4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 35

Versículo (Español)

[4:35] Si temen la ruptura del matrimonio, apelen a un mediador de la familia de él y otro de la familia de ella. Si tienen el deseo íntimo de reconciliarse, Dios los ayudará a llegar a un acuerdo. Dios todo lo sabe y está bien informado.

Tafsir de At-Tabari

{وَإِنۡ خِفۡتُمۡ شِقَاقَ بَيۡنِهِمَا فَٱبۡعَثُواْ حَكَمٗا مِّنۡ أَهۡلِهِۦ وَحَكَمٗا مِّنۡ أَهۡلِهَآ إِن يُرِيدَآ إِصۡلَٰحٗا يُوَفِّقِ ٱللَّهُ بَيۡنَهُمَآۗ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلِيمًا خَبِيرٗا} (35) القول في تأويل قوله تعالى :

{ وَإِنْ خِفْتُمْ شِقَاقَ بَيْنِهِمَا فَابْعَثُواْ حَكَماً مّنْ أَهْلِهِ وَحَكَماً مّنْ أَهْلِهَآ إِن يُرِيدَآ إِصْلاَحاً يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُمَآ إِنّ اللّهَ كَانَ عَلِيماً خَبِيراً } . .

Con ello —glorificado sea— quiere decir: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما } esto es, si sabéis, ¡oh gentes!, que hay discordia entre ambos; y ello es que cada uno de los dos se opone al otro, esto es, que le hace aquello de los asuntos que le resulta gravoso. En cuanto a la mujer, ello es el nushūz (rebeldía) y el abandono del cumplimiento del derecho de Dios que Dios le impuso respecto de su marido[1]. Y en cuanto al marido, ello es que deje de retenerla conforme al uso reconocido, o de dejarla ir con benevolencia. Y la “discordia” (al-shiqāq): es un maṣdar (nombre de acción) del dicho de quien dice: “fulano se opuso a fulano” (shāqqa fulānun fulānan), cuando cada uno de los dos hace al otro aquello de los asuntos que le resulta gravoso; así, él se le opone con oposición (mushāqqa) y discordia (shiqāqan)[1]. Y eso puede ser enemistad, como:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su dicho: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما } dijo: si él la golpea y ella rehúsa volver y se le opone, quiere decir: se le vuelve enemiga.

Y sólo se atribuyó la “discordia” al “entre” (al-bayn), porque “al-bayn” puede ser un nombre, como dijo —glorificado sea—: «لَقدْ تقطّعَ بَيْنُكُمْ» en la lectura de quien lo leyó así.

En cuanto a Su dicho: { فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وحَكَما مِنْ أهْلِها } los exégetas discreparon acerca de a quiénes se dirige esta aleya, respecto de quién es el ordenado a enviar a los dos árbitros. Unos dijeron: el ordenado a ello es la autoridad (al-sulṭān) a quien se eleva ese asunto. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb, dijo: nos narró Ayyūb, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo acerca de la mujer que pide el khulʿ: la amonesta; si cesa, bien; si no, la abandona en el lecho; si cesa, bien; si no, la golpea; si cesa, bien; si no, eleva su asunto a la autoridad, y ésta envía un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella. Entonces el árbitro de la familia de ella dice: “hazle a ella tal cosa”, y el árbitro de la familia de él dice: “hazle a él tal cosa”; y a quien resulte ser el injusto, la autoridad lo hace volver (al derecho) y le sujeta las manos. Y si ella es nashiza (rebelde), le ordena que haga el khulʿ.

Nos narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos informó Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما ، فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } dijo: más bien eso corresponde a la autoridad.

Otros dijeron: más bien los ordenados a ello son el hombre y la mujer. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { وَإنْ خِفُتمْ شِقاقَ بَيْنِهِما فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِه وَحَكَما مِنْ أهْلِها } si él la golpea y ella vuelve, entonces no tiene él contra ella camino alguno; pero si rehúsa volver y se le opone, que él envíe un árbitro de su familia y que ella envíe un árbitro de la familia de ella.

