4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 9

Versículo (Español)

[4:9] Que [los apoderados de los huérfanos] se preocupen [por ellos] igual que si dejasen tras de sí a sus propios hijos menores huérfanos y temiesen por ellos. Que tengan temor de Dios y digan la verdad.

Tafsir de At-Tabari

{Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta} (9) القول في تأويل قوله تعالى :

{ Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta }

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de ello. Unos dijeron: { «Y que teman» } : que teman quienes asisten a un testador que dispone sobre sus bienes, que le ordenen dispersar su hacienda mediante un testamento en favor de quienes no le heredan; antes bien, que le ordenen conservar su hacienda para sus hijos, tal como si él mismo fuese el testador: le complacería que quien le asistiera le incitase a preservar su hacienda para sus hijos y a no dejarlos desamparados, dada su debilidad e incapacidad para administrar y valerse de estratagemas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ‘Alī b. Dāwūd, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya b. Ṣāliḥ, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella» } . . . hasta el final de la aleya. Esto concierne al hombre a quien le sobreviene la muerte y se le oye hacer un testamento que perjudica a sus herederos; entonces Dios —glorificado sea— ordenó a quien lo oye que tema a Dios, y que lo guíe y lo encamine a lo correcto, y que mire por sus herederos como le gustaría que se hiciera por los suyos si temiera por ellos la ruina.

Nos narró ‘Alī, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella» } esto significa: el que está a punto de morir, a quien se le dice: «Da limosna de tu hacienda, manumite, y da de ella en el camino de Dios»; y se les prohibió que le ordenaran eso. Es decir: que quien de vosotros asista a un enfermo en el trance de la muerte no le ordene gastar su hacienda en manumisión, limosna o en el camino de Dios; antes bien, que le ordene aclarar su hacienda y la deuda que pesa sobre él, y que disponga en su hacienda para sus parientes que no heredan, y que les disponga el quinto o el cuarto. Dice: ¿Acaso no detesta alguno de vosotros, si muere dejando hijos débiles —es decir, pequeños—, dejarlos sin bienes, de modo que se conviertan en carga para la gente? Así pues, no debéis ordenarle lo que no aceptaríais para vosotros ni para vuestros hijos; antes bien, decid la verdad en ello.

Nos narró Bišr b. Mu‘āḏ, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } dijo: esto significa: quien asista a un moribundo, que le ordene justicia y benevolencia, y que le prohíba la parcialidad y la injusticia en su testamento; y que tema por sus dependientes lo que temería por los suyos si la muerte le sobreviniera.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } dijo: cuando asistas al testamento de un difunto, ordénale aquello con lo que tú mismo te ordenarías acercarte a Dios, y teme en ello lo que temerías por tus débiles si los dejaras tras de ti. Dice: así pues, teme a Dios y di una palabra recta, si él se desvía.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta» } El hombre a quien le sobreviene la muerte, y la gente asiste a su testamento: no les corresponde decirle: «Testa con toda tu hacienda y adelanta para ti mismo, pues Dios proveerá a tus dependientes»; y no deben dejar que disponga de toda su hacienda. Dice a quienes asistieron: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella» } esto es: como teme cualquiera de vosotros por sus dependientes si muriera —dejándolos pequeños, débiles, sin nada— la ruina tras él; que tema eso por los dependientes de su hermano musulmán, y que le diga la palabra recta.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Ḥabīb, dijo: fuimos yo y al-Ḥakam b. ‘Uyayna a Sa‘īd b. Ǧubayr, y le preguntamos por Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } . . . la aleya. Dijo: se trata del hombre a quien le sobreviene la muerte, y quien le asiste le dice: «Teme a Dios: mantén los lazos con ellos, dales, trátalos con piedad»; y si fueran ellos a quienes se les ordenara testar, les gustaría que se dejara algo para sus hijos.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Ṯawrī, de Ḥabīb b. Abī Ṯābit, de Sa‘īd b. Ǧubayr, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } dijo: los huérfanos los incitan y dicen: «Teme a Dios, mantén los lazos con ellos y dales»; pues si fueran ellos, les gustaría dejar algo para sus hijos.

