4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 92

Versículo (Español)

[4:92] No es propio de un creyente matar a otro creyente, salvo que sea por accidente. Quien mate a un creyente accidentalmente deberá liberar a un esclavo creyente y pagar una indemnización a la familia de la víctima, a menos que ésta la condone. Si [quien muere accidentalmente] era creyente y pertenecía a un pueblo enemigo, [el que causó la muerte accidental] deberá liberar un esclavo creyente. Pero si pertenecía a un pueblo con el que se tiene un pacto [de no agresión], deberá pagarle la indemnización a la familia de la víctima y liberar a un esclavo creyente. Y quien no esté en condiciones [económicas] de hacerlo [o no encuentre,] deberá ayunar dos meses consecutivos para alcanzar el perdón de Dios. Dios todo lo sabe, es Sabio.

Tafsir de At-Tabari

{وَمَا كَانَ لِمُؤۡمِنٍ أَن يَقۡتُلَ مُؤۡمِنًا إِلَّا خَطَـٔٗاۚ وَمَن قَتَلَ مُؤۡمِنًا خَطَـٔٗا فَتَحۡرِيرُ رَقَبَةٖ مُّؤۡمِنَةٖ وَدِيَةٞ مُّسَلَّمَةٌ إِلَىٰٓ أَهۡلِهِۦٓ إِلَّآ أَن يَصَّدَّقُواْۚ فَإِن كَانَ مِن قَوۡمٍ عَدُوّٖ لَّكُمۡ وَهُوَ مُؤۡمِنٞ فَتَحۡرِيرُ رَقَبَةٖ مُّؤۡمِنَةٖۖ وَإِن كَانَ مِن قَوۡمِۭ بَيۡنَكُمۡ وَبَيْنَهُم مِّيثَٰقٞ فَدِيَةٞ مُّسَلَّمَةٌ إِلَىٰٓ أَهۡلِهِۦ وَتَحۡرِيرُ رَقَبَةٖ مُّؤۡمِنَةٖۖ فَمَن لَّمۡ يَجِدۡ فَصِيَامُ شَهۡرَيۡنِ مُتَتَابِعَيۡنِ تَوۡبَةٗ مِّنَ ٱللَّهِۗ وَكَانَ ٱللَّهُ عَلِيمًا حَكِيمٗا} (92) La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:

{ وَمَا كَانَ لِمُؤْمِنٍ أَن يَقْتُلَ مُؤْمِناً إِلاّ خَطَئاً وَمَن قَتَلَ مُؤْمِناً خَطَئاً فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مّؤْمِنَةٍ وَدِيَةٌ مّسَلّمَةٌ إِلَىَ أَهْلِهِ إِلاّ أَن يَصّدّقُواْ فَإِن كَانَ مِن قَوْمٍ عَدُوّ لّكُمْ وَهُوَ مْؤْمِنٌ فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مّؤْمِنَةٍ وَإِن كَانَ مِن قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مّيثَاقٌ فَدِيَةٌ مّسَلّمَةٌ إِلَىَ أَهْلِهِ وَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مّؤْمِنَةً فَمَن لّمْ يَجِدْ فَصِيَامُ شَهْرَيْنِ مُتَتَابِعَيْنِ تَوْبَةً مّنَ اللّهِ وَكَانَ اللّهُ عَلِيماً حَكِيماً } . .

Con Su dicho —Glorificado sea—: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطأً } quiere decir: Dios no ha autorizado a un creyente ni le ha permitido que mate a un creyente. Dice: eso no le es lícito en absoluto dentro de aquello que su Señor le ha establecido y le ha permitido entre las cosas. Como:

Nos transmitió Bishr ibn Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: { وَما كانَ لِمُؤمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطأً } dijo: no le es lícito eso en aquello que le ha venido de su Señor, del pacto de Dios que le fue encomendado.

En cuanto a Su dicho: { إلاّ خَطأً } quiere decir: salvo que el creyente puede matar al creyente por error; y ello no entra en lo que su Señor le ha dispuesto y le ha permitido. Esto pertenece al tipo de excepción que los arabistas llaman: la excepción discontinua, como dijo Jarīr ibn ʿAṭiyya:

مِنَ البِيضِ لَمْ تَظْعَنْ بَعِيدا ولمْ تَطأْ ***على الأرْضِ إلا رَيْطَ بُرْدٍ مُرَحّلِ

Es decir: no pisó la tierra, salvo que pisó el borde del manto; y el borde del manto no es parte de la tierra.

Luego —Glorificado sea— informó a Sus siervos del dictamen relativo a quien mata por error a uno de los creyentes, y dijo: { وَمَنْ قَتَلَ مُؤْمِنا خَطَأً فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ } esto es: le incumbe liberar, de sus bienes, un esclavo creyente, y una indemnización (diya) entregada, que su ʿāqila paga a su familia: { إلاّ أَن يَصّدّقُوا } esto es: salvo que la familia del muerto por error haga caridad con respecto a quien está obligado a la indemnización de su muerto, perdonándole y pasando por alto su falta, y entonces queda exento. La posición de «an» en Su dicho: { إلاّ أنْ يَصّدّقُوا } es acusativa, porque su sentido es: le incumbe eso, salvo que ellos hagan caridad. Y se mencionó que esta aleya descendió acerca de ʿAyyāsh ibn Abī Rabīʿa al-Makhzūmī, quien había matado a un hombre musulmán después de que este se islamizara, sin saber él de su islam. Se transmitieron los relatos sobre ello:

