Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:98] Excepto los hombres, mujeres y niños débiles que no eran capaces [de emigrar] ni les fue mostrado el camino recto.
Tafsir de At-Tabari
{إِلَّا ٱلۡمُسۡتَضۡعَفِينَ مِنَ ٱلرِّجَالِ وَٱلنِّسَآءِ وَٱلۡوِلۡدَٰنِ لَا يَسۡتَطِيعُونَ حِيلَةٗ وَلَا يَهۡتَدُونَ سَبِيلٗا} (98)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ En verdad, a quienes los ángeles toman (al morir) estando ellos siendo injustos consigo mismos, les dicen: «¿En qué situación estabais?». Dicen: «Éramos oprimidos en la tierra». Dicen: «¿Acaso no era amplia la tierra de Dios para que emigraseis en ella?». Esos: su morada será Gehena; ¡y qué mal destino! * Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños, que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino * A esos, quizá Dios los absuelva; y Dios es Indulgente, Perdonador. }
. .
Con Su dicho —exaltada sea Su alabanza—:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman }
quiere decir: a quienes los ángeles les toman las almas,
{ estando ellos siendo injustos consigo mismos }
quiere decir: quienes se han granjeado para sí mismos la ira y el desagrado de Dios. Ya hemos expuesto anteriormente el sentido de la injusticia.
{ «¿En qué situación estabais?» }
dice: los ángeles les dijeron: «¿En qué estabais?», es decir, «¿en qué asunto estabais respecto de vuestra religión?».
{ «Éramos oprimidos en la tierra» }
quiere decir: dijeron aquellos a quienes los ángeles tomaron estando ellos siendo injustos consigo mismos: «Éramos oprimidos en la tierra: la gente de la idolatría en nuestra tierra y nuestro país nos oprimía por su gran número y su fuerza, y nos impedían creer en Dios y seguir a Su Enviado —Dios le bendiga y le conceda paz—». (Es) una excusa débil y un argumento endeble.
{ «¿Acaso no era amplia la tierra de Dios para que emigraseis en ella?» }
dice: para que salieseis de vuestra tierra y de vuestras moradas, y os separaseis de quien allí os impedía creer en Dios y seguir a Su Enviado —Dios le bendiga y le conceda paz—, hacia la tierra cuyos habitantes os protegen del poder de la gente de la idolatría, para que allí proclamaseis la unicidad de Dios, Le adoraseis y siguieseis a Su Profeta.
Dice Dios —exaltada sea Su alabanza—:
{ «Esos: su morada será Gehena» }
es decir: esos cuya descripción os he expuesto —aquellos a quienes los ángeles tomaron estando ellos siendo injustos consigo mismos—, su morada será Gehena.
Dice: su destino en la Otra Vida será Gehena, y ella será su residencia.
{ «¡y qué mal destino!» }
quiere decir: ¡y qué mala es Gehena para sus moradores, para quienes han llegado a ella como destino, residencia y morada! Luego —exaltada sea Su alabanza— exceptuó a los oprimidos a quienes los idólatras oprimieron entre los hombres, las mujeres y los niños: los incapaces de emigrar por estrechez, falta de recursos y mala vista, y por no distinguir ni conocer el camino desde su tierra —tierra de idolatría— hacia la tierra del islam; (los exceptuó) de entre la gente de la que —exaltada sea Su alabanza— informó que su morada es Gehena, de que Gehena sea su morada, por la excusa en la que se hallan, conforme a lo que —glorificado sea Su recuerdo— ha aclarado.
Y puso «los oprimidos» en acusativo por ser una excepción respecto del هاء y el ميم que están en Su dicho:
{ «Esos: su morada será Gehena» }
Dice Dios —exaltada sea Su alabanza—:
{ «A esos, quizá Dios los absuelva» }
quiere decir: a esos oprimidos.
Dice: quizá Dios los absuelva por la excusa en la que se hallan, siendo creyentes; y les conceda, por favor, el perdón por haber dejado la emigración, pues no la dejaron por elección ni por preferir la morada de la incredulidad a la morada del islam, sino por la incapacidad en la que se encuentran para trasladarse de ella.
{ «y Dios es Indulgente, Perdonador» }
dice: y Dios no ha cesado de ser Indulgente, es decir, poseedor de indulgencia por Su favor respecto de los pecados de Sus siervos al dejar de castigarlos; Perdonador, cubriéndoles sus pecados al absolverlos de ellos. Y se mencionó que estas dos aleyas y la que sigue descendieron acerca de gentes de La Meca que habían abrazado el islam y creído en Dios y en Su Enviado, pero se rezagaron de la emigración con el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando emigró; y a algunos de ellos se les expuso a la tentación y cayeron en ella, y presenciaron con los idólatras la guerra contra los musulmanes. Entonces Dios rehusó aceptar su excusa con la que se excusaron, la cual expuso en Su dicho informando de ellos:
{ «Éramos oprimidos en la tierra» }
Mención de los relatos transmitidos que confirman la veracidad de lo que hemos mencionado acerca del descenso de la aleya sobre aquellos de quienes dijimos que descendió:
Nos narró Abū Hišām al-Rifāʿī,
dijo:
nos narró Ibn Fuḍayl,
dijo:
nos narró Ašʿaṯ,
de ʿIkrima:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
dijo: había gente de La Meca que abrazó el islam; y quien de ellos moría allí, perecía.