Luego discreparon los exégetas acerca de para qué se envía a los dos árbitros, qué es lo que les es lícito a ambos en cuanto a juzgar entre ellos, y cuál es el modo del envío de ambos entre ellos. Unos dijeron: los dos cónyuges los envían, delegándoles por mandato (tawkīl) la consideración de su asunto; y no les es lícito hacer nada en su asunto sino aquello para lo que ambos los delegaron, o aquello para lo que cada uno de los dos delegó en lo que le compete; así, ambos actúan conforme a aquello para lo que los delegó quien los delegó —el hombre y la mujer— en aquello en lo que es lícito delegarlos, o delegar a quien cada uno de los dos delegó en ello. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, de Muḥammad, de ʿUbayda, dijo: un hombre y su mujer, entre quienes había discordia, acudieron a ʿAlī —Dios esté complacido con él—, y con cada uno de los dos había un grupo de gente. Entonces ʿAlī —Dios esté complacido con él— dijo: “enviad un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella”. Luego dijo a los dos árbitros: “¿sabéis lo que os incumbe? Os incumbe que, si veis que debéis reunir, reunáis; y si veis que debéis separar, separéis”. La mujer dijo: “me complazco con el Libro de Dios en lo que hay para mí y contra mí”. Y el hombre dijo: “en cuanto a la separación, no”. Entonces ʿAlī —Dios esté complacido con él— dijo: “mientes; por Dios, no te irás hasta que reconozcas lo mismo que ella ha reconocido”.

Nos narró Mujāhid b. Mūsā, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Hishām b. Ḥassān y ʿAbd Allāh b. ʿAwn, de Muḥammad: que a ʿAlī —Dios esté complacido con él— acudieron un hombre y su mujer, y con cada uno de los dos había un grupo de gente; y ʿAlī —Dios esté complacido con él— les ordenó que enviaran un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella para que consideraran. Cuando los dos árbitros se acercaron a él, ʿAlī —Dios esté complacido con él— les dijo: “¿sabéis qué tenéis? Tenéis que, si veis que debéis separar, separéis; y si veis que debéis reunir, reunáis”. Hishām dijo en su relato: la mujer dijo: “me complazco con el Libro de Dios, a mi favor y en mi contra”; y el hombre dijo: “en cuanto a la separación, no”. Entonces ʿAlī dijo: “mientes, por Dios, hasta que te complazcas como ella se ha complacido”. E Ibn ʿAwn dijo en su relato: “mientes; por Dios, no te moverás hasta que te complazcas como ella se ha complacido”.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Manṣūr y Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbayda, dijo: presencié a ʿAlī —Dios esté complacido con él—, y mencionó algo semejante.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, dijo: si él la abandona en el lecho y la golpea, y ella rehúsa volver y se le opone, que él envíe un árbitro de su familia y que ella envíe un árbitro de la familia de ella[1]. La mujer dice a su árbitro: “te he conferido mi asunto: si me ordenas volver, volveré; y si separas, nos separaremos”. Y le informa de su asunto si desea manutención o detesta alguna de las cosas, y le ordena que le quite eso y que ella vuelva; o le informa de que no quiere el divorcio. Y el hombre envía un árbitro de su familia, al que confiere su asunto, y le informa, diciéndole su necesidad: si la quiere, o si no quiere divorciarla, le da lo que ella pidió y le aumenta la manutención; y si no, le dice: “toma para mí de ella su dinero que me corresponde y divórciala”. Así le confiere su asunto: si quiere, divorcia; y si quiere, retiene. Luego se reúnen los dos árbitros, y cada uno informa al otro de lo que quiere para su parte, y cada uno se esfuerza por lo que quiere para su parte. Si los dos árbitros concuerdan en algo, ello es válido: tanto si divorcian como si retienen. Y esto es el dicho de Dios: { فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها إنْ يُرِيدَا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما } Y si la mujer envía un árbitro y el hombre rehúsa enviar, entonces él no se le acercará hasta que envíe un árbitro.