Me transmitió Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre el dicho de Dios: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطَأً } dijo: ʿAyyāsh ibn Abī Rabīʿa mató a un hombre creyente al que él torturaba junto con Abū Jahl —y era su hermano por parte de madre—. Luego siguió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— pensando que aquel hombre seguía siendo como era. ʿAyyāsh había emigrado hacia el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— como creyente. Entonces vino Abū Jahl —su hermano por parte de madre— y dijo: «¡Tu madre te conjura por el vínculo de parentesco y su derecho a que regreses a ella!». Ella era Asmāʾ bint Makhrama. Así que se fue con él. Abū Jahl lo ató hasta que llegó a La Meca¹. Cuando los incrédulos lo vieron, eso no hizo sino aumentarles en incredulidad y sedición, y dijeron: «Abū Jahl puede hacer con Muḥammad lo que quiera y apoderarse de sus compañeros».

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ḥudhayfa, dijo: nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, con un relato semejante, salvo que en su hadiz dijo: «Luego siguió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a aquel hombre, mientras ʿAyyāsh pensaba que era incrédulo como antes. ʿAyyāsh había emigrado a Medina como creyente. Entonces vino a él Abū Jahl —su hermano por parte de madre— y dijo: “Tu madre te conjura por su parentesco y su derecho a que regreses a ella”». Y también dijo: «y se apodera de sus compañeros y los ata».

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, con un relato semejante. Dijo Ibn Jurayj, de ʿIkrima: dijo: al-Ḥārith ibn Yazīd ibn Nubaysha, de Banū ʿĀmir ibn Luʾayy, torturaba a ʿAyyāsh ibn Abī Rabīʿa junto con Abū Jahl. Luego al-Ḥārith ibn Yazīd salió emigrando hacia el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. ʿAyyāsh lo encontró en al-Ḥarra y lo acometió con la espada hasta que quedó inmóvil, pensando que era incrédulo. Luego fue al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y se lo contó, y descendió: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلا خَطَأً } ... la aleya. Se la recitó y luego le dijo: «Levántate y libera».

Nos transmitió Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطَأً } dijo: descendió acerca de ʿAyyāsh ibn Abī Rabīʿa al-Makhzūmī, que era hermano de Abū Jahl ibn Hishām por parte de madre. Se islamizó y emigró con los primeros emigrados antes de la llegada del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Abū Jahl y al-Ḥārith ibn Hishām lo buscaron, junto con un hombre de Banū ʿĀmir ibn Luʾayy. Fueron a él en Medina. ʿAyyāsh era el más querido de sus hermanos para su madre. Le hablaron y dijeron: «Tu madre ha jurado que no se cobijará bajo techo hasta verte, y que permanecerá tendida al sol. Ve a verla y luego regresa». Y le dieron un compromiso por Dios de que no lo retendrían hasta que regresara a Medina. Uno de sus compañeros le dio un camello excelente y le dijo: «Si temes algo de ellos, monta el camello». Cuando lo sacaron de Medina, lo apresaron y lo ataron, y el ʿĀmirī lo azotó. Entonces juró que mataría al ʿĀmirī. Permaneció preso en La Meca hasta el día de la Conquista. El ʿĀmirī salió a su encuentro ya islamizado, y ʿAyyāsh no sabía de su islam. Lo golpeó y lo mató. Entonces Dios reveló: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطَأً } es decir: sin saber que era creyente. { وَمَنْ قَتَلَ مُؤْمِنا خَطَأً فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ وَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ إلاّ أنْ يَصّدّقُوا } esto es: que renuncien a la indemnización.

Otros dijeron: esta aleya descendió acerca de Abū al-Dardāʾ. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd sobre Su dicho: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطَأً } ... la aleya. Dijo: esto descendió acerca de un hombre al que mató Abū al-Dardāʾ. Estaban en una expedición. Abū al-Dardāʾ se desvió hacia un desfiladero para una necesidad, y encontró a un hombre del grupo con un rebaño. Se lanzó sobre él con la espada. El hombre dijo: «No hay divinidad sino Dios». Abū al-Dardāʾ lo hirió y luego llevó su rebaño al grupo. Después sintió algo en su interior y fue al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y se lo mencionó. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¿Acaso le abriste el corazón?». Él dijo: «¿Qué podría yo hallar? ¿Qué es, Mensajero de Dios, sino sangre o agua?». Dijo: «Te informó con su lengua y no le creíste». Dijo: «¿Qué será de mí, Mensajero de Dios?». Dijo: «¿Y qué será de “No hay divinidad sino Dios”?». Dijo: «¿Qué será de mí, Mensajero de Dios?». Dijo: «¿Y qué será de “No hay divinidad sino Dios”?». Hasta que deseé que aquello hubiera sido el comienzo de mi islam. Dijo: y descendió el Corán: { وَما كانَ لِمُؤْمِنٍ أنْ يَقْتُلَ مُؤْمِنا إلاّ خَطَأً } ... hasta llegar a: { إلاّ أنْ يَصّدّقُوا } dijo: salvo que la dejen.

