Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:93] Quien asesine a un creyente con premeditación será condenado a permanecer eternamente en el Infierno, además caerá en la ira de Dios, y recibirá Su maldición y un castigo terrible.
Tafsir de At-Tabari
{وَمَن يَقۡتُلۡ مُؤۡمِنٗا مُّتَعَمِّدٗا فَجَزَآؤُهُۥ جَهَنَّمُ خَٰلِدٗا فِيهَا وَغَضِبَ ٱللَّهُ عَلَيۡهِ وَلَعَنَهُۥ وَأَعَدَّ لَهُۥ عَذَابًا عَظِيمٗا} (93)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ وَمَن يَقْتُلْ مُؤْمِناً مّتَعَمّداً فَجَزَآؤُهُ جَهَنّمُ خَالِداً فِيهَا وَغَضِبَ اللّهُ عَلَيْهِ وَلَعَنَهُ وَأَعَدّ لَهُ عَذَاباً عَظِيماً }
. .
Con ello quiere decir —glorificado sea—: Quien mate a un creyente deliberadamente, habiendo querido matarlo, deseando destruir su vida,
{ فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
es decir: su recompensa por haberlo matado es el Infierno;
esto es: el castigo del Infierno.
{ خَالدا فيها }
es decir: permaneciendo en él.
Y la hā’ y el alif en Su dicho:
«فيها»
remiten al mencionado Infierno.
{ وَغَضبَ اللّهِ عَلَيْهِ }
es decir: y Dios se irritó contra él por haberlo matado deliberadamente.
{ وَلَعَنَهُ }
es decir: y lo alejó de Su misericordia, lo humilló, y le preparó un castigo inmenso; y eso es algo cuya medida y alcance nadie conoce sino Él —exaltado sea Su recuerdo—.
Los exégetas discreparon acerca de la cualidad del homicidio por la cual su autor merece ser llamado “deliberado”, tras el consenso de todos ellos en que, si un hombre golpea a otro con el filo de un hierro que hiere con su filo, o desgarra y corta, y no cesa de golpearlo con ello hasta destruir su vida, estando, mientras lo golpea, con la intención de golpearlo, entonces es deliberado en su matanza. Luego discreparon respecto de lo que no sea eso.
Algunos dijeron: no hay “deliberado” sino lo que sea así, conforme a la cualidad que hemos descrito.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Abī Zā’ida,
dijo:
nos informó Ibn Jurayj,
dijo:
‘Aṭā’ dijo: el deliberado: el arma; o dijo: el hierro. Dijo: y Sa‘īd b. al-Musayyab dijo: es el arma.
Nos narraron Abū Kurayb y Ya‘qūb b. Ibrāhīm,
dijeron:
nos narró Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm,
dijo:
El deliberado es lo que sea con un hierro; y lo que sea sin hierro es cuasi deliberado; no hay talión en ello.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Mughīra, de Ibrāhīm,
dijo:
El deliberado es lo que sea con un hierro;
y el cuasi deliberado:
lo que sea con un palo; y el cuasi deliberado no se da sino en la vida.
Me narró Aḥmad b. Ḥammād al-Dūlābī,
dijo:
nos narró Sufyān, de ‘Amr, de Ṭāwūs,
dijo:
Quien sea muerto por espíritu de facción en un lanzamiento en el que haya entre ellos piedras, o por azotes con látigos, o por golpes con bastones, es un error: su indemnización es la indemnización del error; y quien sea muerto deliberadamente, su pena es el talión de sus manos.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narraron Jarīr y Mughīra, de al-Ḥārith y sus compañeros, acerca del hombre que golpea a otro y éste permanece enfermo hasta morir,
dijo:
Pregunto a los testigos que lo golpeó, y que no dejó de estar enfermo por su golpe hasta que murió; si fue con arma, es talión; y si fue con otra cosa, es cuasi deliberado.
Otros dijeron: todo aquello en lo que el golpeador haya pretendido destruir la vida del golpeado es deliberado, si aquello con lo que golpeó es, en la mayoría de los casos, mortal.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Hushaym,
dijo:
nos informó ‘Abd al-Raḥmān b. Yaḥyā, de Ḥabbān b. Abī Jibla, de ‘Ubayd b. ‘Umayr,
que dijo:
¿Y qué deliberado hay más deliberado que golpear a un hombre con un bastón y no cesar de hacerlo hasta que muera?
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abī Hāshim, de Ibrāhīm,
dijo:
Si lo estrangula con una cuerda hasta que muera, o lo golpea con un palo hasta que muera, entonces hay talión.