Dijo Dios:
{ «Esos: su morada será Gehena; ¡y qué mal destino! Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños» }
hasta Su dicho:
{ «Indulgente, Perdonador» }
Dijo Ibn ʿAbbās: «Yo soy de ellos, y mi madre es de ellos».
Dijo ʿIkrima:
y al-ʿAbbās era de ellos.
Nos narró Aḥmad b. Manṣūr al-Ramādī,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Šarīk, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
había un grupo de La Meca que abrazó el islam, y ocultaban el islam. Los idólatras los sacaron con ellos el día de Badr, y algunos de ellos fueron alcanzados.
Entonces los musulmanes dijeron: «Estos compañeros nuestros eran musulmanes y fueron forzados», y pidieron perdón por ellos.
Entonces descendió:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos, les dicen: «¿En qué situación estabais?» }
. . . la aleya.
Dijo:
y se escribió a quienes quedaban en La Meca de los musulmanes con esta aleya, y que no tenían excusa.
Dijo:
y salieron; los idólatras los alcanzaron y les impusieron la tentación.
Entonces descendió acerca de ellos:
{ Y entre la gente hay quien dice: «Creemos en Dios», pero cuando es perjudicado por causa de Dios }
. . . hasta el final de la aleya. Los musulmanes les escribieron con ello, y se entristecieron y desesperaron de todo bien.
Luego descendió acerca de ellos:
{ Luego, en verdad, tu Señor —para quienes emigraron después de haber sido tentados, luego combatieron y tuvieron paciencia—, en verdad tu Señor, después de eso, es Perdonador, Misericordioso }
y les escribieron con ello: «Dios os ha dispuesto una salida». Salieron, y los idólatras los alcanzaron; combatieron contra ellos hasta que se salvó quien se salvó y fue muerto quien fue muerto.
Me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Ḥaywa —o Ibn Lahīʿa; la duda es de Yūnus—, de Abū al-Aswad,
que oyó a un liberto de Ibn ʿAbbās decir, de Ibn ʿAbbās:
que había musulmanes que estaban con los idólatras aumentando el número aparente de los idólatras contra el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y venía una flecha que se les disparaba y alcanzaba a uno de ellos y lo mataba, o era golpeado y moría.
Entonces Dios hizo descender acerca de ellos:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
,
hasta llegar a:
{ «para que emigraseis en ella» }
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam,
dijo:
nos narró Abū ʿAbd al-Raḥmān al-Muqriʾ,
dijo: nos informó Ḥaywa,
dijo:
nos informó Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān b. Nawfal al-Asadī,
dijo:
se interrumpió para la gente de Medina una expedición, y me alisté en ella; me encontré con ʿIkrima, liberto de Ibn ʿAbbās, y me lo prohibió con la más severa prohibición.
Luego dijo:
Ibn ʿAbbās me informó que había musulmanes que estaban con los idólatras¹; luego mencionó algo semejante al ḥadiz de Yūnus de Ibn Wahb.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
son gentes que se rezagaron tras el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dejaron de salir con él; y a quien de ellos moría antes de alcanzar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, los ángeles le golpeaban el rostro y la espalda.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿIkrima,
acerca de Su dicho:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos, les dicen: «¿En qué situación estabais?» }
. . .
hasta Su dicho:
{ «¡y qué mal destino!» }
Dijo: descendió acerca de Qays b. al-Fākih b. al-Muġīra, al-Ḥāriṯ b. Zamʿa b. al-Aswad, Qays b. al-Walīd b. al-Muġīra, Abū al-ʿĀṣ b. Munabbih b. al-Ḥajjāj y ʿAlī b. Umayya b. Ḫalaf.
Dijo:
cuando los idólatras de Qurayš y sus seguidores salieron para apoyar a Abū Sufyān b. Ḥarb y a otros de Qurayš contra el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros, y para reclamar lo que se les había infligido el día de Naḫla, salieron con ellos jóvenes a disgusto que habían abrazado el islam; se reunieron en Badr sin cita previa, y fueron muertos en Badr como incrédulos, habiendo recaído del islam: esos son los que hemos nombrado.
Dijo Ibn Jurayj, y dijo Muǧāhid:
esta aleya descendió acerca de quien fue muerto el día de Badr de entre los débiles de los incrédulos de Qurayš.