Me narró Yaḥyà b. Abī Ṭālib, dijo: nos informó Yazīd, dijo: nos informó Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } . . . la aleya, dijo: cuando alguno de vosotros asista a quien le sobreviene la muerte en su testamento, que no diga: «Manumite de tu hacienda y da limosna», de modo que disperse su hacienda y deje a su familia como dependientes; antes bien, ordenadle que escriba su hacienda, lo que se le debe y lo que él debe, y que destine de su hacienda a sus parientes el quinto de su hacienda, y deje el resto para sus herederos.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsà, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella» } . . . la aleya. Dijo: esto se refiere a quien reparte la hacienda cuando se divide, y quienes asisten dicen: «Has dado poco: aumenta a fulano». Entonces Dios —exaltado sea— dice: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí…» } que teman esos, y que digan respecto de ellos lo mismo que a cualquiera le gustaría que se dijera de sus hijos con justicia cuando se excede: «Deja algo para tus hijos».

Otros dijeron: antes bien, el sentido es: que teman quienes asisten al testador mientras testa —aquellos que, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella la ruina por su debilidad y corta edad—, no sea que le prohíban testar a favor de sus parientes y le ordenen retener su hacienda y guardarla para sus hijos, cuando, si ellos fueran de los parientes del testador, les complacería que testara a su favor. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Ḥabīb, dijo: fuimos yo y al-Ḥakam b. ‘Uyayna y acudimos a Miqsim, y le preguntamos, es decir, por Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } . . . la aleya. Dijo: «¿Qué dijo Sa‘īd b. Ǧubayr?». Le dijimos: «Esto y aquello». Dijo: «Más bien se trata del hombre a quien le sobreviene la muerte, y quien le asiste le dice: ‘Teme a Dios y retén tu hacienda: nadie tiene más derecho a tu hacienda que tu hijo’. Y si el que testaba fuese pariente de ellos, les gustaría que testara a su favor».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Ṯawrī, de Ḥabīb b. Abī Ṯābit, dijo: dijo Miqsim: ellos son quienes dicen: «Teme a Dios y retén tu hacienda»; y si fuese pariente de ellos, les gustaría que testara a su favor.

Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró al-Mu‘tamir b. Sulaymān, de su padre, dijo: afirmó un ḥaḍramī, y recitó: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil» } dijo: dijeron: es propio que quien está a cargo del testamento ordene que se haga el testamento para quienes lo merecen, tal como, si la descendencia de él mismo estuviera en esa condición, le gustaría que se testara a su favor; y si él fuese el heredero, que eso no le impida ordenarle lo que le es debido, pues si sus hijos estuvieran en esa condición le gustaría que se le incitase a ello. Así pues, que él tema a Dios: que le ordene hacer testamento aunque él sea el heredero, o algo semejante.

Otros dijeron: antes bien, el sentido es una orden de Dios a los tutores de los huérfanos: que los gobiernen con benevolencia en sus personas y bienes, y que no devoren sus bienes con derroche y premura antes de que crezcan; y que sean para ellos como les gustaría que fueran los tutores de sus hijos pequeños después de ellos, con benevolencia hacia ellos, si fueran ellos quienes murieran dejando a sus hijos huérfanos y pequeños. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella» } dijo: con ello se refiere al hombre que muere dejando hijos pequeños y débiles, por quienes teme la indigencia y la ruina, y teme que, tras él, quien se haga cargo de ellos no los trate bien. Dice: si se hace cargo de huérfanos débiles como su propia descendencia, que los trate bien y no devore sus bienes con derroche y premura por temor a que crezcan; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta.

