4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 94

Versículo (Español)

[4:94] ¡Oh, creyentes! Cuando salgan a combatir por la causa de Dios, asegúrense de no combatir contra los creyentes, y no digan a quien los saluda con la paz [expresando su Islam]: "¡Tú no eres creyente!", para así combatirlo y conseguir algo de los bienes perecederos de la vida mundanal, pues junto a Dios hay grandes botines. Ustedes eran así [en la época pagana], pero Dios los agració [con el Islam]. Usen su discernimiento, porque Dios está bien informado de lo que hacen.

Tafsir de At-Tabari

{يَـٰٓأَيُّهَا ٱلَّذِينَ ءَامَنُوٓاْ إِذَا ضَرَبۡتُمۡ فِي سَبِيلِ ٱللَّهِ فَتَبَيَّنُواْ وَلَا تَقُولُواْ لِمَنۡ أَلۡقَىٰٓ إِلَيۡكُمُ ٱلسَّلَٰمَ لَسۡتَ مُؤۡمِنٗا تَبۡتَغُونَ عَرَضَ ٱلۡحَيَوٰةِ ٱلدُّنۡيَا فَعِندَ ٱللَّهِ مَغَانِمُ كَثِيرَةٞۚ كَذَٰلِكَ كُنتُم مِّن قَبۡلُ فَمَنَّ ٱللَّهُ عَلَيۡكُمۡ فَتَبَيَّنُوٓاْۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ بِمَا تَعۡمَلُونَ خَبِيرٗا} (94) القول في تأويل قوله تعالى :

{ يَا أَيّهَا الّذِينَ آمَنُواْ إِذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيلِ اللّهِ فَتَبَيّنُواْ وَلاَ تَقُولُواْ لِمَنْ أَلْقَىَ إِلَيْكُمُ السّلاَمَ لَسْتَ مُؤْمِناً تَبْتَغُونَ عَرَضَ الْحَيَاةِ الدّنْيَا فَعِنْدَ اللّهِ مَغَانِمُ كَثِيرَةٌ كَذَلِكَ كُنْتُمْ مّن قَبْلُ فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ فَتَبَيّنُواْ إِنّ اللّهَ كَانَ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيراً } . .

Dice —glorificado sea Su elogio— con Su dicho: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا } : «¡Oh vosotros que habéis creído!», es decir: ¡oh vosotros que habéis creído a Dios y habéis creído a Su Mensajero, en lo que os trajo de parte de vuestro Señor¹! { إذا ضَرَبْتُمْ فِي سبِيل اللّهِ } Dice: cuando emprendáis marcha por Dios, en el yihād contra vuestros enemigos. { فَتَبَيّنُوا } Dice: sed pausados al matar a aquel cuyo asunto se os haga confuso, de modo que no conozcáis la realidad de su islam ni de su incredulidad; no os precipitéis y matéis a quien se os haya mezclado su caso; y no os adelantéis a matar a nadie sino a aquel de quien sepáis con certeza que está en guerra contra vosotros, contra Dios y contra Su Mensajero. { وَتَقُولُوا لَمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ } Dice: y no digáis a quien se os rinde y no os combate, mostrándoos que es de la gente de vuestra religión y de vuestra llamada: { لَسْتَ مُؤْمِنا } para entonces matarlo buscando el provecho de la vida mundanal. Dice: la búsqueda del disfrute de la vida de este mundo; pues junto a Dios hay muchos botines, de Su sustento y de los excedentes de Sus mercedes. Eso es mejor para vosotros si obedecéis a Dios en lo que os ordenó y os prohibió, y Él os recompensa con ello por vuestra obediencia. Buscad, pues, eso de Su parte. { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ } Dice: así como este que os dirigió el saludo y al que dijisteis «no eres creyente» y lo matasteis, así erais vosotros antes. Quiere decir: antes de que Dios fortaleciera Su religión con sus seguidores y auxiliares, ocultabais vuestra religión tal como ocultaba aquel a quien matasteis; y tomasteis su hacienda por causa de su religión, temiendo él manifestarla ante su gente por precaución respecto de sí mismo.