Otros dijeron: quien envía a los dos árbitros es la autoridad, pero sólo los envía para que conozcan al injusto y al agraviado de entre ambos, a fin de obligarlos a lo debido a cada uno por parte del otro, no para separarlos. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de al-Ḥasan —y es también el dicho de Qatāda—: que ambos dijeron: “sólo se envía a los dos árbitros para que reconcilien y para que den testimonio contra el injusto de su injusticia[1]; en cuanto a la separación, no está en sus manos, ni se les ha dado poder sobre ello”, esto es: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها }.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, Su dicho: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِه وَحَكَما مِنْ أهْلِها } ... la aleya: sólo se envía a los dos árbitros para que reconcilien; y si les resulta imposible reconciliar, dan testimonio contra el injusto, y no hay en sus manos separación, ni se les da poder sobre ello.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, de Qays b. Saʿd, dijo: pregunté acerca de los dos árbitros. Dijo: “enviad un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella; y aquello que los dos árbitros juzguen en algo es válido”[1]. Dice Dios —bendito y exaltado sea—: { إن يُرِيدا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما } Dijo: el árbitro del hombre se queda a solas con el marido, y el árbitro de la mujer con la mujer, y cada uno dice a su parte: “dime con verdad lo que hay en tu interior”. Cuando cada uno dice la verdad al otro, los dos árbitros se reúnen, y cada uno toma del otro un pacto: “me dirás la verdad de lo que te dijo tu parte, y yo te diré la verdad de lo que me dijo mi parte”. Entonces, cuando quisieron la reconciliación, Dios los hace concordar. Cuando hacen eso, cada uno de los dos árbitros conoce lo que su parte le confió, y entonces ambos saben quién de los dos es el injusto y quién es el nashiz (rebelde). Van entonces a él y juzgan contra él. Si la mujer es la culpable, dicen: “tú eres la injusta, la desobediente; no se gastará en ti hasta que vuelvas a lo correcto y obedezcas a Dios en ello”. Y si el hombre es el injusto, dicen: “tú eres el injusto, el dañador; no entrarás en su casa hasta que gastes en ella y vuelvas a lo correcto y a la justicia”. Si ella es la injusta desobediente, se toma de ella su dinero, y ello le es lícito, bueno y puro; y si él es el injusto que la trata mal y la daña, la divorcia, y no le es lícito nada de su dinero. Y si la retiene, la retiene conforme a lo que Dios ordenó, gasta en ella y la trata bien.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Mūsā b. ʿUbayda, de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī, dijo: ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— enviaba a los dos árbitros: un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella. Entonces el árbitro de la familia de ella decía: “¡oh fulano!, ¿qué reprochas a tu esposa?”. Y él decía: “le reprocho esto y esto”. Dijo: entonces él decía: “¿y si ella abandona lo que detestas y pasa a lo que te agrada, serás temeroso de Dios respecto de ella y la tratarás conforme a lo que te incumbe en su manutención y su vestido?”. Si él decía que sí, el árbitro de la familia de él decía: “¡oh fulana!, ¿qué reprochas a tu marido fulano?”. Y ella decía algo semejante. Si ella decía que sí, los reunía. Dijo: y ʿAlī —Dios esté complacido con él— dijo: “por los dos árbitros Dios reúne, y por los dos árbitros separa”.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, dijo: al-Ḥasan dijo: “los dos árbitros juzgan sobre la reunión, y no juzgan sobre la separación”.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, Su dicho: { واللاّتِي تَخافُونَ نُشُوزَهُنّ فَعِظُوهُنّ } es la mujer que se rebela contra su marido; y su marido puede hacer el khulʿ con ella cuando los dos árbitros ordenen eso. Y ello es después de que ella diga a su marido: “por Dios, no cumpliré para ti juramento alguno, y permitiré la entrada en tu casa sin tu permiso”. Y la autoridad dice: “no autorizamos para ti un khulʿ”, hasta que la mujer diga a su marido: “por Dios, no me lavaré para ti de una impureza mayor, ni estableceré para ti oración”. Entonces la autoridad dice: “haz el khulʿ con la mujer”.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: { واللاّتِي تَخافُونَ نُشُوزَهُنّ فَعِظُوهُنّ } dijo: la amonesta; si rehúsa y prevalece, la abandona en su lecho; si prevalece también sobre esto, la golpea; si prevalece también sobre esto, se envía un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella. Si prevalece también sobre esto y quiere otra cosa, pues mi padre solía decir: “no está en manos de los dos árbitros nada de la separación; si ven injusticia por parte del marido, dicen: ‘tú, fulano, eres injusto: desiste’. Si rehúsa, elevan eso a la autoridad; no corresponde a los dos árbitros nada de la separación”.