Dijo Ibn Jurayj, y dijo ʿIkrima:
cuando descendió el Corán acerca de esos individuos,
hasta Su dicho:
{ «¡y qué mal destino! Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños» }
Dijo: quiere decir: el anciano muy mayor, la anciana, las esclavas jóvenes, los pequeños y los muchachos.
Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
. . .
hasta Su dicho:
{ «¡y qué mal destino!» }
Dijo: cuando al-ʿAbbās, ʿAqīl y Nawfal fueron capturados,
dijo:
el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a al-ʿAbbās:
«¡Rescata tu vida y la de tu sobrino!»
Dijo: «¡Oh Enviado de Dios! ¿Acaso no orábamos hacia tu qibla y atestiguábamos tu testimonio?»
Dijo:
«¡Oh ʿAbbās! Vosotros litigasteis y fuisteis vencidos en el litigio»
,
luego recitó esta aleya:
{ «¿Acaso no era amplia la tierra de Dios para que emigraseis en ella? Esos: su morada será Gehena; ¡y qué mal destino!» }
Aquel día en que descendió esta aleya, quien abrazaba el islam y no emigraba era incrédulo hasta que emigrase, excepto los oprimidos que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino: ardid en lo relativo a los bienes;
y el camino: la ruta.
Dijo Ibn ʿAbbās:
«Yo era de ellos, de entre los niños».
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAmr b. Dīnār,
dijo:
oí a ʿIkrima decir: había gente en La Meca que había atestiguado que no hay divinidad sino Dios; cuando los idólatras salieron hacia Badr, los sacaron con ellos, y fueron muertos.
Entonces descendió:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
. . .
hasta Su dicho:
{ «A esos, quizá Dios los absuelva; y Dios es Indulgente, Perdonador» }
Y los musulmanes que estaban en Medina escribieron con ella a los musulmanes que estaban en La Meca.
Dijo:
y salió un grupo de musulmanes; cuando estaban en parte del camino, los idólatras los buscaron y los alcanzaron. Entre ellos hubo quien cedió a la tentación.
Entonces Dios hizo descender acerca de ellos:
{ Y entre la gente hay quien dice: «Creemos en Dios», pero cuando es perjudicado por causa de Dios, toma la tentación de la gente como el castigo de Dios }
. Y los musulmanes que estaban en Medina escribieron con ella a los musulmanes de La Meca.
Y Dios hizo descender acerca de aquellos que cedieron a la tentación:
{ Luego, en verdad, tu Señor —para quienes emigraron después de haber sido tentados, luego combatieron }
. . . hasta
{ Perdonador, Misericordioso }
Dijo Ibn ʿUyayna:
me informó Muḥammad b. Isḥāq acerca de Su dicho
{ En verdad, a quienes los ángeles toman }
dijo: son cinco jóvenes de Qurayš: ʿAlī b. Umayya, Abū Qays b. al-Fākih, Zamʿa b. al-Aswad, Abū al-ʿĀṣ b. Munabbih, y olvidé al quinto.
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
. . . la aleya. Se nos ha transmitido que esta aleya fue revelada acerca de unas gentes que pronunciaron el islam entre la gente de La Meca; salieron con el enemigo de Dios, Abū Ǧahl, y fueron muertos el día de Badr; se excusaron sin excusa, y Dios rehusó aceptarla de ellos. Y Su dicho:
{ Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños, que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino }
son gentes de La Meca a quienes Dios excusó; los exceptuó diciendo:
{ «A esos, quizá Dios los absuelva; y Dios es Indulgente, Perdonador» }
Dijo: e Ibn ʿAbbās solía decir: «Yo y mi madre éramos de aquellos que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino».
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraǧ,
dijo:
oí a Abū Muʿāḏ,
dijo:
nos narró ʿUbayd b. Salmān,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
. . . la aleya.
Dijo:
gentes de los hipócritas se rezagaron del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y no salieron con él hacia Medina; salieron con los idólatras de Qurayš hacia Badr, y fueron alcanzados aquel día entre quienes fueron alcanzados. Entonces Dios hizo descender acerca de ellos esta aleya.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo: le pregunté —es decir, a Ibn Zayd—
acerca de la palabra de Dios:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
Y recitó hasta llegar a:
{ Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños }
Entonces dijo: cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue enviado, se manifestó y brotó la fe, brotó de ella la hipocresía. Entonces vinieron al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— unos hombres y dijeron:
«¡Oh Enviado de Dios! Si no temiéramos que esta gente nos torturase y hiciese y deshiciese, abrazaríamos el islam; pero atestiguamos que no hay divinidad sino Dios y que tú eres el Enviado de Dios». Y le decían eso.