Y se ha dicho: que el sentido de Su dicho: { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ } es: «Erais incrédulos como ellos». { فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } Dice: Dios os favoreció fortaleciendo Su religión con sus auxiliares y con la multitud de sus seguidores. Y se ha dicho: que Dios os favoreció con el arrepentimiento por haber matado a este a quien matasteis y por haber tomado su hacienda después de que os dirigiera el saludo. { فَتَبَيّنُوا } Dice: no os apresuréis a matar a quien queráis matar de aquellos cuyo islam se os haya confundido; quizá Dios le haya favorecido con el islam como os favoreció a vosotros, y lo haya guiado a lo mismo a lo que os guió a vosotros, de la fe. { إنّ اللّهَ كانَ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيرا } Dice: Dios estaba bien informado de vuestro matar a quienes matáis, de vuestro absteneros respecto de quienes os abstenéis de matar entre los enemigos de Dios y vuestros enemigos, y de otras cosas de vuestros asuntos y de los asuntos de otros. { خَبِيرا } Quiere decir: poseedor de experiencia y conocimiento de ello; lo preserva contra vosotros y contra ellos, hasta que os retribuya a todos por ello el Día de la Resurrección: al bienhechor por su bien, y al malhechor por su mal.

Y se mencionó que esta aleya descendió a propósito de un muerto en el camino de Dios, al que mató una expedición del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— después de que dijera: «Soy musulmán», o después de que atestiguara el testimonio de la verdad, o después de que les diera el saludo, por un botín que llevaba consigo o por otra posesión suya; y se lo tomaron. Mención de las transmisiones y los relatos sobre ello:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Jarīr, de Muḥammad b. Isḥāq, de Nāfiʿ, que Ibn ʿUmar dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Muḥallim b. Juthāma en una misión; se encontraron con ʿĀmir b. al-Aḍbaṭ, quien los saludó con el saludo del islam. Entre ellos había una antigua enemistad de la época preislámica, y Muḥallim le disparó una flecha y lo mató. La noticia llegó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y sobre ello hablaron ʿUyayna y al-Aqraʿ. Al-Aqraʿ dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! Establece hoy una norma y cámbiala mañana». Y ʿUyayna dijo: «¡No, por Dios! Hasta que sus mujeres prueben de la orfandad lo que probaron mis mujeres». Entonces llegó Muḥallim con dos mantos, y se sentó ante el Mensajero de Dios para que pidiera perdón por él. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¡QUE DIOS NO TE PERDONE!» Se levantó secándose las lágrimas con sus dos mantos; no transcurrió una semana completa hasta que murió y lo enterraron, pero la tierra lo expulsó. Fueron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y se lo mencionaron. Él dijo: «LA TIERRA ACEPTA A QUIEN ES PEOR QUE VUESTRO COMPAÑERO; PERO DIOS —PODEROSO Y MAJESTUOSO— HA QUERIDO AMONESTAROS». Luego lo arrojaron entre dos laderas de una montaña y le echaron piedras encima. Y descendió: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيل اللّهِ فَتَبَيّنُوا } . . . la aleya.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq, de Yazīd b. ʿAbd Allāh b. Qusayṭ, de al-Qaʿqāʿ b. ʿAbd Allāh b. Abī Ḥadrad al-Aslamī, de su padre ʿAbd Allāh b. Abī Ḥadrad, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos envió a Iḍam. Salí con un grupo de musulmanes, entre ellos Abū Qatāda al-Ḥārith b. Ribʿī y Muḥallim b. Juthāma b. Qays al-Laythī. Marchamos hasta que, estando en el valle de Iḍam, pasó junto a nosotros ʿĀmir b. al-Aḍbaṭ al-Ashjaʿī montado en un camello joven; llevaba consigo enseres y un odre de leche. Cuando pasó, nos saludó con el saludo del islam; nos contuvimos respecto de él, pero Muḥallim b. Juthāma al-Laythī se lanzó contra él por algo que había entre ambos, lo mató y tomó su camello y sus enseres. Cuando llegamos ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informamos de lo sucedido, descendió sobre nosotros el Corán: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيل اللّهِ فَتَبَيّنُوا وَلا تَقُولُوا لَمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا } . . . la aleya.