Otros dijeron: más bien la autoridad envía a los dos árbitros con la condición de que su juicio sea ejecutorio sobre los dos cónyuges, tanto en la unión como en la separación. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, Su dicho: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } este hombre y esta mujer, cuando se corrompe lo que hay entre ambos, Dios —glorificado sea— ordenó que se envíe un hombre recto de la familia del hombre, y otro semejante de la familia de la mujer, para que consideren cuál de los dos es el que obra mal. Si el hombre es el que obra mal, le apartan de su mujer y lo restringen a la manutención; y si la mujer es la que obra mal, la restringen a su marido y le impiden la manutención. Si ambos concuerdan en separarlos o reunirlos, su orden es válido. Si ven que deben reunir y uno de los dos cónyuges se complace y el otro lo detesta, y luego muere uno de los dos, entonces el que se complació hereda al que detestó, y el que detestó no hereda al que se complació. Y esto es Su dicho: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا } dijo: son los dos árbitros; Dios los hace concordar.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Rūḥ, dijo: nos narró ʿAwf, de Muḥammad b. Sīrīn: que el árbitro de la familia de ella y el árbitro de la familia de él separan y reúnen si ven eso, { فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها }.

Me narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de ʿAmr b. Murra, dijo: pregunté a Saʿīd b. Jubayr acerca de los dos árbitros. Dijo: “yo no había nacido entonces”. Dije: “me refiero al arbitraje de la discordia”. Dijo: “se dirigen a aquel de cuya parte provino el daño: si actúa, bien; si no, se dirigen al otro: si actúa, bien; si no, juzgan. Y aquello que juzguen en algo es válido”.

Nos narró ʿAbd al-Ḥamīd b. Bayān, dijo: nos informó Muḥammad b. Yazīd, de Ismāʿīl, de ʿĀmir acerca de Su dicho: { فابْعَثُوا حَكَمَا مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } dijo: aquello que los dos árbitros decidan en algo es válido.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Dāwūd, de Ibrāhīm, dijo: aquello que juzguen en algo es válido[1]: si separan entre ambos con tres repudios o con dos, es válido; y si separan con uno, es válido. Y si juzgan contra él en esto con parte de su dinero, es válido. Si reconcilian, es válido; y si reducen algo, es válido.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: nos narró Abū Jaʿfar, de al-Mughīra, de Ibrāhīm acerca de Su dicho: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } dijo: aquello que hagan los dos árbitros en algo es válido contra ambos: si divorcian tres veces, es válido contra ambos; y si la divorcia una vez o la divorcia a cambio de una compensación (juʿl), es válido; y aquello que hagan en algo es válido.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Yaḥyā b. Abī Kathīr, de Abī Salama b. ʿAbd al-Raḥmān, dijo: si los dos árbitros quieren separar, separan; y si quieren reunir, reúnen.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Hushaym, de Ḥuṣayn, de al-Shaʿbī: que una mujer se rebeló contra su marido, y litigaron ante Shurayḥ. Shurayḥ dijo: “enviad un árbitro de su familia y un árbitro de la familia de ella”. Los dos árbitros consideraron su asunto y vieron que debían separarlos; el hombre detestó eso. Entonces Shurayḥ dijo: “¿para qué estaban hoy, entonces?”. Y dio validez a su dictamen.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Ibn Ṭāwūs, de ʿIkrima b. Khālid, de Ibn ʿAbbās, dijo: “fui enviado yo y Muʿāwiya como dos árbitros”. Maʿmar dijo: me llegó que ʿUthmān —Dios esté complacido con ambos— los envió, y les dijo: “si veis que debéis reunir, reunís; y si veis que debéis separar, separáis”.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Rūḥ b. ʿUbāda, dijo: nos narró Ibn Jurayj, dijo: me narró Ibn Abī Mulayka: que ʿAqīl b. Abī Ṭālib se casó con Fāṭima, hija de ʿUtba, y hubo entre ambos palabras; ella acudió a ʿUthmān y se lo mencionó, y él envió a Ibn ʿAbbās y a Muʿāwiya. Ibn ʿAbbās dijo: “ciertamente los separaré”. Y Muʿāwiya dijo: “yo no separaría a dos ancianos de Banū ʿAbd Manāf”. Fueron a ambos y ya se habían reconciliado.