Dijo Abū Jaʿfar: lo correcto en esto es decir que Dios dio a conocer a Sus siervos, mediante esta aleya, lo que incumbe a quien mata por error a un creyente: expiación e indemnización. Es posible que la aleya descendiera acerca de ʿAyyāsh ibn Abī Rabīʿa y su muerto, y acerca de Abū al-Dardāʾ y su compañero. Sea cual fuere el caso, lo que Dios —Exaltado sea— pretendió con la aleya es dar a conocer a Sus siervos lo que hemos mencionado. Quien lo comprendió de Sus siervos lo comprendió por Su revelación; y no les perjudica ignorar acerca de quién descendió.

En cuanto al esclavo creyente, los sabios discrepan sobre su cualidad. Algunos dijeron: el esclavo no es creyente hasta que, tras alcanzar la pubertad, haya escogido la fe, haya orado y ayunado; y el niño no merece esta cualidad. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Abū Ḥayyān, dijo: pregunté a al-Shaʿbī sobre Su dicho: { فَتَحْرِيرُ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ } dijo: que haya orado y conocido la fe.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ, dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } dijo: por “creyente” entiende: quien comprende la fe, ayuna y ora.

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió Wakīʿ, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, dijo: toda “esclavitud creyente” en el Corán no se satisface sino con quien ayuna y ora; y toda “esclavitud” en el Corán que no es “creyente”, el niño es suficiente.

Se me transmitió de Yazīd ibn Hārūn, de Hishām ibn Ḥassān, de al-Ḥasan, dijo: todo lo que en el Libro de Dios dice: { فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } es para quien ayuna, ora y comprende; y cuando dice: «liberar un esclavo», entonces cualquiera.

Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, que dijo: todo lo que en el Corán dice: { فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } es el que ya ha orado; y cuando no es «creyente», entonces la liberación de quien no ha orado.

Nos transmitió Bishr ibn Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: { فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } y el esclavo creyente, según Qatāda, es quien ya ha orado. Y detestaba que se liberase en esto a un niño que no hubiera orado ni alcanzado esa edad.

Me transmitió Yaḥyā ibn Ṭalḥa al-Yarbūʿī, dijo: nos transmitió Fuḍayl ibn ʿIyāḍ, de Mughīra, de Ibrāhīm, sobre Su dicho: { فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } dijo: cuando comprende su religión.

Nos transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de Qatāda, dijo sobre: { فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } que no es suficiente un niño.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { فَتَحْرِيرْ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ } dijo: por “creyente” entiende: quien ha comprendido la fe, ayunado y orado. Y si no encuentra un esclavo, entonces ayuno de dos meses consecutivos; y le incumbe una indemnización entregada a su familia, salvo que ellos hagan caridad con ella a su favor.

Otros dijeron: si ha nacido de dos padres musulmanes, es creyente aunque sea niño. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió Wakīʿ, de Sufyān, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, dijo: todo esclavo nacido en el islam es suficiente.

Dijo Abū Jaʿfar: la opinión más correcta de las dos en esto es la de quien dijo: no es suficiente, en la expiación por homicidio por error, sino un esclavo que haya creído comprendiendo la fe, de entre hombres y mujeres, cuando sea de aquellos cuyos padres estaban en una religión distinta del islam y nació huérfano en tal condición, y luego no se islamizaron —ni uno ni otro— hasta que fue liberado en la expiación del error. En cuanto a quien nació de dos padres musulmanes, todos los sabios han coincidido en que, aunque no haya alcanzado la edad de elección y discernimiento ni la pubertad, se le aplica el dictamen de la gente de la fe en herencia, en la oración fúnebre si muere, en lo que se le impone si comete un daño, en lo que se le debe si se le causa un daño, y en el matrimonio. Si esto es consenso de todos, entonces necesariamente le corresponde, en lo que es válido como expiación del homicidio por error cuando se le libera en ella, el mismo dictamen de la gente de la fe que le corresponde en los demás sentidos que hemos mencionado y otros. Y a quien lo rechace se le invierte el argumento, y luego se le pide que distinga entre ello por fundamento o analogía; no dirá nada sobre ello sin que se le obligue a sostener lo mismo en lo demás.

En cuanto a la indemnización entregada a la familia del muerto, es la pagada a ellos conforme a lo que les es debido, íntegra, sin menoscabar los derechos de su familia. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que decía: es la íntegra.

Nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ʿAbbās sobre Su dicho: { وَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ } dijo: íntegra.

En cuanto a Su dicho: { إلاّ أنْ يَصّدّقُوا } quiere decir: salvo que hagan caridad con la indemnización a favor del homicida, o de los homicidas, o de su ʿāqila¹. Se asimiló la tāʾ de «yatṣaddaqū» en la ṣād, y ambas se convirtieron en ṣād. Y se mencionó que en la lectura de Ubayy es: «إلاّ أنْ يَتَصَدّقُوا».

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Bakr ibn al-Shurūṭ: en la variante de Ubayy: { إلاّ أنْ يَتَصَدّقُوا » .

La exposición sobre la interpretación de Su dicho: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ فَتَحْرِيرُ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ } .

Con Su dicho —Glorificado sea—: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } quiere decir: si este muerto al que el creyente mató por error pertenece a un pueblo enemigo vuestro, esto es, cuenta entre un pueblo enemigo vuestro en la religión, idólatras, que no os garantizan la paz y os hacen la guerra por vuestra adhesión al islam, y él es creyente, { فَتَحْرِيرُ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ }\nesto es: si el musulmán mata por error a un hombre que cuenta entre los idólatras, siendo el muerto creyente y el homicida pensando que seguía en su incredulidad, entonces le incumbe liberar un esclavo creyente.