Me narró Hārūn b. Idrīs al-Aṣamm, dijo: nos narró al-Muḥāribī ʿAbd al-Raḥmān b. Muḥammad, de Muḥammad b. Isḥāq, de Yazīd b. ʿAbd Allāh b. Qusayṭ, de Abī Ḥadrad al-Aslamī, de su padre, con un relato semejante.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn ʿUyayna, de ʿAmr, de ʿAṭāʾ, de Ibn ʿAbbās, dijo: unos musulmanes alcanzaron a un hombre que llevaba una pequeña ganancia (ghunayma). Él dijo: «¡La paz sea con vosotros!»; y lo mataron y tomaron aquella ganancia. Entonces descendió esta aleya: { وَلا تَقولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا تَبۡتَغُونَ عَرَض الحَياةِ الدّنْيا } esa pequeña ganancia.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿAṭāʾ, de Ibn ʿAbbās, con un relato semejante.

Me narró Saʿīd b. al-Rabīʿ, dijo: nos narró Sufyān, de ʿAmr —que oyó a ʿAṭāʾ—, de Ibn ʿAbbās, dijo: los musulmanes alcanzaron a un hombre; luego mencionó algo semejante.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥīm b. Sulaymān, de Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: pasó un hombre de Banū Sulaym junto a un grupo de compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras estaba con su rebaño; los saludó. Ellos dijeron: «No os ha saludado sino para buscar protección contra vosotros». Se dirigieron a él, lo mataron y tomaron su ganado. Lo llevaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y Dios —poderoso y majestuoso— reveló: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيلِ الله فَتَبَيّنُوا } . . . hasta el final de la aleya.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh, de Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, que dijo: un hombre podía hablar con el islam y creer en Dios y en el Mensajero, permaneciendo entre su gente. Cuando llegaba una expedición de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, él informaba a su clan —es decir, a su gente— y ellos huían; el hombre se quedaba, sin temer a los creyentes por estar en su misma religión, hasta encontrarlos. Entonces les dirigía el saludo. Los creyentes decían: «¡No eres creyente!», pese a que había dado el saludo, y lo mataban. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— dijo: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيل اللّهِ فَتَبَيّنُوا } . . . hasta: { تَبْتَغُونَ عَرَضَ الحَياةِ الدّنْيا } Es decir: lo matáis queriendo que os sea lícito su dinero que hallasteis con él; eso es el provecho de la vida mundanal. Pues junto a Mí hay muchos botines: buscad, pues, del favor de Dios. Era un hombre llamado Mirdās; su gente huyó, escapando de una caballería que envió el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, al mando de un hombre de Banū Layth llamado Qulayb. Mirdās no se unió a ellos cuando los encontró; los saludó y lo mataron. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó para su familia el pago de su indemnización de sangre, les devolvió su hacienda y prohibió a los creyentes hacer algo semejante.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, respecto de Su dicho: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيلِ اللّهِ فَتَبَيّنُوا } . . . la aleya, dijo: este relato trata del asunto de Mirdās, un hombre de Ghatafān¹. Se nos mencionó que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió un ejército, al mando de Ghālib al-Laythī, contra la gente de Fadak; con ellos había gente de Ghatafān, y Mirdās era uno de ellos. Sus compañeros huyeron. Mirdās dijo: «¡Yo soy creyente y no os seguiré!». La caballería lo sorprendió una mañana; cuando lo encontraron, Mirdās los saludó, pero los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo recibieron matándolo y tomaron lo que llevaba de bienes. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló sobre su caso: { وَلا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا } porque el saludo de los musulmanes es «la paz»; con él se reconocen y con él se saludan unos a otros.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيلِ اللّهِ فَتَبَيّنُوا وَلا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا تَبْتَغُونَ عَرَضَ الحياةِ الدّنْيا } . . . la aleya. Dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió una expedición al mando de Usāma b. Zayd contra Banū Ḍamra. Encontraron a un hombre de ellos llamado Mirdās b. Nuhayk, que llevaba una ganancia y un camello rojo. Cuando los vio, se refugió en una cueva de la montaña, y Usāma lo siguió. Cuando Mirdās alcanzó la cueva, metió allí su rebaño; luego se dirigió a ellos y dijo: «La paz sea con vosotros; atestiguo que no hay divinidad sino Dios y que Muḥammad es el Mensajero de Dios». Usāma se abalanzó sobre él y lo mató por su camello y su ganancia. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando enviaba a Usāma, le gustaba que se alabara su conducta y preguntaba por él a sus compañeros; pero cuando regresaron no preguntó por él. La gente empezó a contar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— diciendo: «¡Oh Mensajero de Dios! Si hubieras visto a Usāma: se encontró con un hombre y el hombre dijo: “No hay divinidad sino Dios, Muḥammad es el Mensajero de Dios”, y él se abalanzó sobre él y lo mató», mientras él se apartaba de ellos. Cuando insistieron mucho, levantó la cabeza hacia Usāma y dijo: «¿CÓMO ESTARÁS ANTE “NO HAY DIVINIDAD SINO DIOS”?» Usāma dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! Solo lo dijo para buscar protección; se protegió con ello». El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¿ACASO LE ABRISTE EL CORAZÓN PARA MIRARLO?» Él dijo: «¡Oh Mensajero de Dios! Su corazón no es sino un trozo de su cuerpo». Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló la noticia de esto, e informó que solo lo mató por su camello y su ganado. Y eso es cuando dice: { تَبْتَغُونَ عَرَضَ الحَياةِ الدّنيْا } Cuando llegó a: { فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } dijo: «Dios aceptó vuestro arrepentimiento». Entonces Usāma juró que no combatiría a ningún hombre que dijera «no hay divinidad sino Dios», después de aquel hombre y de lo que encontró del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a causa de ello.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, respecto de Su dicho: { وَلا تَقُولُوا لِمَنْ إلَيْكُمُ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا } dijo: me ha llegado que un hombre de los musulmanes atacó a un hombre de los idólatras y se lanzó contra él. El idólatra le dijo: «Soy musulmán; atestiguo que no hay divinidad sino Dios». El musulmán lo mató después de que lo dijo. Eso llegó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y dijo a quien lo mató: «¿LO MATASTE CUANDO YA HABÍA DICHO “NO HAY DIVINIDAD SINO DIOS”?» Él dijo excusándose: «¡Oh Profeta de Dios! Solo lo dijo para buscar protección; no era así». El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Y POR QUÉ NO LE ABRISTE EL CORAZÓN?» Luego murió el matador del hombre y fue enterrado, pero la tierra lo expulsó. Se mencionó eso al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él les ordenó que lo enterraran; pero la tierra lo expulsó, hasta que eso ocurrió tres veces. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «LA TIERRA SE HA NEGADO A ACEPTARLO; ARROJADLO EN UNA CUEVA DE ENTRE LAS CUEVAS». Maʿmar dijo: y algunos dijeron: «La tierra acepta a quien es peor que él, pero Dios lo hizo para vosotros como escarmiento».