Cuando fue el día de Badr, los idólatras se levantaron y dijeron:
«¡Que no se quede atrás nadie de nosotros, o derribaremos su casa y haremos lícito su patrimonio!».
Entonces aquellos que decían esas palabras al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— salieron con ellos; una parte de ellos fue muerta y una parte fue capturada.
Dijo:
los que fueron muertos son aquellos acerca de quienes Dios dijo:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman estando ellos siendo injustos consigo mismos }
. . . toda la aleya
{ «¿Acaso no era amplia la tierra de Dios para que emigraseis en ella?» }
y dejaseis a esos que os oprimen.
{ «Esos: su morada será Gehena; ¡y qué mal destino!» }
Dijo:
luego Dios excusó a la gente de la veracidad y dijo:
{ Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños, que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino }
se dirigirían a ello, pero si salieran perecerían. A esos, quizá Dios los absuelva por su permanencia entre los idólatras.
Y dijeron los que fueron capturados:
«¡Oh Enviado de Dios! Tú sabes que solíamos venir a ti y atestiguar que no hay divinidad sino Dios y que tú eres el Enviado de Dios, y que salimos con esa gente por miedo».
Entonces Dios dijo:
{ ¡Oh Profeta! Di a quienes están en vuestras manos de los cautivos: si Dios sabe que hay bien en vuestros corazones, os dará algo mejor que lo que se os ha tomado y os perdonará }
por vuestra acción, la que hicisteis al salir con los idólatras contra el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
{ Y si quieren traicionarte, ya traicionaron a Dios antes }
salieron con los idólatras.
{ y Él les dio poder sobre ellos; y Dios es Omnisciente, Sabio }
Me narró Muḥammad b. Ḫālid b. Ḫudāš,
dijo:
me narró mi padre, de Ḥammād b. Zayd, de Ayyūb,
de ʿAbd Allāh b. Abī Mulayka, de Ibn ʿAbbās:
que dijo: «Yo y mi madre éramos de aquellos a quienes Dios excusó: “excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños, que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino”».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Šarīk, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Ǧubayr,
de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho:
{ Excepto los oprimidos entre los hombres, las mujeres y los niños }
Dijo Ibn ʿAbbās: «Yo soy de los oprimidos».
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid acerca de Su dicho:
{ estando ellos siendo injustos consigo mismos, les dicen: «¿En qué situación estabais?» }
Dijo: (se refiere a) quien fue muerto el día de Badr de entre los débiles de los incrédulos de Qurayš.
Nos narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid,
algo semejante.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAbd Allāh b. Abī Yazīd,
dijo:
oí a Ibn ʿAbbās decir: «Yo y mi madre éramos de los oprimidos entre las mujeres y los niños».
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Ḥajjāj,
dijo:
nos narró Ḥammād, de ʿAlī b. Zayd, de ʿAbd Allāh o Ibrāhīm b. ʿAbd Allāh al-Qurašī,
de Abū Hurayra:
que el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía suplicar al final de la oración del ẓuhr:
«¡Oh Dios! Libera a al-Walīd, a Salama b. Hišām, a ʿAyyāš b. Abī Rabīʿa y a los débiles de los musulmanes de manos de los idólatras, aquellos que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino!»
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid acerca de Su dicho:
{ que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino }
Dijo: creyentes oprimidos en La Meca.
Entonces los compañeros de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— dijeron acerca de ellos: «Están en la misma condición que aquellos que fueron muertos en Badr, débiles junto a los incrédulos de Qurayš».
Entonces Dios hizo descender acerca de ellos:
{ que no pueden valerse de ardid alguno ni encuentran camino }
. . . la aleya.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid,
algo semejante.
En cuanto a Su dicho:
{ que no pueden valerse de ardid alguno }
su sentido es, como:
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAmr,
de ʿIkrima acerca de Su dicho:
{ que no pueden valerse de ardid alguno }
Dijo: (no pueden) levantarse para ir a Medina¹.
{ ni encuentran camino }
: un camino hacia Medina.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ,
de Muǧāhid:
{ ni encuentran camino }
: un camino hacia Medina.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid,
lo mismo.
Nos narró Muḥammad b. al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
el ardid: los bienes;
y el camino: la ruta hacia Medina.
En cuanto a Su dicho:
{ En verdad, a quienes los ángeles toman }
contiene dos posibilidades: una, que «tawaffāhum» esté en posición de acusativo con sentido de pasado, porque «faʿala» está en acusativo en toda circunstancia. La otra, que esté en posición de nominativo con sentido de futuro, queriéndose con ello: «En verdad, a quienes los ángeles tomarán». Entonces una de las dos تاء de «tawaffāhum» queda elidida, aunque está pretendida en la palabra, porque los árabes hacen eso: cuando se reúnen dos تاء al comienzo de la palabra, a veces eliden una y mantienen la otra, y a veces las mantienen ambas.