Los exegetas discreparon sobre el sentido de ello. Algunos dijeron: su sentido es: si el muerto es de un pueblo enemigo vuestro y él es creyente¹, es decir, está entre vosotros sin haber emigrado, y lo mata un creyente, entonces no hay indemnización y sí le incumbe liberar un esclavo creyente. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Saʿīd, de Sufyān, de Sammāk, de ʿIkrima y al-Mughīra, de Ibrāhīm, sobre Su dicho: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } dijo: es el hombre que se islamiza en la tierra de guerra y es matado. Dijo: no hay indemnización en ello, y sí expiación.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, sobre Su dicho: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } dijo: es decir: el muerto es creyente y su pueblo es incrédulo. Dijo: no tiene indemnización, sino liberar un esclavo creyente.

Nos transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ghassān, dijo: nos transmitió Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوع مُؤْمِنٌ } dijo: el hombre es creyente y su pueblo es incrédulo; no hay indemnización para él, sino liberar un esclavo creyente.

Nos transmitió Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } en la tierra de la incredulidad, dijo: { فَتَحْرِيرُ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ } y no tiene indemnización.

Nos transmitió Bishr ibn Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ فَتَحْرِيرُ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ } y no hay indemnización para su familia, porque son incrédulos y no hay entre ellos y Dios pacto ni protección.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió al-Ḥajjāj, dijo: nos transmitió Ḥammād, dijo: nos informó ʿAṭāʾ ibn al-Sāʾib, de Ibn ʿAbbās, que dijo sobre el dicho de Dios: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } ... hasta el final de la aleya, dijo: el hombre se islamizaba, luego volvía a su pueblo y permanecía entre ellos siendo idólatras; pasaba por ellos una expedición del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y era muerto entre los que eran muertos; quien lo mató liberaba un esclavo y no había indemnización para él.

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Jarīr, de Mughīra, de Ibrāhīm: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ فَتَحْرِيرُ رَقَبةٍ } dijo: esto es cuando el hombre musulmán es de un pueblo enemigo vuestro, es decir, no tienen pacto; si es muerto por error, entonces a quien lo mató le incumbe liberar un esclavo creyente.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ, dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } si está entre la gente de la guerra siendo creyente y es muerto por error, entonces a su homicida le incumbe expiar liberando un esclavo creyente o ayunando dos meses consecutivos, y no hay indemnización.

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd sobre Su dicho: { فإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ } el muerto es musulmán y su pueblo es incrédulo, { فَتَحْريرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } y no se les entrega la indemnización para que no se fortalezcan con ella contra vosotros.

Otros dijeron: más bien se refiere al hombre de la gente de la guerra que llega a la tierra del islam, se islamiza y luego regresa a la tierra de la guerra; cuando pasa por ellos una expedición de la gente del islam, su pueblo huye y ese musulmán permanece entre ellos, y los musulmanes lo matan pensando que es incrédulo. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me transmitió mi padre, dijo: me transmitió mi tío, dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: { فَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ عَدُوّ لَكُمْ وَهُوَ مُؤْمِنٌ فَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } es el creyente que está entre el enemigo de los idólatras; oyen hablar de la expedición de los compañeros de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, huyen y el creyente permanece y es muerto; en ello hay liberación de un esclavo creyente.

La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ فَدِيةٌ مَسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ وَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ }

Con Su dicho —Glorificado sea—: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } quiere decir: si el muerto al que el creyente mató por error pertenece a un pueblo entre vosotros —oh creyentes— y ellos hay un pacto, esto es, un acuerdo y protección, y no son gente de guerra contra vosotros, { فِدَيةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أَهْلِهِ } esto es: a su homicida le incumbe una indemnización entregada a su familia, que asume su ʿāqila, y la liberación de un esclavo creyente como expiación por su muerte.

Luego discreparon los exegetas sobre la cualidad de este muerto, que pertenece a un pueblo entre nosotros y ellos hay pacto: ¿es creyente o incrédulo? Algunos dijeron: es incrédulo, pero la indemnización se hizo obligatoria para su homicida¹ porque él y su pueblo tienen un pacto; por tanto, es obligatorio entregar su indemnización a su pueblo por el pacto entre ellos y los creyentes, pues es un bien de sus bienes, y no es lícito a los creyentes tomar nada de sus bienes sin su consentimiento. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } dijo: si es incrédulo bajo vuestra protección y es muerto, entonces a su homicida le incumbe la indemnización entregada a su familia y la liberación de un esclavo creyente, o el ayuno de dos meses consecutivos.

Me transmitió Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, dijo: oí a al-Zuhrī decir: la indemnización del dhimmī es la indemnización del musulmán. Dijo: y lo interpretaba por: { وإنْ كَانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وبَيْنَهُمْ مِيثَاقٌ فَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ }

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh ibn Idrīs, de ʿĪsā ibn Abī al-Mughīra, de al-Shaʿbī, sobre Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ مِيثاقٌ فَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ } dijo: de la gente del pacto, y no es creyente.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Ibn Mahdī, de Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } y no es creyente.

