El Perdonador
غافر GhafirVersículo (Español)
[40:51] Les daré Mi socorro a Mis Mensajeros y a los creyentes en esta vida y también en el Día del Juicio, cuando comparezcan los [ángeles] testigos.
Tafsir de At-Tabari
{Ciertamente, hemos de auxiliar a Nuestros mensajeros y a quienes han creído en la vida de este mundo y el día en que se alcen los testigos} (51)
La interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Ciertamente, hemos de auxiliar a Nuestros mensajeros y a quienes han creído en la vida de este mundo y el día en que se alcen los testigos * el día en que no aprovechará a los injustos su excusa; sobre ellos caerá la maldición y para ellos será la mala morada}.
Dice quien dice:
¿Y cuál es el sentido de: «Ciertamente, hemos de auxiliar a Nuestros mensajeros y a quienes han creído en la vida de este mundo», cuando sabemos que a algunos de ellos los mataron sus enemigos y se ensañaron con ellos, como Isaías y Juan hijo de Zacarías y otros semejantes; y que a otros su pueblo intentó matarlos, de modo que la mejor de sus situaciones fue librarse de ellos hasta separarse, salvando la vida, como Abraham, que emigró a Siria desde su tierra apartándose de su pueblo, y Jesús, que fue elevado al cielo cuando su pueblo quiso matarlo? ¿Dónde está, pues, el auxilio del que nos informó que auxilia a Sus mensajeros y a los creyentes en él en la vida de este mundo, cuando a estos Sus profetas les alcanzó de su pueblo lo que ya sabes, y no fueron auxiliados contra quienes les infligieron lo que les infligieron?
Se dijo:
La expresión: «Ciertamente, hemos de auxiliar a Nuestros mensajeros y a quienes han creído en la vida de este mundo» tiene dos aspectos, ambos correctos en su sentido.
Uno de ellos es que su significado sea:
Ciertamente, auxiliamos a Nuestros mensajeros y a quienes han creído en la vida de este mundo, ya sea elevándolos por encima de quienes Nos desmintieron y dándoles victoria sobre ellos hasta que los sometan con predominio y los humillen con la humillación de la derrota, como lo que se hizo con David y Salomón, a quienes se les concedió del reino y la autoridad con lo que sometieron a todo incrédulo; y como lo que se hizo con Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— al hacerlo prevalecer sobre quienes lo desmintieron de entre su pueblo; o bien vengándonos de quienes se les opusieron y los combatieron, destruyéndolos y salvando a los mensajeros de quienes los desmintieron y los enemistaron, como lo que hizo —Exaltado sea Su recuerdo— con Noé y su pueblo: ahogar a su pueblo y salvarlo de entre ellos; y como lo que hizo con Moisés, Faraón y su gente, cuando los destruyó ahogándolos y salvó a Moisés y a quienes creyeron en él de los Hijos de Israel y otros, y cosas semejantes; o bien vengándonos en la vida de este mundo de quienes los desmintieron después del fallecimiento de Nuestro mensajero, tras haberlos hecho perecer, como lo que hicimos al auxiliar a Isaías después de su muerte, al dar poder contra sus asesinos a quien dimos poder, hasta que por medio de ellos nos vengamos de sus asesinos; y como lo que hicimos con los asesinos de Juan, al dar poder a Nabucodonosor sobre ellos hasta que por medio de él nos vengamos de quienes lo mataron; y como Nuestro auxilio a Jesús contra quienes pretendieron matarlo, mediante los romanos, hasta que los destruimos por medio de ellos. Este es uno de sus dos aspectos. Y algunos de la gente de la interpretación orientaban el sentido de ello hacia este aspecto.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad ibn al-Faḍl,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī, acerca de la palabra de Dios:
«Ciertamente, hemos de auxiliar a Nuestros mensajeros y a quienes han creído en la vida de este mundo». Los profetas y los creyentes eran matados en este mundo, y aun así eran auxiliados; y ello es porque esa comunidad que hace eso con los profetas y los creyentes no desaparece hasta que Dios envía a un pueblo, y por medio de ellos se venga en favor de aquellos de quienes mataron.
Y el otro aspecto:
que este discurso sea a modo de noticia acerca de todos los mensajeros y los creyentes, pero lo pretendido sea uno solo;
de modo que la interpretación del discurso entonces sea:
Ciertamente, auxiliamos a Nuestro Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y a quienes han creído en él en la vida de este mundo, y el día en que se alcen los testigos; tal como ya hemos aclarado anteriormente que los árabes expresan la noticia con la forma de plural, mientras lo pretendido es uno solo, cuando no se señala en la noticia a una persona determinada.
Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho:
«y el día en que se alcen los testigos, el día en que no aprovechará a los injustos su excusa». La mayoría de los recitadores de Medina y de Kufa lo leyeron: «وَيَوْمَ يَقُومُ» con yā’ (en masculino). Y «يَنْفَعُ» también con yā’.
Y algunos de la gente de La Meca y algunos recitadores de Basora lo leyeron:
«تَقُومُ»
con tā’ (en femenino), y
«تَنْفَعُ»
con tā’.
Lo correcto en esto es que son dos lecturas conocidas con un mismo significado; así pues, cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta.
Ya hemos aclarado anteriormente que los árabes mencionan el verbo en masculino o lo feminizan cuando lo antecede aquello que hace innecesaria su repetición.
Y con Su dicho:
«y el día en que se alcen los testigos» se quiso decir: el día en que se alcen los testigos —de entre los ángeles, los profetas y los creyentes— contra las comunidades que desmintieron a sus mensajeros, dando testimonio de que los mensajeros les transmitieron los mensajes de su Señor y de que las comunidades los desmintieron.
Y «los testigos» (al-ašhād):
es el plural de «testigo» (šahīd),
como «los nobles» (al-ašrāf)
es el plural de «noble» (šarīf). Y en el sentido que hemos dicho se expresaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda: «y el día en que se alcen los testigos»: de entre los ángeles de Dios, Sus profetas y los creyentes en Él.
Nos narró Muḥammad,
dijo:
nos narró Aḥmad,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «y el día en que se alcen los testigos»: el Día de la Resurrección.
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
nos narró Muʾammal,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Aʿmaš, de Muǧāhid,
acerca de la palabra de Dios:
«y el día en que se alcen los testigos», dijo: los ángeles.
Notas y Referencias
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