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Abī al-Ḍuḥā, de Masrūq: que un grupo de musulmanes se encontró con un hombre de los idólatras que llevaba una pequeña ganancia. Él dijo: «¡La paz sea con vosotros, soy creyente!». Pensaron que con ello buscaba protección, lo mataron y tomaron su ganancia. Dijo: entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló: { وَلا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمُ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا تَبْتَغُونَ عَرَضَ الحَياةِ الدّنيْا } esa ganancia¹ { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ فَتَبَيّنُوا }

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ḥabīb b. Abī ʿAmra, de Saʿīd b. Jubayr, respecto de Su dicho: { يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إذَا ضَرَبْتُمْ فِي سَبِيلِ اللّهِ فَتَبَيّنُوا } dijo: al-Miqdād b. al-Aswad salió en una expedición que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió. Dijo: pasaron junto a un hombre que llevaba una pequeña ganancia. Él dijo: «Soy musulmán», y al-Miqdād lo mató. Cuando regresaron, mencionaron eso al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y descendió esta aleya: { وَلا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمُ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا تَبْتَغُونَ عَرَضَ الحَياةِ الدّنْيا } dijo: la ganancia.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo: esto descendió acerca de un hombre al que mató Abū al-Dardāʾ; y mencionó, de la historia de Abū al-Dardāʾ, algo semejante al relato que se mencionó de Usāma b. Zayd. Ya lo he mencionado en la interpretación de Su dicho: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطأً } Luego dijo en el relato: Y descendió el Furqān: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطأً } Y recitó hasta llegar a: { لَسْتَ مُؤْمِنا تَبْتَغُونَ عَرَض الحَياةِ الدّنيْا } su ganado, que era el provecho de la vida mundanal. { فَعِنْدَ اللّهَ مَغانِمُ كَثِيرةٌ } mejor que aquel ganado, hasta Su dicho: { إنّ اللّهَ كانَ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيرا }

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, respecto de Su dicho: { وَلا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا } dijo: un pastor de ovejas; se encontró con él un grupo de creyentes, lo mataron y tomaron lo que llevaba consigo, y no aceptaron de él: «La paz sea con vosotros; pues soy creyente».

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, respecto de Su dicho: { وَلا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمْ السّلامَ لَسْتَ مُؤْمِنا } dijo: Dios prohibió a los creyentes decir a quien atestigua que no hay divinidad sino Dios: «no eres creyente», tal como les prohibió la carroña. Él está a salvo en su hacienda y en su sangre; no rechacéis su palabra.

Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho: { فَتَبَيّنُوا } La mayoría de los recitadores de La Meca y Medina, y algunos de Kufa y Basora, lo leyeron: { فَتَبَيّنُوا } con bāʾ y nūn, de tabayyun, con el sentido de: la pausa, la consideración y el esclarecimiento hasta que se haga evidente. Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron: «فَتَثَبّتُوا» con el sentido de la verificación, que es lo contrario de la precipitación. La opinión correcta para nosotros es que ambas son dos lecturas conocidas y ampliamente transmitidas en la recitación de los musulmanes, con un solo significado aunque difieran las expresiones; porque quien verifica es quien esclarece, y quien esclarece es quien verifica. Así, con cualquiera de las dos lecturas que recite el recitador, acierta: es una lectura correcta en este punto.

Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho: { ولا تَقُولُوا لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُم السّلام } La mayoría de los recitadores de La Meca, Medina y Kufa lo leyeron: «السّلَمَ» sin alif, con el sentido de la rendición. Y algunos recitadores de Kufa y Basora lo leyeron: { السّلامَ } con alif, con el sentido del saludo.

La lectura correcta en esto, para nosotros, es: «لِمَنْ ألْقَى إلَيْكُمُ السّلَمَ» con el sentido de: quien se os rinde, sometiéndose a Dios en la unicidad y reconociendo vuestra religión. Solo escogimos esto por la divergencia de las transmisiones al respecto: pues hay quien transmitió que se rindió atestiguando el testimonio de la verdad y diciendo: «إني مسلم¹»; y hay quien transmitió que dijo: «السلام عليكم», saludándolos con el saludo del islam; y hay quien transmitió que era musulmán por un islam previo a que lo mataran. Y todos estos sentidos los abarca «السلم», porque el musulmán es alguien sometido; y quien saluda con el saludo del islam está sometido; y quien pronuncia el testimonio de la verdad está sometido ante la gente del islam. Así, el sentido de «السلم» reúne todos los significados transmitidos sobre el asunto del muerto a propósito del cual descendió esta aleya; no ocurre así con «السلام», pues «السلام» no tiene cabida aquí sino como saludo. Por eso consideramos «السلم» como lo correcto.

