dijo: Nos narró Yazīd, dijo: Nos informó al-Ǧarīrī, de Ḥakīm b. Muʿāwiya, de su padre, del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Vendréis el Día de la Resurrección con el freno en vuestras bocas; y lo primero que hablará del ser humano será su muslo y su palma».

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: Nos narró Ibn ʿUlayya, de Bahz b. Ḥakīm, de su padre, de su abuelo, dijo: Dijo el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—: «¿Por qué os retengo por los cinturones apartándoos del Fuego? Ciertamente, mi Señor me convoca y me preguntará: “¿Has transmitido a Sus siervos?”. Y yo diré: “¡Señor! Ya se lo he transmitido”. Que vuestro presente informe a vuestro ausente. Luego, ciertamente, seréis llevados, con vuestras bocas precedidas por el freno; y luego, ciertamente, lo primero que se manifestará de uno de vosotros será su muslo y su palma».

Me narró Muḥammad b. Ḫalaf, dijo: Nos narró al-Hayṯam b. Ḫāriǧa, de Ismāʿīl b. ʿAyyāš, de Ḍamḍam b. Zurʿa, de Šurayḥ b. ʿUbayd, de ʿUqba, oyó al Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Ciertamente, el primer hueso del ser humano que hablará el día en que se sellen las bocas será su muslo de la pierna izquierda».

Y Su dicho: وَهُوَ خَلَقَكُمْ أوّلَ مَرّةٍ, dice —Exaltado sea Su recuerdo—: y Dios os creó en la primera creación cuando no erais nada. Y Su dicho: وَإلَيْهِ تُرْجَعُونَ, dice: y a Él será vuestro retorno tras vuestra muerte. Y: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ en la vida mundanal de que testificaran contra vosotros el Día de la Resurrección vuestro oído, ni vuestras vistas, ni vuestras pieles.

Los exégetas discreparon acerca del sentido de Su dicho: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ. Unos dijeron: Su sentido es: «y no os ocultabais». Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: Nos narró Aḥmad, b. al-Mufaḍḍal, dijo: Nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ: esto es, «no os ocultabais de ellas».

Otros dijeron: Su sentido es: «y no os precavíais». Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: Nos narró Abū ʿĀṣim, nos narró ʿĪsà; y me narró al-Ḥāriṯ, dijo: Nos narró al-Ḥasan, dijo: Nos narró Warqāʾ; todos ellos de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca de Su dicho: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ, dijo: «os precavíais».

Otros dijeron: Más bien el sentido de ello es: «y no suponíais». Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bišr, dijo: Nos narró Yazīd, dijo: Nos narró Saʿīd, de Qatāda: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ, dice: «Y no suponíais que testificaran contra vosotros vuestro oído ni vuestras vistas», hasta llegar a «mucho de lo que solíais hacer». Por Dios, sobre ti, hijo de Adán, hay testigos de tu cuerpo que no son sospechosos: vigílalos y teme a Dios en lo secreto de tu asunto y en lo público, pues nada se Le oculta; la oscuridad para Él es luz, y el secreto para Él es publicidad. Quien pueda morir teniendo buena opinión de Dios, que lo haga. Y no hay fuerza sino por Dios.

Y el más correcto de los dichos sobre ello es el dicho de quien afirmó: El sentido de ello es: «y no os ocultabais», de modo que dejarais de incurrir en las cosas vedadas de Dios en la vida mundanal por temor a que vuestro oído y vuestras vistas testificaran contra vosotros hoy.

Y dijimos que este es el más correcto de los dichos, porque lo conocido de los sentidos de الاستتار es el ocultamiento.

Si alguien dijera: «¿Y cómo puede el ser humano ocultarse de sí mismo respecto de lo que comete?». Se dirá: Ya hemos aclarado que el sentido de ello no es sino las falsas esperanzas; y en dejar de cometerlo hay ocultamiento de ello para sí mismo.

Y Su dicho: وَلَكِنْ ظَنَنْتُمْ أنّ اللّهَ لا يَعْلَمُ كَثِيرا مِمّا كنتم تَعْمَلُونَ, dice —Majestuoso es Su elogio—: sino que pensasteis, cuando incurristeis en la vida mundanal en desobediencias a Dios, que Dios no sabía mucho de lo que hacíais de vuestras obras viles; por eso no os ocultasteis de que testificaran contra vosotros vuestro oído, vuestras vistas y vuestras pieles, de modo que dejarais de incurrir en lo que Dios os prohibió.

Y se mencionó que esta aleya descendió a causa de un grupo de personas que discutían entre sí acerca del conocimiento de Dios sobre lo que decían y hablaban en secreto. Mención de la noticia sobre ello:

Me narró Muḥammad b. Yaḥyà al-Qaṭʿī, dijo: Nos narró Abū Dāwūd, dijo: Nos narró Qays, de Manṣūr, de Muǧāhid, de Abī Maʿmar al-Azdī, de ʿAbd Allāh b. Masʿūd, dijo: Yo estaba oculto tras los velos de la Kaʿba, cuando entraron tres hombres: dos Ṯaqafíes y un Qurayší, o dos Qurayšíes y un Ṯaqafí; con mucha grasa en sus vientres y poco entendimiento en sus corazones. Hablaron con palabras que no comprendí. Entonces uno de ellos dijo: «¿Creéis que Dios oye lo que decimos?». Los otros dos dijeron: «Si elevamos nuestras voces, oye; y si no las elevamos, no oye». Entonces acudí al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— y le mencioné eso. Y descendió esta aleya: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ أن يَشْهَدَ عَلَيْكُمْ سَمْعُكُمْ وَلا أبْصَارُكُمْ ... hasta el final de la aleya.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: Nos narró Yaḥyà b. Saʿīd, dijo: Nos narró Sufyān, dijo: Me transmitió al-Aʿmaš, de ʿUmāra b. ʿUmayr, de Wahb b. Rabīʿa, de ʿAbd Allāh b. Masʿūd, dijo: Yo estaba oculto tras los velos de la Kaʿba, cuando entraron tres hombres: un Ṯaqafí y sus dos cuñados qurayšíes; poco entendimiento en sus corazones y mucha grasa en sus vientres. Conversaron entre sí. Entonces uno de ellos dijo: «¿Crees que Dios oye lo que hemos dicho?». El otro dijo: «Oye si elevamos (la voz), y no oye si la bajamos». Y el otro dijo: «Si oye algo de ello, lo oye todo». Dijo: Entonces acudí al Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— y se lo mencioné. Y descendió esta aleya: وَما كُنْتُمْ تَسْتَتِرُونَ أنْ يَشْهَدَ عَلَيْكُمْ سَمْعُكُمْ وَلا أبْصَارَكُمْ ... hasta llegar a: وإنْ يَسْتَعْتِبُوا فَمَا هُمْ مِنْ المُعْتَبِينَ.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: Nos narró Yaḥyà, dijo: Nos narró Sufyān, dijo: Me transmitió Manṣūr, de Muǧāhid, de Abī Maʿmar, de ʿAbd Allāh, con un sentido semejante.

Notas y Referencias

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