Y la razón de quienes dijeron que todo lo que no sea hierro es error, es lo que:
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Jābir, de Abī ‘Āzib, de al-Nu‘mān b. Bashīr,
dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«TODA COSA ES ERROR, SALVO LA ESPADA; Y PARA TODO ERROR HAY UNA INDEMNIZACIÓN».
Y la razón de quienes dijeron: el dictamen de todo aquello con lo que se mate al golpeado, sea lo que sea, es el dictamen de la espada, en el sentido de que quien mate con ello mata deliberadamente, es lo que:
Nos lo narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Abū al-Walīd,
dijo:
nos narró Hammām, de Qatāda,
de Anas b. Mālik:
que un judío mató a una muchacha por unos adornos suyos, aplastándola entre dos piedras; fue llevado ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él lo mató entre dos piedras.
Dijeron:
Así, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— aplicó el talión a quien mata con una piedra, y eso no es hierro.
Dijeron:
Y así es el dictamen de todo aquel que mate a un hombre con algo que, en la mayoría de los casos, mata como aquello con lo que fue muerto: análogo al dictamen del judío que mató a la muchacha entre dos piedras.
Dijo Abū Ja‘far:
Y lo correcto en esto, según nosotros, es la opinión de quien dijo: todo aquel que golpee a una persona con algo que, en la mayoría de los casos, la destruye, y no cese hasta destruir su vida con ello, es homicida deliberado, sea lo que sea aquello con lo que se golpeó¹, por lo que hemos mencionado del relato del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
En cuanto a Su dicho:
{ فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ خالِدا فِيها }
los exégetas discreparon sobre su sentido.
Algunos dijeron:
Su sentido es: su retribución es el Infierno, si Él lo retribuye.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ‘Ulayya, de Sulaymān al-Taymī,
de Abī Majlaz, acerca de Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
dijo: esa es su retribución; y si Él quiere, lo perdona.
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū al-Nu‘mān al-Ḥakam b. ‘Abd Allāh,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de Yasār,
de Abī Ṣāliḥ:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
dijo: su retribución es el Infierno, si Él lo retribuye.
Otros dijeron:
Con ello se quiso decir un hombre en particular que había abrazado el Islam, luego apostató de su Islam y mató a un hombre creyente¹. Dijeron:
Así, el sentido de la aleya es: quien mate a un creyente deliberadamente, considerando lícito matarlo, su retribución es el Infierno, permaneciendo en él.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
de ‘Ikrima:
que un hombre de los Anṣār mató al hermano de Miqyās b. Ḍubāba; el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le entregó la indemnización, y él la aceptó; luego se abalanzó sobre el asesino de su hermano y lo mató.
Dijo Ibn Jurayj —y otros dijeron—:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— impuso su indemnización a los Banū al-Najjār; luego envió a Miqyās y envió con él a un hombre de Banū Fihr para una necesidad del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Miqyās cargó al fihrí —y era fuerte—, lo arrojó al suelo y le aplastó la cabeza entre dos piedras.
Luego fue hallado canturreando:
«MATÉ POR ÉL A FIHR Y CARGUÉ SU INDEMNIZACIÓN ***SOBRE LOS NOBLES DE BANŪ AL-NAJJĀR, SEÑORES DE FAR‘»
Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«CREO QUE HA COMETIDO UNA FECHORÍA; POR DIOS, SI LO HA HECHO, NO LE DARÉ SEGURIDAD NI EN TIERRA PROFANA NI EN TIERRA SAGRADA, NI EN PAZ NI EN GUERRA».
Y fue muerto el día de la Conquista¹.
Dijo Ibn Jurayj: acerca de él descendió esta aleya:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا }
. . . la aleya.
Otros dijeron:
El sentido de ello es: salvo quien se arrepienta.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Manṣūr,
dijo:
me narró Sa‘īd b. Jubayr; o me narró al-Ḥakam, de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
Pregunté a Ibn ‘Abbās acerca de Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
dijo: si un hombre conoce el Islam y las prescripciones del Islam, y luego mata a un creyente deliberadamente, su retribución es el Infierno, y no hay arrepentimiento para él.
Se lo mencioné a Mujāhid,
y dijo:
salvo quien se arrepienta.
Otros dijeron:
Esto es una imposición por parte de Dios de la amenaza para el asesino del creyente deliberadamente, sea quien sea el asesino, conforme a lo que describió en Su Libro; y no le estableció arrepentimiento por su acto.