Me narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos informó Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: { وَإنْ خِفْتُمْ شِقاقَ بَيْنِهِما فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } serán dos justos respecto de ambos y dos testigos. Y ello es cuando el hombre y la mujer se rechazan mutuamente y disputan ante la autoridad: ésta pone sobre ambos dos árbitros, un árbitro de la familia del hombre y un árbitro de la familia de la mujer, que sean fieles para ambos. Consideran de cuál de los dos proviene la corrupción: si proviene de parte de la mujer, se la obliga a obedecer a su marido; y se ordena a él que tema a Dios, que la trate bien y que gaste en ella conforme a lo que Dios le haya concedido[1]: “retención conforme al uso reconocido o liberación con benevolencia”. Y si el mal procede de parte del hombre, se le ordena que la trate con benevolencia; y si no lo hace, se le dice: “dale su derecho y déjala libre”. Y quien se encarga de eso entre ambos es la autoridad.

Dijo Abū Jaʿfar: la opinión más digna de ser correcta acerca de Su dicho: { فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } es que Dios se dirigió con ello a los musulmanes y les ordenó enviar a los dos árbitros cuando se tema discordia entre los dos cónyuges, para considerar su asunto; y no especificó con esa orden a unos en detrimento de otros. Y todos han convenido en que el envío de los dos árbitros en ello no corresponde sino a los dos cónyuges y a la autoridad, que gobierna el asunto de los musulmanes, o a quien él haya puesto en su lugar en ello.

Discreparon, sin embargo, acerca de los dos cónyuges y la autoridad, y de quién es el ordenado a enviar en ello: ¿los dos cónyuges o la autoridad? No hay en la aleya indicio que señale que la orden esté restringida a uno de los dos cónyuges; ni hay sobre ello transmisión del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y la comunidad discrepa al respecto.

Siendo el asunto como lo hemos descrito, la opinión más digna de ser correcta es que se considere especificado de la aleya aquello que todos han convenido en que está especificado en ella. Y siendo así, es obligatorio que los dos cónyuges y la autoridad estén entre quienes abarca el juicio de la aleya. Y la orden en Su dicho: { فابْعَثُوا حَكَما مِنْ أهْلِهِ وَحَكَما مِنْ أهْلِها } —dado que se discrepa acerca de si ambos (los cónyuges) están incluidos en la orden o no, y dado que el sentido aparente de la aleya los abarca[1]—, lo obligatorio en el decir, siendo correcto lo que hemos descrito, es afirmar: si los dos cónyuges envían, cada uno de ellos, un árbitro de su parte para considerar su asunto, y cada uno de los dos árbitros enviados tiene capacidad respecto de su parte y su parte respecto de él, entonces la delegación (tawkīl) de quien delega es válida para él y contra él. Si lo delega en una parte y no en el todo, entonces lo que el árbitro haga de aquello para lo que su parte lo delegó es ejecutorio y válido conforme a lo que se le delegó. Y ello es que uno de los dos lo delegue en lo que le pertenece y no en lo que le incumbe; o que no deleguen ambos cónyuges en lo que les pertenece y les incumbe, o en lo que les pertenece, o en lo que les incumbe. Entonces, para ambos árbitros no hay sino aquello en lo que concuerden, no aquello en lo que uno de los dos se singularice. Y si ninguno de los dos los delega en nada, sino que sólo los envían para considerar y conocer al injusto y al agraviado de entre ambos, a fin de que den testimonio ante la autoridad si necesitan su testimonio, entonces no les es lícito introducir entre ambos nada distinto de eso, como divorcio, toma de dinero u otra cosa; y no se obliga a los dos cónyuges, ni a uno de ellos, a nada de eso.

Si alguien dijera: ¿cuál es el sentido de los dos árbitros, siendo el asunto como has descrito? Se diría: se ha discrepado acerca de ello. Unos dijeron: el sentido de “árbitro” (ḥakam) es la consideración justa, como dijo al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim en el relato que hemos mencionado, el cual:

nos lo narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib, de Yazīd, de Juwaybir, de él: “no: sois dos jueces que juzgáis entre ambos”.

Conforme al modo que hemos expuesto de su dicho.