Otros dijeron: el sentido es: que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta: Dios les bastará respecto del asunto de su descendencia después de ellos. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibrāhīm b. ‘Aṭiyya b. Darīǧ b. ‘Aṭiyya, dijo: me narró mi tío Muḥammad b. Darīǧ, de su padre, de al-Šaybānī, dijo: estábamos en Constantinopla en los días de Maslama b. ‘Abd al-Malik, y entre nosotros estaban Ibn Muḥayriz, Ibn al-Daylamī y Hānī’ b. Kulṯūm. Dijo: nos pusimos a recordar lo que acontecerá al final de los tiempos. Dijo: me angustié por lo que oí. Dijo: dije a Ibn al-Daylamī: «¡Oh Abū Bišr! Desearía que no me naciera jamás un hijo». Dijo: me golpeó con su mano el hombro y dijo: «¡Oh, hijo de mi hermano! No hagas eso, pues no hay alma a la que Dios haya escrito que salga del lomo de un hombre sino que saldrá, quiera él o no». Dijo: «¿Acaso no he de indicarte algo que, si lo alcanzas, Dios te salvará de ello; y si dejas hijos tras de ti, Dios los preservará por ti?». Dijo: respondí: «Sí». Dijo: y entonces recitó esta aleya: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta» }

Dijo Abū Ǧa‘far: la interpretación más digna de la aleya es la de quien dijo: su sentido es: que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella la indigencia si hubieran dispersado sus bienes en vida, o los hubieran repartido como testamento suyo en favor de sus parientes y de la gente de orfandad y pobreza; y que, por ello, conservaron sus bienes para sus hijos por temor a la indigencia que les sobrevendría tras ellos, dada su debilidad e incapacidad para reclamar. Así pues, que ordenen a aquel a quien asisten —mientras testa para sus parientes (y para los huérfanos y los pobres, y en otras cosas) con su hacienda— que lo haga con justicia; que teman a Dios y digan una palabra recta: esto es, que le hagan saber lo que Dios le ha permitido en materia de testamento y lo que los creyentes —la gente de la fe en Dios, en Su Libro y en Su Sunna— han escogido.

Y sólo dijimos que esta interpretación de la aleya es más digna que las demás interpretaciones por lo que ya mencionamos anteriormente: que el sentido de Su dicho: { «Y cuando asistan al reparto los parientes, los huérfanos y los pobres, dadles de ello y decidles una palabra reconocida» } —y cuando asistan al reparto los parientes, los huérfanos y los pobres, hacedles un legado—, conforme a lo que hemos demostrado con las pruebas. Así pues, si ese es el sentido de Su dicho: { «Y cuando asistan al reparto los parientes, los huérfanos y los pobres» } . . . la aleya, entonces es obligatorio que Su dicho —glorificado sea—: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí…» } sea una disciplina suya para Sus siervos en el asunto del testamento, respecto de aquello que les permitió, puesto que ello viene a continuación de la aleya anterior sobre el dictamen del testamento; y siendo su sentido más manifiesto el que hemos dicho, anexar su dictamen al dictamen de lo anterior es más digno, dada la semejanza de sus sentidos, que desviar su dictamen a otra cosa que no se le asemeja.

Y conforme al sentido que hemos dicho en la interpretación de Su dicho: { «y que digan una palabra recta» } habló quien mencionamos al comienzo de la interpretación de esta aleya; y así lo decía Ibn Zayd.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd sobre Su dicho: { «Y que teman quienes, si dejaran tras de sí una descendencia débil, temerían por ella; que teman, pues, a Dios y digan una palabra recta» } dijo: que diga una palabra recta: que mencione a este pobre y lo beneficie, y que no perjudique a este huérfano heredero del que cumple (con la obligación), ni le cause daño, pues es pequeño y no puede defenderse; míralo, pues, como miras a tus hijos si fueran pequeños.

Y lo «recto» del habla: es la justicia y el acierto.

Notas y Referencias

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