Dijeron:
Así, todo asesino de un creyente deliberadamente tiene lo que Dios le ha prometido de castigo y permanencia en el Fuego, y no hay arrepentimiento para él.
Y dijeron:
Esta aleya descendió después de la que está en la sura al-Furqān.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakī‘,
dijeron:
nos narró Jarīr, de Yaḥyā al-Jārī, de Sālim b. Abī al-Ja‘d,
dijo:
Estábamos con Ibn ‘Abbās después de que su vista se hubiera apagado.
Vino a él un hombre y lo llamó:
¡Oh ‘Abd Allāh b. ‘Abbās! ¿Qué opinas de un hombre que mata a un creyente deliberadamente?
Dijo:
Su retribución es el Infierno, permaneciendo en él; y Dios se irrita contra él, lo maldice, y le prepara un castigo inmenso.
Dijo:
¿Y si se arrepiente, cree y obra rectamente, y luego se guía?
Dijo Ibn ‘Abbās:
¡Que su madre lo pierda! ¿Y cómo habría para él arrepentimiento y guía?
Por Aquel en cuya mano está mi alma, ciertamente he oído a vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— decir:
«¡QUE SU MADRE LO PIERDA! UN HOMBRE QUE MATA A OTRO DELIBERADAMENTE, VENDRÁ EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN TOMÁNDOLO CON SU DERECHA O CON SU IZQUIERDA; SUS YUGULARES MANARÁN SANGRE, ANTE EL TRONO DEL MISERICORDIOSO; CON LA OTRA MANO SE AFERRARÁ A SU ASESINO Y DIRÁ: PREGUNTA A ÉSTE POR QUÉ ME MATÓ».
Por Aquel en cuya mano está el alma de ‘Abd Allāh: esta aleya fue revelada y no fue abrogada por ninguna aleya hasta que vuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue tomado; y no descendió después de ambas ninguna prueba.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró Abū Khālid, de ‘Amr b. Qays, de Yaḥyā b. al-Ḥārith al-Taymī, de Sālim b. Abī al-Ja‘d, de Ibn ‘Abbās,
del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ خالِدا فِيها وَغَضِبَ اللّهُ عَلَيْهِ وَلَعَنَهُ وأعَدّ لَهُ عَذَابا عَظِيما }
Y se le dijo: ¿y si se arrepiente, cree y obra rectamente?
Dijo:
¿y cómo habría para él arrepentimiento?
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Mūsā b. Dāwūd,
dijo:
nos narró Hammām, de Yaḥyā, de un hombre, de Sālim,
dijo: estaba sentado con Ibn ‘Abbās.
Un hombre le preguntó y dijo:
¿Qué opinas de un hombre que mata a un creyente deliberadamente: cuál es su morada?
Dijo:
El Infierno, permaneciendo en él; y Dios se irrita contra él, lo maldice, y le prepara un castigo inmenso.
Dijo:
¿Y si se arrepiente, cree y obra rectamente, y luego se guía?
Dijo:
¿y cómo habría para él guía? ¡Que su madre lo pierda!
Por Aquel en cuya mano está mi alma, ciertamente le oí decir —es decir, al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«VENDRÁ EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN CON SU CABEZA COLGANDO DE UNA DE SUS MANOS, SEA SU DERECHA O SU IZQUIERDA, TOMANDO A SU COMPAÑERO CON LA OTRA MANO; SUS YUGULARES MANARÁN SANGRE FRENTE A LA AMPLITUD DEL MISERICORDIOSO, DICIENDO: ¡SEÑOR MÍO! PREGUNTA A ESTE SIERVO TUYO POR QUÉ ME MATÓ».
No vino profeta después de vuestro Profeta, ni descendió libro después de vuestro Libro.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Qabīṣa,
dijo:
nos narró ‘Ammān b. Zurayq, de ‘Ammār al-Duhnī, de Sālim b. Abī al-Ja‘d, de Ibn ‘Abbās, con un sentido semejante,
salvo que dijo en su ḥadiz:
Por Dios, ciertamente fue revelada a vuestro Profeta y luego nada la abrogó;
y ciertamente le oí decir:
{ ¡AY DEL ASESINO DEL CREYENTE! VENDRÁ EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN TOMANDO SU CABEZA CON SU MANO }
luego mencionó el ḥadiz con un sentido semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Ibn Abī ‘Adiyy, de Sa‘īd, de Abī Bishr, de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
‘Abd al-Raḥmān b. Abzā me dijo: se preguntó a Ibn ‘Abbās acerca de Su dicho: { وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ } y dijo: nada la abrogó.