Otros dijeron: el sentido es que ambos son los dos jueces que juzgan entre ellos conforme a lo que los dos cónyuges les hayan conferido. Sea cual sea de las dos cosas, no les es lícito a ambos, ni a uno de ellos, juzgar entre ambos con separación, ni con toma de dinero, salvo con el consentimiento de aquel contra quien se juzga eso; excepto aquello que sea un derecho debido de uno de los dos cónyuges sobre el otro en el juicio de Dios. Y eso es lo que se debe al hombre respecto de su esposa: manutención y retención conforme al uso reconocido, si él es el injusto contra ella. En cuanto a lo demás, eso no les corresponde a ambos ni a nadie distinto de ellos: ni a la autoridad ni a otro[1]. Pues si el marido es el injusto contra la mujer, el imām tiene vía para obligarlo a lo que le es debido a ella de derecho; y si la mujer es la injusta contra su marido, la nashiza respecto de él, Dios le ha permitido tomar de ella el rescate (fidya) y le ha conferido el divorcio de ella, conforme a lo que ya hemos expuesto en la sura de al-Baqara. Siendo así el asunto, no es lícito a nadie separar entre un hombre y una mujer sin el consentimiento del marido, ni tomar dinero de la mujer sin su consentimiento en darlo, salvo con una prueba cuya aceptación sea obligatoria por texto o analogía. Y si la autoridad envía a los dos árbitros, no les es lícito juzgar entre los dos cónyuges con separación salvo con delegación del marido a ambos en ello; ni les es lícito juzgar con toma de dinero de la mujer salvo con el consentimiento de la mujer[1]. Indica eso lo que ya hemos expuesto antes del proceder de ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— en ello, y de quienes sostienen su dicho. Pero sí les corresponde reconciliar entre los dos cónyuges y conocer al injusto de entre ambos y al agraviado, para dar testimonio contra él si el agraviado necesita su testimonio. Y sólo dijimos: que no les corresponde separar, por la causa que hemos mencionado antes. Y la autoridad sólo envía a los dos árbitros, cuando los envía, si el asunto de los dos cónyuges se eleva a él, y cada uno de los dos se queja del otro, y se le hace confuso cuál de los dos tiene razón y cuál está en falsedad; pues si no se confunde el que tiene razón con el que está en falsedad, no hay sentido en enviar a los dos árbitros en un asunto cuyo juicio ya se conoce.

El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما }.

Con Su dicho —glorificado sea—: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا } quiere decir: si los dos árbitros quieren una reconciliación entre el hombre y la mujer —esto es, entre los dos cónyuges respecto de quienes se teme discordia—, dice: Dios hace concordar a los dos árbitros, y así concuerdan en la reconciliación entre ambos. Y eso es cuando cada uno de los dos dice verdad en aquello que se le confió por haber sido enviado a considerar el asunto de los dos cónyuges.

Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyā, de Sufyān, de Abī Hāshim, de Mujāhid, acerca de Su dicho: { إنْ يُرِيدا إصْلاحا } dijo: ciertamente no se refiere al hombre y a la mujer, sino a los dos árbitros.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAmr, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما } dijo: son los dos árbitros; si quieren reconciliación, Dios los hace concordar.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, Su dicho: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما } y eso son los dos árbitros; y así todo reconciliador: Dios lo guía a la verdad y al acierto.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما } quiere decir con ello a los dos árbitros.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا } dijo: si los dos árbitros quieren reconciliación, reconcilian.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de Abī Hāshim, de Mujāhid: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا يُوَفّقِ اللّهُ بَيْنَهُما } esto es: Dios hace concordar a los dos árbitros.

Me narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, Su dicho: { إنْ يُرِيدَا إصْلاحا } dijo: son los dos árbitros, cuando aconsejan a la mujer y al hombre, a ambos.

El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —exaltado sea—: { إنّ اللّهَ كانَ عَلِيما خَبِيرا }.

Quiere decir —glorificado sea—: ciertamente Dios ha sido conocedor de lo que los dos árbitros pretendían, ya fuera reconciliación entre los dos cónyuges u otra cosa; y está bien informado de ello y de otras cosas de sus asuntos y de los asuntos de otros; nada de ello se Le oculta. Los guarda y vela por ellos, hasta retribuir a cada uno su retribución: por el bien, bien; y por el mal, perdón o castigo.

Notas y Referencias

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