La gente de la exégesis discrepó también sobre la interpretación de Su dicho: { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ } Unos dijeron: su sentido es: así como este a quien matasteis, después de haberos dirigido el saludo, ocultaba su religión entre su gente por temor a sí mismo, así también vosotros ocultabais vuestras religiones ante vuestra gente por precaución respecto de vosotros mismos; y Dios os favoreció. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn Jurayj, dijo: me informó ʿAbd Allāh b. Kathīr, de Saʿīd b. Jubayr, respecto de Su dicho: { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ } «ocultabais vuestra fe como este pastor ocultó su fe».

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ḥabīb b. Abī ʿAmra, de Saʿīd b. Jubayr: { كَذِلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ } «encubríais vuestra fe entre los idólatras».

Otros dijeron: el sentido de ello es: así como este a quien matasteis, después de haberos dirigido el sometimiento, era incrédulo, así erais vosotros incrédulos; y Él lo guio como os guio a vosotros. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo, respecto de Su dicho: { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } «incrédulos como él». { فَتَبَيّنُوا }

La más digna de estas dos opiniones para la interpretación de la aleya es la primera: la de quien dijo: «Así erais: ocultabais vuestra fe entre vuestra gente de los idólatras mientras permanecíais entre ellos», tal como este a quien matasteis permanecía entre su gente de los idólatras, ocultándoles su religión.

Solo dijimos que esta interpretación es la más correcta, porque Dios —poderoso sea Su recuerdo— únicamente reprochó a quienes lo mataron, de entre la gente de la fe, después de que él les dirigiera el saludo; y no aplicó represalia contra sus matadores por la confusión que se introdujo en su asunto para ellos, debido a que permanecía entre su gente de los idólatras y a que ellos pensaron que había dirigido el saludo a los creyentes buscando protección. Y no los reprochó por haberlo matado siendo idólatra, de modo que se dijera: «Así como era incrédulo, erais vosotros incrédulos¹»; no hay vía para ello, porque Dios —glorificado sea— no reprochó a nadie de Su creación por matar a un combatiente contra Dios y Su Mensajero de entre la gente de la idolatría, después de haberle permitido matarlo.

También discreparon los exegetas sobre la interpretación de Su dicho: { فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } Unos dijeron: su sentido es: Dios os favoreció haciendo manifiesta Su religión y fortaleciendo a su gente, hasta que manifestaron el islam después de haberlo ocultado ante la gente de la idolatría. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: me narró mi padre, de Sufyān, de Ḥabīb b. Abī ʿAmra, de Saʿīd b. Jubayr: { فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } «e hizo manifiesto el islam».

Otros dijeron: el sentido es: Dios os favoreció —oh vosotros que matasteis a quien os dirigió el saludo buscando el provecho de la vida mundanal— con el arrepentimiento por haberlo matado. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } dice: «Dios aceptó vuestro arrepentimiento».

La interpretación más correcta de las dos es la que mencioné de Saʿīd b. Jubayr, por lo que ya expusimos como indicio de que el sentido de Su dicho: { كَذَلِكَ كُنْتُمْ مِنْ قَبْلُ } es lo que describimos antes. Así, lo debido es que a continuación venga: { فَمَنّ اللّهُ عَلَيْكُمْ } esto es: os levantó el estado en que estabais de temor a vuestros enemigos, haciendo manifiesta Su religión y fortaleciendo a su gente, hasta que pudisteis manifestar lo que ocultabais: Su unicidad y Su adoración, por precaución ante la gente de la idolatría.

Notas y Referencias

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