Nos transmitió Bishr ibn Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثَاقٌ فَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِه وَتَحْرِيرُ رَقَبَةٍ مُؤْمِنَةٍ } por su muerte: es decir, por lo que alcanzó de la gente de su protección y pacto¹ { فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصيامُ شَهْرَيْن مُتَتَابِعَيْنِ تَوْبَةً مِنَ اللّهِ } ... la aleya.

Me transmitió Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd sobre Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثَاقٌ فَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ } dijo: entregadles la indemnización por el pacto. Dijo: y la gente de la dhimma entra en esto; y la liberación de un esclavo creyente; y quien no encuentre, que ayune dos meses consecutivos.

Otros dijeron: más bien es creyente; y a su homicida le incumbe una indemnización que entrega a su pueblo de idólatras, porque son gente de protección. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Jarīr, de Mughīra, de Ibrāhīm: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ فَدِيةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ وتَحْرِيرُ رَقَبةٍ مُؤْمِنَةٍ } dijo: este es el hombre musulmán cuyo pueblo es idólatra y tiene un pacto; su indemnización corresponde a su pueblo y su herencia a los musulmanes; su pueblo responde por él y a ellos les corresponde su indemnización.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Hushaym, de Abū Isḥāq al-Kūfī, de Jābir ibn Zayd, sobre Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } dijo: y él es creyente.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Ibn Mahdī, de Ḥammād ibn Salama, de Yūnus, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنهُمْ مِيثاقٌ } dijo: es incrédulo.

Dijo Abū Jaʿfar: la opinión más correcta de las dos en la interpretación de la aleya es la de quien dijo que se refiere al muerto de la gente del pacto, porque Dios lo dejó indeterminado, y dijo: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ } y no dijo: «y él es creyente», como sí dijo respecto del muerto de entre los creyentes y la gente de la guerra¹, o respecto del que de ellos fuera creyente siendo creyente. Así, el hecho de omitir describirlo con la fe —con la que describió a los dos muertos mencionados antes— es la prueba clara de la corrección de lo que hemos dicho.

Si alguien supusiera que en Su dicho —Bendito y Exaltado—: { فَدِيَةٌ مُسَلّمَةٌ إلى أهْلِهِ } hay una prueba de que es de la gente de la fe, porque según él la indemnización no existe sino para un creyente, habría supuesto erróneamente¹. Pues la indemnización del dhimmī y la de la gente del islam son iguales, por el consenso de todos en que las indemnizaciones de sus esclavos incrédulos y de los esclavos creyentes de la gente de la fe son iguales; así también el dictamen sobre las indemnizaciones de sus libres es igual. Además, aun si sus indemnizaciones fueran como dijo quien nos contradijo —haciéndolas la mitad o el tercio de las indemnizaciones de la gente de la fe—, ello no sería prueba de que el aludido por Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } sea de la gente de la fe, porque la indemnización de la creyente —sobre la que no hay discrepancia entre todos, salvo quien no cuenta como discrepancia— es la mitad de la indemnización del creyente, y eso no la saca de ser indemnización. Del mismo modo, si las indemnizaciones de la gente de la dhimma fueran inferiores a las de la gente de la fe, no por ello dejarían de ser indemnizaciones. ¿Y cómo, si el asunto es lo contrario y sus indemnizaciones y las de los creyentes son iguales?

En cuanto al pacto (mīthāq), es el acuerdo y la protección. Ya hemos aclarado en otro lugar que es así, y el fundamento del que se toma basta para no repetirlo aquí. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, sobre Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } dijo: pacto.

Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, sobre Su dicho: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } dijo: es el tratado.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ghassān, dijo: nos transmitió Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās: { وَإنْ كانَ مِنْ قَوْمٍ بَيْنَكُمْ وَبَيْنَهُمْ مِيثاقٌ } : pacto.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Isrāʾīl, de Sammāk, de ʿIkrima, lo mismo.

Si alguien dijera: ¿cuál es la cualidad del “error” por el que, si el creyente mata a un creyente o a un pactado, se le hace obligatoria la indemnización y la expiación? Se responde: es lo que dijo al-Nakhaʿī al respecto. Y ello es lo que:

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān ibn Mahdī, dijo: nos transmitió Sufyān, de al-Mughīra, de Ibrāhīm, que dijo: el error es que pretende una cosa y alcanza otra.

Nos transmitieron Abū Kurayb y Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijeron: nos transmitió Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: el error es que dispara a una cosa y alcanza a una persona sin pretenderla; eso es error, y recae sobre la ʿāqila.

Si dijera: ¿cuál es la indemnización obligatoria en ello? Se responde: en cuanto al homicidio del creyente, es cien camellos si es de la gente de camellos, a cargo de la ʿāqila del homicida; no hay discrepancia entre todos en ello, aunque sí hay discrepancia entre los sabios sobre las edades de los camellos. Entre ellos hay quien dice: son cuartos: veinticinco hiqqa, veinticinco jadhaʿa, veinticinco bint makhāḍ y veinticinco bint labūn. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—: en el error semejante al cuasi intencional: treinta y tres hiqqa, treinta y tres jadhaʿa, y treinta y cuatro thaniyya hasta bāzil de su año¹. Y en el error: veinticinco hiqqa, veinticinco jadhaʿa, veinticinco bint makhāḍ y veinticinco bint labūn.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Firās y al-Shaybānī, de al-Shaʿbī, de ʿAlī ibn Abī Ṭālib, lo mismo.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Abū Isḥāq, de ʿĀṣim ibn Ḍamra, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—, con un relato semejante.