Y acerca de esta aleya:
{ وَالّذِينَ لا يَدْعُونَ مَعَ اللّهِ إلها آخَرَ وَلا يَقْتُلُونَ النّفْسَ الّتِي حَرّمَ اللّهُ إلاّ بالحَقّ وَلا يَزْنُونَ وَمَنْ يَفْعَلْ ذَلِكَ يَلْقَ أثاما }
dijo: descendió acerca de la gente de la idolatría.
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ja‘far,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de Manṣūr,
de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
‘Abd al-Raḥmān b. Abzā me ordenó preguntar a Ibn ‘Abbās acerca de estas dos aleyas, y mencionó algo semejante.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ṭalq b. Ghanām, de Zā’ida, de Manṣūr,
dijo:
me narró Sa‘īd b. Jubayr, o se me narró de Sa‘īd b. Jubayr,
que ‘Abd al-Raḥmān b. Abzā le ordenó preguntar a Ibn ‘Abbās acerca de estas dos aleyas que están en al-Nisā’:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
. . . . hasta el final de la aleya,
y la que está en al-Furqān:
{ وَمَنْ يَفْعَلْ ذَلِكَ يَلْقَ أثاما }
. . .
hasta:
{ وَيخْلُدْ فِيهِ مُهانا }
Dijo Ibn ‘Abbās: cuando un hombre entra en el Islam y conoce sus prescripciones y su mandato, y luego mata a un creyente deliberadamente, no hay arrepentimiento para él.
En cuanto a la que está en al-Furqān,
cuando descendió, los idólatras de La Meca dijeron:
Entonces hemos asociado a Dios, hemos matado el alma que Dios prohibió sin derecho, y hemos cometido indecencias: ¿de qué nos sirve el Islam?
Dijo:
Entonces descendió:
{ إلاّ مَنْ تابَ }
. . . la aleya.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Mughīra b. al-Nu‘mān, de Sa‘īd b. Jubayr,
de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
dijo: nada la abrogó.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de al-Mughīra, de Sa‘īd b. Jubayr, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Es de lo último que descendió; nada la abrogó.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ja‘far,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de al-Mughīra b. al-Nu‘mān, de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
La gente de Kūfa discrepó acerca del asesinato del creyente; entré donde Ibn ‘Abbās y le pregunté.
Dijo:
Ciertamente descendió en lo último que descendió del Corán, y nada la abrogó.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Ādam al-‘Asqalānī,
dijo:
nos narró Shu‘ba,
dijo:
nos narró Abū Iyās Mu‘āwiya b. Qurra,
dijo:
me informó Shahr b. Ḥawshab,
dijo:
Oí a Ibn ‘Abbās decir: descendió esta aleya:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّم }
después de Su dicho:
{ إلاّ مَنْ تابَ وآمَنَ وعَمِلَ عَمَلاً صَالِحا }
por un año.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Salm b. Qutayba,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de Mu‘āwiya b. Qurra, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
dijo: descendió después de:
{ إلاّ مَنْ تَابَ }
por un año.
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Ṣamad b. ‘Abd al-Wārith,
dijo:
nos narró Shu‘ba,
dijo:
nos narró Abū Iyās,
dijo:
me narró quien oyó a Ibn ‘Abbās decir: acerca del asesino del creyente descendió después de eso por un año.
Le dije a Abū Iyās:
¿quién te informó?
Dijo:
Shahr b. Ḥawshab.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ‘Abd al-Razzāq,
dijo:
nos informó al-Thawrī, de Abī Ḥuṣayn, de Sa‘īd,
de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا }
dijo: no hay para el asesino arrepentimiento, salvo que pida perdón a Dios.
Me narró Muḥammad b. Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi tío, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا }
. . . la aleya,
dijo ‘Aṭiyya:
Se preguntó a Ibn ‘Abbās acerca de ella, y afirmó que descendió después de la aleya que está en la sura al-Furqān por ocho años, y es Su dicho:
{ وَالّذِينَ لا يَدْعُونَ مَعَ اللّهِ إلها آخَرَ }
. . .
hasta Su dicho:
{ غَفُورا رَحِيما }.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Muṭarrif, de Abī al-Safar, de Nājiya, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Son las dos ambiguas: la idolatría y el asesinato.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Las mayores de las enormidades: asociar a Dios y matar el alma que Dios ha prohibido¹, pues Dios —glorificado sea— dice:
{ فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ خالِدا فِيها وَغَضِبَ اللّهُ عَلَيْهِ وَلَعَنَهُ وأعَدّ لَهُ عَذَابا عَظِيما }.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró ‘Amr b. ‘Awn,
dijo:
nos informó Hushaym, de algunos de sus shaykhs kufíes, de al-Sha‘bī, de Masrūq,
de Ibn Mas‘ūd, acerca de Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ }
dijo: ciertamente es una aleya concluyente (muḥkama), y no hace sino aumentar en severidad.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ‘Uthmān b. Sa‘īd,
dijo:
me narró Hayyāj b. Basṭām, de Muḥammad b. ‘Amr, de Mūsā b. ‘Uqba, de Abī al-Zinād, de Khārija b. Zayd, de Zayd b. Thābit,
dijo:
La sura al-Nisā’ descendió después de la sura al-Furqān por seis meses.
Nos narró Ibn al-Barqī,
dijo:
nos narró Ibn Abī Maryam,
dijo:
nos informó Nāfi‘ b. Yazīd,
dijo:
me narró Abū Ṣakhr, de Abī Mu‘āwiya al-Bajlī, de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
Ibn ‘Abbās dijo: el asesinado vendrá el Día de la Resurrección tomando su cabeza con su derecha, y sus yugulares manarán sangre, diciendo:
¡Señor mío, mi sangre está ante fulano!
Entonces se los tomará a ambos y se los apoyará junto al Trono; y no sé qué se juzgará entre ellos.
Luego recitó esta aleya:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا فَجَزَاؤُهُ جَهَنّمُ خالِدا فِيها }
. . . la aleya.
Dijo Ibn ‘Abbās:
Por Aquel en cuya mano está mi alma, Dios —poderoso y majestuoso— no la abrogó desde que la reveló a vuestro Profeta —sobre él la oración—.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Ibn ‘Uyayna, de Abī al-Zinād,
dijo:
Oí a un hombre narrar a Khārija b. Zayd b. Thābit, de Zayd b. Thābit,
dijo:
Oí a tu padre decir: la severa descendió después de la leve por siete meses:
Su dicho:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا }
. . . hasta el final de la aleya,
después de Su dicho:
{ وَالّذِينَ لا يَدْعُونَ مَعَ اللّهِ إلها آخَرَ }
. . . hasta el final de la aleya.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ‘Abd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Ibn ‘Uyayna, de Abī al-Zinād,
dijo:
Oí a un hombre narrar a Khārija b. Zayd,
dijo:
Oí a tu padre, en este lugar de Minā, decir: la severa descendió después de la leve.
Dijo:
Creo que por seis meses.
Se refiere a:
{ وَمَنْ يَقْتُلْ مُؤْمِنا مُتَعَمّدا }
después de:
{ إنّ اللّهَ لا يَغْفِرُ أنْ يُشْرَكَ بِهِ }.
Nos narró Ibn Wakī‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Salama b. Nabīṭ, de al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim,
dijo:
Nada la abrogó desde que descendió, y no hay arrepentimiento para él.
Dijo Abū Ja‘far:
Y la opinión más digna de ser tenida por correcta en esto es la de quien dijo: su sentido es: quien mate a un creyente deliberadamente, su retribución —si Él lo retribuye— es el Infierno, permaneciendo en él; pero Él perdona o concede favor a la gente de la fe en Él y en Su Mensajero, y no los retribuye con la permanencia en él. Antes bien, Él —poderoso es Su recuerdo— o bien perdona por Su favor y no lo hace entrar en el Fuego,
o bien lo hace entrar en él y luego lo saca de él por el favor de Su misericordia, por lo que precedió de Su promesa a Sus siervos creyentes en Su dicho:
{ يا عِبادِيَ الّذِينَ أسْرَفُوا على أنْفُسِهِمْ لا تَقْنَطُوا مِنْ رَحْمَةِ اللّهِ إنّ اللّهَ يَغْفِرُ الذّنُوبَ جَمِيعا }.
Pues si alguien supusiera que, si el asesino debe estar incluido en esta aleya, entonces el idólatra debe estar incluido en ella, porque la idolatría es de los pecados,
entonces —poderoso es Su recuerdo— Dios ya ha informado que no perdona la idolatría a nadie, en Su dicho:
{ إنّ اللّهَ لا يَغْفِرُ أنْ يُشْرَكَ بِهِ وَيَغْفِرُ ما دُونَ ذَلِكَ لِمَنْ يَشاءُ }
y el asesinato está por debajo de la idolatría.
Notas y Referencias
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