Me transmitió Wāṣil ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Ibn Fuḍayl, de Ashʿath ibn Sawwāʾ, de al-Shaʿbī, de ʿAlī —Dios esté complacido con él— que dijo: en el homicidio por error, la indemnización es cien en cuartos; luego mencionó lo mismo.

Otros dijeron: son quintos: veinte hiqqa, veinte jadhaʿa, veinte bint labūn, veinte ibn labūn y veinte bint makhāḍ. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos transmitió Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Abū Majlaz, de Abū ʿUbayda, de su padre, de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd, que dijo: en el error: veinte hiqqa, veinte jadhaʿa, veinte bint labūn, veinte ibn labūn y veinte bint makhāḍ.

Me transmitió Wāṣil ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Ibn Fuḍayl, de Ashʿath, de ʿĀmir, de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd: en el homicidio por error: cien camellos en quintos: un quinto jadhaʿ, un quinto hiqqāq, un quinto bint labūn, un quinto bint makhāḍ y un quinto ibn makhāḍ.

Nos transmitió Mujāhid ibn Mūsā, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos informó Sulaymān al-Taymī, de Abū Majlaz, de Abū ʿUbayda, de ʿAbd Allāh, dijo: la indemnización es en quintos en el error: un quinto bint makhāḍ, un quinto bint labūn, un quinto hiqqāq, un quinto jadhaʿ, y un quinto ibn makhāḍ.

Quien sostuvo esta opinión se apoyó en el hadiz:

Nos lo transmitió Abū Hishām al-Rifāʿī, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Abī Zāʾida y Abū Khālid al-Aḥmar, de Ḥajjāj, de Zayd ibn Jubayr, de al-Khashaf ibn Mālik, de ʿAbd Allāh ibn Masʿūd: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dictaminó que la indemnización en el error es en quintos. Dijo Abū Hishām: dijo Ibn Abī Zāʾida: veinte hiqqa, veinte jadhaʿa, veinte bint labūn, veinte bint makhāḍ y veinte ibn makhāḍ.

Nos transmitió Abū Hishām, dijo: nos transmitió Yaḥyā, de su padre, de Abū Isḥāq, de ʿAlqama, de ʿAbd Allāh, que dictaminó eso.

Otros dijeron: son cuartos, pero: treinta hiqqa, treinta bint labūn, veinte bint makhāḍ y veinte ibn labūn machos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: me transmitió Muḥammad ibn Bakr, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, de ʿAbd Rabbih, de Abū ʿIyāḍ, de ʿUthmān y Zayd ibn Thābit, que dijeron: en el error semejante al cuasi intencional: cuarenta jadhaʿa preñadas, treinta hiqqa y treinta bint makhāḍ¹. Y en el error: treinta hiqqa, treinta jadhaʿa, veinte bint makhāḍ y veinte ibn labūn machos.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Saʿīd ibn al-Musayyib, de Zayd ibn Thābit, sobre la indemnización del error: treinta hiqqa, treinta bint labūn, veinte bint makhāḍ y veinte ibn labūn machos.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió Ibn ʿUthma, dijo: nos transmitió Saʿīd ibn Bashīr, de Qatāda, de ʿAbd Rabbih, de Abū ʿIyāḍ, de ʿUthmān ibn ʿAffān —Dios esté complacido con él—, dijo: y nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, de Saʿīd ibn al-Musayyib, de Zayd ibn Thābit, lo mismo.

Dijo Abū Jaʿfar: lo correcto en esto es que todos concuerdan en que, en el error puro, para la gente de camellos, son cien camellos. Luego discreparon sobre las edades. Y concuerdan en que no se reduce, en lo debido a quien tiene derecho a esas edades, por debajo del mínimo de edades que hemos mencionado de entre las que fijaron quienes discreparon, y que no se excede el máximo. Si esto es consenso, entonces es suficiente para quien está obligado a la indemnización por homicidio por error: cualquiera de esas edades sobre las que discreparon, si las entrega a quien tiene derecho, porque Dios —Exaltado sea— no fijó esto con un límite que no pueda excederse ni reducirse, ni Su Mensajero, salvo lo que hemos mencionado del consenso en lo que concuerdan. El imām no puede sobrepasar eso en el dictamen, ni por reducción ni por aumento; y tiene elección dentro de ese margen según vea el interés para ambas partes. Si la ʿāqila del homicida es de la gente del oro, entonces para los herederos del muerto les corresponden, según nosotros, mil dinares; y así lo sostienen los sabios de las metrópolis. Algunos dijeron: eso fue una tasación de ʿUmar —Dios esté complacido con él— del valor de los camellos para la gente del oro en su época; y lo obligatorio es tasar en cada tiempo su valor cuando la ʿāqila del homicida carezca de camellos. Se apoyaron en lo que:

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Ayyūb ibn Mūsā, de Makḥūl, dijo: la indemnización subía y bajaba; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— falleció cuando era de ochocientos dinares. ʿUmar temió lo que vendría después, y la fijó en doce mil dírhams o mil dinares.

En cuanto a quienes la hicieron obligatoria en todo tiempo para la gente del oro como mil dinares de oro, dijeron: es una obligación que Dios impuso por lengua de Su Mensajero, como impuso los camellos a la gente de camellos. Dijeron: y en el consenso de los sabios de las metrópolis en toda época y tiempo —salvo quien se apartó de ellos— de que no se aumenta por encima de mil dinares ni se disminuye por debajo, hay la prueba más clara de que es lo obligatorio para la gente del oro, como lo son los camellos para la gente de camellos. Pues si fuera el valor de cien camellos, habría variado por aumento y disminución al cambiar los precios de los camellos. Esta opinión es la verdadera por el consenso de la prueba sobre ella.

En cuanto a la plata (wariq) para la gente de la plata, según nosotros, son doce mil dírhams. Ya hemos expuesto las razones de ello en nuestro libro «Kitāb Laṭīf al-qawl fī aḥkām sharāʾiʿ al-islām».

Otros dijeron: lo que incumbe a la gente de la plata es diez mil dírhams.

En cuanto a la indemnización del pactado cuyo pueblo tiene con nosotros un pacto, los sabios discreparon sobre su cuantía. Algunos dijeron: su indemnización y la del hombre libre musulmán son iguales. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Bishr ibn al-Sarī, de Ibrāhīm ibn Saʿd, de al-Zuhrī: que Abū Bakr y ʿUthmān —Dios esté complacido con ambos— hacían la indemnización del judío y del cristiano, si eran pactados, como la del musulmán.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió Bishr ibn al-Sarī, de al-Dastūwāʾī, de Yaḥyā ibn Abī Kathīr, de al-Ḥakam ibn ʿUyayna: que Ibn Masʿūd hacía la indemnización de la gente del Libro, si eran gente de dhimma, como la de los musulmanes.

Nos transmitió Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos transmitió Muḥammad ibn Jaʿfar, dijo: nos transmitió Shuʿba, de Ḥammād, dijo: ʿAbd al-Ḥamīd me preguntó sobre la indemnización de la gente del Libro, y le informé de que Ibrāhīm dijo: su indemnización y la nuestra son iguales.

Nos transmitió Ibn al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū al-Walīd, dijo: nos transmitió Ḥammād, de Ibrāhīm y Dāwūd, de al-Shaʿbī, que ambos dijeron: la indemnización del judío, del cristiano y del mago es como la del hombre libre musulmán.

Me transmitió Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Hushaym, de Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: se decía: la indemnización del judío, del cristiano y del mago es como la del musulmán si tiene dhimma.

Me transmitió Yaʿqūb, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, dijo: nos transmitió Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid y ʿAṭāʾ, que ambos dijeron: la indemnización del pactado es la indemnización del musulmán.

Nos transmitió Suwār ibn ʿAbd Allāh, dijo: nos transmitió Bishr ibn al-Mufaḍḍal, dijo: nos transmitió al-Masʿūdī, de Ḥammād, de Ibrāhīm, que dijo: la indemnización del musulmán y del pactado es igual.

Me transmitió Yaʿqūb, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, dijo: oí a al-Zuhrī decir: la indemnización del dhimmī es la indemnización del musulmán.

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió Ibn Abī Zāʾida, de Ashʿath, de ʿĀmir, que dijo: la indemnización del dhimmī es como la del musulmán.

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió Ibn Abī Zāʾida, de Saʿīd ibn Abī ʿArūba, de Abū Maʿshar, de Ibrāhīm, lo mismo.

Me transmitió Abū al-Sāʾib, dijo: nos transmitió Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, lo mismo.

Nos transmitió ʿAbd al-Ḥamīd ibn Bayān, dijo: nos informó Muḥammad ibn Yazīd, de Ismāʿīl, de ʿĀmir, y le llegó que al-Ḥasan decía: la indemnización del mago es ochocientos y la del judío y del cristiano cuatro mil. Entonces dijo: su indemnización es una.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Qays ibn Muslim, de al-Shaʿbī, dijo: la indemnización del pactado y la del musulmán son iguales en su expiación.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm, dijo: la indemnización del pactado y la del musulmán es igual.

Otros dijeron: más bien su indemnización es la mitad de la del musulmán. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos transmitió Ibn al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Dāwūd, de ʿAmr ibn Shuʿayb, sobre la indemnización del judío y del cristiano, dijo: ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb —Dios esté complacido con él— la fijó en la mitad de la indemnización del musulmán, y la del mago en ochocientos. Le dije a ʿAmr ibn Shuʿayb: al-Ḥasan dice: cuatro mil. Dijo: quizá eso fue antes. Y dijo: la indemnización del mago la puso al nivel del esclavo.

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh al-Ashjaʿī, de Sufyān, de Abū al-Zinād, de ʿUmar ibn ʿAbd al-ʿAzīz, que dijo: la indemnización del pactado es la mitad de la del musulmán.

Otros dijeron: más bien su indemnización es un tercio de la del musulmán. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Wāṣil ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Ibn Fuḍayl, de Muṭarrif, de Abū ʿUthmān, que dijo: era juez de la gente de Marw; dijo: ʿUmar —Dios esté complacido con él— fijó la indemnización del judío y del cristiano en cuatro mil, cuatro mil.

Nos transmitió ʿAmmār ibn Khālid al-Wāsiṭī, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Saʿīd, de al-Aʿmash, de Thābit, de Saʿīd ibn al-Musayyib, dijo: dijo ʿUmar: la indemnización del cristiano es cuatro mil, y la del mago ochocientos.

Nos transmitió Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Ṣamad, dijo: nos transmitió Shuʿba, de Thābit, dijo: oí a Saʿīd ibn al-Musayyib decir: dijo ʿUmar: la indemnización de la gente del Libro es cuatro mil, y la del mago ochocientos.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos transmitió Sufyān, de Thābit, de Saʿīd ibn al-Musayyib, que ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb —Dios esté complacido con él— dijo, y mencionó lo mismo.

Nos transmitió Ibn Bashshār, dijo: nos transmitió Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Abū al-Malīḥ: que un hombre de su pueblo disparó a un judío o a un cristiano con una flecha y lo mató; se elevó el caso a ʿUmar ibn al-Khaṭṭāb, y le impuso su indemnización: cuatro mil.

Y por la misma vía, de Qatāda, de Saʿīd ibn al-Musayyib, dijo: dijo ʿUmar: la indemnización del judío y del cristiano es cuatro mil, cuatro mil.

Me transmitió Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Hushaym, dijo: nos informó alguno de nuestros compañeros, de Saʿīd ibn al-Musayyib, de ʿUmar, lo mismo.

Dijo: nos transmitió Hushaym, de Ibn Abī Laylā, de ʿAṭāʾ, de ʿUmar, lo mismo.

Dijo: nos transmitió Hushaym, dijo: nos informó Yaḥyā ibn Saʿīd, de Sulaymān ibn Yasār, que dijo: la indemnización del judío y del cristiano es cuatro mil, y la del mago ochocientos.

Nos transmitió Suwār ibn ʿAbd Allāh, dijo: nos transmitió Khālid ibn al-Ḥārith, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, lo mismo.

Se me transmitió de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: oí a Abū Muʿādh, dijo: nos transmitió ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk sobre Su dicho: { فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصيامُ شَهْرَيْنِ مُتَتابِعَيْنِ } que el ayuno es para quien no encuentra un esclavo; en cuanto a la indemnización, es obligatoria y nada la anula.

La exposición sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: { فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصِيامُ شَهْرَيْنِ مُتَتابِعَيْنِ تَوْبَةً مِنَ اللّهِ وكانَ اللّهُ عَلِيما حكِيما }

Con Su dicho —Exaltado sea—: { فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصِيامُ شَهْرَيْنِ مُتَابِعَيْنِ } quiere decir: quien no encuentre un esclavo creyente para liberarlo como expiación por su error al matar a quien mató, sea creyente o pactado, por su incapacidad de pagar su precio, { فَصِيَامُ شَهْرَيْنِ مُتَتَابِعَيْنِ } esto es: le incumbe ayunar dos meses consecutivos.

Los exegetas discreparon sobre la interpretación de ello. Algunos dijeron algo como lo que hemos dicho. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, sobre el dicho de Dios: { فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصِيامُ شَهْرَيْنِ مُتَتابِعَيْنِ } dijo: quien no encuentre manumisión o manumitir —Abū ʿĀṣim dudó— en el homicidio por error de un creyente. Dijo: y descendió acerca de ʿAyyāsh ibn Abī Rabīʿa, que mató por error a un creyente.

Otros dijeron: el ayuno de dos meses es por la indemnización y el esclavo; dijeron: la interpretación de la aleya es: quien no encuentre un esclavo creyente ni una indemnización que entregar a su familia, entonces le incumbe ayunar dos meses consecutivos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Suwayd ibn Naṣr, dijo: nos transmitió Ibn al-Mubārak, de Zakariyyāʾ, de al-Shaʿbī, de Masrūq: que fue preguntado sobre la aleya de la sura de las Mujeres: { فَمَنْ لَمْ يَجِدْ فَصِيامُ مُتَابِعَيْنِ } ¿el ayuno de dos meses es solo por el esclavo, o por la indemnización y el esclavo? Dijo: quien no encuentre, es por la indemnización y el esclavo.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió mi padre, de Zakariyyāʾ, de ʿĀmir, de Masrūq, con un relato semejante.

Dijo Abū Jaʿfar: lo correcto en esto es que el ayuno sustituye al esclavo, no a la indemnización, porque la indemnización del error recae sobre la ʿāqila del homicida, y la expiación recae sobre el homicida, por consenso de la prueba sobre ello, transmitido de nuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Así, el ayuno de quien ayuna no satisface lo que incumbe a otro en sus bienes. La consecutividad es en el ayuno de los dos meses, y no se interrumpe por romper el ayuno algunos días sin una excusa que se interponga entre él y su ayuno. Luego —Glorificado sea— dijo: { تَوْبَةً مِنَ اللّهِ وكانَ اللّهُ عَلِيما حَكِيما } esto es: como retorno favorable de Dios hacia vosotros, facilitándoos y aliviándoos lo que os alivió de la obligación de liberar un esclavo creyente cuando no podéis, imponiéndoos el ayuno de dos meses consecutivos. { وكانَ اللّهُ عَلِيما حَكِيما } esto es: Dios no ha dejado de ser conocedor de lo que beneficia a Sus siervos en lo que les impone de Sus obligaciones y en lo demás, y sabio en lo que decreta sobre ellos y quiere.

Notas y Referencias

[1] Meca.